El poeta invoca el alma de Aurelia y la resucita en sus recuerdos líricos y romanceros, crea un balneario utópico en el borde de sus aristas imaginarias donde lava sus gratitudes de compañera y madre, hermana, amiga y mujer. Para refrescar las pasiones entre los peñascos ocultatorios de un remolino de vagas máculas del pasado. La llevaba en sus senos en los dedos que escribieron su nombre en las arenas de la playa borincana. Con la fuerza de un gigante la agarró en su imaginación y la llevó al balneario a lavarla de suciedad y depravaciones náusecas priariticas del necroviolador. Era Aurelia natural de Santo Domingo, creció con las sales de la ribera del Ozama. Con el canto de los alcatraces en la bahía de Sans Sucí. El poeta llegó en varias temporadas en aquellas mañanas y tardes infantiles a recoger cangrejas para que su hermana menor vendiera a los soldados intervencionistas, a los gringos que estupraron la barriga de su pueblo durante la fiesta sangrienta del 28 de abril doliente en 1965 hasta el fin de los huracanes políticos y de los tornados naturales. Era Aurelia medio sobrina nieta de Juana Ogando y de Juana Trinidad. Gemela con Andreina Eloisa Ogando Trinidad viudócrata, 32 veces ambas nacieron cegatas… pero la madre que era devota de Santa Lucía, en ceremonia de imprecaciones a los altares demoníacos y a los siete días ambas iniciaron su curación y siete dias luego vieron como todo viviente normal. Pero con la trascendencia que podían ver en la oscuridad de la noche y detectar las raíces de los hechos malvados de los entornos en las noches de relámpagos. Descifraban las líneas que en las tazas quemadas de café. Podían leer la suerte de jugadores, tramposos, riferos, políticos, peloteros… observaba los entornos que señalaban los cercanos y medianamente, futuros lejanos de aquellos que de ellas su servicios necesitaban.
Esa Eloisa cruzaba las paredes sin arrugarse siquiera un pelo de la espalda. Entraba a las iglesias y a las asambleas, a los cónclaves y simposios. En las iglesias se embriagaba con el vino consagrado. Y en los tribunales firmaba con las manos del juez delirante. Cambiaba sentencia y libertades de reos y prisioneros. Retortijaba lo que le llegara en ganas o por encargo de su amo o tutor muchas manos la llegaron a emplear de fiscal y de Juez o de policía para cambiar procesos y procedimientos. Eso le contaba a Cero cuando por vigésima vez enviudaba. Dio dos vueltas la cabeza como el que hace una cruz, entonces murmuró. - ¡La pena lo mató! ¡Que nadie crea que he sido yo!
Miguel Peña Taveras, de apodo, Cero, era su confidente, llegó a ser su amante. Profesor de antropología literaria, Eloisa vivió 34 meses en libre unión y al darse cuenta, que Cero no sufría contratiempo alguno, en la salud lo pensionó en los servicios en la cama. Empleaba del los servicios profesionales.
Frank recogió botellas en los basureros municipales del viejo distrito y de la nueva ciudad de Santo Domingo. Recogió basuras en la “casa de los cementerios”, mejor expresado en el cementerio de las cruces en la mansión de su vieja amiga Eloisa. Dejé de entrar a ese lugar, porque no soportaba los quejidos y los ayees que de unas cajas campanas de mármol salían a las tres de las madrugadas en las de lunas menguantes. Eran agónicas las voces que de una salían muy similares a las que se oían salir desde las cuevas de las palmeras cuando los carpinteros hacen sus casas solariegas.
-En verdad profe- dijo Gerardo- el poeta dejó de ir donde Eloisa, porque un día que deseó beber un poco de agua, en un parpadeo unas tazas y un vaso llegaron a donde estaba laborando como si era un hada al que habia invocado sintió miedo a pesar de ser un individuo agnóstico e incrédulo.
Se marchó al regreso no halló la libreta donde escribía su novela Gigantes del noroeste. Se quedó mudo porque las manos que le llevaron el agua le arrebataron la libreta con los primeros capítulos ya corregidos. Esas mismas manos agarraron sus narices y le dieron de un zumo con sabor azucarado pero que después tenían el sabor del vinagre y de la sangre con el olor del perezoso y del hiedevivo. Cuando el poeta miraba el cuerpo de Aurelia, rubricó, después de escribir 43 años, en uno de sus senos aun sin violar: la gemela, miró los delgados labios, los ojos mantequillas, la piel de cal lechosa anaranjada, mirada al descuido. De los cabellos pudo decir que eran soleados o trigados o trigaleados… se rió porque podia decir como el trigo. A “Gigantes del noroeste” Frank, los consideraba fragmentaciones líricas en donde hablaba de un joven médico llamado, Ramón Antonio Sandoval, a quien decía compadre, en el cuento es confidente y asesor de Andreina Eloisa, residente primero en Carabobo, Venezuela, ahora en nueva york.
-Profe, yo escuché que el poeta contaba la historia de una mujer que habiéndose casado el 11 de noviembre del 1911, permanecía virgen y que llevaba 43 matrimonios. Según la historia del poeta, esa se desarrolla en una estancia conocida con el nombre de “Canto de los serafines” en una localidad llamada Las aromas. Cuando Gerardo hablaba con su amigo el “Profe” el poeta leía-
En “Canto de los Ángeles” o “Cerro de las cruces,” habia once viviendas y en cada una, una muchacha soltera, de los varones no recuerdo cuales no habían contraído…o roto la: soltería. El dia de los santos Reyes matrimoniaron las once, con once militares y como era sábado de borrachos, uno de los beodos presentes, se subió encima del campanario para dar 121 campanazos o sea 11 por cada una de las desposadas. El once, del mes once, del mil novecientos once, murieron diez de aquellas muchachas, en un inexplicable incendio, cuando uno de los padrinos, encendió el fósforo para alumbrar la vela a las “Mercedes. Sólo Andreina Eloisa, no estaba en el bautismo que se llevaba en la estancia “Las Mercedes”, en los “Almácigos” de San “Ignacio de los Almácigos” porque esta, no habia tenido hijo y habia perdido para la fecha, a tres de sus maridos en extrañas maniobras castrense. Los que se salvaron estaban retirados discutiendo las mentiras que se han escrito de los hechos históricos, en todo el territorio nacional, pero el tema que más lo entretuvo fue la batalla del Santo Cerro, ocurrido en un pequeño cerro muy parecido al de la hacienda, de doña Andreina Eloisa, ubicado en las afueras de La “Vega Real.”
--No, no es concebible, que según los que crearon las argollas de la fe, ahora deseen que nosotros creamos los antojos y caprichos que emanan de las norias esquizofrénicas para que las llevemos, hasta en las narices.
- Aunque no he entendido lo que acaba de decir el compadre Luciano, nadie puede creer que Dios proteja a los que hacen la guerra y van a otros países a llevar la muerte, para decir luego que el espíritu de la grandiosidad se revela para defender al poderoso creador del aparato de muerte.
-Tampoco usted compadre habla con claridad dígame lo que ocurrió en el Santo Cerro. Manifestó delante del alcalde, que era el único que no se habia emborrachado, antes de la explosión del serón donde estaba la pólvora.
-Eso es correcto compadre, nadie quiere ofender a los mentirosos, pero sí la verdad arrinconan y la humillan siendo a esa, a quien hay que elevar por las nubes del deber ético. La verdad histórica oculta y arrinconada es que los españoles dirigidos por el Almirante, mientras asaban un puerco espin, la mayoría acuclillados esperando hambriento el pedazo asado del animal que comenzaba a oler entre pradera y matorrales en los contornos de la Vega Real, fueron sorprendidos por la vanguardia indígena, que lo superaban en numero, huyeron llevándose el cerdo aun chamuscado, a la cercanía de un cerro muy parecido al de mi comadre Andreina. El ruido que hacían los nativos, las expresiones de guerra, los ritos y alaridos de muerte mantuvo a los españoles diarreicos antes de comerse el cerdo que terminaron de asar con dificultad. Estaban listos para rendirse, el miedo lo acompañaba y no le permitía pensar en nada que no fuera huir. Los oficiales y los asesores nunca estuvieron de acuerdo-señalan -los investigadores. No llegaron a consensual que no fuera la rendición. La oscuridad de la noche llegó y el miedo con ella aumentó en los corazones de esa tropa de cobardes y ruines que acompañaba un prebistero confesor del Almirante que lo arenga diciendo: Yo soy de parecer que no debemos ni huir, ni entregarnos, creo que debemos pelearles a esos que son indios y nosotros somos hombres, a nosotros nos cuida la madre de Dios y a ellos los dirigen los vientos del demonio... No debemos huir debemos destruirlos deshacerlos y desbaratarlos. Son muchos pero son basuras, son excrementos, son indios, y como orador para la mentira y el engaño, la codicia usando la demagogia repetía, somos españoles protegidos por la madre de Dios, esos son esclavos y protegidos del infiernos. La virgen vendrá a protegernos, la madre de Dios está con nosotros. Fue ahí-dijo Luciano- donde nace esa muy mal elaborada mentira que luego las autoridades religiosas siembran en la consciencia de varias generaciones como verdadera siendo una de las más oscuras y sangrientas paradojas históricas.
-¿Y como ocurrieron los hechos?
-No hombre, nos los podemos imaginar. Colón ordenó estar alerta, dormir para reponer energía, rehacer las tácticas: la estrategia era vencer. Y en la mañana siguiendo el consejo del Almirante, mataron a la mayoría, usando la ballesta, arcabuces perros de presa, el trabuco. El caballo era una de las armas mas poderosa para aquellos guerreros inocentes que llegaron en la acción a creer que, el jinete y el caballo era el espíritu del cielo forjándose la creencia de que los intrusos eran invencibles divinos. Los nativos, los que no murieron fueron hechos prisioneros, condenado a ser esclavos, los que escaparon llegaron a sus territorio donde informaron del poder invencible del maleante invasor. Los españoles a partir de la ocasión bendice la cruz como a una reliquia o trofeo de la batalla donde el mal triunfa una de las tantas que ha triunfado como una pedagogía del más grande depredador del universo: el imperio de la índole que sea. Años después el papa indulta a todos los que la visitan y entregaran una limosna. O sea la utilizan como una mercancía. Porque la iglesia se creyó la iluminada que podía saquear el corazón el bolsillo y la consciencia de pueblos nubilados.
Habia pasado muchos años, luego que Andrea perdiera a su marido, en la batalla el Cambronal, para volverse a casar. Estaba muy triste y pasaba las tardes en espera que algún cuervo o guaraguao fuera por ella. No tenia mecanismo mayor que el de esperar y sabia que era potente. Pero al regresar del baño y estar frente al único amigo, su espejo, este le dijo --te estas muriendo en tu soledad. Permaneció un minuto muda, luego dijo en voz tenue-- yo que me creía de acero y quizá sea de láminas de hojalatas. El vendedor ambulante, anunciaba los productos. Un niño gritaba, otros lloraban en el seno de las abuelas y de las madrastras. En los elementos, las sinfónicas en galopes y cascabeleos de grillos y chicharras que dejaban escuchar los saxofones de la banda de ranitas verdes y de san Antonio y batracios. El cacareo de gallinas y el lejano canto del gallo para la pelea. Abrían las puertas a la media noche seis de enero. Andrea bostezaba se avergonzó al ver el sexo de un caballo que se excitaba, se pasó las manos por las piernas y le agrado haberlo visto de nuevo. Volvió a bostezar deseó mirar al verraco de Josefino, que habia llevado a la enramada, para encastar con un jabalí montañés, el bramido de las vacas jorras la hacia asociar a su vida de soltera… estuvo nueva vez en el baño y no se dejo llevar de lo que su espejo quería., caminaba del armario al espejo pensando en las caricias que recibiera en la adolescencia cuando el primer beso motivador de energías volcánicas rompedoras de arganarios y altares en el cenit de su primera existencia en el vergel de inocencia, con su perdida floral arribaba a un puerto que abría comunicación a nuevas islas, comarcas y continentes por donde enviaba y recibía las señales de vida de su triste soledad en la sexta viudez ermitañita, rodeada de cantos de la naturaleza y de ruidos salidos de los interiores de las profundidades extrañas que habitan en la casa de los difuntos donde ella dormía abrazando el corpiño de sus recuerdos juveniles.
Andrea es una mujer de recio carácter con normativas arrancadas de las circunstancias pasionales que la barriga de la sociedad ha parido en los linderos de la historia. Llevaba seis enviudes, la gente la señala haber comido culebras blancas, que según el capricho popular en el país genera hábitos que contradicen los gustos maritales… cuentan que cuando la mujer come morcillas preparada con la sangre de becerras pintas, jorras produce desgano por los hombres jóvenes. Pero su última pareja murió después de demostrarle a Andrea que todas esas afirmaciones no era más que un disparate enorme, muy grande. Andrea no hablaba de sus padres como las personas normales, menciona apenas a Juana Emeregilda Ogando, hermana gemela de Juana Ogando, una de las dos primeras queridas del dictador Ulises Heureaux que en opiniones de muchos, era admirada por los servidores
palaciegos. Andrea actuaba como una mansa oveja, empleaba el tiempo mirándose las piernas en el espejo, en franca complicidad con las figuras de un pasado oscuro. Algunas lenguas han dicho que ella escribía en la madrugada cosas que soñaba pero que no guardaba porque lo hallaba objeto sin contenido y que nadie tenia que enterarse de sus acciones intimas. Parece que cuando fue atacada por las fuerzas de los celos, se descuidó en sus aposentos y el médico que la atendió pudo leer varios títulos escritos al carbón. Entre otros Ramón Antonio Sandoval recuerda: Bribones en decadencia, Los Papillones del Murazo, Mariposas de las sierras, Los Gigantes de las Manaclas. Para muchos esos, que en apariencias son títulos de rebeldía, no significan nada, pero para el doctor Sandoval eran muestras de entrada a la vida de Andrea Ogando Trinidad. Otras cosas que el doctor Sandoval vio en la vivienda de Andrea, fue la lomita o cerro, sembrada de flores negras y moradas, de aspecto singularísimo, rodeada de cruces vestidas de papeles a colores. Entonces comprendió por qué, a la hacienda, le decían, La casa del difunto. O de los difuntos. Vecinos la llaman la casona de los cementerios. Sin embargo visitantes la denominan, La solana de las cruces. Las lenguas suaves decían que Andrea enviudaba las veces que le parecía.
Nunca se vio envuelta con la justicia para investigarla; todos sus maridos pasaron al rango de difunto en la ascendencia del santo Dios. El primero murió de apoplejía, el segundo y el cuarto constipados, el tercero como el sexto recibió, una descarga de energía fatídica en el miocardio, pero el quinto, falleció ahogado buceando en las aguas eróticas del océano de las piernas de Andrea.
Entró a la cocina encendió la estufa calentó un poco de café encendió un montecarlo miró que el humo se movía tan lento como el sexto de su marido y sonrió al recordar que el quinto empleaba el humo del tabaco para pintar cosas que nunca ella pudo comprender. En esas cavilaciones se descuidó y... ay, gritó se habia quemado con la pavesa del cigarrillo que dejó de halar por estar tratando de comprender la pintura del difunto Ezequiel, prefirió salir en busca de una de sus trabajadoras a quien habia dado permiso por tres horas para que visitara a su madre e ir al cementerio. Llevaba seis horas sin regresar a la residencia.
En horas de la tarde recibió a un individuo con el que habia soñado y que tenia varios años esperando que entrara buscándola.
-Hola Andrea-dijo el visitante. -
-Hola Miguel- dijo Andrea- en que puedo servirte. El sonrió permaneciendo en mitad del umbral de la entrada de la terraza donde Andrea recibía a las visitas que le interesaba.
-Entre para acá se volverá una estatua, Miguel.
-Está bien señora, debo agradecérselo. Andrea miró que no tenía sombrero y que andaba con camisa guayabera, pero con bastón de preciosa madera además sintió un fuerte escalofrió cuando permaneció acariciando sus ojos con la mirada suya y Miguel la disfrutó. Andrea movió una pequeña campana y de inmediato llegó una bandeja con café caliente, muy oloroso. El visitante no supo quien habia llevado el brindis a la mesa. Lo saboreaba y comprobó que el sabor a café era distinto al que con frecuencia bebía en diferentes circunstancias y en diferentes servicios pero que veía quien era la persona que se lo ofrecía. En este caso era distinto. Solo pudo sentir la presencia de un fluido pero sin personificarse. En fin el olor era muy apetitivo. Para Andrea, el señor Miguel era el visitante cero, lo pensaba como un conjunto vacío, carente de energía superior a la mascota o espécimen que acompaña a un solitario. Era un saco que habia perdido el contenido de manera que no era llave capaz de abrir ningún candado. Sin embargo Miguel hablaba de personajes de la historia tales como Juana Ogando, de los negros como Juan Vaquero, Diego Guzmán y Sebastian Lemba. Andrea gozaba con las hazañas de individuos atrevidos, impávidos y valientes como el general Mamá, de quien era muy poco lo que se conocía. Pero como era dia de las Mercedes el visitante Cero, dejó la casa cunando terminó de referir la vida de un tal Tapio que era un individuo sin escrúpulo de varón, pero que tenia las agallas de enfrentarse con un Jabalí y con una manada de puerco espin. Andaba en una brioso yegua que amaba como a su mujer, al acercarse a donde habia aglomeraciones de duelo ponía un pañuelo negro o morado en las orejas y en las crines, lo hería con una espina de limón dulce en los hijales para que produjera lavazas en los gruesos labios, asustando a los dolientes con el resoplido del animal al punto que olvidaban el llorar. Cuando era una fiesta entraba al baile encima del caballo y en múltiples ocasiones llegó a descomponer la fiesta. Cero miró el reloj al darse cuenta que eran las seis de la tarde- dijo- luego continuo con Tapio. Saludó con un beso que esa tarde estrenó saliendo de la terraza casi corriendo. Andrea, quedó atormentada, con el caliente que recibió por los labios de este mequetrefe, que siempre la sorprendía con algo nuevo… como ahora que puso tiernamente sus grandes labios en la rodilla izquierda. La gente le decía mequetrefe pero Cero no era hombre bullicioso.
- ¿Por qué lo llaman así? Somos injustos en las calificaciones. Estoy segura conmigo lo mismo hacen. Era dia de las Mercedes, el calor de septiembre besaba las pencas de las altas palmeras, no se movía ni un mime. Andrea miraba todo el extremo derecho de la pradera del solar y se preguntó ¿quién estará fabricando carbón por la hondonada del gato? Veía un azulado humo retorciéndose entre las ramas de las amapolas. Miró por el lado sur y pudo ver que la soledad llegaba con pasos seguros, y se aposesionada de cada lugar de la mansión. No era una casa suntuosa pero era de cinco dormitorios amplios con dobles seturas hechas así para evitar que los asaltantes de la soldadesca atravesaran con el filo de la punta de la bayoneta y malograran a cualquier humilde que acostado descansara. De madera preciosa, todas las puertas eran de cedro, las ventanas de roble milenario y el piso de caoba negra con brillo opalinario. Los baños eran apartados entre la ermita, donde ella Andrea oblacionaba a sus difuntos maridos y familiares, y un gran almacén donde guardaban las semillas y unas que otras cosas en desusos. El agua llegaba a la casa por un acueducto hecho con madera del bambú. Llegaba a presión procedente de alto de los cerros y Canto de los Ángeles, tobogán a más de 23 pies sobre la superficie de la casa.
Miguel Cero Rosario, sentado en medio de la esposa de su compadre Darío de los Peralta, y de su ahijada Placida, recordaba que el café que Andrea le brindase en la tarde anterior, habia sido puesto encima de la mesa por unas manos invisibles. Andrea pensaba en Tapio y se reía pero una suave brisa desde Canto de los Ángeles, la hizo recordar al caballo y el cerdo de Josefino pero esta vez no se avergonzó. La hacienda estaba ubicada en, Canto de los Ángeles, en un pequeño valle rodeado de altas palmeras y profundos barrancos centenares de avecillas y pájaros hacen nidos.
En los perímetros de la finca, corre “arroyo ángel” de tranquilas y frescas aguas. Rara vez “angel” rompe su hábitat se mantiene sosegado sin emprender acciones molestosas. A las orillas de “angel” van al bebedero intranquilas cabras y sus bailarinas críos, como las juguetonas reses y los laboriosos asnos y caballos sementales.
En medio de la Hacienda como en un baile de mascara, pastan los cochinos con trompas que parecen caretas y disfraces en un carnaval fuera de época. Doña Andreina aprovecha para mirar el barraco de Josefino cuando cubre las cerdas en calor, recupera la vergüenza que le provocaba el caballo cuando se satisfacía como si estuviera virtual memoria. Cuando entró Cero a la terraza ella estaba atisbando a los animales como su principal pasa tiempo.
-¿Hola mujer como esta hoy?
-Pienso que mejor que mañana- dijo mirándole a los ojos- Andrina Eloisa. Usted anda preguntando como medico rural.
-¿Pero verdad Cero, que es de Ramón Otilio?
-¿Se está refiriendo al medico que la visitó el mes pasado?
-¡Claro que a él, a cuál otro más, hombre! Miguel Cero, se dejó caer en la butaca cuando vio que el jinete que se acercaba era el Doctor Sandoval. Doña Andreina que los observaba le dijo - ¿Le ocurre algo Miguel?
-No es nada, simplemente que ahí llega el Doctor. El mismo que salió de Roma.
-¿Qué está diciendo?
- ¡Nada doña!
-¡Buenas tardes, señora, buenas señor!
-Buenas sean a su saludos Doctor expresó la mujer llena de encantos impresionantes. .
-¡Buenas tardes doctor!
La señora, tomó el capote negro del doctor Sandoval, lo llevó a la sala de recibir a las personas, que ella sentía en el tacto de mujer de clase, merecedora de distinción y de algún halago, lo colocó en el palio de la ventana, cercano al dosel donde una imagen de santa Martha colgaba en sosegada actitud. El adorno que tenia la habitación habia sorprendido al doctor Sandoval empero lo que lo hizo levantarse del asiendo donde ya ocupaba, fue cuando oliscó los adornos de cultura africana, y dos tapices japoneses del siglo X1X.
-Si les agradan doctor, puede desmontarlos y ordenaré que se lo lleven hasta la montura.
- El buen gusto es de respeto señora Andrea- respondió el médico. Debo agradecer sus deseos luego de exaltar su apetito cultural y estético. Cero no hablaba se limitaba a escuchar el diálogo entre Andreina y el galeno. Hubo momentos que hacia rayas curvas en la libreta donde tenía apuntes de Tapio… de Venustiano Carranza presidente Mejicano del 1914-1924 principal espécimen de la facción moderada de la revolución mexicana. La libreta se le cayó quedando abierta en las páginas donde tenia apuntes amplios sobre Maceo y Gómez. El doctor la levantó solicitó permiso para leer algo que de Antonio Maceo decía:Ampliar Ampliar patriota cubano, (1845-1896), “héroe de la independencia”. En 1868, cuando se proclamó la independencia cubana mediante el grito de Yara y, más tarde, la república, se unió a los insurrectos. Pero de Máximo Gómez no le agradó que dijera que fuera militar Cubano nacido en Baní república dominicana, sonrió con todo lo otro sobre el internacionalista
dominicano. (1836-1905), libertador de Cuba. Nacido en Baní llegó a Cuba en 1865 como oficial del Ejército español. En 1868 se incorporó al movimiento emancipador cubano. Sus dotes de mando y las victorias logradas le convirtieron en el jefe de las fuerzas revolucionarias hasta su dimisión en 1876. Cuando le entregó el documentó Cero se sintió complacido. Recibió además de la libreta una taza de humeante café que por tercera vez no pudo percatarse de quien lo habia llevado a la recepción. Luego abrió las páginas donde estaba Ampliar José María Cabral (1816-1899), militar y político dominicano, presidente de la República (1866-1868). Nacido en San Cristóbal, luchó para liberar a su patria de la dominación haitiana y comandó las tropas en la batalla de Santomé (1855). Se opuso a la anexión a España (1861) por lo que las autoridades ordenaron su deportación. Regresó en 1864 y participó en la guerra Restauradora, derrotando a los ejércitos españoles. Dos años más tarde, derrocado el presidente Buenaventura Báez, fue elegido presidente de la República en 1866. Durante su mandato firmó un tratado por el que España renunció a sus derechos en Santo Domingo y gestionó el arrendamiento de la bahía y península de Samaná a los estadounidenses, lo que le ocasionó la pérdida de la confianza de sus anteriores aliados y de la presidencia en 1868. Se exilió a Venezuela, y regresó en 1875 para combatir nuevamente contra el presidente Báez, que había sido repuesto en ese cargo, al que derrocó. Se hizo cargo del ministerio de Guerra y Marina y del Interior. Murió en 1899 en Santo Domingo.
Doña Andreina continuaba mostrándoles tapices y cerámicas tainas al doctor Sandoval quien en apariencia estaba tocado por lo bello de la sorpresa recibida en la casa de los difuntos. Mientras tanto Miguel redactaba la vida y obras de Gregorio Luperón (1839-1897), patriota dominicano que participó en la lucha por la independencia y fue presidente provisional de la República en 1879. Nació en Puerto Plata en 1839. De origen humilde y formación autodidacta poseía dotes para la oratoria y la estrategia militar. Participó en la guerra de la Independencia desde 1863 y fue reconocido como general de las tropas rebeldes. Conseguida la independencia (1865) fue dirigente del partido Azul, opuesto a Buenaventura Báez, que preconizaba la anexión a Estados Unidos y participó junto a José María Cabral en la “Guerra Civil” (1869). Derrocado Báez en 1873 y convertido Luperón en el caudillo del partido Azul, lideró la rebelión contra el dictador Cesáreo Guillermo (1879) y consiguió derrocarle. Instaló un
gobierno provisional con sede en Puerto Plata e instauró un régimen de líneas reformistas, aunque declinó presentarse como candidato a la presidencia. Murió en 1897 en Puerto Plata. De Demetrio Rodríguez señalaba- muchos libros de historia y de textos escolares anulan la vida y obras de individuos como este héroe nacional por esconder sus enormes condiciones virtuosas, morales, así las generaciones póstumas ignoraran sus conocimientos positivos. Para que no pudieran valorar ni evaluar a Arias, ni Bencosme, a José Maria Imbert. Al doctor Sandoval le extrañó que Miguel siendo un reconocido investigador incluyera a José María Imbert en la misma mesa donde servia a Bencosme y a Arias. Pero por sugerencia de Andreina el incluyó a seis de las Juana del universo. Entre ellas el señor Ramón Otilio leyó a Juana de Arco.
Juana de Arco tenía 13 años, cuando convenció a un consejo de teólogos de que debía cumplir una misión divina: salvar a Francia en la guerra de los Cien Años. Obtuvo varias victorias militares sobre los ingleses en 1429. Mientras lideraba una campaña no autorizada un año después, fue juzgada y declarada culpable de herejía y quemada en una hoguera en 1431, pero la Iglesia revocó su condena 25 años después y posteriormente la canonizó.
Ella, llamada con el sobre nombre “ Doncella de Orleans”, en los años-1412 y 1431- heroína nacional y santa patrona de Francia, unió a las naciones en un momento critico y dio un giro decisivo a la guerra de los Cien Años, a favor de Francia
De familia campesina, nació en Domrémy (actual Domrémy-la-Pucelle). Cuando tenía trece años creyó que había oído la voz de Dios, que se repetía en numerosas ocasiones. Más tarde, confesó haber visto a san Miguel y a las primeras mártires santa Catalina de Alejandría y santa Margarita, cuyas voces la acompañarían durante el resto de su vida. A principios de 1429, en plena guerra de los Cien Años y cuando los ingleses estaban a punto de capturar Orleans, esas voces la exhortaron a ayudar al Delfín, más tarde el rey de Francia Carlos VII. Éste aún no había sido coronado rey debido tanto a las luchas internas como a la pretensión inglesa al trono de Francia. Juana pudo convencerle de que ella tenía la misión divina de salvar a Francia. De Juana de Ibarbourou escribió las siguientes notas para satisfacción de Andreina Eloisa.
-- Juana de Ibarbourou (1892-1979), poetisa uruguaya, nacida Juana Fernández Morales, que alcanzó una gran popularidad en el ámbito hispanohablante por sus primeras colecciones de poemas.
Nació en Melo (Cerro Largo), en 1892, y no en 1895 como ella decía en vida. Sus dos primeras colecciones de poemas, de estilo modernista, fueron Las lenguas de diamante (1919) y El cántaro fresco (1920), que le procuraron una gran popularidad y tuvieron repercusión internacional. Poco es lo que se sabe pero los íntimos de Lilis decían que esa mujer fue el sueño y los grandes delirios del dictador.
---Me agradaría leer en esas notas algo de mi parientas Juana Ogando y de Maria Juana Trinidad.
--Claro estoy finalizando otro trabajo pero con mucho gusto se la mostraré, posiblemente incluya a otras.
El doctor Ramón Otilio se habia marchado cuando a la estancia llegara un señor que sólo se presentó como Visitante, pero que Andreina llamó a partir de la ocasión visitante Uno. Parecía un agente del gobierno que buscaba el parecer de los terratenientes y hacendado sobre un asunto que al presidente de la República le interesaba conocer.
-Señora Eloisa- cuanto gusto me da el saber que su belleza es superior a lo que de usted señora mía, ha dicho la prensa. Doña Andreina no estaba a gusto por el atrevimiento de este individuo que no le soltaba las manos y en cada gesto al articular una simple vocal, apretaba sin miramiento los dedos blancos y pálidos de la engreída viuda. Permaneció elogiando a al señora por largo rato y al final se marcho intrigada a la señora con un montón de papeles que le habia dejado el Visitante Dos en la mesita de la terrasa. --Me interesa dijo- la señora Eloisa, al señor Miguel Cero, que me hablara del comandante Pichirilo. --Esta bien,- respondió sonriente señor Cero- Pichirilo se llamaba Ramón Emilio Mejía, de apodo, Pichirilo. Pues de el le diría yo, señora Andreina…, que fue quien piloteó el Yate Granma desde México a Cuba. En diciembre de 1956, a bordo del yate Granma, Castro desembarcó en la playa de las Coloradas, situada en la ensenada del Turquino (en el extremo suroriental de Cuba), y se adentró en sierra Maestra. Allí recibió el apoyo de buena parte del campesinado y comenzó una guerra contra el gobierno que duró dos años. La isla estaba, en este periodo
Completamente entregada al capitalismo estadounidense, que controlaba el 90% de las minas y de las haciendas, el 40% de la industria azucarera, el 80% de los servicios. Públicos y el 50% de los ferrocarriles y de la industria.
Por lo pronto le diré que el domingo 15 de agosto de 1965 fue muerto por la “espalda”. Para entonces era comandante del comando San Antón, se cree que los asesinos vinieron de la marina de guerra a la que perteneció. Una guardia de honor estuvo en la funeraria “Blandino” en la 30 de marzo rindiendo pleitesía al que fuera el domador de los mares como lo llamara luego el doctor Peña Gómez en su inolvidable “Lloran las viejas campana.”.
-Deja a Pichirilo ahí,- expresó Eloisa, muy entusiasmada con Cero- y dame lo que me debe del General Demetrio Rodríguez.
-Claro, entonces continuaré el próximo lunes, con Mejia Pichirilo. De Demetrio es mucho lo que hay que decir. Era un individuo de atracciones físicas muy admirables por las féminas, poseía atributos que no se hipotecaban ni se adquirían en mercado, almacenes ni en tiendas. Era moreno hecho en un material parecido a la caoba individuo de bigotes arqueados, ojos de miradas tranquilas muy expresivas. Orejas anchas y cabello negro muy bien cortado le agradaba vestir de negro. Nació en la comunidad de Juan Gómez, Guayubín, territorio en esos días de Puerto Plata, en el 1866, muriendo en 1906. Su padre era el señor Bernardo Rodríguez rico ganadero y hacendado de la región, y su madre la señora, Petronila de Peña. Miguel tenía sueño, no dormía desde tres días la siesta acostumbrada, por cumplir con los caprichos de Andrea su amiga de infancia, de quien ha estado siempre enamorado, pero, el miedo de morir se lo impedía, no se dejarse tocar por el tacto de esa viuda en average de seis, no quería ser el séptimo a pesar que la cabala señala que ningún siete es malo. Como Andreina lo vio bostezar pensó en algo de beber y en breve las tazas humeantes aparecieron en la comodita de la amplia galería donde se habían instalado desde temprano de la tarde a fin de contemplar la salida de la amplia luna llena detrás de las pencas verdes de las altas palmarías.
-¡Sírvase usted mismo Miguel, para que se espabile, hombre! Miguel la miró de reojos y la captó como a una estrella radiante en fuego tenue, que el quemor no hacia daño entonces recordó a Baudelaire en el poema la canción de la siesta que dice: -
“Aunque malignas cejas-
Te den un aire inquietante-
Que no es de un angel sin dudas
Bruja de atrayentes ojos”
Los ojos de la amiga lo hacían humedecer los pantaloncillos de color blanco. Ella lo sabía porque en varias ocasiones translucían el hilo de la seda del hermoso pantalón.
Demetrio Rodríguez de Peña, perteneció a la mediana burguesía terrateniente de final del siglo 19 y principio del 20. Llevo una vida de joven afortunado envuelto en juego y fiesta. Fue al extranjero para cursar estudios y de regreso volvió a los placeres que daba ser hijo de la mediana aristocracia, a la que el futuro guerrillero pertenecía. Sin embargo Rodríguez de Peña nunca se dejó cegar por esas cosas que su corazón sabia era poca cosa, el no le importaba el valor de las cosas, porque sabia el valor que tenían los amigos. Conocía el valor del hombre. Aunque en francachela, gozaba de las fiestas con las amistades era un hombre afable, muy sencillo, desinteresado. Pero muy respetuoso del honor y de las cualidades morales y ética del individuo. Se ganó el entorno y los contornos de la línea y más allá por ser honrado y honesto.
En 1895 el presidente Heureaux lo nombró encargado de Hacienda en Montecristi. Desde el puesto se levantó en contra del tirano. Al conocer el valor suyo el presidente lo llevó a la oficialidad de su Estado Mayor. El dia del asesinato del presidente andaba en la escolta que lo acompañaba el 26 de julio de 1899.
La sombra de la noche entraba a las habitaciones de la “mansión de los difuntos” Andreina bostezó tres veces y al chasquear los dedos se produjo un ruido en la espalda de Miguel que lo obligó a mirar para su espalda, pero no era nadie. Cuando miró el asiento de Andreina venia con un vestido amplio muy transparente, con interiores en azul claros y sostenes en hilo negro. Del pellejo quizá del traje salía un perfume de limón y Cero recordó otra vez a Baudelaire cuando dijo- “busco una circe tiránica bella y perfumada” el corazón de Cero corría en el pecho como un caballo desenfrenado. Pero Andreina lo configuró tal como era culto con cierto punto incógnito extraño en algo a ella su amigo se le parecía a un charco de agua muy transparente como a ella le gustaba. Nunca seria capas de minimizar a su amigo Cero. Lo tomo de un brazo porque no habló, en caso de haberlo hecho el misterio, el hechizo se desbordaría por los bordes de una mesa de caprichos. Una música muy suave brotaba, de las paredes del cuarto donde el Doctor Sosa Sandoval vio los tapices y los lienzos en la semana anterior. Parecía la música del vals el gatopardo de Luciano Visconti. Pasaron varias horas bailando como en un sueño acostado entre sabanas de nubes de espumas en un ambiente templado sin frío ni calor. Era el paraíso de Eloisa, de Andreina Eloisa. Entre fragancia y ritmos musicales, de alto calibre y hermosos regocijos. El hambre se tradujo en deseo y sin besos los encantos de ella borraron e Cero el apetito de comer. Pasaron unos días sin verse y la viuda abrazó el pasado entre las caras del espejo y la magia de la compañera soledad. En una de las cómodas halló la libreta con las anotaciones de Rodríguez de Peña. Inició la lectura en voz alta, luego de que contemplara el varraco y el caballo semental de Josefino (su compadre) que encastaba con tres cerdas papacotas. Comenzó a decir el trabalenguas que su abuela decía cuando estaba de buen humor: la puerca papacota, quien la despapacotó, el que la despapacotó, muy buen despapacotador sería. Lo que le sucedía a Andreina Eloisa era el afán por estar entre animales extraños como es ese caso del varraco de Josefino (su compadre) que cubría hasta las cabras adultas solteras. Pero su excitación noble la recibía cuando estaba frente al brioso semental que se enamoraba hasta de animales bípedos. --La teoría de Darwin explica el dimorfismo sexual en términos de la cantidad de tiempo y energía dedicada a la reproducción por machos y hembras. “Las hembras suelen invertir más tiempo y energía, sea en forma de huevos, mayores que los espermatozoides, o de atención a la prole. Esta diferencia da al macho la oportunidad de fecundar a varias hembras, y cualquier adaptación que le permita aumentar el número de hembras fecundadas será favorecida por la selección natural. Algunas de tales adaptaciones están favorecidas por la elección que hace la hembra; esto se ha demostrado de forma experimental, en el caso del pájaro viudo africano, alargando artificialmente la cola de algunos machos, que automáticamente resultan más atractivos para las hembras. Otras adaptaciones, como los medios de lucha, son favorables cuando hay competencia entre machos.” aunque no estaba cansada de ver el verraco de su compadre Josefino, buscó asiento para continuar con la lectura de los últimos párrafos de las acciones del General Demetrio Rodríguez de Peña, en la libreta de Miguel Cero que llevaba 12 días sin volver a la casa de los difuntos. En 1902,- decía en la libreta- el guerrillero militó en la fila del horacismo, al lado del presidente Horacio Vásquez, durando muy poco porque sus buenas amistades estaban en las parcelas del Jimenismo en ese mismo año se apoderó de la plaza de Guayubín derrotando a Amadeo Tavarez, que la defendía. El general Demetrio Rodríguez era un franco tirador muy temido, teniendo a penas 34 años, armaba estrategias perfectas eliminaba a sus contrarios en las emboscadas preparadas. Meses más tarde fue derrotado por el General Andrés Navarro en la ciudad del Morro. Andrés Navarro habia nacido en “Las Aguas” “Juana Méndez,” Haití. Guerrillero y político, ocupó importantes posiciones bajo el mando de Guelito Pichardo, en los gobiernos de Lilis. A la muerte de Heureaux paso a las filas de los revolucionarios en la frontera. Permaneció dos años alejado de las faenas bélicas y se refugió en Juana Méndez, para recuperar energía y desorientar quizá, a los perseguidores, después participó en la rebelión de los “Recortados”, estuvo en la rebelión hasta cuando fracasó. El gobierno conociendo sus fuerzas de estratega guerrillero, ordenó la ejecución y envió a dos oficiales hacia Juana Méndez donde lo asesinaron con la complicidad del amparo de la oscuridad de la noche. El general Rodríguez de Peña, se refugio en Puerto Plata, después de la derrota en Montecristi frente al Andrés Navarro, en 1903, gobernando la plaza, al lado de veteranos oficiales probados en su honra y su lealtad. Estuvo al lado de Jimenístas y enfrentó a Woss y Gil, Ocupó entonces la gobernación de San Francisco de Macorís y jefe de operaciones guerrilleras en 1904, sitió la Capital pero las balas de un intruso barco yanquis lo obligó a replegarse al interior frustrando los fines y propósitos. De San Francisco de Macorís salió con 85 hombres siendo atacado en Cotuí por el jefe Toño Catalán y la Vega, saliendo airoso. En esperanza, ya en su territorio, derrota al ministro Raúl Cabrera. Al tomar la gobernación de Puerto Plata recibe dos balazos y muere uno de los gigantes de la línea. En una estrofa se escuchó que el pueblo cantaba de dolor la
“línea perdió un tesoro -
Y la república una espada
Murió Demetrio Rodríguez
Quedó la patria enlutada.”
Cuando leyó
“La enfermedad y la muerte en puro polvo,
Convierten todo el fuego en que un día ardimos,
De aquellos ojos tiernos y fervientes,
De aquella boca en que se ahogó mi ser”
Otros versos de Baudelaire, primera estrofa de “El retrato”. Pasó las páginas y halló algunas anotaciones que se interesó porque eran sobre uno de los Guerrilleros más complejo del arcoíris nacional de esos días de inicio del siglo XX.
-Sí, dijo en la tranquilidad- de una suave mañana de abril, miró las palmeras y contempló las palomas pintas que sacudían sus alas sedosas encimas de la tersura de las pencas en concierto primaveral, el perfume embriagó su espíritu y se creyó romántica. Sonrió cuando vio entrar a Miguel Cero, con brazo enyesado. Se habia roto en una caída en el baño mientras enjabonaba la espalda piso el jabón palmolive que se le habia escapado de las manos porque recordaba el baile que habia gozado entre los brazos de Eloisa.
-¡Qué bueno verte de nuevo amigo!- manifestó Andreina. ¿Qué te sucedió, que lleva ese brazo envuelto en gasas?
Después que la contempló con minuciosidad el dijo que se habia caído en el baño por estar pensando en una vieja que el, quería con devoción. Ella le sonrió simplemente y, fueron a sentarse para hablar de Cirilo de los Santos, uno, si no el principal, era el precursor, del movimiento los Carpinteros. Ella dijo que su abuela era amiga de Gerardo de los Santos, padre de éste, y que recordaba cosas desagradables escuchadas en la niñez.
Nació en Martin García en 1866 pero murió en Cotuí en1906, en un fatal accidente, en una finca de su propiedad. Fue como Andrés Navarro subalterno aun con el rango, ambos de generales, de Guelito Pichardo, guerrillero y político, seguidor del presidente Heureaux. Cuando murió Lilis entró al rancho de los Horacistas que ardía de entusiasmo y alegría por los acontecimientos de esa semana. Luego estuvo en contra de Woss y Gil, y a favor de Morales, es decir que para el líder de los Carpinteros, era uso brincar como un tránsfuga por encima de los tocones de los intereses o como canes hueveros ladrando por un hueso relamido. Enfrenó a Demetrio Rodríguez, en San Pedro de Macorís, ahí es cuando organiza el grupo guerrillero los Carpinteros, en 1905, fue gobernado de la Vega, la brisa de las componendas lo arroja como delegado en Pacificador, en La Vega y en Samaná. En ese cargo- dijo por último Andreina- se convirtió en un alegre y satírico asesino, fusilando a cientos de los opositores del presidente sin contar con la autorización de Morales. Quien lo canceló de inmediato dejándoles sin funciones, pero como era una mosca estaba en las aristas, probando el dulzor de la almiba del pastel.
Andreina estaba acostada en la Hamaca de nylon cuando escuchó que entraba el doctor Sosa Sandoval. El aire que llegaba a la casa de los difuntos era muy débil pero estaba tan frío que el visitante tenia un sobre todo de poliéster. Se saludaron efusivamente ella agradeció el capullo de dalias y rosas rojas que saboreo de inmediato como si hubiese sido un pedazo de dulce o chocolate puertoplatense que le agradaba bastante. La sonrisa de ambos encontraba espacio para satisfacer los corazones que en apariencia se atraían. Es andreina la que dice-Doctor le envié a buscar porque me sentía mal, estando acostada me ahogaba, especialmente cuando me acuesto luego de cenar. La lengua la siento muy pesada y muy manchosa. Al cepillarme despido grandes flemas que parecen mucosidades de las que votan los caballos que padecen de muermo. Muchas veces sentí adormecimiento muy fatigoso producido por las drogas.
-El muermo, lo dijo usted- manifestó el Médico, es una enfermedad contagiosa de las recuas y caballerías se caracteriza por ulceración y flujo de la mucosa nasal e infarto de los ganglios linfáticos. -En horas de la mañana al subir el dia, y almuerzo con almidones mi situación es crítica y empeora.
Hablaron de otras cosas, incluso de los viajes ilegales, de la muerte en la calles, de los opositores del doctor. Hablaron de la desaparición de Segarra y de Guido Gil. El doctor Sosa Sandoval expuso con dolor, la muerte de Rubén Darío Sandoval, hijo de su tio Nanan, en el club Héctor J. Diaz. La señora Andreina Eloisa contó al medico la cantidad de veces que ha quedado viuda, y dijo que esperaba no tener que enviudar de nueva vez. Que estaba enamorada pero que sin saber aun de quien, sólo si sabia como era el hombre que buscaba. -quizá ha estado entre mis narices pero no lo conozco. Puedo asegurarle doctor que lo siento cuando en la mañana me higienizo, lo mismo me ocurre, cuando voy de compra y cuando me acuesto, en la cama donde han dormido mis ex maridos. Muchas veces pienso en el primero que fue, el hombre de mis sueños y, otros que me escuchan afirmar que es su perfume, de mi se burlarían, empero la gente común ignora que los perfúmenes, están ligados a los recuerdos, en las generalidades a situaciones de agrados y de complacencias. Del segundo me llegan sus buenas canciones, y por igual las recuerdo, combinadas a colores, no importa donde estén esas pigmentaciones, no, cuando tienen que entrar a mis recuerdos entran, como el concierto matinal de los gallos que alborean los hogares, antes de llegar el sol, con su traje de amarillas luces y colores. Si quisiera cansarle, doctor, continuara diciéndole que las imágenes del tercer marido me visitan, en las madrugadas de los viernes sean frías o calurosas. Era su costumbre llegar a las tres sin mancar. No fallaba ese bendito. Eso si…, nunca vino ebrio… mas, oliendo a alcohol, parecería que se bañaba con ron o ginebra para que le peleara. Nunca le peleé. Me reía porque sabía que esa actitud suya era para provocarme celos. El señor Ramón Otilio, no estaba sorprendido, la escuchaba con la atención que a ella le agradaba, en el era algo natural ponía su psiquis en lo que le interesaba. El caso de Andreina, quizá no tenia nada de especial, pero era una finca llenas de semillas que cosechar. Habia que ir colocando cada grano apartado porque a pesar de salir del mismo tronco cada embrión era distinto uno de los otros. Por eso la atencionaba sin importarle que repitiera, que no era el caso de Eloisa. - Fíjese que cuando el sexto marido mío murió, fui al cementerio, sabe usted, que en nuestra cultura… no es que se le prohíba a la doliente acompañar a sus difuntos, sin embargo fui como un vecino particular. Ya encima del sepulcro doctor, empecé a cantar la canción “La soledad”, todas las vecinas me acompañaron la repetíamos hasta que trece de las que cantaban ante mi vista, vestían de negro, terminaron rendidas y llorando… seguí cantando, amigo mío, pero la tristeza me arropó y quedé tendida en las verdes gramas del entorno del barón del cementerio. El doctor Sandoval y la señora Eloisa, salieron al patio de las cruces, el olor a jazmines de burros y de las clavellinas irrumpieron en el modo de respirar. Entraba a los 22 estornudos cuando la señora Eloisa completó el 25 suyos dejaron el jardín de los difuntos y entraron al de las rosas rojas y blancas, permaneciendo por espacio de 16 minutos degustando el embriague floral sin causar ningún tipo de obstrucción sanguíneo, la alergia de los jazmines retrospectivos al doctor a la niñez, a la parcela de caña que su madre Hilariana tenia, en “La llanura de los Pérez en la periferia de “Blanca Lomota” y “Ballena Grande, donde el jazmín de burro era una montería entre palmera y cañaverales, recordaba el canto de las tórtolas pardas y el vuelo de los negros chinchilines , las flores de cundiamores y de campanitas navideñas encima de los mallares, recordaba la recogida de huevos del pájaro bobo y de guineas en las matas de hierbas Páez y en los palmares y cocotales. El ruido de la chorrera del río Pérez, era una débil sinfonía que arrullaba con tersor como acordeones y violines en boca y dedos de querubines terrenales.
-- Pues si- dijo Eloisa- allí ve las cruces, la más cercana es la de: Ruperto Paula, con quien viví por algunos años, como un paquete de leña, como cayeran los trozos de madera seca, se dejó caer de aquella mata de jagua, (señalaba hacia el lugar del árbol, con una larga vara de anón pelado, que siempre lleva al caminar en los matojos) mientras tumbaba frutas, ambos éramos aficionados a la suavidad del trago de la fruta hervida. Al concluir mostraba retorceduras en los labios desdeñando las sensaciones retrospectivas. Se movieron hacia la alambrada donde finalizaba el jardín con los extensos potreros de pastos, parcelas conuqueras y corrales, para crianzas pecuarias y avícolas específicamente. El doctor fue donde estaba una culebritas pero como no habia a esa hora en el lugar rayos solares advirtió que era simplemente una muda.
--Las apariencias siguen engañando a los seres racionales- aclaró Eloisa. Llegaron a la sombra de un alto tamarindo tan exuberante, que la cobija parecía mandada a fabricar, a los ojos de la naturaleza.
--Es verdad, al tamarindo seco se le “caen las hojas” y las aguas y la leche derramada no hay quien las recoja. Agregó el galeno. Ella sonrió pero no le miró, lo envolvió en el hombro izquierdo con su brazo derecho. Continuaron caminando, mientras Ramón Otilio experimentaba hondas sensaciones con el contacto de la piel perfumada de Eloisa. Esas sensaciones eran limpias y transparentes, era sublimar el placer sentido. Las que ella sentía, las extraía de su pellejo como arenas que separaba de las playas de los ríos, del lodo y de la fangosidad que muchas mujeres de su generación y en iguales circunstancia llevaron desde la cuna que los amos entregaron con la carta de abolición. Llegó a pensar que era un continente de profundas podredumbres y manantiales, de amargas aguas que envenenarían su cuerpo y el alma de los que la tocaren. Sabia que era bueno renunciar o quizá no, a las inclinaciones masculinas. Ya no podía vivir sola, moría en las aposenturas de la soledad de sus siete entierros. Con la muerte de aquellos maridos suyos algo de ella con ellos llegó a irse. Recordó al genio del teatro, al fénix de los ingenios, al monstro de los ingenios. Se dijo en silencio --“vida que no florece es vida que no merece llevar el santo nombre de vida.” Le dijo al doctor que su vida habia sido seca, un Ariel, un océano sin peces. Cuando sonrió calló, no dijo nada, recordaba a Darío, el poeta, al escuchar la joven voz de un cuervo que de entre las altas y verdes pencas de las verdes palmeras llamaba a su pareja la que envuelta en celo rozó tiernamente la cola en las mejillas del macho. Nueva vez en silencio murmuró para que el doctor no la escuchara- “Juventud divino tesoro de los pueblos, te vas para no volver, cuando quise llorar no pude pero ahora lloro sin querer… Eloisa adaptó a su situación los versos de Rubén Darío. Guardó en una bolsa el libro donde leía la sonatina para cambiarlo por “Las flores de Mal” de Baudelaire, abrió en la pagina 99 para leer en alta voz-“Un ángel fiero cae del cielo como un águila” De repente de una rama cayó una mazorca. El doctor Sandoval quedó anonadado recordó que auyama no paria aguacates.
-Empuña los cabellos del hombre descreído “y grita diciendo ¡la ley acatarás!
--Yo quisiera señora Andreina poder complacerla por la vida entera, sin embargo nos debamos separar como la vida une, la vida desune no importa la actitud materialista o idealista que adoptemos. Soy de los que creen en un universo de blancuras y virtudes níveas sin tomar acciones tan radicales que rompan las leyes naturales adquiriendo los frutos mecanicistas del mundo sin negar la “libertad de la voluntad” cartesiana. Al escuchar al médico doña Andreina no se inmuta. Le interesaba escuchar las reflexiones filosóficas de su acompañante. Estaba afligida pero lo ocultaba mirando el cotejo de una paloma a su parejo en una de las ramas de la mata de Jagua de donde se cayera Ruperto Paula. Miraba las caricias que con la cola hacia al compañero en el piquito. La señora Andreina enseña al doctor Ramón Otilio, parte de la propiedad y de sus viviendas, en la casa de los difuntos. Desde que llegaron a la primera hondonada de aquella larga estancia habitada de espesos vegetales el médico experimento serias molestias estomacales luego que ingiriera agua de un manantial de agua lechosa. Pasaron unos minutos secándose algunas sudoraciones que comenzaban a poblar la piel del señor Sandoval, que se mantenía en el caballo como un roble erecto a pesar de estar sintiendo cólicos fuertes. Sin muchas preocupaciones comenzó a enumerar los diferentes tipos de dolores. Entre muchos citó el llamado pasajero, bilioso, hepático y el cerrado de quien dijo se manifestaba constipando al paciente. Hizo creer que llevaba deseo de orinar entonces la señora se detuvo y en una hermosa sombra de árbol de mangos tostados, lo esperó mientras por su imaginación desfilaban las canciones populares, que interpretaría en el futuro Camilo Sexto. Pero cuando el doctor Sandoval se acomoda al lado suyo, en el tronco rugoso de árbol del mangos comenzó a oír la canción “Sevilla”, partitura de “Suite Española” del músico Catalán Isaac Albéniz, ella le participa que lo nota diferente, entones el, le confiesa que ya han pasado unos leves dolores estomacales, que andan consigo desde sus abuelos. Ella halló que habia incoherencia en las expresiones del doctor del que volvió a preguntarse. ¿Buscará la muerte…? Le tengo suma confianza, es un individuo de los buenos que quedan en el universo. Debo evitar que perezca entre mis bienes mortales. Prefiero que ame mi espiritualidad porque lo entiendo, lo comprendo. Que no ame mis bienes porque los difuntos no permitirán que me toque ni un instante en la carne, el primero me conquistó para él solito. -Vámonos-dijo sonriendo ella,-quiero que conozca la casa. El doctor Ramón Otilio, refortalecido ya, dejó el tronco de mangos, la voz habia vuelto a tomar su vitalidad y la vibración gutural del doctor y Andreina lo habia notado, pero habia logrado parte de sus objetivos. Ya el conocía que en la estancia se movían fluidos como luciernagas en noche oscura. Sabía que doña Eloisa variaba de psicología como cambiaba de nombre en su entorno. Entre las dos criaturas, es decir, el y ella, habia comprensión y se atraían como piezas imantadas. Dejaban la puerta de la hacienda donde estaba la mata de Jagua, sintió los escalofríos del primer dia y sacudió su cuerpo como un zaramagullo al pasar por debajo, de donde se cayó Ruperto Paula.
Mientras ella dejaba la caballeriza el doctor vio que los animales se dejaban llevar a un pequeño cubículo de donde salían lustrados después de ser bañado con jabones perfumados. No pudo ver ni sombras del personal de apoyo que la asistía, tampoco en el entorno de la vivienda se oían gritos ni de aves, ni de otras criaturas vivas. Entró a la vivienda, donde le esperaba bañada como sus bestias, la señora Andreina, habia dejado su mente en la caballeriza de donde habían salidos los caballos bañados relucientes como si hubiesen salido de una lavandería de secado en espumas.
Andreina lo esperaba en la antesala en el “Lugar para espantar los espíritus”, en la mansión tenia lugar para escucharlos, para disfrutarlos, para oblacionarlos y finalmente lugar para amarlos. En hora de la tarde el Dr. Sandoval debía marcharse para asistir a una operación quirúrgica, no pudo hacerlo porque una fuerza inexplicable evitó que se levantara del asiento. Cuando pensó comer, frente a sus narices habia un manjar, de peticiones mentales, que a los difuntos las ideas les llegaban, no deseaba comer carne y de inmediato apareció en su servicio otro de verdes ensaladas, ricas en vitaminas y muy balanceadas cargadas en nutrientes y los carbohidratos.
La mesa del comedor de la casa de los difuntos era amplia cabían doce personas sin quitar ni poner cubiertos. En el extremo sur gobernaba la anfitriona, a su derecha y a su izquierda y el flanco siguiente y subsiguiente, las sillas estaban vacías en el norte algo incomodo se mantenía el doctor Sandoval, quien además recibía la miradas de dos ranitas verdes una y, la otra San Antonio; cuando recibían las miradas cariñosas del médico, crosonaban con satisfacción y alegría la san Antonio ocupó uno de los asientos vacíos, cayó como un atleta olímpico. Andreina miró al doctor, quien le sonrió amigablemente. Una de las ventanas del comedor se abrió, en lo que la ranita verde subió al lado de la señora, la puerta que va hacia el comedor se movió y produjo un alborozo en las dos ranitas que ambas como dueñas de inteligencias virtuales corrieron hacia la cocina. La señora aparentó no percatarse de lo ocurrido y continuó sirviéndose el dulce de granadillo, mostrando un rostro sin preocupación. Minutos después volvieron a sentarse las dos ranitas satisfechas de su realizada jornada en el misterioso camino de la cocina. Para cualquiera que pudiera haber observado el comportamiento de las dos…, hubiese creído que eran dos pequeñas niñas bajo el influjo de las manos de un cinéfilo mago encantador. El señor Sandoval no comprendía el silencio de la viuda. Pero ese silencio sirvió para que al cerebro le llegaran recuerdos de “Energía de Mujer” y la recitó para que las ranitas compartieran con el su suerte. Entonces dijo-“Será la viuda reina, esposa mía, y daráme Castilla su corona o España volverá a llorar el día que el Conde Don Juan traidor pregone.” Pero el médico ni le daba, ni le quitaba, mérito, ni crédito ya que lo que a El le importaba era ver comer a las ranitas que con avidez lo hacían. Cerraron los ojos los dos anuros. La que más se movía, tenía el dorso pardo, verdoso, manchado hasta el blanco abdomen. El doctor creyó que mostraban temor que reflejaban un comportamiento de iras y de arrebatos estimuladas por el temor y la falta de protección solidaria con algo de sazón fraternario parecido a la generosidad familiar. En unas palabras daban muestra de actitudes racionales y de emotividades. Tanto le pareció que creyó que una reía y la otra lloraba en la misma circunstancia. Cuando fue el doctor que cerró los suyos, ya que le pareció haber recibido una ráfaga de insomnio cuando los abrió se habían desvanecido. Meses después que vino a atender a la señora Andreina, que sufría de altos dolores estomacales y migrañas. El doctor dictaminó que era jaqueca o cefalea. Vasculacion en la masa encefálica, la señora que habia calculado todos sus pensamientos, consiguió que el médico se quedara en la casa esa noche y pudiera conocer un poco más de los misterios envolventes de las habitaciones de los viudos. Cuando iba a colocar las dos almohadas en solo lugar para que su espalda descansara sintió que una fuerza superior se lo impedía. Permaneció algunos minutos en forcejeo sin lograrlo hasta que busco las causa sin hallarla se resigno y la dejo donde habia estado por mas trece años. En la mañana encontró que la sandalia que le habían puesto en la falda de la cama servían de almohadones a las dos ranitas que placidamente descansaban de un largo viaje de donde parecían habían llegado. Además escucho en el cuarto adyacente los gruños y quejidos aumentaban con la brisa que llegaba desde los altos robles y frondosos amaceyes que gemelaban sus acciones con las palmas carutas de los aleros de las despensas y almacenes de guardar los aparejos de la boyada. Parecían ronquidos de una o de varias personas asmáticas.
En la habitación de Andreina Eloisa, esta pensaba en Miguel Cero, musitó - Mesecito tener a quien decirle que rompa el muro de mi soledad que como de piedra se endurece cada dia mas, podrá el abrir la puerta de mi cementerio de melancolía… salvaje comparada con la fuerza del imperialismo. Paso los días metida entre ropajes de una selva refrescándome entre la sombra de una monomanía de floreos y acciones aflictivas respirando ozonos morales regocijándome libando el negro alcohol de la resignada viudez...
Eloisa se define opositora en todos los gobiernos pro imperialistas de líneas sadicosociacristianista así lo hizo saber en una conferencia que impartió en la terraza de la mansión de los esposos. Entre los presentes estuvo un agente del gobierno pos guerra del 65, quien llevó un mensaje al señor de la conferencia que el presidente enviaba a la esposa del bisnieto de Gregorio Luperon.
--Espero, señalaba el mensaje presidencial-- que emplee su hermoso momento para que estudie la posibilidad de aceptarme la gobernación de la provincia San Felipe. La señora Ogando Trinidad ofendida más que halagada hizo uso de expresiones galimáticas que solo Cero, al escucharlas, reía de satisfacción. Viendo con que facilidad su amiga, del delegado oficial, se burlaba en su cara. Fue por eso que comenzó a hablar de Ciro el Grande y de Ludovico el Moro, del primero -señaló que habia sido rey de Persia, hijo de Cambises 1 descendiente de Aquimenes de la dinastía de Aquiménida, en el 558 se convirtió en el Gobernante de Ansán. Del segundo manifestó:- este gobernó en los 1507 quizá en el 1508 fue Duque de Millán, fue de ese gran individuo que por primera vez enviudéz. Esta bien lo que me importa es que sepan que mejor acepto a Ludovico el Moro la gobernación de Nápoles. Este mi viejo marido fomentó el desarrollo del arte y de las ciencias. Siendo Mecenas de Leonardo de Vince. Sin embargo yo la tataranieta de “La coronela” Juana Trinidad, la Saltitopa, odio a Ludovico el Moro, por haber sido mal gobernador napolitano. Allí mismo habló de los que se han creído dueño de la fuente de la iluminidad, se auto definen iluminados en el seno de una sociedad malvada, sucia y corrompida, arrogante donde las autoridades emplean el poder para avasallar y mortificar a los servidores públicos. Esa es la sociedad de Santana, de Buenaventura Báez, la de los que apoyan las vagabundearías y a los vagabundos del patio y extraños. ¿Y cómo puedo aceptar esa oferta, a cambio de qué…? ¿Acaso piensan que haré lo que mi tiaabuela con el presidente Heureaux? Las autoridades algunas escogidas en elecciones libres emplean el dinero de la sociedad, del pueblo, dinero de los pobres trabajadoras y trabajadores para engordar el estomago de la querindango socavando el derecho de los hijos ir al colegio al cine a divertirse. Socavando el derecho colectivo y social de la comunidad. Utilizando a la policía para maltratar a los barrios, asaltando el derecho ajeno. Emplean a individuo de la más baja capacidad en la escala escolar, ético y moral, empleando esa franja sin escrúpulo, viciosa condicionada para matar, para beber la sangre de inocentes, acondicionada para robar sin ningún miramiento, sin ningún escrúpulo religioso, mucho menos filosófico. En vez de limpiar la sociedad la empuercan, la que deberían cuidar de los malandrines y malhechores, pero ellos son los malandrines y los malhechores. Y, usted sabe- Miguel- expresó Eloisa- ellos son los dueños de las escobas y dueños de las llaves, se pasan el dia y la noche barriendo por donde al jefe tal o cual le favorece, porque para eso el pueblo le entregó el poder de ser vigilante. Aunque no seré discípula de Maquiavelo, no apoyamos a los aduladores, no soportamos a los aclamadores, no creemos en la tomadura de pelos. Cuando el visitante Dos oyó las últimas palabras de Andreina, se levantó del asiento y abandonó el lugar, de la Solana de las cruces. Eloisa escuchó a Miguel Cero Peña Taveras cuando hablaba de individuos como Mandela y de Indira Gandhi, después de un largo hablar de la familia Nerhu y de Rayiv Gandhi; dijo de César Borgia, era el fiel ejemplo de la intriga, la maledicencia, la crueldad, la codicia, la trampearía y marrullería que Maquiavelo pintó en su libro el Príncipe. La señora Andreina se sosegó con las ideas que Cero explicó de Borgia y de la Santa Alianza. --Fue un pacto firmado- aclaraba- entre los gobernantes europeos, así defendían los preceptos cristianos. Este pacto fue firmado dijo- Cero-- tres meses después del congreso de Viena. Al conclave no fueron invitados Mohamed II y Pío VII. Cero recordó que en la noche tenia que hablarle a doña Eloisa de Juana y Zenón Ogando. También debía hallar algo de la vida de Juana Trinidad para servírselo en el postre del domingo. Luego de recibir con beneplácito el conversatorio de la familia Ogando y de los señalados en el párrafo anterior la señora Ogando Trinidad, dijo con tono autoritario-- de Gumersindo de los Santos quiero saber menos que de los asesinos que habitan hoy en el Estado mayor de nuestras fuerzas armadas. No me diga nada de ese tipo, mi abuela decía que era peor que la babosa con doble moral, tenia doble vida. Habia dia… señalaba mi abuela- que se enamoraba de la falda de una escoba, y si hallaba mal puesta a la madre de su madre como una tromba se la llevaba indefectiblemente. Era un sucio desgraciado. Otros días se la pasaba llorando o rezándole a los entresijos de su tatarabuela. Era un engendro de rosa y peloemico o lo que se conoce por junquillo. Ese SINDO- como le conocían los vecinos suyos- con su honor era seguidor de las tropas lilisistas, estuvieran donde estuvieran. Se convertía en una sierpe cuadrada que aterrorizaba la región donde se hallara. Pero en 1909 se levantó contra Mon Cáceres siendo derrotado, se acogió a las garantías oficialistas, fue de San Francisco de Macorís para el Seibo, donde se hizo policía, ahí vivía honrosamente, pero cuando conducía a prisión a un delincuente, fue asesinado por éste que le dio un balazo.
En la pequeña ciudad de Cantos de los ángeles, esa tarde solo se hablaba de lo que le ocurrió hacia 24 años a las 10 muchachas un dia como hoy y todos se preparaban para asistir a la velación que Andreina hacia para celebrar en penas el recuerdo de las almas de las muchachas que fueron sus amigas. Mientras en el bar de don Ganchito Collado, la gente esperaba la hora para ver la película, en el corral de la “Casa de los difuntos” tres individuos desconocidos por Cero, llevan en su espalda las carnes para el sancocho que harán entre 12 PM y 2 de la tarde. En otro corral los mismos hombres desnudos de la cintura hacia el cuello… llevaban la carne de res para otras pailas que harán servicios que la señora lleva a las cruces del montículo de cerro de los maridos. Cuentan personas, que fueron empleados de la Hacienda, que luego que ella en persona lleva los servicios, en lujosas fuentes de porcelanas muy finas, se escucha una música de salón parecida a la marcha nupcial, al Danubio azul, al desaparecer de la vista, el rebu empieza, es una carta para jugar con resoplos, irasidad, con el furor del viento montañero. Lo extraño decían los que contaban que nunca la loza aparecía ni sucia de tierra y mucho menos rota. “La gente de Cantos de los Ángeles” asistía al encuentro con las diez almas muertas. Se quedaban las curiosas para participar en el círculo del misterio. Rito que hacia Andreina pasada la media noche, encabezado por una y un médium traído de de otras latitudes algunas veces llegaban has 13 integrantes… escuchábamos lectura como esta:-
De nuestro análisis se desprende que la noción de mana es del mismo tipo que la noción de sagrado. En algunos casos ambas nociones se confunden; la idea de manita de los algonquinos, la idea de horrenda de los iroqueses y la idea de mana en Melanesia son tan mágicas como religiosas. En Melanesia, hemos visto además que existe una relación entre la noción de mana y de tabú, pues ya hemos analizado cómo algunas cosas con mana eran tabú, y que sólo eran tabú las cosas que tenían mana. Entre los algonquinos ocurre lo mismo: si todos los dioses son manitas, no todas las manitas son dioses. En consecuencia, no sólo la noción de mana es más general que la de sagrado, sino que ésta queda comprendida en aquélla. Seguramente sería exacto afirmar que lo sagrado es una especie cuyo género es el mana. Al analizar los ritos mágicos, más que encontrar la noción de sagrado que buscábamos, habríamos encontrado su origen.
Volvemos ahora al dilema que se nos planteaba en un principio: o la magia es un fenómeno social, en cuyo caso lo sagrado lo es también, o la magia no es un fenómeno social y por lo tanto tampoco lo sagrado lo es. Sin entrar aquí en consideraciones sobre lo sagrado, dejaremos sentadas una serie de consideraciones que nos llevan a demostrar a la vez el carácter social de la magia y de la noción de mana. La cualidad de mana o de sagrado está ligada a cosas que tienen una posición perfectamente definida en la sociedad, hasta el punto de que, con frecuencia, se consideran fuera del dominio de uso común. Estas cosas ocupan en la magia un lugar predominante, pues son sus fuerzas vivas.
Los seres y las cosas mágicas por excelencia son las almas de los muertos y cuanto está en relación con la muerte, siendo testimonio de ello el carácter eminentemente mágico de la práctica universal de la evocación de los muertos, así como la virtud atribuida en todas partes a la mano del muerto cuyo contacto vuelve invisible como la misma muerte, y junto a éstos, muchos otros casos. Estos mismos muertos son también objeto de ritos funerarios y a veces de cultos ancestrales que demuestran cuán distinta es su condición de la de los vivos. Se nos dirá que, en algunas sociedades, la magia no tiene que ver con todos los muertos, sino, sobre todo, con aquellos que han muerto de muerte violenta y en especial con los criminales, lo cual es una prueba más de lo que queremos demostrar, ya que éstos son objeto de creencias y de ritos que les transforma en seres totalmente diferentes no sólo de los demás mortales, sino también de los demás muertos. En general, todos los muertos,-- agregaba Andreina - esperan que sus amistades, que sus familiares se manifiesten con ellos. Luego de la media noche comenzaron a escucharse los quejidos, y se oían llantos entre una cañada como si estuviera en medio de una quebrada, también sonidos de alas de pequeñas aves, que se cambiaban por sonidos de croares de ranas y gramires de pájaros. Dentro de la habitación del primero de los difuntos maridos se escuchaban aullaos, que en la imaginación de los que estaban allí eran de un hombre gato. Eso mismo ocurría en el aposento del quinto de los difuntos maridos, en vez de aúllos, eran quejas y bramidos que salían con furor y rebeldía. Decían que era el más celoso y que se hacia presente por medio de una pequeña rana San Antonio, que sólo hacia liga con el doctor Sandoval. Los gritos continuaban y con mayor partículas energéticas angustiantes, desastrosas y en desasosiego. En los 7 altares una suave y pequeña brisa apagó la vela de cera, encima del cielo raso se escuchaban que se movían objetos con actitudes humanas, con comportamiento afectivo y volitivo. Mientras Andreina Eloisa y las médium entran a la frecuencia de las ondas invisibles del mas allá Cero y el doctor Sandoval hablan del 2/3 (años finales del siglo XIX) en la republica dominicana.
- ¡Señores, señores! Como son las cosas. Hablándome de Braulio Alvarez, una cosa que mis padres vivieron en el Algodonal, donde el general se levantó en arma contra el presidente Meriño.
--Si, pero lo que quiero decirle doctor Sandoval es, que fueron fusilados todos los revolteados de algodonal. Amparados en el decreto de san Fernando…en la persona de Lilis.
Unos meses mas tarde por la región Este entran tres grupos de españoles, dominicanos y puertorriqueños al frente llegaron Cesáreo Guillermo y Juan Isidro Ortea. Hato Mayor, y el Seibo de inmediato brindaron su apoyo a la refriega amada. El sol ardía como si hubiese sido un sol de verano en la cercanía de las costas de Montecristi. Quemaba la espalda a los leales de la guerrilla y la de la soldadesca regular, dirigida por el general Ulises Heureaux. El general Guillermo hizo frente a los leales gobiernistas pero en las primeras acciones todo iba marchando bien hasta que en la batalla del Cabao, hirieron a Heureaux, y desde el suelo continuo dirigiendo la trifulca, hasta derrotar a los invasores. En la brega cae prisionero Juan Isidro Ortea, luego es fusilado, junto a otros acompañantes, en los que se hallaba Luis Pecunia cuñado suyo. El general Guillermo huye y escapa con facilidad. 62 españoles son sometidos a prision. Pero el presidente de la República elevó enérgica protesta al gobierno español al que le reclamaba, respeto a la soberanía nacional y lo acusaba “de subvertir el orden legalmente asumido y constituido, de romper la paz, y la seguridad del pueblo dominicano”
En la madrugada de ese, 28 de abril muy lluvioso, los gritos de los maridos de Andreina se oían en los contornos de la “casa de los difuntos” era una noche que se confundía con la consciencia de los jefes del fondo monetario internacional, y creaba en los oyente una actitud paranoica, muy parecida a los que ponían pancartas en ciudad intramuro en los días postreros de la tirania y previos al golpe de Estado del 25 de Septiembre en el año 1963.En esa madrugada de goteras y de hielo y de fuego atraviesa los corazones en paradojas infelices se muestran asustadizos al escuchar el toque de guitarras en la terraza donde ratas que parecen conejos bailan, recitan versos de Marti y de Alfonsina Storni
que cambian al versoinograma de Neruda que escribió para los siete difuntos difamados por las botas de un invasor impertinente. Que como roedores regurgitan los alcoholes de la guerra donde perdió la vida Natera y Goicochea. Donde las lagrimas de Juana de Ibarboreaux se juntaban con las de Salomé cuando cantaba a mi Pedro.
Días después en la terraza de la hacienda de los difuntos, el doctor Sandoval acompañaba a Miguel Cero Peña Taveras, que se comprometía con la señora Andreina Eloisa. El doctor optó por la ausencia al comprobar que en la sala donde pernotaban habia un flujo de negativa energía procedente de las montañitas de las cruces. Se levantó de la silla para marcharse y sin encontrar explicación alguna la silla se levantó asida del pantalón de seda, sin hacerle ningún daño. Cosa esa que absorbió el malestar que estuvo a punto de servirse como un pastel para aperitivo y anticipo al compromiso amoroso. La risa que provocó en Andreina el cuadro pintado por el doctor y la silla asustó a las dos ranitas que estaban detrás de las puertas atisbando las escenas de compromisos de Don Miguel Cerón Peña Taveras académico de la Universidad Autónoma, de Santo Domingo. Investigador particular, folclorista antillanita, aberrado en la cultura mandinga y Taina. En fin el mal humor que pudo tener voló con las ocurrencias de algún difunto celoso, pero sí equivocado porque el doctor durmió una sola noche con la señora viuda y, el sueño se apoderó de ambos hablando de la poesía de Neruda y de las novelas de ficción del autor estadounidense Isaac Asimov. De las que Ella- señalaba como muy buena- que la que más le habia gustado era “Piedra en el cielo” pero luego de que de las paredes salían voces de un himno parecido al de los expedicionarios del movimiento 14 de junio (1j4) inició una jornada de lectura de discursos de oradores célebres tales como: Cicerón y Julio Cesar. De Daniel Webster explicó detalladamente, a veces leía en una enciclopedia: Daniel Webster1782-1852), político estadounidense, famoso por sus dotes como orador. Nació el 18 de enero de 1782, en Salisbury
(Actual Franklin, New Hampshire), se formó en el Dartmouth College y cursó estudios superiores de Derecho en Salisbury y Boston, licenciándose en 1805. Dos años después abrió un despacho de abogados en Portsmouth (New Hampshire) y allí empezó su actividad política tras ingresar en el Partido Federalista. Al igual que muchos otros habitantes de Nueva Inglaterra, Webster se quejaba del predominio de los virginianos en el gobierno de la nación y en 1812 se opuso a la Guerra Anglo-estadounidense (1812-1815). Desde 1813 hasta 1817 fue miembro de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, en la que defendió de forma ardiente los principios federalistas.
En 1816 se trasladó a Boston, y un año después volvió a ejercer la abogacía. Entre 1817 y 1823 adquirió un gran reconocimiento tras ganar varios famosos pleitos ante el Tribunal Supremo, entre ellos el caso del Dartmouth College (1819, que sentó jurisprudencia en el sentido de que ningún órgano legislativo puede alterar las obligaciones contempladas en un contrato) o el caso McCulloch contra Maryland (1819, que negaba el derecho de los estados a cobrar impuestos a una institución establecida por el gobierno federal). A partir de entonces, fue considerado uno de los abogados más prestigiosos del país.
La elocuencia que exhibía en reuniones y en los juicios le convirtió en un excelente orador. Dos de sus más famosos discursos fueron los emitidos en Plymouth en 1820 para la conmemoración del bicentenario de la llegada de los colonizadores, y en Bunker Hill en 1825 con motivo de 50 aniversarios de la batalla homónima de la guerra de independencia.
.
Miembro de la Cámara de Representantes de Estados Unidos por Boston en 1822, tras ser elegido por Massachusetts en 1827 ocupó un escaño en el Senado. Se opuso a una ley sobre un arancel proteccionista en 1816 y volvió a hacerlo en 1824. Sin embargo, y como consecuencia de su deseo de ampliar los intereses industriales de Nueva Inglaterra, abandonó su posición librecambista y en 1828 apoyó la ley sobre el mencionado impuesto, pasando a convertirse en protector de los intereses industriales del norte.
En 1830, su fama como orador alcanzó el punto máximo en el discurso de réplica al del senador de Carolina del Sur Robert Young Hayne, sobre la naturaleza de la Unión y el derecho de anulación de los estados, en el que mantuvo una rotunda defensa de la teoría de la
anulación. En la polémica que surgió por la renovación de los privilegios del Banco de Estados Unidos, abogó por la renovación y se opuso a la política financiera del presidente Andrew Jackson. Muchas de sus teorías se aplicarían más adelante en el sistema. Cuando Miguel le hizo algunas observaciones aceptó que la Catalina era de Lucio y no de Julio César como ella afirmaba. Fue entonces cuando permitió que Cero dijera: Ampliar
Lucio Sergio Catalina (c. 108-62 a.C.), político romano. Partidario de Lucio Sila, a quien sucedió como cuestor en el 77 a.C., Catilina también fue pretor en el 68 a.C. y gobernador de la provincia de África al año siguiente. Poco después fue acusado falsamente de mala conducta, y esto le impidió llegar a ser candidato a cónsul. Catilina fue absuelto de las acusaciones y en el 63 a.C. volvió a presentarse como candidato al consulado contra el político y orador Marco Tulio Cicerón. Tras la victoria de Cicerón, Catilina maquinó una insurrección armada para obtener más poder. Cicerón, informado de la conspiración, la descubrió pronunciando su primer famoso discurso contra Catilina: “Quousque tandem abutere, Catilina, patientia nostra?” (“¿Por cuánto tiempo, Catilina, abusarás de nuestra paciencia?”). Después de un segundo discurso, en el cual Cicerón presentó pruebas
fehacientes de la conspiración, Catilina y los otros conspiradores fueron declarados enemigos públicos y condenados a muerte. Finalmente, Catilina murió en una batalla cerca de Pistoia, en el centro de Italia”.
-- Háblame un poco tú de Cicerón y deja de macujeos burronil “-Marco Tulio Cicerón (106-43 a.C.), escritor, político y orador romano. Aunque su carrera política fue notable, Cicerón es especialmente conocido como el orador más elocuente de Roma y como hombre de letras. Nació en Arpinum (actualmente Arpino, Italia) y en su juventud estudió derecho, oratoria, literatura y filosofía en Roma. Tras una breve carrera militar y tres años de experiencia como abogado que defendía a ciudadanos privados, viajó a Grecia y Asia, donde continuó sus estudios. Regresó a Roma en el 77 a.C. y comenzó su carrera política. En el 74 a.C. fue elegido miembro del Senado.
Aunque la familia de Cicerón no pertenecía a la aristocracia romana, los patricios más ricos y poderosos de Roma le apoyaron en su candidatura al consulado en el 64 a.C. por el gran desagrado que les producía el otro candidato, aristocrático pero menos respetable, Lucio Sergio Catilina. Fue elegido Cicerón, y Catilina volvió a intentarlo al año
siguiente con el mismo resultado. Entonces, airado, organizó una conspiración para derribar el gobierno. Cicerón controló la situación, detuvo y ejecutó a varios de los partidarios de Catilina y a éste lo expulsó del Senado con una ardiente soflama conocida como Catilinarias. Julio César y otros senadores romanos sostuvieron que Cicerón había obrado con excesiva dureza, sin proporcionar las debidas garantías legales a los conspiradores. Como resultado de esto, en el 58 a.C., Cicerón se vio obligado a exiliarse. Tras un año en Macedonia fue perdonado por el general romano Pompeyo el Grande.”
“-Cicerón se dedicó a la literatura hasta el 51 a.C., cuando aceptó el encargo de gobernar la provincia romana de Cilicia como procónsul. Regresó a Roma en el 50 a.C. y se unió a Pompeyo, que se había convertido en el mayor enemigo de Julio César. Cuando César derrotó a Pompeyo, en el 48 a.C., Cicerón comprendió que continuar con la resistencia a César era inútil, y aceptó su amistad, aunque mientras César fue dictador de Roma, Cicerón vivió apartado de la vida política dedicándose a escribir. Después del asesinato de César, en el 44 a.C., Cicerón retornó a la política. Esperando ver la restauración de la República, apoyó al hijo adoptivo de César, Octavio, más tarde el emperador Augusto, en sus luchas contra el cónsul romano Marco Antonio. Sin embargo, Octavio y Marco Antonio se reconciliaron, y Cicerón fue ejecutado como enemigo del Estado, el 7 de diciembre del 43 a.C.” --“Cicerón creó un elaborado estilo prosístico que combina claridad y elocuencia, y que se ha convertido en uno de los modelos por medio de los que se juzga toda la demás prosa latina. Su obra contribuyó mucho al enriquecimiento del vocabulario de su propio lenguaje. Los escritos de Cicerón tratan sobre muchos temas. Sus obras filosóficas revelan su creencia en Dios y en el libre albedrío. Casi todos sus trabajos filosóficos se basan en fuentes griegas y, por lo tanto, aparte de su valor intrínseco, tienen uno añadido como es el de haber divulgado y preservado la filosofía griega que de no haber sido por él, tal vez, se hubiera perdido. A partir del 45 a.C. y de la muerte de su hija Tulia, Cicerón se retiró de la política para dedicarse por completo a sus escritos literarios y filosóficos. Destacan sus tratados De Legibus (Sobre las leyes), De Oficios (Sobre el deber), y De Natura Deorum (Sobre la naturaleza de los dioses). Su obra influyó mucho en el poeta italiano Petrarca y en otros escritores del renacimiento. Sus obras retóricas, escritas en forma de diálogo, en especial De Oratore (Sobre la retórica), tienen gran valor como modelos de una consumada retórica y como una rica fuente de material histórico. Las más famosas de sus piezas de oratoria son las cuatro contra Catilia, conocidas por Catilinarias, y las catorce contra Marco Antonio conocidas por Filípicas.
Entre las obras menores de Cicerón, los tratados De Senectute (Sobre la vejez) y De Amicitia (Sobre la amistad) siempre han sido admirados por su estilo cultivado. Muy importantes son cuatro colecciones de cartas escritas por Cicerón a sus conocidos y amigos. Estas cartas constituyen una revelación espontánea de su autor y una excelente fuente de información sobre la política y las costumbres de la antigua Roma, y se ocupan de temas que van desde la filosofía y la literatura a las cuestiones familiares.” Quiero recordar decía Miguel Cero- que es citando de una enciclopedia que estamos… que nadie se confunda que somos respetuoso de la espiritualidad y grandezas ajenas. ¡Bueno!
Pasaron diez minutos aclarando sobre los Julio César famosos de la antigüedad hasta que intervención del doctor Sandoval que arbitraba en algunos casos la vida de viudez y de soltaría de Miguel Ceron accedió a leer sobre los Cayo, cosa que de inmediato realizó-
“-Cayo Julio César Octavio Augusto (63 a.C.-14 d.C.), continuó el profesor Cerón- primer emperador de Roma (27 a.C.-14 d.C.), restauró la unidad y puso en orden el gobierno romano tras casi un siglo de guerras civiles. Reinó durante un periodo de paz, prosperidad y desarrollo cultural conocido como la era Augusta. Octavio nació en Roma el 23 de septiembre del año 63 a.C.; era sobrino nieto de Julio César, a quien sucedió como gobernante del Estado romano. César estaba orgulloso del joven y lo presentó en el Colegio de Pontífices (sacerdocio principal romano) a la edad de dieciséis años. Cuando César fue asesinado en el 44 a.C., Octavio estaba en Iliria, donde servía en el Ejército; a su regreso a Italia, se enteró de que era el heredero adoptivo de César. Posteriormente Octavio tomó el nombre de Cayo Julio César
De Cayo Julio César Calígula (12-41 d.C.), emperador romano (37-41 d.C.),-manifestó- famoso por su crueldad y por su extravagancia. Nacido en Antium (ahora Anzio,
en Italia), era el hijo más joven del general romano Julio César Germánico y de Agripina la Mayor, y nieto por adopción del emperador Tiberio. Su juventud en los campamentos militares le hizo merecedor del sobrenombre de Calígula (en latín, diminutivo del calzado militar romano), debido a los pequeños zapatos militares que usaba. Tiberio le nombró, junto con su nieto, Tiberio Gemelo, coheredero al trono, pero el Senado romano y el pueblo optaron por Calígula como único emperador. Adoptó a Gemelo como hijo, pero más tarde ordenó su asesinato. Fue un dirigente clemente durante los seis primeros meses, pero se convirtió en un tirano depravado después de una enfermedad mental. Derrochó su fortuna (conseguida, en parte, por las confiscaciones de miembros del Senado) en espectáculos públicos y proyectos de construcción de edificios, desterró o asesinó a la mayoría de sus familiares, nombró a su caballo cónsul, se proclamó dios construyendo templos y realizando sacrificios en su honor. En el 41, los oficiales de su guardia conspiraron contra él y le asesinaron, nombrando como sucesor a su tío Claudio. Entre los grandes oradores muy encumbrados Cero quiso colocar al sacerdote Fernando Arturo de Meriño, al doctor José Francisco Peña Gómez, a Arturo Logroño. En el mundo exterior a Lutter King y al doctor Fidel Castro. Terminó con esos famosos y complicados especimenes sociales. Dijo y resopló como el caballito de “papá toño” que sólo relinchaba, al verse entre las piernas traseras de las yeguas.
Después que hablaron y leyeron sobre oratoria, bebieron café pero, esta vez servido por una alta morena delgada, aunque de hermosas piernas y altos glúteos que podía llevar al anca a cuantos pretendientes prefiriera. Los senos como mazorcas de cacao verde o amplias toronjas alargadas, parecidas al fruto de las jaguas, de la matas del difunto de Paula. Eran en ese esbelto y sublime esqueleto la diana de las miradas del doctor y del mismo señor Cero. Entonces entraron a las habitaciones mullidas de la poesía del prócer cubano José Martí. Leyeron versos del Ismaelillo. -“Cultivo una rosa blanca en junio como en enero”… continuaron hasta la madrugadas recitando poesía de cuantos poetas resucitaran, le sorprendió el canto de un trío de gallo de pelea, cuando leían a Alfonsina Storni y se envolvieron en la níveas sábanas del canto de nocturno tercero, de don Asunción Silva. El doctor Sandoval que era un seguidor de la escuela modernista dijo-“Sentí frío, era el frío que tenia en tu alcoba tus mejillas y tus sienes y tus manos adoradas, entre las blancuras níveas de las mortuorias sabanas, era el frío del sepulcro, era el hielo de la muerte, era el frío de la nada.” En la tarde del siguiente dia Andreina Eloisa leía la novela Eugenia Grandet... cerró los ojos y dejó volar su poder imaginativo... como si estuviera en la playa con un anzuelo agarrando... ¿qué podría esa mujer pescar?... si cada vez que tiraba para lo profundo de la corriente del pasado, les picaban delfines y cachalotes, que no quería pescar... se puso a recomponer los hechos y terminó escuchando la redondilla de Sor Juana Inés de la Cruz, escritora Mexicana nacida en 1651-1695. Era prodigiosa de la cultura poética filosófica feminista. Para los tres años ya sabía leer. Eloisa la admiraba por las energías que batía su espíritu femenino con fuerza de rebeldía. La consideró como los críticos como la personalidad mas destacada de la poesía y letras virreinales del siglo XVII. Eloisa sin recordar bien repitió por buen tramo los primeros versos de la primera estrofa de” hombres necios” “Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, Sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis, si con ansias sin igual solicitáis sus desden. ¿Por qué queréis que obren bien si las incitáis al mal”.? Continuó su paseo por las campiñas de su prolífera imaginación... estuvo en la atarazana entró al Cobertizo o recinto en que trabajan los cordeleros o los fabricantes de márragas... al
no ver las embarcaciones que buscaba... llegó al estopalero donde creyó despertar en los brazos dos cochinitos que en apariencias eran dos proxenetas de la comunicación.Ampliar
También eran los días, para los dos Cochinitos vestidos de gabardina amarilla, como dos margaritas, entraron al hotel nadie escuchaba sus ronquidos, miraban de soslayo. Eran dos proxenetas de la conversación, y de los comentarios de paneles. Llegaron al despacho del gerente buscaban las instrucciones dejaron la gerencia para de allí instalarse delante del micrófono y de la cámara digital. Ambos Cochinitos fumaban cigarrillo montecarlo, fabricados con tabaco santiagués, el menor prefería canadienses al no hallar, fumaba hojas de campana por eso se caía dormido por horas sin disfrutar los discursos del presidente de la república que era el dueño del Hotel de donde transmitían los cerditos y estaba alojada Eloisa. Eran hermanos, de los llamados vales puerto platenses, como dos payeses del mediterráneo que abandonan las colinas para enclavarse en la jardinería de la ribera del río Ozama. Luego de caminar viendo los letreros lumínicos del Barrio Villa Duarte. Los Cochinitos no conocían a sus dos hermanos, ni estos a los comentaristas pero continuaban en la búsqueda de los cadáveres de Segarra Santos y los Guido Gil y de Narciso González, se cuidaban de no dejar huellas porque los ojos de los cochinitos estaban en todas partes eran viejos soles de un inmenso universo donde las transparencia de las nubes se podían solo comparar con los amplios cielos del autor del “poema veinte y una canción desesperada” En los paneles que los Cochinitos hacían todas las tardes, en el hotel 5 estrellas, el que prefería las hojas de campanas para fumar, comentaba que varios animales habían ido a beber en un dia de mucho calor, a la fuente o charco La India, en la entrada de la comunidad de nombre Barrabas noreste de Imbert, comentaba que el perro se moría de calor porque no habia podido saciar la sed que lo ahogaba. El perro, con angustia, veía que sus semejantes cuadrúpedos introducían la trompa a la clara corriente del río Obispo, satisfaciendo de esa manera la sed. El menor de los Cochinitos que habia traído por las greñas esa fantasía de una imaginación trivial y pueril, al final dijo que el perro fue favorecido por uno de los animales, prestándole su lengua, y de esa manera pudieron abandonar el charco de la India, porque era una cualidad--dijo-- en los animales, servirle a los desvalidos desarrollando el don de la solidaridad. Por eso es que el perro bebe sopa lamiendo con una lengua en estuche.
En el farolito donde los gemelos pernotaban entre tanto, escucharon al panelita haciendo el cuento del charco de la India, considerado como una de las tantas tontadas que los bacalaos de la comunicación hacían tras los micrófonos del hotel cinco estrellas. Se rieron bastantes con las babosadas de las espumosas bocazas de los llamados líderes de la comunicación radial y televisiva. - Si, esa es la forma de los celestinos que abundan en nuestras faunas, exclamó Eloisa sentada al lado de uno de los gemelos--, andan camino al altar de los campeones en actividades camaleónicas y narcisistas antillanos armando cadenas de rumores asesinos, que aumentan el dolor y el luto en la sociedad dominicana, aumentan también las cuentas de esos manejadores de antojos y de los apetitos. Ese es mi dia-- dijo el mayor de los cuadrúpedos-- dueño de un micrófono de oro… pero el no quiso participar en las actividades de siete días con el pueblo, porque según el parecer de los panelitas, eran los días para favorecer a los lideres de la oposición. Tampoco participaron en los doce juegos donde Martin Lafita y Telémaco jugaban la segunda base del equipo de béisbol de los cubanos que nos visitaron. Porque eran compadres del agente policial Mazambula, encargado de golpear o de simplemente dirigir la golpiza, a favor de los estudiantes de la universidad autónoma y otras agencias comprometidas con hacer hervir las sogas de la oligarquía opuesta al desenvolvimiento social de las facultades liberales de las escuelas secundaria. Se mantuvieron alejado de esa jornada de solidaridad con un pueblo que recogía fango en las calles y por muchos tiempos se vio la sangre de la juventud luchadora, en los bordes de las aceras en las calles de Santo Domingo antes que vinieran los aguaceros el 16 de mayo de 1978, que borraron las marcas de la guerra fría. Estuvieron hozando en el fango y el lodazal que sus superiores les alegraba verles cuando no eran ejecutantes de acciones delatarías cuando no subían al teatro de los acontecimientos cuando el telón no lo arropaba.
Era 23 de septiembre estuvo celebrando la alborada del dia de las Mercedes, fumaba el cigarrillo de campana, que su hermano le habia llevado, bebían cerveza presidente en jarras hechas con los nudos del Bambú, cuando el cuello estaba entre suspiros e hipos producidos por el exceso de alcohol reciben la orden de acompañar al sargento Luis Hermógenes López para supervisar los caminos de la calle Don Bosco en el ensanche Naco…, y sin saber quien habia disparado vio caer el cuerpo del joven arquitecto Amin Abel lanzando chorros de sangre que pintaba la falda inmaculada de Mirna Santos. Tres meses después las mismas manos de los cochinitos estuvieron llevando la rodela como si buscaran una justa con espadas pero el canto de sus intestinos lo asustó y se marchó a una sombra que habia en la calle José Contreras solo habían ido para lamer las cunetas donde están las manchas de las sangre del cuerpo examine de Orlando Martínez. Saboreaban los hocicos pero creyeron que habia sido la lengua suya la que el perro no habia devuelto tocaban la trompa tímidamente, asustado… encendieron linternas o faroles caseros hechos con el mismo material con el que hicieron las jarras de bambú alumbraron, las aceras de las calles donde cayeron los profesores Eladio Peña de la Rosa y Orozco. Con las manos en la espalda y en la cintura continuaba bostezando y metiéndose el dedo índice en las narices, que luego se chupaba sin discreción. Movía el pie izquierdo y lo levantaba sin proponérselo, subía el puño del brazo izquierdo mostrando poder, pero el deseo de saborear la sangre lo convertía en una pantera que acechaba desde una rama a una pequeña pava que salía de su nido. Eran dos leopardos sanguinarios adiestrados para matar, por eso los dueños del hotel, donde tenían la base diabólica, los toleraban porque los necesitaban para destruir, para cortar las venas a las protestas. La próxima misión era menos complicada y al parecer sentían placer como en las campañas anteriores. Buscaban en las plazas donde grupos de adolescentes exponían la necesidad de luchar por la democracia y por la libertad. Para extraerle la lengua a dos de ellos, y colocársela a los animales que esperan que el perro se la devolviera, desde el encuentro en Barrabas no han vuelto a beber el fresco liquido llamado agua.
La mañana era menos caliente que la del 24 de septiembre, cuando Luis Hermógenes segó la vida al dirigente izquierdista, Amin Abel Hasbun, en la galería de la residencia encima de la pequeña niña y de esposa Mirna Santos.
En la comarca donde habia nacido el asesino de del dirigente socialista Robertino andaba de cerca en cerca como un burro sin amo… en la parroquia san Caralampio su hermanito Ariosto compadecía las sangres que salía del costado del que conocía como el hilo de la divinidad y la bondad de la raza humana, el corazón daba saltos dentro de su pecho como un pequeño pez fuera del agua.
El entendía que los días parejos eran sus días, de rosas y de perfumes, que a sus gustos y a sus anhelos cuajaban a su personalidad y, manera de calcular la vida. No quería creerlo, no lo aceptaba pero, su realidad no tenia nada de extraño, por lo menos era lo que creía. No hacia ninguna actividad comerciar donde tuviera que hacer desembolsos, esos días no pagaba, ¡dude usted! tampoco vendía, ni prestaba hoy no fío, ¡venga mañana! -- es mi dia- decía-, cada acción humana tiene su ocasión, como cada cosa tiene su lugar. ¡Esos son mis días! Andeina no lo escuchó porque agarró de nuevo las páginas de Eugenia Grandet. Y comenzó a escribir que el padre de Eugenia era un miserable misántropo egoísta, obcecado mafioso, obsesionado por los económicos, avaricioso, destructor de la vida de la hija. Pasó cinco días leyendo a Honorato de Balzac, y sus obras Papá Gariot y el tío Griot, donde el aquí narra los sacrificios con su ingrata hija. Mientras el poeta leía los “Gigantes del noroeste” nosotros continuábamos buscando salida a nuestro asunto. Habíamos conversado con nuestra familia aquí en Santo Domingo, estábamos en un estado emotivo diferente y con nueva energía que nos favorecía, sólo el poeta no se interesaba por tener comunicación con los suyos.
-Me comunico con ellos, cuando lo deseo… se le escuchaba decir. Acciono con muchas facilidades con mis parientes por las músaras de los elementos y por los efectos de mis reflejos condicionados. Hago contacto especial con los serafines de los celestiales y como en el pasado con las palomas mensajeras yo con mis dispositivos líricos puedo obtener señales ultrafrecuenciales como delfines en el mar. Ese es mi código extra sensorial de circuitos, como en lejanos días del siglo 20, que los dispositivos electrónicos eran aislados como bobinas inductivas condensadas en frecuencias moduladas enlazadas por una red de cableduría. Ahora como pasado mañana, mis comunicaciones estan configuradas con autenticas facilidades aplicando la ley de mínimo consumo espacial… esos son mis circuitos de altos poder energético espiritual. Cuando finalizó la exposición quijotesca sobre su forma de hacer comunicación expresó - ¡Cuántos daría por un locrio de auyama con picapica! Tan sólo escuchar la palabra picapica me producía un nudo en la garganta…Ese sabor de picapica aun lo tenía en la garganta hasta ayer que cenamos jugosos pedazos de cerdos asados con casabe con ajo al estilo Samaná.
-Andreina- decía el poeta- reconoce que está enamorada de Cero y lo acepta como amante... el padrino del encuentro de aceptación es el doctor Sandoval, quien lo invicta a realizar un crucero por la Estados Unidos, Venezuela, Chile y Brasil. Pero tres días antes de efectuarse la salida se niega abandonar el país y consigue que el crucero sea en las costas de las islas del Caribe. En la travesía Cero se enferma y milagrosamente por las manos del doctor Sandoval lo regresan a la vida. En la soledad de su camarote el doctor Sosa Sandoval asegura no haber sido el quien intervino en la mejoría del paciente. El 23 de marzo estuvieron en el golfo de Alabama, estuvieron en la bahía de Mobile. Buscaban la bahía arenosa del golfo, entre Mobile y un lugar llamado Perdido… los rayos de la luna en ese lugar queman como el sol en el medio día polar. En las siguientes horas pasaron a la playa de Waikiki, en Honolulu Hawai visitada por turista de todo el mundo para conocer la isla de Oahu van para conocer el extinto volcán Diamond Head. Pero a Cero lo que mas lo entusiasmo fueron las nubes tan oscuras en su ancho espacio sideral. En Puerto de la Cruz, Venezuela las rojas o coloradas el arenas de caribe perfumada por la brisas de los penachos de los cocoteros en playa Colorada. El doctor Sosa Sandoval la conocía y de ella, tiene muchas anécdotas que referirnos, es una de las más impresionantes de Venezuela.
Tres meses después estuvimos en Joao Pessoa capital de Paraíba costa de Brasil la llaman tambau, muy visitada por su infraestructura y la calidad de los servicios culinarios. Según la Organización de las Naciones Unidas, “la ciudad con mayor número de árboles de América, así como la segunda urbe más verde del mundo.”
En Nochevieja (31 de diciembre), aparte de las tradicionales fiestas de esa noche, miles de creyentes de las religiones de candomblé y umbanda celebran una fiesta especial en las playas de Brasil —en São Paulo, Río de Janeiro y Bahía sobre todo— en honor de Iemanjá, la diosa del mar. Sobre manteles rodeados de velas encendidas se colocan las ofrendas traídas por los devotos a la diosa. A medianoche, los reunidos, vestidos de azul y blanco, entran con sus ofrendas en el agua. Si las olas llevan las ofrendas mar adentro, es un buen presagio pero si las devuelven a la costa, es un mal presagio.
“El Carnaval, cinco días de fiesta antes del Miércoles de Ceniza, en febrero o marzo, es la fiesta brasileña más famosa. Se caracteriza por alegres desfiles callejeros, música, bailes de zamba, fiestas y vistosos disfraces. La mayoría de las tiendas y oficinas cierran a lo largo de todo el festival. Muchos brasileños gastan un montón de tiempo y dinero para su participación en el carnaval. Algunos están preparando todo el año las carrozas, los disfraces y los bailes del festival siguiente.
Los brasileños festejan la Pascua, desde el Viernes Santo hasta el Domingo de Resurrección. El 21 de abril se celebra el Día del Tiradentes, como parte de la Semana de la Inconfidencia que conmemora el fallido levantamiento por la independencia brasileña de 1789. Joaquín José da Silva Xavier fue martirizado en el levantamiento. Le llamaban Tiradentes ('sacamuelas') porque era dentista.” Nos interesamos por las tradiciones de este grandioso pueblo hermano y de la comida transcribimos lo que leía uno de los guías que nos auxiliaba…
“El desayuno suele componerse de café com leite (café con leche), pan, queso o mermelada y mantequilla. El almuerzo y la cena pueden incluir judías, arroz, carne, ensalada, frutas, patatas y pan. La cocina varía en cada región. En Bahía y en otros estados del norte con fuerte influencia africana, las comidas se aderezan a menudo con aceite de dendê (aceite de palma). En Río de Janeiro, la feijoada (frijoles con carne de vacuno, cerdo, salchicha, lengua y a veces con oreja, morros y rabo de cerdo) es un plato muy popular y un modo hábil de aprovechar restos de comida. A los habitantes del sur les gusta el churrasco, una barbacoa con diferentes carnes. Bife a cavalo com fritas (carne con huevo y patatas fritas) es un plato típico en muchas áreas. Además del café, el alcohol y los refrescos, los brasileños del sur beben chimarrão, una infusión de hierbas sin azúcar. Son muy populares también las batidas (batidos), hechas de zumo de frutas y alcohol.”
“A las comidas suelen seguir charlas acompañadas de un café solo (cafezinho). El cafezinho se puede tomar varias veces al día. En los restaurantes se pide la cuenta con las palabras A conta, por favor”
De regreso al país hicimos giras campestres y turismo rupestre luego de visitar algunas playas del sur y de norte y nordeste. En la bahía escocesa como conocemos a Nagua capital provincial al derredor de la cadena montañera llamada Septentrional estuvimos en playa de Bojolo, en Puerto Plata pernotamos en las cálidas arenas de playa dorada en el centro de la ciudad, luego en la noche bajo los reales rayos plateados de una sensible luna de verano dormimos en playa cofresí cinco dias después nos trasladamos a playa grande de Luperon al noroeste de la fortaleza san Felipe. Y como pagábamos con monedas del futuro continuamos andando por las arenas de las playas Ampliar Santa Bárbara de Samaná, ciudad de la República Dominicana, capital de la provincia de Samaná. Se sitúa en el sur de la península homónima, en el golfo de las Flechas, llamado así al parecer por el recibimiento que dieron a Cristóbal Colón los indígenas. Fue fundada en 1756 por el gobernador Rubio, en una zona previamente ocupada por indios taínos. Sólo la negativa del Congreso de Estados Unidos impidió la anexión de la península en 1868, aunque fue arrendada a la empresa estadounidense Compañía de la Bahía de Samaná. La ciudad ha vivido de su agricultura —cocos, cacao, café y otros productos tropicales— de la pesca y de la cantería del mármol. Actualmente el turismo, especialmente visitantes estadounidenses, es un gran refuerzo económico, que afecta a toda la costa de la península. Con su población (1990), En una villa del este de la república Andreina asiste al casino prefiere pernotar en la sala de teatro admira las actuaciones de un grupo teatral presenta y degusta de los encantos de las voces de los actores. Le agrada tanto que mientras los compañeros se mezclaban con el pueblo ella asistía a las siete presentaciones. En la primera hora asiste a una sala donde se ofrece al público charlas del teatro político africano del último tercio de siglo 20; un señor de débil voz y de rasgos cómicos hablaba de esa manera
-- “ En la década de 1970 la actividad de los dramaturgos expresó principalmente la oposición a los regímenes militares, como los de Mobutu Sese Seko en la República Democrática del Congo, ADI Amin Dada en Uganda, Jean Bedel Bokassa en la República Centroafricana, o bien al apartheid en Sudáfrica. Así, Ebrahim Usen, de Tanzania, compuso en suahilí algunas obras, como Kinjeketile (1970), impregnadas de la lucha por una sociedad más justa, una utopía que pareció realizarse con el ‘socialismo africano’ del presidente Julius Nyerere.
En Sudáfrica, desafiando el apartheid, artistas del teatro negro continuaron colaborando con intelectuales blancos, creando nuevas formas de teatro de protesta. Los grupos Town Theatre, Black Consciousness Movement, Phoenix Players, Fugard's Serpent Players y Workshop 71 desarrollaron una forma de drama que utilizaba técnicas documentales y que incorporaba canto, danza y diálogos.
También en esos años, los dramaturgos nigerianos crearon sátiras feroces contra la dictadura. Bode Sowande profundizó en los temas de la corrupción en Afamako The
Workhorse (1978) y Flamingoes (1982), mientras Babafemi Osofisan, en The Chattering and the Song (1977) y Eshu and the Vagabond Minstrels (1991), denunció la incapacidad para aplicar el concepto brechtiano de teatro al contexto africano, adoptando entonces una estructura narrativa realista, con tramas derivadas de tradiciones y leyendas, que contenían además mensajes revolucionarios.
La forma teatral que ha obtenido un mayor éxito en la últimas décadas es el llamado ‘teatro del desarrollo’, menos implicado políticamente, pero más en relación con la tradición étnica. Los temas son problemas reales que, después del saqueo y el abandono por parte de las grandes potencias, deben afrontar los africanos. En Uganda existen numerosas pequeñas compañías teatrales, como la Bakayambara Dramactors, que tratan temas como el sida, el tráfico de animales o el desempleo. En Lesotho, durante las décadas de 1970 y 1980, tuvo mucho éxito la compañía Marhatoli, que abordaba asuntos como la rehabilitación de los presos. Mas, a Eloisa lo que le interesaba era la actuación y fue por eso que se movió para sala que llevaba el nombre de Teresita Carreño donde presentaban “La Verdad sospechosa” obra maestra del dramaturgo mexicano Juan Ruiz de Alarcón (1581?-1639). Eloísa conoce del protagonista de esta comedia, que don García, es un embustero que utiliza la mentira no como un vicio o maldad sino como un arte que le permite crear una nueva realidad. Pero de su mente no se van los versos del primer acto que un actor recitaba lo escucha y lo repite -“cuando en el indiano suelo por la dicha llegué aquí, la primera cosa que vi. Fue la gloria de ese cielo…aunque al momento el alma el haberlo ignorado, por ocasión me ha faltado es decir lo que siento.” Al dia siguiente mientras en la oscuridad de su habitación Cero pensaba en su salud el doctor Sandoval entraba a la sala Teresita Carreño y leyó los títulos: “La Serrana”, “Amor con amor se paga”, “el Sí de las niñas” pero don Ramón Antonio que era antes que medico poeta, con vena de actor teatral… deseaba obra de las tallas de Moliere y de Lope de Vega. Quería ver algo del “Medico a la fuerza” o algunos actos de “Fuente Ovejuna” al dejar el salón Teresita Carreño buscó al señor Miguel Ceron al verlo le dijo - ¿cómo se siente profe? Y sin escuchar contestación en tono suave de medico experto, no fueron mis manos las que actuaron en su caso. Estas no pudieron realizar las cirugías que se requería para obtener una buena y tan perfecta curación como la que ha tenido usted profe. Para sorpresa agradable… luego de que clínicamente habia muerto. Tenía cinco minutos sin energías vitales. Me retiré a respirar aire puro luego de lo que considere mi fracaso… estaba muy compungido adolorido, escuché un estornudo mire para la cama entonces vi. Que movia la rodilla del pie izquierdo. Señor Miguel usted tosía algo débil y además de contento sorprendido fui donde usted le puse mis manos en las heridas y sequé la frente que como un guayo se poblaba de gotas que parecían ojos de buey. Busqué a Andreina quien en su situación de incredulidad dejó de escuchar los versos de “Hay un país en el mundo” del poeta Pedro Mir, y los del poema 20 y una canción desesperada cero se muere de contentura mayor es la picardía que le provocan las palabras del doctor Sosa Sandoval que con elegancia parsimoniosa lleva a la creencia de que las manos de algún serafín intervino ante la barba de San Pedro para que las vacaciones de Ceron sean por unos cuantos inviernos mas en este largo valle de sal y de vinagre. De fango y de saliva muchas veces. Como la tarde era para reir se quedó en la terracita de los claveles pensando en las posibilidades milagrosas de uno de los difuntos agradecidos por no dejarme matar por la soberbia y la arrogancia de Eloisa. Andreina ahora estaba escuchando versos eróticos del poeta voluptuoso Fabio Fiallo y de Pellerano Castro. El era ascético no creía en cojo sentado ni en sordo que baila… tampoco en promesas de guardia ni en sonrisas de protitutas. No tenia ni fe ni religión. Tragaba lo que masticaba aun fuera aire. Buscó la soledad el silencio que dentro de si mismo habia y entró sin abrir las puertas, las palabras sueltas aunque arrinconada de Santa Teresa de Jesús, halló de paso los rastrillos aunque estopados de Platón y en una vitrina casi invisible estaban las palabras de Sócrates Sorobabel. Pasaban los meses y no salía del paraíso de Milton pero pensó que en la oscuridad donde se hallaba era una lámpara que rompía lo misterioso y le permitía llegar a la profundidad de sus vericuetos, hondonadas íntimas alojadas en aquellas y ensenadas de su vida de inhibiciones, de comportamiento represado. De atarazanas donde guardan montones de quejas y de humores almacenando dolencias ancestrales engendradas en alguna tirania. El doctor Sosa Sandoval cuenta a Cero lo milagroso que ha sido su caso, que en su parecer resucitara de la tumba. Este se entusiasma y consigue que el médico le cuente lo ocurrido. Finalmente el convaleciente confiesa y expone sus experiencias en el camino hacia la oscuridad. Mientras tanto Andreina escucha una exposición del poeta Pedro Mir y del profesor Bruno Rosario quien asistido por dos de sus alumnos la observa desde la mesa presidencial.
El señor Cero encaprichado con su problema clínico permanece a sola en la habitación del hostal. Mira las retahíla de garzas reales... ora relee los clásicos... archivados en la memoria virtual... ora repasa los libros desde Cristóbal Colón a Fidel Castro... “El mundo es ancho y ajeno”... y el “hombre de maíz”... se detenía cuando veía la foto de Andrés Eloy Blanco. Reflexionaba el poema “Coloquio bajo el Olivo” prefiere el contacto directo con lo salvaje de la naturaleza. Por eso leía a doña Bárbara dejó la obra del profesor Bosch agarró con la mano zurda “El ser y la nada” obra del filosofo Jean Paúl Sartre de quien era un ferviente seguidor y admirador leal por el grado universal de asociación y el gran poder imaginativo, pasando por la fenomenológica de una perspectiva que según otros… y esa era la opinión de Miguel Cero Peña Taveras (El ser y la nada. Ensayo de ontología fenomenológica).”A lo largo de sus páginas, Sartre se plantea qué es el ser y cómo dar un sentido al concepto de la nada. Para responder a dichas preguntas utiliza el método fenomenológico fundado por Edmundo Husserl, a quien agradece en la introducción el habernos desembarazado de la idea del ser como opuesto a su apariencia de fenómeno: el fenómeno se da cuando el ser es. Así, este gran tratado de ontología fenomenológica se articula alrededor de la interrogación del fenómeno “conciencia” y del fenómeno “mundo” Cero prosigue por la campiña de la literatura que según su gusto es de lo mejor del continente y del universo deja a Sartre y como si caminara en las aristas, en los bordes de las callejuelas de las aceras lingüísticas en un urbanismo capitalista morboso en una empinada cuesta parecida a un bulevar de esperanzas se encuentra de sorpresa con Ciro Alegría y le entrega el contenido de “El mundo es ancho y ajeno” donde el autor da a conocer su cuadro épico…”de las luchas de una arquetípica comunidad indígena contra los tres poderes que quieren destruirla: la oligarquía terrateniente, el Ejército y el Gobierno al servicio de los intereses estadounidenses. El uso de las técnicas narrativas modernas y el aliento heroico de la composición le permiten presentar un relato río que arrastra materiales heterogéneos para crear un mosaico tan variado y dramático como la vida indígena misma. La novela refleja el programa político del APRA en sus primeros tiempos, recogiendo dos puntos destacados de ese programa: La importancia del espíritu comunitario y el papel de la educación y la experiencia del mundo, con vistas a la integración de los indios en el Perú moderno” Miguel Peña Taveras se mueve y como si estuviera en una librería compra la novela “Viento fuerte” “las prosas profanas y el poema” “Años y leguas” de Gabriel Miró pero el buscaba a Pío a Baroja ya cansado repasa a Federico García Lorca y se ríe con el dialogo entre Eulalio y Floro en el libro “Los ateos” comenzó pasarse las manos por el rostro, se quitó los espejuelos de marcos de caramelo buscó su libreta de imprevistos tomó del bolsillo un Lápiz como el de carpintero que el poeta en la travesía de Juanillo, a las playas de Puerto Rico, habia perdido en el golfo de la mona, para escribir --las breves ideas de la biografía de Gabriel Miró (1879-1930), novelista español. Nació en Alicante en 1879. Admiraba en Juan Valera su rechazo a la división rígida de los géneros literarios. Las novelas de Gabriel Miró pueden calificarse de líricas porque en ellas utiliza la técnica del fragmentarismo, que se ha llegado a asociar con la presencia en su obra de la estética del cubismo; hilvana escenas dispersas; recurre a elipsis; abunda en imágenes sensoriales y sinestesias; recupera la técnica de las estampas y de las tablas en una obra como El humo dormido (1919). Entre otros títulos, se destacan Figuras de la Pasión del Señor (1916-1917); Libro de Sigüenza (1917), nombre este último que aparece como el doble del autor; Nuestro padre San Daniel (1921); El obispo leproso (1926), que desató el escándalo de los grupos conservadores y clericales e impidió su entrada en la Real Academia Española; Años y leguas (1928). Murió en 1930 en Madrid. De años y Leguas Cero escribió -“el olor se extiende a distancia muy ancha… a distancias felices es una dulzura de sazón de recuerdos… de una intimidad de deseo que principia envejecer olor a lejos a después de haber pasado sin pasar lo deseado olor de la delicia que fue nuestra aunque no fuera poseída aroma de aromas fresca como el harina, es como un polen que se suelta y se marcha volando para reanimar una sien apartada”
-Yo no creo en milagros, doña Andreina- dijo el doctor cuando ella se burlaba de él en pleno rostro. Nunca he creído en fantasma, empero doña, le aseguro que Cero, se habia ido clínica y orgánicamente, de este mundo.
El doctor Sandoval confiesa a Eloisa que no fue el quien curó a su amante...ella se le ríe nueva vez en su cara y luego escucha las explicaciones que su amigo le ofrece. En la tarde en la Villa Guido Gil, en ciudad Romana, al este de Santo Domingo, capital de la república, permanecen escuchando música del pasado entre esas, de Juan Lokcuard, de Eduardo Brito y de Nicolás Casimiro. El doctor Sandoval, revuelve al tema y le dice- voy a leerle lo que se ha escrito de los casos que no pueden de ninguna manera darnos luz a lo ocurrido con la vida del Profesor Cero. “Los misterios, también llamados 'obras de Corpus Christi', por ser esta la celebración en que se representan, son equiparables a los milagros” No obstante, los estudiosos los distinguen al considerar misterios a todos los tipos de “teatro medieval arcaico cuyos autores extraían sus temas de los evangelios, ciñéndolos a su vez a las vidas de santos, en tanto los misterios se refieren con mayor énfasis a la vida y pasión de Cristo. Piezas muy elementales fueron enriqueciéndose con el paso del tiempo hasta implicar en su representación a pueblos enteros, llegando a abarcar temas que tenían como protagonistas a la Virgen María, a los apóstoles y a otros personajes bíblicos. Famosos fueron los misterios que versaban sobre acciones atribuidas a san Nicolás, santa Catalina y san Pablo, y gozaron desde el siglo XII de gran popularidad en Centroeuropea, Francia e Inglaterra. En España los misterios tuvieron importancia durante el siglo XV en Aragón y en algunas zonas de Levante, destacando el Misterio de Elche, que conmemora la asunción de la Virgen y que sin interrupción, desde el siglo XV, se representa cada año. Los misterios son considerados el precedente más claro de los autos sacramentales”
Yo- dijo el poeta a Gerardo- estaba cansado escuchando lo que el Doctor Sandoval decía de los misterios, pero me devolví para hacer apunte de los autos sacramentales que prefería más que nada. Busqué el macuto y me puse a seguirle los jarretes a Eloisa y al Médico. Que leyó de un libro rojo. A mi mente lo que llegaba era un cuadro de la Melancolía de Alberto Durero, obra donde el artista Alemán relaciona la religión con la moralidad y el entender.
Las moralidades, que gozaron de gran popularidad entre el siglo XV y principios del siglo XVI, respondían al propósito de la Iglesia de ilustrar al público acerca de la actitud cristiana ante la muerte. El motivo central de estas obras aborda la confrontación entre el Bien y el Mal en el alma de los hombres, aunque la obra siempre concluye con la redención de sus protagonistas. Los personajes de las moralidades no son santos o personajes bíblicos, sino alegorías. Muchas obras son anónimas.
En Francia la moralidad más antigua data del siglo XIII, fue escrita por Esteban Layton y refiere según el lenguaje medieval, cómo Verdad y Justicia acusan a Adán ante el tribunal de Dios atribuyéndole la responsabilidad del pecado original. Adán es defendido por Paz y Misericordia. En Inglaterra, en cambio, la moralidad más conocida es Everyman (El hombre), que data de finales del siglo XV y al parecer derivó de fuentes holandesas que se adaptaron en diferentes países y que, en su versión española, realizada por autor anónimo, se conoció como La disputa del alma y el cuerpo. En esta obra el protagonista es una verdadera abstracción de la humanidad y extrae conclusiones del hecho de que, en tanto se interna en el Valle de la Muerte acompañado por la alegoría 'buenas obras', todos los bienes materiales que ha obtenido a lo largo de su vida pueden ser abandonados.
Gerardo, despertaba y dormía el poeta hacia creerle que el poeta y el eran diferente pero para él, eran la misma bajada enjabonada, pensaba en lo poco que le servía a un viajero como ellos hablar de autos sacramentales y de entremeses. Si fueran entresijos.
Los autos sacramentales, comentaba, el doctor Sandoval poseen una estructura más compleja que los géneros dramáticos que los preceden en el tiempo y suponen la expresión culminante del teatro religioso del barroco.
En líneas generales consta de una introducción, denominada loa, y culmina con una serie de cantos —villancicos en la mayoría de los casos— y bailes que desembocan en la salida de escenario de los actores o en un final apoteósico que resalta la naturaleza de las festividades donde halla su origen. Sus temas fundamentales se extraen del misterio de la eucaristía y de los sacramentos de la Iglesia católica, y su misión consiste en resaltar la trascendencia de acatar y cumplir las verdades y principios de la fe, así como proclamar con intención ejemplarizante los beneficios que procuran al alma. No obstante, al tratarse de un género cultivado por autores egregios y donde se actúa con una gran liberalidad técnica, presenta en numerosas ocasiones elementos distintivos que exceden el ámbito de una caracterización única y homogénea. Oiga doctor- expresó la reina de la viudedad- nada de eso a mi me importa, lo que sí creo, es que es muy probable, que la sien y los caprichos de uno de mis difuntos esposos hayan intervenido en resucitar a Cero, para evitar que la racha de viudedad mía no tenga fin.
-¡Usted vez, en eso, creo menos! Dijo y continuó con la lectura, del Pionero del teatro renacentista español Juan de la Encina (1469-1529), aun cuando el reconocimiento de sus obras, églogas dramáticas (Cristino y Febea, Auto del Repelón, Plácida y Vitoriano, Filomeno, Zambardo y Cardonio, entre otras), lo halló en Roma a partir de 1498, protegido por el papa español Alejandro VI. Oriundo de Salamanca, influido por la poesía de Virgilio y el teatro medieval, Juan del Encina escribió y logró representar breves piezas en los círculos cortesanos italianos y españoles que pese a su abundancia de artificios y elogios al poder, conquistaron el favor de numerosos nobles y le proporcionó gran celebridad en su tiempo. Cuando comenzaron hablar de ese de la Encina, el hambre mordía mi estómago como maco sapo mamando la ubre de una vaca recién parida, dijo Gerardo al poeta que dejó de hablar y se colocó en el tronco del mango florecido. Pero que al dormirse soñó con las obras campestres, podía decirse que continuaba escuchando la conferencia del Doctor Sandoval y la reina de la Viudedad,
“En sus obras, todas ellas de tema pastoril, si se exceptúan dos églogas inspiradas en la pascua cristiana, Juan del Encina aparece, como heredero de las alegorías clásicas, pero sus autos no son ajenos al sentido de celebración religiosa familiar, las charadas y las comedias cómicas. La capacidad de transformación de sus personajes (pastores o cortesanos que se convertían en campesinos, para recobrar su categoría originaria o ascender al rango de los predicadores evangélicos en el desenlace de la obra) y la simplicidad de sus relatos, muy a menudo galantes y sometidos a continuos y rápidos cambios de tonos y situaciones, sostienen la emotividad en que culminan sus autos, verdaderos cantos de glorificación de Cristo y de las potencias redentoras del amor. En Plácida y Vitoriano, donde homenajea a La Celestina de Fernando de Rojas, Venus interviene para resucitar a una joven que se ha suicidado por amor. Elogiado como poeta y músico, ensalza las atmósferas rurales y al pastor como espacios y arquetipos que se convertirían en recursos frecuentes en el teatro del Siglo de Oro español, definitorios por igual de las virtudes y bajezas de la condición humana.
La influencia de Juan del Encina se manifestaría en los primeros autos del portugués Gil Vicente (1465-1537?), a quien Dámaso Alonso consideraba el más delicado de los dramaturgos del siglo XVI. Los pastores del Encina se transforman en vaquerizos que conmemoran el nacimiento de Cristo en el teatro religioso de Gil Vicente (Auto da Vicitaçao, Auto pastoril castelhano y Auto dos Reis Magos), pero más tarde se desprende de tales ascendientes para adquirir personalidad propia en obras como Auto de São Martinho, recreación del episodio en que san Martín parte su capa para abrigar a un pobre, destinada a celebrar el Corpus Christi de 1504, Auto da Sibila Casandra y, ya entregado a las posibilidades que halla en la alegoría, la 'trilogía de las Barcas': Auto da barca do inferno, Auto da barca do purgatorio y Auto da barca da gloria (escritas entre 1517 y 1519), donde conforma un ciclo que se inspira en la Danza de la Muerte, motivo muy usual en la literatura de aquellos años. La producción de Gil Vicente marca la cima más alta que alcanza el teatro religioso del siglo XVI, hasta el punto de que en las postrimerías del siglo, y ante la degradación de los elementos y las formas teatrales de aquel tiempo, la Iglesia prohíbe la representación de multitud de autos, consignados en el Índice que en 1559 se edita en Toledo, documento en el que además se exige a los autores respeto y temor hacia la doctrina religiosa.
Pese a ello, algunos autores destacan por las excelencias de sus autos, como Lope de Rueda (seis obras que conmemoraban el Corpus Christi), depositario de las marcadas tendencias italianizantes y de las preocupaciones musicales de del Encina, que tanto en su calidad de actor como en sus fatigas como literato mereció los elogios de Miguel de Cervantes, a pesar de que estaba sin duda más volcado a la recreación de comedias satíricas; Juan de Timoneda, editor, músico, compilador de Rueda y de autores como Alonso de la Vega cuya producción propia, a partir de 1558, muestra una inclinación por enriquecer el modelo fijado por la pauta de los misterios espirituales: Patrañuela, que da origen al género menor de las 'patrañas', Ternario espiritual (considerado como síntesis de obras de muy diversa procedencia), Auto del nacimiento, Auto de la quinta angustia, Auto sacramental y Auto de la oveja perdida figuran entre algunas de sus composiciones más célebres.”
La dramaturgia española experimentará una profunda transformación durante el siglo XVII, y los autos sacramentales darán cuenta indiscutible de ello. Sus principales artífices fueron Félix Lope de Vega (1562-1635), fray Gabriel Téllez —más conocido como Tirso de Molina (1579-1648) — y el que sería maestro indiscutible del auto sacramental, Pedro Calderón de la Barca (1600-1681). De forma paulatina, los autos expresarán una mayor perfección técnica y una creciente inquietud plástica.
Así, por ejemplo, pese a la habilidad e intuición dramática de Lope de Vega, se aprecian en sus obras adscritas a este género (El viaje del alma, El hijo pródigo, La boda entre el alma y el cuerpo, El pastor lobo y cabaña celestial) una mayor audacia formal, sobre la que asienta los fundamentos de la 'comedia nueva' española, del mismo modo que en las novelas dramáticas, géneros en los que cifraba su principal interés. La hegemonía teatral la ejerció Lope de Vega en los corrales madrileños, y aunque compitió en varias ocasiones con Calderón en los Juegos Florales que se celebraban con motivo de la beatificación de san Isidro (1620 y 1622), no dispuso de los medios suficientes para desarrollar su talento escénico y consolidar su renovación del teatro cortesano. Pero cuando despertó Gerardo se habia retirado a realizar actividades íntimas no le importó y volvió a soñar De otra parte, aunque fiel al principio entretener, aleccionar y divertir al público, que le lleva a la comedia satírica, Lope no elude mostrar en sus obras los aspectos más siniestros de la vida de la corte, al margen de dilemas trascendentales o teológicos que quedan en segundo plano. En todo caso, estos cumplen una función que se subordina a los conflictos que enfrentan a los protagonistas, de acuerdo con los clásicos valores caballerescos. Mayor peso tienen en los dramas de Lope los duelos de honor y la psicología de sus personajes, preocupaciones que le llevarán a componer con mayor frecuencia 'comedias de santos' y que también se apreciarán en las obras de su discípulo Tirso de Molina. En sus autos de Corpus Christi, Tirso articula el recurso tradicional de la alegoría y de los relatos bíblicos (como en No le arriendo la ganancia, El laberinto de Creta, Los hermanos parecidos y El colmenero divino), recurriendo además a numerosas historias nacionales o sucesos conocidos del público como principal fuente de inspiración.
“Es, sin embargo Pedro Calderón de la Barca el autor que llevará el auto sacramental a su máxima expresión en un periodo en que se insinuaba su decadencia. Representados en Madrid al aire libre, costeados por el municipio, a partir de 1649 Calderón será el autor exclusivo de esta clase de obras. A partir de esa época los autos sacramentales se escenificarán en las plazas públicas, sobre cuatro carros, y se tornarán más complejos y elaborados. Sus tramas refieren un relato humano que no requiere de los espectadores una especial formación religiosa. Sobre esta historia se sucederán las alegorías, las vidas de los santos y las interpretaciones emblemáticas de leyendas mitológicas y de la Biblia, entrelazándose y complementándose en beneficio de una más amplia divulgación y comprensión de los misterios religiosos. Estoy saturado de poesía y barriga vacía, decía Gerardo, a la mata de guayaba a quien le quitó unas cuantas de sus frutas. Pero salió como un chele encima de una mesa, cuando le pareció oír de la boca del árbol -- -“Se distinguen dos corrientes características en los autos sacramentales de Calderón: la primera se desarrolla en razón de una gran sencillez narrativa que refuerza a su vez la expresividad simbólica a la que sirve. Pertenecen a esta época las obras más célebres y quizá más leídas de Calderón (El gran teatro del mundo, la primera versión de La vida es sueño, Los encantos de la culpa, No hay más fortuna que Dios o A tu prójimo como a ti). La segunda, donde se intensifica la presencia de la poesía renacentista y del barroco, manifiesta un mayor interés por los motivos mitológicos y por la caricatura de costumbres (El verdadero dios Pan, El nuevo palacio de El Retiro, La segunda esposa, El divino Orfeo, A Dios por razón de Estado o La devoción de la misa). Autor, según recensión privada del propio Calderón, de más de 80 autos sacramentales, estas obras se representaron con continuidad hasta 1765, en que un decreto de Carlos III, respondiendo a presiones ilustradas o quizá dictado en atención a un nuevo concepto de la religiosidad, prohibió el género, lo que supuso el triunfo de la estética neoclásica. También destacaron en este campo dramaturgos como Juan Vélez de Guevara, Agustín Moreto y Cabaña y Antonio Mira de Amezcua. En México sobresalió sor Juana Inés de la Cruz (Los empeños de una casa, El divino Narciso, ¿Cuál es afecto mayor, lealtad, o sangre, o amor?). En la actualidad una importante cultivadora del género es la mexicana Luisa Josefina Hernández (1928), que desarrolla una visión más universal y abarca diversas cosmovisiones religiosas (La danza del urogallo múltiple, La pavana de Aranzazu, La conquista del reino). En sus Escritos sobre teatro el dramaturgo alemán Bertolt Brecht confesó haber basado lo esencial de su técnica teatral en los recursos didácticos de este género.”
Durante el verano Andreina y sus amigos giran hacia el noroeste para conocer los pueblos fronterizos... Llegan a Valverde, conocen la Barranquita, en Dajabón... se ubican en la fortaleza Beller, a fin de conocer la celda que se cree fueron testigos de los golpes físicos a Segarra Santos, estuvieron en el Pino de Santiago Rodríguez. Luego caminan hacia Montecristi para conocer la casa donde pactaron marti y Gómez. Fueron a Elías Piña... retornaron para estar en Restauración y loma capotillo.
SAN FERNANDO DE Monte Cristy fue el escenario para que se montara como la trama de la lucha de guerra entre apóstol poeta, humanista José Julián Martí cubano y el general político dominicano Máximo Gómez el 25 de febrero de 1895. --yo pienso manifestó Gerardo Cerón que ese manifiesto aun no ha culminado.
-¿Cómo a sí Gerardo Cerón? Le preguntó Eloisa que se sentía de pláceme con la presencia del pariente de Miguel Cero Peña Taveras… que de la casualidad lo acercara. --claro está que los Cubano devolverán a los dominicanos lo que Gómez a ellos le entregara… ya Fidel lo intentó por más de una vez… en cayo confite y en 1959 en la invasión de Maimón Estero Hondo y de Constanza… luego en Cayo Caracoles en san José de Ocoa en la tierra del General Gómez.
--A mí me parece igual- pero quiero agregar la travesía del Almirante Ramón Emilio Mejía Castillo a quien el doctor Peña Gómez denominó “Domador de los Mares” Gerardo se dio cuenta que estaba solo que nunca estuvo con nadie que era la voz de un silencio tenue el que le respondía como en un culto de levitación. Sin embargo no dejó de creer en lo que habia dicho y deseó haber estado con la tal Andreina Eloisa de quien dice era pariente de Zenón Ogando pariente muy cercano de la que abrochó el último abrigo del Manco del Isabel de Torre, quien muriera acribillado a tiros frente a la pulpería de Jacobo Lara por la impavidez de su hijo Jacobito y de Ramón Cáceres adolescentes ambos, el primero muerto, luego en el parque de Moca y, el segundo 15 años más o menos luego, presidente de la República. Andeina y sus amigos asumieron el rol de aventureros y llegaron a la frontera con Haití por la parte de Capotillo o lo que la gente llamó el Gólgota de la frontera.
Terminaron de regreso a la hacienda Cerro de las cruces, mencionando a sus antojos las cosas que según Eloisa era más que mentiras engañifas. Concluyeron mencionando los Gritos que pudieron recordar... “Grito de Capotillo” dijo Sandoval, el de Laras mencionó una voz que no se supo de donde salía, el de Dolores expuso Miguel Ceron, el grito de Ipiranga, el de Baire.
Eloisa asustada después de conversar sobre los gritos... grita de improviso y dice--Cero háblame de la “matanza de la noche de San Bartolomé”... en su mente establece un puente con las noches de 1937 cuando el tirano ordena la muerte de todo el que fuera parecido en lo que fuese a los haitianos
--La rivalidad política entre los católicos y los protestantes franceses (hugonotes) provocó la matanza de la Noche de San Bartolomé en 1572. Cero que en verdad sabe que no hubo tal milagro en la resucitación bebió un poco de vino de maíz que Eloisa ordenó servir. El rey Carlos IX de Francia y su madre, Catalina de Medici, temían que los hugonotes alcanzaran el poder. Por este motivo, ordenaron el asesinato de miles de ellos a finales de agosto. La matanza comenzó en París el 24 de agosto y se extendió a las restantes provincias del país.
“Hugonotes, nombre dado a los protestantes calvinistas de Francia a partir de mediados del siglo XVI. El protestantismo fue introducido en Francia entre 1520 y 1523 y sus principios fueron aceptados por muchos miembros de la nobleza, las clases intelectuales y la clase media. En un principio, el nuevo grupo religioso gozó de protección real, sobre todo por parte de la reina de Navarra Margarita de Angulema y su hermano, el rey Francisco I de Francia. Sin embargo, hacia el final de su reinado, Francisco retiró su apoyo a los protestantes, lo que mantuvo su sucesor, Enrique II. No obstante, el número de protestantes franceses aumentó. En su primer sínodo o consejo nacional (1559), estuvieron representadas quince iglesias. En el siguiente, celebrado dos años después, más de 2.000 iglesias enviaron “ Ampliar
Grito de Asencio, episodio de la lucha por la emancipación de América Latina que tuvo lugar el 28 de febrero de 1811, en el arroyo costero de Asencio, en la villa de Mercedes, cercana a la desembocadura del río Uruguay en el Plata. El grito de Asencio, lanzado por un grupo de patriotas criollos encabezados por Venancio Benavides y Pedro Viera, es considerado el anuncio de la independencia uruguaya. Ampliar Grito de Baire, denominación que recibió la proclamación de la independencia de Cuba, el 23 de febrero de 1895, ocurrida en el pueblo de Baire, situado en la entonces provincia de Oriente, próximo a la ciudad de Jiguaní. El hecho tuvo lugar después de que José Julián Martí diera la orden desde Nueva York (Estados Unidos) para que empezara la insurrección, programada para el 24 de febrero. Un día antes, los hermanos Saturnino, Mariano y Alfredo Lora lanzaron el conocido grito en una gallera (valla) de Baire, con la inmediata formación de partidas insurgentes en el territorio oriental de la isla y el consiguiente inicio de la fase definitiva de las que la historiografía española conoce como guerras de Cuba (1868-1898), es decir, de la guerra de la Independencia cubana, que habría de transcurrir hasta 1898. El 25 de febrero, Martí y Máximo Gómez publicaron en Santo Domingo el llamado Manifiesto de Montecristi, en el cual exponían los motivos y propósitos de la revolución recién estallada.
.Grito de Dolores, denominación con la que, con el paso del tiempo, se conoce a la arenga que inició la lucha por la independencia de México, dada el 16 de septiembre de 1810 por el cura Miguel Hidalgo y Costilla, en la ciudad de Dolores (en la actualidad, Dolores Hidalgo Cuna de la Independencia Nacional, en el estado de Guanajuato). En esta fecha dos acontecimientos obligaron a Hidalgo a tomar esta decisión: la llegada del nuevo virrey Francisco Javier Venegas, teniente general del Ejército e intransigente defensor de la causa realista, y el fracaso de la conspiración de Querétaro (1809) que había sido descubierta y encarcelados sus participantes.
En Dolores, el cura Hidalgo se reunió con Ignacio María de Allende y Mariano Abasolo y decidió encabezar un levantamiento popular. Al amanecer del día 16 de septiembre, aprovechando que su misa del domingo era muy concurrida y acudían gentes de la población y rancheros de todas partes de la comarca pronunció una arenga, que se ha dado en llamar el grito de Dolores, un grito de rebelión al que se unieron millares de campesinos e indios.
Grito de Ipiranga, denominación por la que se conoce la decisión independentista adoptada, en 1822, por el que se convertiría en primer emperador de Brasil con el nombre de Pedro I. Ipiranga (o Ipiranga) es un pequeño río en la altiplanicie paulista (del actual estado brasileño de São Paulo). En una colina próxima, el 7 de septiembre de 1822, el príncipe regente don Pedro, que se desplazaba con una pequeña comitiva desde Río de Janeiro en dirección a São Paulo, fue alcanzado por un correo que le entregó correspondencia de Lisboa y cartas de su esposa Leopoldina Carolina de Austria y del ministro José Bonifacio de Andrada e Silva. La correspondencia acentuaba la política de hostilidad de las Cortes en relación con el príncipe y con Brasil, territorio sobre el que pretendían continuar estableciendo relaciones meramente coloniales. Como final de un largo proceso de conflictos, el príncipe regente proclamó, en esa ocasión, la independencia de Brasil, cerrando su declaración con el grito “¡Independencia o muerte!”.
.Grito de Yara, denominación con que se conoce el inicio de la sublevación cubana de 1868. Coincidiendo con la revolución de 1868 en España, se iniciaron diversos levantamientos en las Antillas, como el de Lares en Puerto Rico (23 de septiembre), que aceleraron el alzamiento de Cuba. La insurrección, prevista inicialmente para el día 14 de octubre, fue adelantada por Carlos Manuel de Céspedes al día 10. Este patriota cubano, después de convocar en su hacienda La Damajagua a sus seguidores, decidió la marcha hacia Yara, donde tuvo lugar el encuentro con las tropas del gobernador de Bayamo. Pocos días después, el levantamiento se extendió por toda la isla, iniciándose la denominada Guerra Grande o guerra de los Diez Años (1868-1878), que finalizó con la Paz de Zanjón (1878).
Grito de Lares, proclamación de la Independencia de Puerto Rico que tuvo lugar el 23 de septiembre de 1868. Se produjo con varios días de antelación sobre la fecha prevista por haber sido descubierto el grito, o movimiento emancipador. Bajo la consigna '¡Viva Puerto Rico Libre!' tuvo lugar en el ayuntamiento de la localidad de Lares un movimiento de insurrección que, tras reducir a los españoles, proclamó la independencia y estableció un gobierno republicano encabezado por Francisco Ramírez Medina. Sin embargo, el intento fracasó por precipitación, por falta de apoyo del pueblo y de los liberales y por la mala preparación y dirección de los revolucionarios. En pocos días fue sofocado por las tropas españolas que encarcelaron a los implicados. Éstos se beneficiaron de la amnistía concedida con motivo de la Revolución de ese mismo año en España y fueron puestos en libertad.
La señora, que nos habia ayudado en muchas ocasiones…, como terminaban las semanas santas, hizo una fiesta con música típica de ambas naciones… esa tarde la comida y la bebida se cruzaban como bejucos en las cañadas donde enterramos a Aurelia, me sacó a bailar y como yo era el de menor de edad sentí temor porque su marido era un senescal de 78 años. Luego de esa noche, insiste con el dominicano, parece que era amigo, su marido, de Bambolla, y nos ayudó nueva vez. Como dije allá “eramos ricos”- la comida llegaba por una escalera electrónica y, la bebida por un tubo. Sin embargo me asusté porque algún precio debíamos de pagar por todas esa comodidad y gratitud… poco abundante, en la clase media. Estaba seguro que sería por encima del 27 por ciento… mucho mas del 20 que la oligarquía capitalista nos ha acostumbrado lo aseguraba. El tipo nos da trabajo y lo cogemos y nos paga 25 dólares diarios una semana después nos buscan habitaciones debíamos estar retirado de la mansión familiar, como teniamos casi un mes conocíamos el entorno vecinal Genaro y yo nos mudamos con los otros tres en una habitación muy grande. La dueña de la casa tiene dos muchachas que eran dos fieras con la mamá que era un débil viejita. Se la comían y a mi me hervía la sangre, profe, me las quería comer eran un par de charlatanas, sin pudor, sin vergüenza ni dignidad una de las dos locas sin madre se enamoró del “Salvaje” le puedo adelantar maestro que fue el único que se quedó allá… increíble. Je, je, je..., el hombre de las hachas dentales. Bueno nos vamos todos y el “Salvaje” se queda con la tipa. Genaro y yo nos mudamos a otro lugar… y el marido de Virginia sale con un hijo de la perutoriqueña que nos había ayudado, mas de una vez; el tipito era Tecate de todo, se meten a una barra a buscar parranda y se halla con los problemas que Bambolla y yo andamos esquivando, el muchacho se pasó de contento no tiene cuarto con qué pagar… tun, tun, tun suena la puerta a la una de la mañana
- ¿quién toca puerta a estas hora? Preguntó Genaro
- yo… el Marido de Virginia. Respondió
-¿Qué ocurre?
- El hijo de la puertorriqueña me dejó enliao, en la barra me dieron la oportunidad para no delatarnos.
-Bambolla y yo tuvimos que dar los dineros que íbamos a enviar a la familia cuanto amaneciera.
Nos fuimos para el municipio de Bayamón, al norte de Puerto Rico, cerca de San Juan, incorporado en 1772. Nos gustó por lo que era y como era, una ciudad de gente trabajadora, con enormes industrias de textiles, de muebles, de productos metálicos, de sustancias químicas y plásticos. Vimos lugares históricos como la catedral de Santa Cruz (1772) y las cercanas ruinas de Caparra, un asentamiento fundado en 1508 por el explorador español Juan Ponce de León. El Parque Científico Luis A. Ferré, un complejo de museos científicos, también está en la ciudad. Yo estuve en la zona metropolitana, ahí se encuentra la Universidad Americana de Puerto Rico (1963), la Universidad Central de Bayamón (1970), y la Escuela Universitaria Caribeña (1969). En una región anteriormente habitada por el pueblo arawak, la comunidad se convirtió en un centro productor de caña de azúcar hacia el 1750
“Estuve escuchando la historia del pueblo arawak,--cuyas numerosas tribus habitaban en sus orígenes--decía- el guía-- una zona comprendida entre la actual Florida y las Antillas, y la zona costera de Sudamérica hasta el sur de Brasil. El grupo pertenece a la familia lingüística arahuaca o arawaka. Los arawaks, también llamados arahuacos, fueron los primeros indígenas del continente americano con los que se encontró Cristóbal Colón. Buena parte de los pueblos arahuacos desaparecieron hace varios siglos. Los de las Antillas Menores fueron sometidos en la guerra contra los pueblos caribes a finales del siglo XV. En los primeros años del siglo XVI la población arahuaca de las Antillas disminuyó en millones y a finales de siglo se había extinguido. Esta catastrófica tasa de mortalidad se debió a la llegada de enfermedades europeas (a las que los arahuacos no eran inmunes), a la desaparición de sus fuentes de alimentación y a la crueldad y esclavitud impuestas por los españoles.”
“Los grupos arahuacos de Sudamérica- decía el conferencista- resistieron mejor el contacto europeo debido a que sus grupos eran más pequeños y estaban más dispersos. Su estructura social también era matrilineal, pero mucho menos compleja. Los arahuacos de tierra firme comerciaban con los holandeses y los ingleses. Durante los siglos XVII y XVIII evolucionaron hacia una agricultura de plantaciones.” Cuando dejé en conferencista me mudé para Loma Linda y después a Flamboyán en el entorno de la fábrica Bacardí allí duramos una semana haciendo Yola de lujo. Conocí un tipo que conoció mi problema y dijo- “Te voy ayudar” a los 15 días puso a Bambolla a cepillar las paredes de las Yolas listas para recibir pintura. Un individuo que trabajaba en la misma compañía, me traía y me llevaba, vivíamos en la misma planta yo en la segunda y desde ella veía el carro. Ese día me levanté a las seis de la mañana, chequeo el carro… estaba ahí todavía, en lo que estuve en el baño y preparé la merienda, profe, salió el tipo. Eran ya la seis media me dejó pensé que estaba en la estación gasolinera, pero ya se habia marchado. Yo tenía una pieza alquilada. Los dueños de la casa me dijeron --Gerardo quédese aquí nosotros saldremos de pasadía. Yo lavé, yo cociné. Hice de todo hasta aburrirme. Fui donde estaban Bambolla y el marido de Virginia que trabajaban cerca. Nos juntamos hablamos de todos incluso caballada, En la tardecita dice Bambolla vamos donde el dueño del trabajo. Cogimos para su casa, minutos despues casi llegando a nuestro destino pasó la policía, de inmediato sentí un pequeño susto en el estómago. Hay problemas serios dije. El tipo se devolvió y nos paró. ¡-Muchachos ven acá, denme sus papeles!
-¡Bueno hermano no tenemos ni acta de nacimiento! Le respondí, somos dominicanos y tenemos aquí casi dos meses llegamos en yola. El tipo se desmontó del carro, comencé a darle muelas. Mientras hablaba con el que comandaba el grupo y cuando nos daría la oportunidad de marcharnos, se mandó Bambolla. Cuando lo vió que huía el mismo policía manifestó- ¡Ya lo dañó!
Yo sólo dije ¡Míralo ahí! En verdad se iba a ser de la vista gorda, pero la huida de Genaro, descompuso todo y en menos de cinco minutos la policía andaba ahí como perro captores. Parecían hormiguitas. Lo trajeron de inmediato no llegó a correr ni 28 metros. Nos llevaron a la comisaría recibimos tratos de gente en términos relativos. Nos despacharon después de las atenciones que a un extranjero que ha deseado cambiar las líneas de consumo para el y su familia que lo esperan llegar con las manos repletas de comida y de otros recursos favorables para el hogar. Nos sentimos a pesar del trato recibido como indígenas, como individuos rechazado por palabras y reglas oligárquicas que favorecen a los dueños de la guerra y de las fabricas, déjeme decirle que la policía que nos atrapo caminando en aquel universo nos respetó el derecho de expresión pero el Estado, universal nos envió como a cerdo que habían salido de la pocilga, al matadero… desconociendo la democracia e independencia y libertad de transitar y de comunicación.
El dolor que habia dentro de mi esencia era un largo serón repleto de carbón molido, tenia los ojos salidos recordé que el poeta me habia explicado el daltonismo y recordé las máscaras empleadas en la segunda guerra mundial y creí que como el niño me quedaría ciego. Vi. al poeta sentado en la puerta del destacamento leía en las hojas manuscritas con un titulo amplio que a metros pude ver que decía los Gigantes del noroeste y más abajo dilema de un viajante. Me pegue a la pared y di un masaje petrofilo a mi espada quejumbrosa pero el compadre Bambolla me dio unos golpecitos aliviadores, en la circunvalación de la nuca y del cuello. Desee estar en mi pequeña casa de techo de zinc con goterones y paredes de blocks sin empañetar con ventanas sin terminar debiéndole cinco meses al dueño. El poeta dejó de leer y me brindó una banda de naranja, que le quedaba por estar leyendo sobre los viajes de Andreina y el doctor Sosa Sandoval, en las playas del este dominicano, que no se habia comido todavía. La acompañó como siempre con su envoltura de cariño… sonriente. Me dijo-- ¿recuerda a Aurelia? Le respondí- yo no olvido las esencias sutiles, la recuerdo como a una gardenia perdotada de aroma y de exquisiteces. Entonces el me dio un abrazo que los presentes, entre ellos, un agente de emigración, se levantaron las cachuchas.
En el Jabillar Juana, Stalin y el señor Isaac en la compraventa, en Jabilla del vivero, Juan y Negro; cada cual por separado se entera que habían encontrado varios ilegales muertos entre matorrales de Bayamón y Aguadilla. Leían el Nacional de ahora, periódico de la tarde. Isaac esperaba a Calimán su hijo, que viniera de la casa de Gerardo y de Juana. Stalin llamaba a los Mina a un hermano de su compadre… pero nadie conocía la verdad de la información del Nacional Isaac lleva un ejemplar del periódico el “Caribe” donde la titilación de ahogados no fue de la republica dominicana, se refería a un acto de abulia y de negligencia de parte de nuestra autoridades para evitar los viajes ilegales en embarcaciones que por su fragilidad, son en camino al cementerio. Al término de leer el articulo llegó a la compraventa Calimán y le informa a su padre Isaac que Juana le enviaba saludos a todos y que habia muchas posibilidad de que Gerardo lo regresen a la patria… luego con la cara cambiada Calimán informa que en la casa de Virginia lloraban y tenían un altar en medio de la pequeña sala de la vivienda porque según la propia Virginia tenia la seguridad que a su marido lo habían asesinado en Aguadilla en una gasolinera cuando andaba con el hijo de una mujer que le facilitaba ayuda pero que en una discusión clavaron en la espalda de Viriato Caraballo un arpón de pescar tiburones. Según la propia Virginia… mujer catalogada como lengua fina, muchos la llaman trompita de cotorra, otros la han bautizado como penca de tuna… cuando pasa por la logia de los bocaeros, en la funeraria Blandino o donde sea le gritan - ¡Virginia, Penca de tuna…! Y entonan el merengue tipico “la draga” que dice… el dia que se muera le vua hacei dos cajas una parei cueipo y otra pa la lengua…” Stalin y el señor Isaac estuvieron bastante a gusto con la noticia que doña Juana le informaba… pero la información salida de la casa de Virginia que aunque no se le podia dar crédito, podía ser porque Caraballo era algo desajustado. Yo continué hablando de Aurelia, en la delegación con el poeta. Después de largo rato paso a mostrarme los últimos tres capítulos de los Gigantes de Montecristi o los del noroeste, o los del Murazo --no es inseguridad ni tampoco insatisfacción nada de eso, es que cualquiera es bueno, pero el que mas degusta es luminarias de las líneas. -oye Gera- era como me decía cuando parecía estar diáfano listo, en sintonía con todas sus facultades mentales y espirituales- nuestro Estado no ha tenido un verdadero gobernante que nos identifique con nuestro pasado histórico, con los que nos forjaron… es--dijo- y se puso la mano zurda en la frente -- que no nos forjaron, fue una simple ilusión, una mera actitud banal… aparte de don Juan Bosch ninguno de los otros, quiero que sepas que te estoy hablando del 1900, o pudo haber sido luego de la muerte de Lilis, se han identificado con el retrete de nuestra historia pútrida para limpiarla como luego Don Antonio, en algunas actuaciones, tomó lecciones bochistas, enfrentó las pailas de la cocinas arcaicas de las burguesia enfrentó ciertas estructuras en las filas militares y por ahí enderezaba el meollo de la idiosincrasia de la dominicanidad. Aunque don Antonio, no era, ni tampoco don Juan, de la línea… ambos, nadie, negará que en Guayubín y Montecristi como Martí y Maceo y Gómez tienen un rincón donde sentarse para en sus momentos de solemnización, ponerse a mirar el cielo desde el Morro. Como veo que se te acabaron los cigarrillos toma Gera- me pasó un palito de “paloamargo” tenia tres cajas de palillos del mismo tamaño del cigarrillo montecarlo, dos cajetillas de parecido al Cremas Arroz Negros, y dos al Wollywood.- no lo bote si puedes no te lo quite hasta que no sienta algunas molestias como por ejemplo ansiedad, si ocurre quítatelo y escupe aunque salivas no lleve en las glándulas en ese momento. Permanecí dos horas escuchándole en apariencia el deseo de fumar se fue olvidando por el amargor de la emulación del real y efectivo cigarrillo. Me dijo que Andeina Eloisa es una mujer traviesa, fatua, de altas pasiones… quería ser viuda ciento once veces, -si bien recuerdo su viudedad es de ocho, pero ella la maximiza, a unos le dice que enviudó 22 veces y, a otros convence con historias misteriosas diciendo que primer marido fue su un coronel del ejercito lilisista que estuvo, según ella, en la guerra del golfo de la flecha en Samaná, al lado de Juan de la Cosa (1449-1510) marino, conquistador y cartógrafo español. Nacido en Santoña (Cantabria) debió adquirir su experiencia como navegante en el mar Cantábrico y realizó varias travesías recorriendo la costa occidental de África.
Fíjate Gera- que hay un bache anacrónico en esa apreciación porque la batalla del golfo de la flecha ocurrió en los primeros viajes de esos marineros. Cuando en poeta me hablaba de Juan de la Cosa pensé que Juan y Negro debieron estar en casa con mi mujer y los niños Mariela y Natanael. Oiga Gerardo- era la segunda vez que en la comisaría me llamaba por mi nombre - quiero que de lo que le voy a contar de Juan de la Cosa, le quede y alguna vez se la cuente a su manera a sus nietos...--Yo pensaba en Juana, mi esposa, en Juan, mi compadre, y… el poeta, me quería meter por los sentidos al tal Juan de la Cosa.- como hizo metiéndome un muladar de cosas que no servían para comprar un chele de cazabe, los poetas y los pintores olvidan que comer es un acto económico más que biológico, del señor De la Cosa dijo- desde 1492, este participa en siete viajes y expediciones al Nuevo Mundo. Cuando Cristóbal Colón preparaba su primer viaje conoció a De la Cosa y le ofreció que participara con su nave La Gallega, que fue rebautizada como Santa María y utilizada como nao capitana. Descubiertas las nuevas tierras, la Santa María se hundió y Colón le acusó de impericia; sin embargo, la Corona le indemnizó por la pérdida. En su segundo viaje (1493-1496) Colón volvió a contar con De la Cosa, esta vez con el cargo de piloto mayor y la misión de trazar el mapa de las tierras que visitaran. En este viaje, que partió de la bahía de Cádiz, De la Cosa navegaba a bordo de la carabela Santa Clara. Se descubrieron las islas Dominica, San Juan de Puerto Rico, Montserrat, Guadalupe y otras. De regreso a España estuvo recorriendo las costas del Cantábrico, para fijar poco después su residencia definitiva en el Puerto de Santa María. El tercer viaje (1499-1500) lo hizo en calidad de primer piloto de la expedición de Alonso de Ojeda, en la que participaba también Américo Vespucio. Desembarcaron en la isla Margarita y recorrieron el litoral de Venezuela desde Paria hasta el cabo de la Vela. De regreso a España realizó el primer mapamundi en el que aparecían las tierras descubiertas. En el cuarto viaje (1501-1502) partió como primer piloto de la flota mandada por Rodrigo de Bastidas. Recorrieron las costas de Tierra Firme, llegaron al golfo de Urabá, al puerto de Retrete y a Nombre de Dios, en el istmo de Panamá. De regreso a España, en 1502, por haber sido arrestado Bastidas, la reina Isabel premió sus servicios nombrándole alguacil mayor de Urabá, por Real Cédula de 2 de abril de 1503. En ese mismo año permaneció un breve tiempo encarcelado en Portugal, ante cuya corte presentó la reclamación española por la actuación de los barcos portugueses fuera de su demarcación. El quinto viaje (1504-1506) lo hizo al mando de una expedición de cuatro buques para vigilar las costas de tierra firme hasta el golfo de Urabá. Cumplió perfectamente su misión, evitando las incursiones portuguesas y estudiando con detalle aquellas costas. De regreso a España, en 1507, se le encargó la vigilancia de las costas españolas desde el cabo de San Vicente hasta Cádiz, para apresar cualquier navío portugués que volviera de América. Dicha misión no dio resultado. El sexto viaje (1507-1508) lo realizó con Bastidas. Viajaron a América para obtener beneficios, consiguiendo 300.000 maravedíes. A su vuelta, la reina Juana I la Loca le confirmó en su empleo de alguacil mayor de Urabá, a título hereditario.
En 1509 emprendió el séptimo y último viaje, en el que encontró la muerte. Partió al mando de un navío y dos bergantines rumbo a Santo Domingo, al encuentro de Alonso de Ojeda, que había sido nombrado gobernador de la Nueva Andalucía. Tuvo que mediar como árbitro entre Ojeda y Diego de Nicuesa, que se disputaban los límites de sus gobiernos en tierra firme, aceptándose su propuesta de fijar como límites ambas orillas del río Grande del Darién Inició una expedición de conquista con Ojeda, a quien propuso la fundación de una colonia en la costa del golfo de Urabá sin hostigar a una tribu asentada en el emplazamiento de la actual Cartagena de Indias. Ojeda, desoyendo el consejo, optó por atacar a los indios y se internó hasta una ranchería en la que se habían hecho fuertes y se defendieron con gran ferocidad, llegando a rodear a Ojeda, quien salvó su vida por la valiente intervención de De la Cosa, que cayó abatido por las flechas envenenadas de los indios. Poco después, Ojeda y Nicuesa vengaron su muerte con una feroz carga sobre la tribu, en la que centenares de indígenas fueron degollados. Su viuda recibió la generosa suma de 45.000 maravedíes, en reconocimiento a los servicios prestados por el esforzado marino. Se desconoce cuál fue la suerte de su hijo, que hubiera heredado el título de alguacil mayor de Urabá.
El nombre de Juan de la Cosa ha pasado a la posteridad sobre todo, por su Carta de Marear o Mapamundi realizado en el Puerto de Santa María en 1500… según figura en una inscripción de esta joya de la cartografía que se conserva en el Museo Naval de Madrid después de numerosos avatares, ya que, en principio, fue archivado en la Casa de Contratación de Sevilla de donde fue robada y posteriormente vendida al barón Walcknaer en 1832. -Excúseme Frank- acláreme por favor qué es eso de carta de Marear, le pregunté a pesar que mis sienes estaban en casa de Juana. De inmediato me dijo sin tapujos ni malquerencia- es poner en movimiento una embarcación sobre las olas marinas, dirigiéndola al antojo del marinero. Esa palabra es muy usada- Gera-tiene otras acepciones como molestarse, enfadarse, encabronarse. Significa hacer mercado en las plazas y lugares públicos. A la muerte de éste fue subastado y adquirido por el gobierno español por 4.200 pesetas. El mapamundi está trazado en una hoja grande de pergamino de forma ovalada. Su gran mérito es el representar las Indias Occidentales en el momento en que fueron reconocidas. Es admirable la semejanza con la realidad del trazado de las Antillas y de tierra firme, desde el Amazonas hasta Panamá. Supone el reconocimiento de la independencia del Nuevo Mundo respecto de Asia, y representa el enlace entre la vieja tradición medieval de elaboración de portulanos y el nacimiento de la nueva cartografía. Se sabe que Juan de la Cosa elaboró otros mapas importantes, entre ellos los de la costa Cantábrica, pero no han llegado hasta nosotros.
Tampoco no pude comprender como siendo el poeta un precursor de ideas socialistas, estudiaba personalidades reaccionaras e imperialistas… y el interés de que otros conocieran. Pero debo afirmar que me dijo que los hombres de batallas tenían que conocer las tácticas sino las estrategias del enemigo.
Frank- explique eso de Nao. ¿Qué es Nao, poeta?
--Esta muy bien esa actitud suya de no dejar pasar… ¡je, je! Permítame sacar punta a este cachorrito de lápiz.
Iba alegre resuelto convencido de que llegaría la tarde y no se iría esa noche de Puerto Rico... De regreso que aprovechó y orinó- recordé a Aurelia dijo- cada vez que orino de esa mujer me tengo que recordar.¿ la recuerda usted, Gera? moví la cabeza
-Nao es dijo mirándome en lo mas hondo de mí una embarcación de cubierta y velas capacitada para flotar habia de guerra y de comercio.
En la compraventa de Stalin la noticia de la muerte del marido de virginia (la penca de tuna) era una treta de esa mujer para que los amigos de Caraballo en condolencia llevaran algún presente que le sirviera para pasar unas semanas comiendo y bebiendo aunque fuera café, en su casa sin tener que abandonarla. Pero la gente les habia cogido las señas. Estaba enterada que ella habia limpiado un cuartito para ir guardando las prendas y presentes que según su poder imaginativo, llegarían, habia creado un muñeco fatuo que le estimulaba en los gritos y sollozos romántico que ese espíritu obsesivo racimo de maldad concebía inyectada desde la intimidad de sus féculas gelatinosa, por una luz muy débil como la que decían sus abuelos se podia ver desde la ventana de su imaginación en los entornos pantanosos en noche de sosiego luego de relámpagos y alborotosos truenos. Eran gritos como lustración de diablillos salidos de un polvillo de pólenes de margarita en los jardines de una pasión fingida. En esa ronda de sollozos adoloridos habia un espejo de falsas miradas en un vidrio empeñoso que en ves de luz se reflejaba la careta de un máscara sucia con tinta de hipocresía morada.
En la casa de Gerardo y de Juana llegaban los hermanos Negro y Juan. Dejaron sus intereses para visitar a la esposa del amigo que en busca de nuevos horizontes cruzó el océano
en una barcarola que el poeta llegó a llamar de barro delicado. Allí llegaban con los bultos de alimentos en faldiqueras de papel, eran fundas hechas con el amor que requieren las ausencias preciadas como sellos de fraternas tintas.
-¡Buenas tarde!- dijo Juan, con su voz ronca.
-¡Buenas!- saludó en contestación, la señora Juana. Y entre risas y unas lágrimas recibió los víveres que los hermanos habían llevado como verdadero amigo. Ampliar
-Dígame doña qué se ha sabido -expreso Negro- de los viajeros, especialmente de Gerardo y del marido de Virginia. Juana miro el rostro del pequeño Natanael, que con menos de 2 años, en su cerebro de madre, le pareció que deseaba responder al padrino y amigo de su ausente padre. -Es muy poco lo que he sabido de esos locos, según Virginia… a Viriato lo hallaron en una gasolinera con un arpón en la espalda. Sin embargo, compadre, de lo que sabemos se cree que es una técnica de la vecina Virginia para conseguir llamar a la atención de sus amigos y de sus compadres. Los hermanos sonrientes se despidieron prometiendo regresar cuanto se lo permitan las circunstancias del negocio.
En la delegación de Castaño, en Bayamón, la policía entregaba a Viriato Caraballo, a Genaro Moreno los papeles para regresar a su país el poeta se mordió los labios porque tendría que pasar una noche más sin papeles hojas donde estampar sus análisis… yo escribo por inspiración ni por inyecciones de un misterio… mis trabajos tienen raíces en las raíces sociales como un equipo que hace su trabajo en conjunto…en las calles de las cuadras, de las juntas y convites de vecinos, en las comunidades al no interesarme lo individual quise conocer la opinión de cada uno de los allí presentes. Luego le dije que no tenía la menor duda que mañana estaríamos en uno de los cuarteles de Santo Domingo y así fue… pero en la casa de Virginia los gritos y sollozos románticos continuaban, se escuchaban hasta la cancha del colmado de Ramona Medina, la madre de Fran Muela, quien años mas tarde muriera de improviso, y en la casa de Juan Barba la música de un equipo de música que sacaba los domingos en la tarde impedía que las quejas salidas de la garganta de doña Virginia, ascendieran al colegio del señor Cariño. Sólo los decibeles de su amplificada garganta, que recibiera con largos alaridos al señor Viriato vivito y coleando, quien en vez de acostado en ataud, tieso como un fideo blanco, llegaba al barrio cantando la “Cama tiene Candela”, con los labios y los ojos morados y colorados de una alegre borrachera. En la casa Virginia “La Draga”, se oía la voz del marido pero él no escuchaba los sollozos románticos de su angustiosa mujer. Mientras pasaban los segundos de haber Viriato llegado a la barriada del Jabillar mas crecía la angustia de la leal compañera que decía entre lagrimas y quejidos -¡ay caramba, ay señores! Ju, juh, juh, esto si pesa. Esta carga no la resisto.
Nada más resoplidos de cuadrúpedos la superaban, estaba entrenada para gritar al marido que en vez de muerto estaba vivo. Un señor que desde el primer momento que Virginia resolutó comprar un frasco de Ginebra para ensayar la manera de recibir a su flamante difunto marido, se reía de ella, pero la risa, la iba introduciendo en un frasco, como el de ginebra, y en cada trago que combinaba con los sollozos románticos se lo cambiaba, a la Penca de Tuna que al sentir su viudedad frustrada gritaba más alto especialmente cuando se entera que el difunto bailaba en la casa de Barba a cinco casas de la suya. En la cancha Virginia oyó, el grito de boca de Viriato, que decía- Virginia por qué, por qué no me guardaste una sopita. De la que siempre hiciste… al saber que volvió cachondo. El señor de la risa le pasó el frasco entonces al estar vacío pegó un salto al unísono de un grito de una gata en celos cayendo con los síntomas de locura… y fue ahí donde cambió los sollozos románticos por aullidos venéreos…
Stalin y el señor Isaac que fueron para saber de los viajeros al oír tantas barbaridades se devolvieron y consideraron que estarían en un lugar en un lugar equivocado a una hora equivocada y obtemperaron a volver más tarde.
J
En la estación de Castaño en Bayamón, Genaro y el “viejo” son informados, que el dominicano que los ayudó, lo habían hecho prisionero, acusado de infringir las leyes de emigración entre varios cargos los se le imputan complicidad con dueños de viajes y con viajeros; por haber dado muerte a tres mujeres; por relacionarse en ceremonia sexual con los cadáveres ante un altar en una cueva en Aguadilla, y ayudado por un hombre alto, color amarillo, de contextura recia y tosco, a quien mantenía escondido en la finca de Antolino Pascual, y a su mujer Anicacia Torta, ambos de formación Bahaís… a este lo chantajeaba a sabiendas que habia estrangulado a Dolora Ponce en una actitud bestial no aclarada pero se cree que fue por defenderse de la difunta quien metida en celos intentó cortarles los testículos porque en la cama le hizo algunas referencias de los glúteos de su hermana gemela.- eso si no te lo aguando, madito come congo - había dicho Dolora pero es cierto que ambas me merecen- respondió el “Salvaje” de nombre Maguan Jiménez, natural de Arena Gorda, en la costa de Higuey República Dominicana. Genaro y el “Viejo” recibieron los documentos esa noche y partieron al siguiente dia para Santo Domingo.
Sin embargo al poeta y al técnico como llamaban Frank y a Gerardo, lo mantuvieron por seis dias retenidos porque según las autoridades eran individuos sanos llenos de buenos propósitos que aunque no era en término pedagógico una metodología merecían ser recompensados por la sociedad donde permanecieron sin causarle daño a ningunos a nada ni a nadie. El poeta consideró esa actitud como una treta mañosa de los imperialistas-- algo buscan con nosotros --estaremos atentos a todos los movimientos de la moscas que estos nos tienen preparadas para averiguar donde esta la llave que abre la cerradura de los viajes ilegales. Y si no es eso- interrogó Gerardo
-¡Bueno algo es!
- -¡De susto no me moriré!
-Esperemos- espetó el poeta. Minutos de cientos setenta segundos pasaron y fueron llevados a un salón donde habia varias mesas de trabajos, por un oficial de la baja estructura policial. A Frank lo colocaron con actitud robótica en una maquina de escribir con memoria electrónica; a Gerardo con la misma actitud lo sentaron en una mesa más alta que su cintura y hubo que cambiarle la silla giratoria. Gerardo tenia ante sus ojos un plano que habia perdido desde hacia cinco meses donde aseguraba que podia fabricar circuitos integrados sustitutos de los acumuladores o baterías… y podia fabricar un detector de humo empleando chasis de radio y chasis de televisores… ambos cenaron bien con jugos y agua fría para tomar tibia para el baño. A las ocho de la noche supieron que el objeto de su retención en el territorio prohibido era para que Gerardo compusiera una planta eléctrica de la delegación y a Frank para que escribiera doce cartas una para cada oficial de la delegación interponiendo el encanto y sabiduría que según del poeta se sabia, a fin de que sean aceptados por las doce hermanas hijas de un pastor evangélico y de madre Bahaís. Cuando supieron las atractivas razones sintieron deseos de rascarse la cabeza pero teniendo en la mano izquierda la ametralladora del Che y de Caamaño, no pudieron. Esa imprecación se convirtió en la antonimia, cuando a las manos zurdas llegaron dos pequeñas cervezas presidente tan frías que para sostenerlas necesitaron los ruedos de las faldas de las camisas.
--“Los detectores de humo perciben el fuego en su primera fase y activan una alarma sonora para que los ocupantes del edificio puedan evacuar el lugar a tiempo. Estos dispositivos detectan el humo, y a veces el calor, de diversos modos; en este caso emplean una cámara de detección llena de aire ionizado. Los rayos procedentes de una fuente radiactiva ionizan los átomos del aire de la cámara. Las partículas cargadas transportan la corriente entre las placas de la parte superior y del fondo de la cámara de detección, que actúan como electrodos. El humo que penetra en la cámara atrae las partículas cargadas, reduciéndose la cantidad de corriente que pasa entre los electrodos (ver a la derecha). Cuando se detecta una caída de corriente, se envía un mensaje a la unidad de control que activa la alarma.” Lo leí en la enciclopedia Encarta- dijo Gerardo al policía que le entrego la tercera cerveza que destapó con los colmillos, como el “salvaje” los cocos, en Miches. Tres años y doce dias después, Gerardo se encuentra sorpresivamente con el poeta Frank quien habia sido nombrado por el presidente de la republica asesor poético del poder ejecutivo… me contó expresaba, -Gerardo- que se sentía mal porque a quien el presidente debía nombrar era a Efraín Sánchez Soriano, que se moría de tristeza y de hambre en las calles de Santo Domingo. Lo que yo necesito- me contaba el Poeta Frank- es publicar mis libros, lo que necesitamos los sacados… los excluidos es protección para que la literatura independiente sea conocida por los pueblos, por ese pueblo de trabajadores y de trabajadoras. Pero les tienen miedo a versos como los siguientes y me los mostró.- He perdido el camino de llegar con mis palabras hasta la fuente la que sacia mi vitalidad.
Camino entre cañaverales y callejuelas entre plantones de yucales y guandulares. Que me ofrecen féculas reales caminos entre hierbajos de dolencias entre espinas y vegetales. El olor a pinos y albahacas rompen los reflejos petroleros, andando sobre las cuerdas de las pulidas piedras prefiriendo andar por las negras primero. Andamos en las superficies de las feas y rústicas encima del brillo del auro fervor calido en los jabillales cotuisanos, o en bonaerenses petronilas zanjas, allí pegado a las espinas de los pinos rascarme la espada que nunca vigiló la retaguardia.
El ruido de carros y de camiones enturbian mieles en mis sienes enfermizas cierran las válvulas de mi costado izquierdo Evitando correr la sabia tierna de aquellas sonrisas. Envenenando las aurículas evitando mi honda respiración en la pureza de las plantas fieles y leales entre peñascos y sombreros de palmares.
De los anones caen gotas armoniosas que utilizo en mis soldaduras para truncar el paso de humores amargos sobre las pasiones de un amor tirano. En las uñas de otras manos caen hojas de guamas, de pomos, de jobos, y de auyamas sobre el abdomen de las gramas en las piernas de las verdolagas hacen nidos las sabandijas escuchando el coro de lenguas coloradas de los camaleones y de los lagartos arbolarios. Mientras en la tarde en la vieja montaña, un guerrero saca astillas a una arrogante palma entre coplas alejandrinos y coples que ahuyenta a los cuervos blancos que producen truenos y relámpagos ciegos alumbrando las sendas del arado, cerrando el paso a las huellas dejadas por los burgueses toros y caballos… una joven yegua pare un mestizo de relincho manso con piernas mandingas… el rebuzno de un humano lo espanta del entorno y se aleja del susto de la madre. Ahí muere el sosiego de la palma. Ahí queda el encanto de la primeriza que perdió la cría con el hilo la mortaja que envolviera el cuerpo de la abuela.
Aquellas vías estan selladas de ratas urbanas doradas, no las quiero para nada. Sobre sí pulula la muerte vestida de lujosos trajes amarillos, blancos y morados. Fueron vías con atravesaños colorados por donde corrían en oropeles los tesoros del Estado… eran hileras que dejaban los reiles y volaban sin tener alas los caballos en vuelos singulares llenaban arganarios y serones que en una esquina de la palacete guardaban hasta que volvieran. No las quiero porque lamen el erario, por el olor a moneda de sus labios por la hipocresía que germina de sus risas sarcadonia y demonical… que lamen el oído como venéreas a caballos proxenetas de carrera; no las quiero porque en esas vías las lombrices y las moscas electrónicas cuidan el dinero que le robaron al pueblo fríen huevos coceen panes, rompen camisas, quitan corchos a botellas salidas de industria… de las fábricas marmoleras de los depósitos de sal y yeso.
Por aquí en el camino que ahora canino ando descalzo puedo caminar sobre las calzadas con mis manos de caoba construidas. Hechas con las espadas de sufrimiento mis dedos y mis dolencias.
Me visto con las hojas del maíz y duermo sobre el canto de las espigas y de las mazorcas. Rezo, camino, corro, canturreo con las hojas del cafeto y del naranjo no siento tristeza, ni abulia ni pereza vivo en los donaires y melódico ritmo galleril, en el floreo del barrancoli y de las flores de campanas y de los azahares.
Busco de la camisa de mi abuela, busco los dientes y la lengua… alguien se ha robado esas prendas, esos, gajes con los anillos del poder de los mandingas el anillo de mis tatarabuelos, evitando la correspondencia, a mis dedos de carnes de pueblo. Alguien también se llevó la esencia de sus moños dejó colgando de las orejas al margen de un mar de tambochas y feroces guabinas perdonen quise decir pirañas llegado hambriento de otras arenas.
También quisieron robarles los pies y las sandalias para evitar que enseñaran a bailar a sus hijos también la lengua para evitar que canten las músicas febreritas, cortaron las manos, para que no tomaran las llaves que abrieran las cerrajas donde escondían las escobas y poder barrer las basuras que los invasores arrojaban encima de las piernas de la dominicanidad en las calles de Santo Domingo, en julio del 1916, en la Barranquita, en salcedo y en el 65, en las salas del capitolio, en las ondas febreritas, en los sonrosados versos abrileños. Se llevaron las uñas entre las suyas para que las tamboras y los acordeones no interpretaran el merengue a los gigantes Arias y Rodríguez, a Martínez Reyna, y a Bencosme y a Blanco Sosa. Evitando que el pueblo pudiera interpretar las cuerdas y notas a favor de Caamaño y de Aurelio.
¿Dejaron los ojos vendados…? Pienso que la luz disipó las umbrosía que arropaba la consciencia de sus grandes dientes ni de la barba de don Augusto y de doña Victoriana, ni de Angelita, ni de don Juan de la Paz. Rompiendo el particular puente que verbi y gracias es muestra que no dejaron cruzar las cañadas que llevó a cualquier padre como don Evaro hacia el encuentro con la mujer que purificó a su madre.
Además lo hallé menos alegre porque según él tuvo que aceptarle el cargo al presidente para no dejar que su madre muriera en la calle porque el banco les habia quitado la vivienda la que tenía hipotecada. Se sintió muy bien al verme que no llevaba en la frente el número que el capitalismo me escribió en la frente y en la espalda, vistiendo con la marca, de los que nos aceptamos, piñas ni guayabas envenenadas.
--¡Ah! me contó el poeta Frank- que de las doce cartas, nueve fueron buenas y las otras tres no aceptaron casarse con los otros tres policías por haber sido trasladados para el Morro del viejo San Juan, Puerto Rico ascendidos ellas se resistieron como las mulas del carretón de San Jorge. Le expliqué que mis hijos habían crecido bastantes… que me desenvolvía construyendo inversores que hoy terminaba de entregar el número 135, a la compañía me que patrocinaba. Que no me estaba yendo mal. Estoy sacando beneficio a la mala administración gubernamental, en todos los órdenes le dije. Comprendo perfectamente lo que me explicaste de la falta de protección gubernamental a los artistas independientes. Debo dejar por las verdes gramas las pisadas que quisieron los imperialistas poner en mi vientre de poeta- me dijo.- pues sí… querían darme y me ofrecieron la visa con residencia permanente a cambio, de que escribiera un libro en prosa resaltando las virtudes de los gobernadores que los Yanquis tuvieron en Santo Domingo, en sus varias intervenciones y menoscabar las actitudes de los revolucionarios, en la Barraquita, y ensuciar la vida del héroe Cayo Báez, y de los guerrilleros del Este a los que menospreciaron con el nombre de “Gavilleros” ese mismo dia me entregó dos ejemplares de los libros Encrucijada de un viajero y de “Gigantes del Noroeste”
FIN.
Esa Eloisa cruzaba las paredes sin arrugarse siquiera un pelo de la espalda. Entraba a las iglesias y a las asambleas, a los cónclaves y simposios. En las iglesias se embriagaba con el vino consagrado. Y en los tribunales firmaba con las manos del juez delirante. Cambiaba sentencia y libertades de reos y prisioneros. Retortijaba lo que le llegara en ganas o por encargo de su amo o tutor muchas manos la llegaron a emplear de fiscal y de Juez o de policía para cambiar procesos y procedimientos. Eso le contaba a Cero cuando por vigésima vez enviudaba. Dio dos vueltas la cabeza como el que hace una cruz, entonces murmuró. - ¡La pena lo mató! ¡Que nadie crea que he sido yo!
Miguel Peña Taveras, de apodo, Cero, era su confidente, llegó a ser su amante. Profesor de antropología literaria, Eloisa vivió 34 meses en libre unión y al darse cuenta, que Cero no sufría contratiempo alguno, en la salud lo pensionó en los servicios en la cama. Empleaba del los servicios profesionales.
Frank recogió botellas en los basureros municipales del viejo distrito y de la nueva ciudad de Santo Domingo. Recogió basuras en la “casa de los cementerios”, mejor expresado en el cementerio de las cruces en la mansión de su vieja amiga Eloisa. Dejé de entrar a ese lugar, porque no soportaba los quejidos y los ayees que de unas cajas campanas de mármol salían a las tres de las madrugadas en las de lunas menguantes. Eran agónicas las voces que de una salían muy similares a las que se oían salir desde las cuevas de las palmeras cuando los carpinteros hacen sus casas solariegas.
-En verdad profe- dijo Gerardo- el poeta dejó de ir donde Eloisa, porque un día que deseó beber un poco de agua, en un parpadeo unas tazas y un vaso llegaron a donde estaba laborando como si era un hada al que habia invocado sintió miedo a pesar de ser un individuo agnóstico e incrédulo.
Se marchó al regreso no halló la libreta donde escribía su novela Gigantes del noroeste. Se quedó mudo porque las manos que le llevaron el agua le arrebataron la libreta con los primeros capítulos ya corregidos. Esas mismas manos agarraron sus narices y le dieron de un zumo con sabor azucarado pero que después tenían el sabor del vinagre y de la sangre con el olor del perezoso y del hiedevivo. Cuando el poeta miraba el cuerpo de Aurelia, rubricó, después de escribir 43 años, en uno de sus senos aun sin violar: la gemela, miró los delgados labios, los ojos mantequillas, la piel de cal lechosa anaranjada, mirada al descuido. De los cabellos pudo decir que eran soleados o trigados o trigaleados… se rió porque podia decir como el trigo. A “Gigantes del noroeste” Frank, los consideraba fragmentaciones líricas en donde hablaba de un joven médico llamado, Ramón Antonio Sandoval, a quien decía compadre, en el cuento es confidente y asesor de Andreina Eloisa, residente primero en Carabobo, Venezuela, ahora en nueva york.
-Profe, yo escuché que el poeta contaba la historia de una mujer que habiéndose casado el 11 de noviembre del 1911, permanecía virgen y que llevaba 43 matrimonios. Según la historia del poeta, esa se desarrolla en una estancia conocida con el nombre de “Canto de los serafines” en una localidad llamada Las aromas. Cuando Gerardo hablaba con su amigo el “Profe” el poeta leía-
En “Canto de los Ángeles” o “Cerro de las cruces,” habia once viviendas y en cada una, una muchacha soltera, de los varones no recuerdo cuales no habían contraído…o roto la: soltería. El dia de los santos Reyes matrimoniaron las once, con once militares y como era sábado de borrachos, uno de los beodos presentes, se subió encima del campanario para dar 121 campanazos o sea 11 por cada una de las desposadas. El once, del mes once, del mil novecientos once, murieron diez de aquellas muchachas, en un inexplicable incendio, cuando uno de los padrinos, encendió el fósforo para alumbrar la vela a las “Mercedes. Sólo Andreina Eloisa, no estaba en el bautismo que se llevaba en la estancia “Las Mercedes”, en los “Almácigos” de San “Ignacio de los Almácigos” porque esta, no habia tenido hijo y habia perdido para la fecha, a tres de sus maridos en extrañas maniobras castrense. Los que se salvaron estaban retirados discutiendo las mentiras que se han escrito de los hechos históricos, en todo el territorio nacional, pero el tema que más lo entretuvo fue la batalla del Santo Cerro, ocurrido en un pequeño cerro muy parecido al de la hacienda, de doña Andreina Eloisa, ubicado en las afueras de La “Vega Real.”
--No, no es concebible, que según los que crearon las argollas de la fe, ahora deseen que nosotros creamos los antojos y caprichos que emanan de las norias esquizofrénicas para que las llevemos, hasta en las narices.
- Aunque no he entendido lo que acaba de decir el compadre Luciano, nadie puede creer que Dios proteja a los que hacen la guerra y van a otros países a llevar la muerte, para decir luego que el espíritu de la grandiosidad se revela para defender al poderoso creador del aparato de muerte.
-Tampoco usted compadre habla con claridad dígame lo que ocurrió en el Santo Cerro. Manifestó delante del alcalde, que era el único que no se habia emborrachado, antes de la explosión del serón donde estaba la pólvora.
-Eso es correcto compadre, nadie quiere ofender a los mentirosos, pero sí la verdad arrinconan y la humillan siendo a esa, a quien hay que elevar por las nubes del deber ético. La verdad histórica oculta y arrinconada es que los españoles dirigidos por el Almirante, mientras asaban un puerco espin, la mayoría acuclillados esperando hambriento el pedazo asado del animal que comenzaba a oler entre pradera y matorrales en los contornos de la Vega Real, fueron sorprendidos por la vanguardia indígena, que lo superaban en numero, huyeron llevándose el cerdo aun chamuscado, a la cercanía de un cerro muy parecido al de mi comadre Andreina. El ruido que hacían los nativos, las expresiones de guerra, los ritos y alaridos de muerte mantuvo a los españoles diarreicos antes de comerse el cerdo que terminaron de asar con dificultad. Estaban listos para rendirse, el miedo lo acompañaba y no le permitía pensar en nada que no fuera huir. Los oficiales y los asesores nunca estuvieron de acuerdo-señalan -los investigadores. No llegaron a consensual que no fuera la rendición. La oscuridad de la noche llegó y el miedo con ella aumentó en los corazones de esa tropa de cobardes y ruines que acompañaba un prebistero confesor del Almirante que lo arenga diciendo: Yo soy de parecer que no debemos ni huir, ni entregarnos, creo que debemos pelearles a esos que son indios y nosotros somos hombres, a nosotros nos cuida la madre de Dios y a ellos los dirigen los vientos del demonio... No debemos huir debemos destruirlos deshacerlos y desbaratarlos. Son muchos pero son basuras, son excrementos, son indios, y como orador para la mentira y el engaño, la codicia usando la demagogia repetía, somos españoles protegidos por la madre de Dios, esos son esclavos y protegidos del infiernos. La virgen vendrá a protegernos, la madre de Dios está con nosotros. Fue ahí-dijo Luciano- donde nace esa muy mal elaborada mentira que luego las autoridades religiosas siembran en la consciencia de varias generaciones como verdadera siendo una de las más oscuras y sangrientas paradojas históricas.
-¿Y como ocurrieron los hechos?
-No hombre, nos los podemos imaginar. Colón ordenó estar alerta, dormir para reponer energía, rehacer las tácticas: la estrategia era vencer. Y en la mañana siguiendo el consejo del Almirante, mataron a la mayoría, usando la ballesta, arcabuces perros de presa, el trabuco. El caballo era una de las armas mas poderosa para aquellos guerreros inocentes que llegaron en la acción a creer que, el jinete y el caballo era el espíritu del cielo forjándose la creencia de que los intrusos eran invencibles divinos. Los nativos, los que no murieron fueron hechos prisioneros, condenado a ser esclavos, los que escaparon llegaron a sus territorio donde informaron del poder invencible del maleante invasor. Los españoles a partir de la ocasión bendice la cruz como a una reliquia o trofeo de la batalla donde el mal triunfa una de las tantas que ha triunfado como una pedagogía del más grande depredador del universo: el imperio de la índole que sea. Años después el papa indulta a todos los que la visitan y entregaran una limosna. O sea la utilizan como una mercancía. Porque la iglesia se creyó la iluminada que podía saquear el corazón el bolsillo y la consciencia de pueblos nubilados.
Habia pasado muchos años, luego que Andrea perdiera a su marido, en la batalla el Cambronal, para volverse a casar. Estaba muy triste y pasaba las tardes en espera que algún cuervo o guaraguao fuera por ella. No tenia mecanismo mayor que el de esperar y sabia que era potente. Pero al regresar del baño y estar frente al único amigo, su espejo, este le dijo --te estas muriendo en tu soledad. Permaneció un minuto muda, luego dijo en voz tenue-- yo que me creía de acero y quizá sea de láminas de hojalatas. El vendedor ambulante, anunciaba los productos. Un niño gritaba, otros lloraban en el seno de las abuelas y de las madrastras. En los elementos, las sinfónicas en galopes y cascabeleos de grillos y chicharras que dejaban escuchar los saxofones de la banda de ranitas verdes y de san Antonio y batracios. El cacareo de gallinas y el lejano canto del gallo para la pelea. Abrían las puertas a la media noche seis de enero. Andrea bostezaba se avergonzó al ver el sexo de un caballo que se excitaba, se pasó las manos por las piernas y le agrado haberlo visto de nuevo. Volvió a bostezar deseó mirar al verraco de Josefino, que habia llevado a la enramada, para encastar con un jabalí montañés, el bramido de las vacas jorras la hacia asociar a su vida de soltera… estuvo nueva vez en el baño y no se dejo llevar de lo que su espejo quería., caminaba del armario al espejo pensando en las caricias que recibiera en la adolescencia cuando el primer beso motivador de energías volcánicas rompedoras de arganarios y altares en el cenit de su primera existencia en el vergel de inocencia, con su perdida floral arribaba a un puerto que abría comunicación a nuevas islas, comarcas y continentes por donde enviaba y recibía las señales de vida de su triste soledad en la sexta viudez ermitañita, rodeada de cantos de la naturaleza y de ruidos salidos de los interiores de las profundidades extrañas que habitan en la casa de los difuntos donde ella dormía abrazando el corpiño de sus recuerdos juveniles.
Andrea es una mujer de recio carácter con normativas arrancadas de las circunstancias pasionales que la barriga de la sociedad ha parido en los linderos de la historia. Llevaba seis enviudes, la gente la señala haber comido culebras blancas, que según el capricho popular en el país genera hábitos que contradicen los gustos maritales… cuentan que cuando la mujer come morcillas preparada con la sangre de becerras pintas, jorras produce desgano por los hombres jóvenes. Pero su última pareja murió después de demostrarle a Andrea que todas esas afirmaciones no era más que un disparate enorme, muy grande. Andrea no hablaba de sus padres como las personas normales, menciona apenas a Juana Emeregilda Ogando, hermana gemela de Juana Ogando, una de las dos primeras queridas del dictador Ulises Heureaux que en opiniones de muchos, era admirada por los servidores
palaciegos. Andrea actuaba como una mansa oveja, empleaba el tiempo mirándose las piernas en el espejo, en franca complicidad con las figuras de un pasado oscuro. Algunas lenguas han dicho que ella escribía en la madrugada cosas que soñaba pero que no guardaba porque lo hallaba objeto sin contenido y que nadie tenia que enterarse de sus acciones intimas. Parece que cuando fue atacada por las fuerzas de los celos, se descuidó en sus aposentos y el médico que la atendió pudo leer varios títulos escritos al carbón. Entre otros Ramón Antonio Sandoval recuerda: Bribones en decadencia, Los Papillones del Murazo, Mariposas de las sierras, Los Gigantes de las Manaclas. Para muchos esos, que en apariencias son títulos de rebeldía, no significan nada, pero para el doctor Sandoval eran muestras de entrada a la vida de Andrea Ogando Trinidad. Otras cosas que el doctor Sandoval vio en la vivienda de Andrea, fue la lomita o cerro, sembrada de flores negras y moradas, de aspecto singularísimo, rodeada de cruces vestidas de papeles a colores. Entonces comprendió por qué, a la hacienda, le decían, La casa del difunto. O de los difuntos. Vecinos la llaman la casona de los cementerios. Sin embargo visitantes la denominan, La solana de las cruces. Las lenguas suaves decían que Andrea enviudaba las veces que le parecía.
Nunca se vio envuelta con la justicia para investigarla; todos sus maridos pasaron al rango de difunto en la ascendencia del santo Dios. El primero murió de apoplejía, el segundo y el cuarto constipados, el tercero como el sexto recibió, una descarga de energía fatídica en el miocardio, pero el quinto, falleció ahogado buceando en las aguas eróticas del océano de las piernas de Andrea.
Entró a la cocina encendió la estufa calentó un poco de café encendió un montecarlo miró que el humo se movía tan lento como el sexto de su marido y sonrió al recordar que el quinto empleaba el humo del tabaco para pintar cosas que nunca ella pudo comprender. En esas cavilaciones se descuidó y... ay, gritó se habia quemado con la pavesa del cigarrillo que dejó de halar por estar tratando de comprender la pintura del difunto Ezequiel, prefirió salir en busca de una de sus trabajadoras a quien habia dado permiso por tres horas para que visitara a su madre e ir al cementerio. Llevaba seis horas sin regresar a la residencia.
En horas de la tarde recibió a un individuo con el que habia soñado y que tenia varios años esperando que entrara buscándola.
-Hola Andrea-dijo el visitante. -
-Hola Miguel- dijo Andrea- en que puedo servirte. El sonrió permaneciendo en mitad del umbral de la entrada de la terraza donde Andrea recibía a las visitas que le interesaba.
-Entre para acá se volverá una estatua, Miguel.
-Está bien señora, debo agradecérselo. Andrea miró que no tenía sombrero y que andaba con camisa guayabera, pero con bastón de preciosa madera además sintió un fuerte escalofrió cuando permaneció acariciando sus ojos con la mirada suya y Miguel la disfrutó. Andrea movió una pequeña campana y de inmediato llegó una bandeja con café caliente, muy oloroso. El visitante no supo quien habia llevado el brindis a la mesa. Lo saboreaba y comprobó que el sabor a café era distinto al que con frecuencia bebía en diferentes circunstancias y en diferentes servicios pero que veía quien era la persona que se lo ofrecía. En este caso era distinto. Solo pudo sentir la presencia de un fluido pero sin personificarse. En fin el olor era muy apetitivo. Para Andrea, el señor Miguel era el visitante cero, lo pensaba como un conjunto vacío, carente de energía superior a la mascota o espécimen que acompaña a un solitario. Era un saco que habia perdido el contenido de manera que no era llave capaz de abrir ningún candado. Sin embargo Miguel hablaba de personajes de la historia tales como Juana Ogando, de los negros como Juan Vaquero, Diego Guzmán y Sebastian Lemba. Andrea gozaba con las hazañas de individuos atrevidos, impávidos y valientes como el general Mamá, de quien era muy poco lo que se conocía. Pero como era dia de las Mercedes el visitante Cero, dejó la casa cunando terminó de referir la vida de un tal Tapio que era un individuo sin escrúpulo de varón, pero que tenia las agallas de enfrentarse con un Jabalí y con una manada de puerco espin. Andaba en una brioso yegua que amaba como a su mujer, al acercarse a donde habia aglomeraciones de duelo ponía un pañuelo negro o morado en las orejas y en las crines, lo hería con una espina de limón dulce en los hijales para que produjera lavazas en los gruesos labios, asustando a los dolientes con el resoplido del animal al punto que olvidaban el llorar. Cuando era una fiesta entraba al baile encima del caballo y en múltiples ocasiones llegó a descomponer la fiesta. Cero miró el reloj al darse cuenta que eran las seis de la tarde- dijo- luego continuo con Tapio. Saludó con un beso que esa tarde estrenó saliendo de la terraza casi corriendo. Andrea, quedó atormentada, con el caliente que recibió por los labios de este mequetrefe, que siempre la sorprendía con algo nuevo… como ahora que puso tiernamente sus grandes labios en la rodilla izquierda. La gente le decía mequetrefe pero Cero no era hombre bullicioso.
- ¿Por qué lo llaman así? Somos injustos en las calificaciones. Estoy segura conmigo lo mismo hacen. Era dia de las Mercedes, el calor de septiembre besaba las pencas de las altas palmeras, no se movía ni un mime. Andrea miraba todo el extremo derecho de la pradera del solar y se preguntó ¿quién estará fabricando carbón por la hondonada del gato? Veía un azulado humo retorciéndose entre las ramas de las amapolas. Miró por el lado sur y pudo ver que la soledad llegaba con pasos seguros, y se aposesionada de cada lugar de la mansión. No era una casa suntuosa pero era de cinco dormitorios amplios con dobles seturas hechas así para evitar que los asaltantes de la soldadesca atravesaran con el filo de la punta de la bayoneta y malograran a cualquier humilde que acostado descansara. De madera preciosa, todas las puertas eran de cedro, las ventanas de roble milenario y el piso de caoba negra con brillo opalinario. Los baños eran apartados entre la ermita, donde ella Andrea oblacionaba a sus difuntos maridos y familiares, y un gran almacén donde guardaban las semillas y unas que otras cosas en desusos. El agua llegaba a la casa por un acueducto hecho con madera del bambú. Llegaba a presión procedente de alto de los cerros y Canto de los Ángeles, tobogán a más de 23 pies sobre la superficie de la casa.
Miguel Cero Rosario, sentado en medio de la esposa de su compadre Darío de los Peralta, y de su ahijada Placida, recordaba que el café que Andrea le brindase en la tarde anterior, habia sido puesto encima de la mesa por unas manos invisibles. Andrea pensaba en Tapio y se reía pero una suave brisa desde Canto de los Ángeles, la hizo recordar al caballo y el cerdo de Josefino pero esta vez no se avergonzó. La hacienda estaba ubicada en, Canto de los Ángeles, en un pequeño valle rodeado de altas palmeras y profundos barrancos centenares de avecillas y pájaros hacen nidos.
En los perímetros de la finca, corre “arroyo ángel” de tranquilas y frescas aguas. Rara vez “angel” rompe su hábitat se mantiene sosegado sin emprender acciones molestosas. A las orillas de “angel” van al bebedero intranquilas cabras y sus bailarinas críos, como las juguetonas reses y los laboriosos asnos y caballos sementales.
En medio de la Hacienda como en un baile de mascara, pastan los cochinos con trompas que parecen caretas y disfraces en un carnaval fuera de época. Doña Andreina aprovecha para mirar el barraco de Josefino cuando cubre las cerdas en calor, recupera la vergüenza que le provocaba el caballo cuando se satisfacía como si estuviera virtual memoria. Cuando entró Cero a la terraza ella estaba atisbando a los animales como su principal pasa tiempo.
-¿Hola mujer como esta hoy?
-Pienso que mejor que mañana- dijo mirándole a los ojos- Andrina Eloisa. Usted anda preguntando como medico rural.
-¿Pero verdad Cero, que es de Ramón Otilio?
-¿Se está refiriendo al medico que la visitó el mes pasado?
-¡Claro que a él, a cuál otro más, hombre! Miguel Cero, se dejó caer en la butaca cuando vio que el jinete que se acercaba era el Doctor Sandoval. Doña Andreina que los observaba le dijo - ¿Le ocurre algo Miguel?
-No es nada, simplemente que ahí llega el Doctor. El mismo que salió de Roma.
-¿Qué está diciendo?
- ¡Nada doña!
-¡Buenas tardes, señora, buenas señor!
-Buenas sean a su saludos Doctor expresó la mujer llena de encantos impresionantes. .
-¡Buenas tardes doctor!
La señora, tomó el capote negro del doctor Sandoval, lo llevó a la sala de recibir a las personas, que ella sentía en el tacto de mujer de clase, merecedora de distinción y de algún halago, lo colocó en el palio de la ventana, cercano al dosel donde una imagen de santa Martha colgaba en sosegada actitud. El adorno que tenia la habitación habia sorprendido al doctor Sandoval empero lo que lo hizo levantarse del asiendo donde ya ocupaba, fue cuando oliscó los adornos de cultura africana, y dos tapices japoneses del siglo X1X.
-Si les agradan doctor, puede desmontarlos y ordenaré que se lo lleven hasta la montura.
- El buen gusto es de respeto señora Andrea- respondió el médico. Debo agradecer sus deseos luego de exaltar su apetito cultural y estético. Cero no hablaba se limitaba a escuchar el diálogo entre Andreina y el galeno. Hubo momentos que hacia rayas curvas en la libreta donde tenía apuntes de Tapio… de Venustiano Carranza presidente Mejicano del 1914-1924 principal espécimen de la facción moderada de la revolución mexicana. La libreta se le cayó quedando abierta en las páginas donde tenia apuntes amplios sobre Maceo y Gómez. El doctor la levantó solicitó permiso para leer algo que de Antonio Maceo decía:Ampliar Ampliar patriota cubano, (1845-1896), “héroe de la independencia”. En 1868, cuando se proclamó la independencia cubana mediante el grito de Yara y, más tarde, la república, se unió a los insurrectos. Pero de Máximo Gómez no le agradó que dijera que fuera militar Cubano nacido en Baní república dominicana, sonrió con todo lo otro sobre el internacionalista
dominicano. (1836-1905), libertador de Cuba. Nacido en Baní llegó a Cuba en 1865 como oficial del Ejército español. En 1868 se incorporó al movimiento emancipador cubano. Sus dotes de mando y las victorias logradas le convirtieron en el jefe de las fuerzas revolucionarias hasta su dimisión en 1876. Cuando le entregó el documentó Cero se sintió complacido. Recibió además de la libreta una taza de humeante café que por tercera vez no pudo percatarse de quien lo habia llevado a la recepción. Luego abrió las páginas donde estaba Ampliar José María Cabral (1816-1899), militar y político dominicano, presidente de la República (1866-1868). Nacido en San Cristóbal, luchó para liberar a su patria de la dominación haitiana y comandó las tropas en la batalla de Santomé (1855). Se opuso a la anexión a España (1861) por lo que las autoridades ordenaron su deportación. Regresó en 1864 y participó en la guerra Restauradora, derrotando a los ejércitos españoles. Dos años más tarde, derrocado el presidente Buenaventura Báez, fue elegido presidente de la República en 1866. Durante su mandato firmó un tratado por el que España renunció a sus derechos en Santo Domingo y gestionó el arrendamiento de la bahía y península de Samaná a los estadounidenses, lo que le ocasionó la pérdida de la confianza de sus anteriores aliados y de la presidencia en 1868. Se exilió a Venezuela, y regresó en 1875 para combatir nuevamente contra el presidente Báez, que había sido repuesto en ese cargo, al que derrocó. Se hizo cargo del ministerio de Guerra y Marina y del Interior. Murió en 1899 en Santo Domingo.
Doña Andreina continuaba mostrándoles tapices y cerámicas tainas al doctor Sandoval quien en apariencia estaba tocado por lo bello de la sorpresa recibida en la casa de los difuntos. Mientras tanto Miguel redactaba la vida y obras de Gregorio Luperón (1839-1897), patriota dominicano que participó en la lucha por la independencia y fue presidente provisional de la República en 1879. Nació en Puerto Plata en 1839. De origen humilde y formación autodidacta poseía dotes para la oratoria y la estrategia militar. Participó en la guerra de la Independencia desde 1863 y fue reconocido como general de las tropas rebeldes. Conseguida la independencia (1865) fue dirigente del partido Azul, opuesto a Buenaventura Báez, que preconizaba la anexión a Estados Unidos y participó junto a José María Cabral en la “Guerra Civil” (1869). Derrocado Báez en 1873 y convertido Luperón en el caudillo del partido Azul, lideró la rebelión contra el dictador Cesáreo Guillermo (1879) y consiguió derrocarle. Instaló un
gobierno provisional con sede en Puerto Plata e instauró un régimen de líneas reformistas, aunque declinó presentarse como candidato a la presidencia. Murió en 1897 en Puerto Plata. De Demetrio Rodríguez señalaba- muchos libros de historia y de textos escolares anulan la vida y obras de individuos como este héroe nacional por esconder sus enormes condiciones virtuosas, morales, así las generaciones póstumas ignoraran sus conocimientos positivos. Para que no pudieran valorar ni evaluar a Arias, ni Bencosme, a José Maria Imbert. Al doctor Sandoval le extrañó que Miguel siendo un reconocido investigador incluyera a José María Imbert en la misma mesa donde servia a Bencosme y a Arias. Pero por sugerencia de Andreina el incluyó a seis de las Juana del universo. Entre ellas el señor Ramón Otilio leyó a Juana de Arco.
Juana de Arco tenía 13 años, cuando convenció a un consejo de teólogos de que debía cumplir una misión divina: salvar a Francia en la guerra de los Cien Años. Obtuvo varias victorias militares sobre los ingleses en 1429. Mientras lideraba una campaña no autorizada un año después, fue juzgada y declarada culpable de herejía y quemada en una hoguera en 1431, pero la Iglesia revocó su condena 25 años después y posteriormente la canonizó.
Ella, llamada con el sobre nombre “ Doncella de Orleans”, en los años-1412 y 1431- heroína nacional y santa patrona de Francia, unió a las naciones en un momento critico y dio un giro decisivo a la guerra de los Cien Años, a favor de Francia
De familia campesina, nació en Domrémy (actual Domrémy-la-Pucelle). Cuando tenía trece años creyó que había oído la voz de Dios, que se repetía en numerosas ocasiones. Más tarde, confesó haber visto a san Miguel y a las primeras mártires santa Catalina de Alejandría y santa Margarita, cuyas voces la acompañarían durante el resto de su vida. A principios de 1429, en plena guerra de los Cien Años y cuando los ingleses estaban a punto de capturar Orleans, esas voces la exhortaron a ayudar al Delfín, más tarde el rey de Francia Carlos VII. Éste aún no había sido coronado rey debido tanto a las luchas internas como a la pretensión inglesa al trono de Francia. Juana pudo convencerle de que ella tenía la misión divina de salvar a Francia. De Juana de Ibarbourou escribió las siguientes notas para satisfacción de Andreina Eloisa.
-- Juana de Ibarbourou (1892-1979), poetisa uruguaya, nacida Juana Fernández Morales, que alcanzó una gran popularidad en el ámbito hispanohablante por sus primeras colecciones de poemas.
Nació en Melo (Cerro Largo), en 1892, y no en 1895 como ella decía en vida. Sus dos primeras colecciones de poemas, de estilo modernista, fueron Las lenguas de diamante (1919) y El cántaro fresco (1920), que le procuraron una gran popularidad y tuvieron repercusión internacional. Poco es lo que se sabe pero los íntimos de Lilis decían que esa mujer fue el sueño y los grandes delirios del dictador.
---Me agradaría leer en esas notas algo de mi parientas Juana Ogando y de Maria Juana Trinidad.
--Claro estoy finalizando otro trabajo pero con mucho gusto se la mostraré, posiblemente incluya a otras.
El doctor Ramón Otilio se habia marchado cuando a la estancia llegara un señor que sólo se presentó como Visitante, pero que Andreina llamó a partir de la ocasión visitante Uno. Parecía un agente del gobierno que buscaba el parecer de los terratenientes y hacendado sobre un asunto que al presidente de la República le interesaba conocer.
-Señora Eloisa- cuanto gusto me da el saber que su belleza es superior a lo que de usted señora mía, ha dicho la prensa. Doña Andreina no estaba a gusto por el atrevimiento de este individuo que no le soltaba las manos y en cada gesto al articular una simple vocal, apretaba sin miramiento los dedos blancos y pálidos de la engreída viuda. Permaneció elogiando a al señora por largo rato y al final se marcho intrigada a la señora con un montón de papeles que le habia dejado el Visitante Dos en la mesita de la terrasa. --Me interesa dijo- la señora Eloisa, al señor Miguel Cero, que me hablara del comandante Pichirilo. --Esta bien,- respondió sonriente señor Cero- Pichirilo se llamaba Ramón Emilio Mejía, de apodo, Pichirilo. Pues de el le diría yo, señora Andreina…, que fue quien piloteó el Yate Granma desde México a Cuba. En diciembre de 1956, a bordo del yate Granma, Castro desembarcó en la playa de las Coloradas, situada en la ensenada del Turquino (en el extremo suroriental de Cuba), y se adentró en sierra Maestra. Allí recibió el apoyo de buena parte del campesinado y comenzó una guerra contra el gobierno que duró dos años. La isla estaba, en este periodo
Completamente entregada al capitalismo estadounidense, que controlaba el 90% de las minas y de las haciendas, el 40% de la industria azucarera, el 80% de los servicios. Públicos y el 50% de los ferrocarriles y de la industria.
Por lo pronto le diré que el domingo 15 de agosto de 1965 fue muerto por la “espalda”. Para entonces era comandante del comando San Antón, se cree que los asesinos vinieron de la marina de guerra a la que perteneció. Una guardia de honor estuvo en la funeraria “Blandino” en la 30 de marzo rindiendo pleitesía al que fuera el domador de los mares como lo llamara luego el doctor Peña Gómez en su inolvidable “Lloran las viejas campana.”.
-Deja a Pichirilo ahí,- expresó Eloisa, muy entusiasmada con Cero- y dame lo que me debe del General Demetrio Rodríguez.
-Claro, entonces continuaré el próximo lunes, con Mejia Pichirilo. De Demetrio es mucho lo que hay que decir. Era un individuo de atracciones físicas muy admirables por las féminas, poseía atributos que no se hipotecaban ni se adquirían en mercado, almacenes ni en tiendas. Era moreno hecho en un material parecido a la caoba individuo de bigotes arqueados, ojos de miradas tranquilas muy expresivas. Orejas anchas y cabello negro muy bien cortado le agradaba vestir de negro. Nació en la comunidad de Juan Gómez, Guayubín, territorio en esos días de Puerto Plata, en el 1866, muriendo en 1906. Su padre era el señor Bernardo Rodríguez rico ganadero y hacendado de la región, y su madre la señora, Petronila de Peña. Miguel tenía sueño, no dormía desde tres días la siesta acostumbrada, por cumplir con los caprichos de Andrea su amiga de infancia, de quien ha estado siempre enamorado, pero, el miedo de morir se lo impedía, no se dejarse tocar por el tacto de esa viuda en average de seis, no quería ser el séptimo a pesar que la cabala señala que ningún siete es malo. Como Andreina lo vio bostezar pensó en algo de beber y en breve las tazas humeantes aparecieron en la comodita de la amplia galería donde se habían instalado desde temprano de la tarde a fin de contemplar la salida de la amplia luna llena detrás de las pencas verdes de las altas palmarías.
-¡Sírvase usted mismo Miguel, para que se espabile, hombre! Miguel la miró de reojos y la captó como a una estrella radiante en fuego tenue, que el quemor no hacia daño entonces recordó a Baudelaire en el poema la canción de la siesta que dice: -
“Aunque malignas cejas-
Te den un aire inquietante-
Que no es de un angel sin dudas
Bruja de atrayentes ojos”
Los ojos de la amiga lo hacían humedecer los pantaloncillos de color blanco. Ella lo sabía porque en varias ocasiones translucían el hilo de la seda del hermoso pantalón.
Demetrio Rodríguez de Peña, perteneció a la mediana burguesía terrateniente de final del siglo 19 y principio del 20. Llevo una vida de joven afortunado envuelto en juego y fiesta. Fue al extranjero para cursar estudios y de regreso volvió a los placeres que daba ser hijo de la mediana aristocracia, a la que el futuro guerrillero pertenecía. Sin embargo Rodríguez de Peña nunca se dejó cegar por esas cosas que su corazón sabia era poca cosa, el no le importaba el valor de las cosas, porque sabia el valor que tenían los amigos. Conocía el valor del hombre. Aunque en francachela, gozaba de las fiestas con las amistades era un hombre afable, muy sencillo, desinteresado. Pero muy respetuoso del honor y de las cualidades morales y ética del individuo. Se ganó el entorno y los contornos de la línea y más allá por ser honrado y honesto.
En 1895 el presidente Heureaux lo nombró encargado de Hacienda en Montecristi. Desde el puesto se levantó en contra del tirano. Al conocer el valor suyo el presidente lo llevó a la oficialidad de su Estado Mayor. El dia del asesinato del presidente andaba en la escolta que lo acompañaba el 26 de julio de 1899.
La sombra de la noche entraba a las habitaciones de la “mansión de los difuntos” Andreina bostezó tres veces y al chasquear los dedos se produjo un ruido en la espalda de Miguel que lo obligó a mirar para su espalda, pero no era nadie. Cuando miró el asiento de Andreina venia con un vestido amplio muy transparente, con interiores en azul claros y sostenes en hilo negro. Del pellejo quizá del traje salía un perfume de limón y Cero recordó otra vez a Baudelaire cuando dijo- “busco una circe tiránica bella y perfumada” el corazón de Cero corría en el pecho como un caballo desenfrenado. Pero Andreina lo configuró tal como era culto con cierto punto incógnito extraño en algo a ella su amigo se le parecía a un charco de agua muy transparente como a ella le gustaba. Nunca seria capas de minimizar a su amigo Cero. Lo tomo de un brazo porque no habló, en caso de haberlo hecho el misterio, el hechizo se desbordaría por los bordes de una mesa de caprichos. Una música muy suave brotaba, de las paredes del cuarto donde el Doctor Sosa Sandoval vio los tapices y los lienzos en la semana anterior. Parecía la música del vals el gatopardo de Luciano Visconti. Pasaron varias horas bailando como en un sueño acostado entre sabanas de nubes de espumas en un ambiente templado sin frío ni calor. Era el paraíso de Eloisa, de Andreina Eloisa. Entre fragancia y ritmos musicales, de alto calibre y hermosos regocijos. El hambre se tradujo en deseo y sin besos los encantos de ella borraron e Cero el apetito de comer. Pasaron unos días sin verse y la viuda abrazó el pasado entre las caras del espejo y la magia de la compañera soledad. En una de las cómodas halló la libreta con las anotaciones de Rodríguez de Peña. Inició la lectura en voz alta, luego de que contemplara el varraco y el caballo semental de Josefino (su compadre) que encastaba con tres cerdas papacotas. Comenzó a decir el trabalenguas que su abuela decía cuando estaba de buen humor: la puerca papacota, quien la despapacotó, el que la despapacotó, muy buen despapacotador sería. Lo que le sucedía a Andreina Eloisa era el afán por estar entre animales extraños como es ese caso del varraco de Josefino (su compadre) que cubría hasta las cabras adultas solteras. Pero su excitación noble la recibía cuando estaba frente al brioso semental que se enamoraba hasta de animales bípedos. --La teoría de Darwin explica el dimorfismo sexual en términos de la cantidad de tiempo y energía dedicada a la reproducción por machos y hembras. “Las hembras suelen invertir más tiempo y energía, sea en forma de huevos, mayores que los espermatozoides, o de atención a la prole. Esta diferencia da al macho la oportunidad de fecundar a varias hembras, y cualquier adaptación que le permita aumentar el número de hembras fecundadas será favorecida por la selección natural. Algunas de tales adaptaciones están favorecidas por la elección que hace la hembra; esto se ha demostrado de forma experimental, en el caso del pájaro viudo africano, alargando artificialmente la cola de algunos machos, que automáticamente resultan más atractivos para las hembras. Otras adaptaciones, como los medios de lucha, son favorables cuando hay competencia entre machos.” aunque no estaba cansada de ver el verraco de su compadre Josefino, buscó asiento para continuar con la lectura de los últimos párrafos de las acciones del General Demetrio Rodríguez de Peña, en la libreta de Miguel Cero que llevaba 12 días sin volver a la casa de los difuntos. En 1902,- decía en la libreta- el guerrillero militó en la fila del horacismo, al lado del presidente Horacio Vásquez, durando muy poco porque sus buenas amistades estaban en las parcelas del Jimenismo en ese mismo año se apoderó de la plaza de Guayubín derrotando a Amadeo Tavarez, que la defendía. El general Demetrio Rodríguez era un franco tirador muy temido, teniendo a penas 34 años, armaba estrategias perfectas eliminaba a sus contrarios en las emboscadas preparadas. Meses más tarde fue derrotado por el General Andrés Navarro en la ciudad del Morro. Andrés Navarro habia nacido en “Las Aguas” “Juana Méndez,” Haití. Guerrillero y político, ocupó importantes posiciones bajo el mando de Guelito Pichardo, en los gobiernos de Lilis. A la muerte de Heureaux paso a las filas de los revolucionarios en la frontera. Permaneció dos años alejado de las faenas bélicas y se refugió en Juana Méndez, para recuperar energía y desorientar quizá, a los perseguidores, después participó en la rebelión de los “Recortados”, estuvo en la rebelión hasta cuando fracasó. El gobierno conociendo sus fuerzas de estratega guerrillero, ordenó la ejecución y envió a dos oficiales hacia Juana Méndez donde lo asesinaron con la complicidad del amparo de la oscuridad de la noche. El general Rodríguez de Peña, se refugio en Puerto Plata, después de la derrota en Montecristi frente al Andrés Navarro, en 1903, gobernando la plaza, al lado de veteranos oficiales probados en su honra y su lealtad. Estuvo al lado de Jimenístas y enfrentó a Woss y Gil, Ocupó entonces la gobernación de San Francisco de Macorís y jefe de operaciones guerrilleras en 1904, sitió la Capital pero las balas de un intruso barco yanquis lo obligó a replegarse al interior frustrando los fines y propósitos. De San Francisco de Macorís salió con 85 hombres siendo atacado en Cotuí por el jefe Toño Catalán y la Vega, saliendo airoso. En esperanza, ya en su territorio, derrota al ministro Raúl Cabrera. Al tomar la gobernación de Puerto Plata recibe dos balazos y muere uno de los gigantes de la línea. En una estrofa se escuchó que el pueblo cantaba de dolor la
“línea perdió un tesoro -
Y la república una espada
Murió Demetrio Rodríguez
Quedó la patria enlutada.”
Cuando leyó
“La enfermedad y la muerte en puro polvo,
Convierten todo el fuego en que un día ardimos,
De aquellos ojos tiernos y fervientes,
De aquella boca en que se ahogó mi ser”
Otros versos de Baudelaire, primera estrofa de “El retrato”. Pasó las páginas y halló algunas anotaciones que se interesó porque eran sobre uno de los Guerrilleros más complejo del arcoíris nacional de esos días de inicio del siglo XX.
-Sí, dijo en la tranquilidad- de una suave mañana de abril, miró las palmeras y contempló las palomas pintas que sacudían sus alas sedosas encimas de la tersura de las pencas en concierto primaveral, el perfume embriagó su espíritu y se creyó romántica. Sonrió cuando vio entrar a Miguel Cero, con brazo enyesado. Se habia roto en una caída en el baño mientras enjabonaba la espalda piso el jabón palmolive que se le habia escapado de las manos porque recordaba el baile que habia gozado entre los brazos de Eloisa.
-¡Qué bueno verte de nuevo amigo!- manifestó Andreina. ¿Qué te sucedió, que lleva ese brazo envuelto en gasas?
Después que la contempló con minuciosidad el dijo que se habia caído en el baño por estar pensando en una vieja que el, quería con devoción. Ella le sonrió simplemente y, fueron a sentarse para hablar de Cirilo de los Santos, uno, si no el principal, era el precursor, del movimiento los Carpinteros. Ella dijo que su abuela era amiga de Gerardo de los Santos, padre de éste, y que recordaba cosas desagradables escuchadas en la niñez.
Nació en Martin García en 1866 pero murió en Cotuí en1906, en un fatal accidente, en una finca de su propiedad. Fue como Andrés Navarro subalterno aun con el rango, ambos de generales, de Guelito Pichardo, guerrillero y político, seguidor del presidente Heureaux. Cuando murió Lilis entró al rancho de los Horacistas que ardía de entusiasmo y alegría por los acontecimientos de esa semana. Luego estuvo en contra de Woss y Gil, y a favor de Morales, es decir que para el líder de los Carpinteros, era uso brincar como un tránsfuga por encima de los tocones de los intereses o como canes hueveros ladrando por un hueso relamido. Enfrenó a Demetrio Rodríguez, en San Pedro de Macorís, ahí es cuando organiza el grupo guerrillero los Carpinteros, en 1905, fue gobernado de la Vega, la brisa de las componendas lo arroja como delegado en Pacificador, en La Vega y en Samaná. En ese cargo- dijo por último Andreina- se convirtió en un alegre y satírico asesino, fusilando a cientos de los opositores del presidente sin contar con la autorización de Morales. Quien lo canceló de inmediato dejándoles sin funciones, pero como era una mosca estaba en las aristas, probando el dulzor de la almiba del pastel.
Andreina estaba acostada en la Hamaca de nylon cuando escuchó que entraba el doctor Sosa Sandoval. El aire que llegaba a la casa de los difuntos era muy débil pero estaba tan frío que el visitante tenia un sobre todo de poliéster. Se saludaron efusivamente ella agradeció el capullo de dalias y rosas rojas que saboreo de inmediato como si hubiese sido un pedazo de dulce o chocolate puertoplatense que le agradaba bastante. La sonrisa de ambos encontraba espacio para satisfacer los corazones que en apariencia se atraían. Es andreina la que dice-Doctor le envié a buscar porque me sentía mal, estando acostada me ahogaba, especialmente cuando me acuesto luego de cenar. La lengua la siento muy pesada y muy manchosa. Al cepillarme despido grandes flemas que parecen mucosidades de las que votan los caballos que padecen de muermo. Muchas veces sentí adormecimiento muy fatigoso producido por las drogas.
-El muermo, lo dijo usted- manifestó el Médico, es una enfermedad contagiosa de las recuas y caballerías se caracteriza por ulceración y flujo de la mucosa nasal e infarto de los ganglios linfáticos. -En horas de la mañana al subir el dia, y almuerzo con almidones mi situación es crítica y empeora.
Hablaron de otras cosas, incluso de los viajes ilegales, de la muerte en la calles, de los opositores del doctor. Hablaron de la desaparición de Segarra y de Guido Gil. El doctor Sosa Sandoval expuso con dolor, la muerte de Rubén Darío Sandoval, hijo de su tio Nanan, en el club Héctor J. Diaz. La señora Andreina Eloisa contó al medico la cantidad de veces que ha quedado viuda, y dijo que esperaba no tener que enviudar de nueva vez. Que estaba enamorada pero que sin saber aun de quien, sólo si sabia como era el hombre que buscaba. -quizá ha estado entre mis narices pero no lo conozco. Puedo asegurarle doctor que lo siento cuando en la mañana me higienizo, lo mismo me ocurre, cuando voy de compra y cuando me acuesto, en la cama donde han dormido mis ex maridos. Muchas veces pienso en el primero que fue, el hombre de mis sueños y, otros que me escuchan afirmar que es su perfume, de mi se burlarían, empero la gente común ignora que los perfúmenes, están ligados a los recuerdos, en las generalidades a situaciones de agrados y de complacencias. Del segundo me llegan sus buenas canciones, y por igual las recuerdo, combinadas a colores, no importa donde estén esas pigmentaciones, no, cuando tienen que entrar a mis recuerdos entran, como el concierto matinal de los gallos que alborean los hogares, antes de llegar el sol, con su traje de amarillas luces y colores. Si quisiera cansarle, doctor, continuara diciéndole que las imágenes del tercer marido me visitan, en las madrugadas de los viernes sean frías o calurosas. Era su costumbre llegar a las tres sin mancar. No fallaba ese bendito. Eso si…, nunca vino ebrio… mas, oliendo a alcohol, parecería que se bañaba con ron o ginebra para que le peleara. Nunca le peleé. Me reía porque sabía que esa actitud suya era para provocarme celos. El señor Ramón Otilio, no estaba sorprendido, la escuchaba con la atención que a ella le agradaba, en el era algo natural ponía su psiquis en lo que le interesaba. El caso de Andreina, quizá no tenia nada de especial, pero era una finca llenas de semillas que cosechar. Habia que ir colocando cada grano apartado porque a pesar de salir del mismo tronco cada embrión era distinto uno de los otros. Por eso la atencionaba sin importarle que repitiera, que no era el caso de Eloisa. - Fíjese que cuando el sexto marido mío murió, fui al cementerio, sabe usted, que en nuestra cultura… no es que se le prohíba a la doliente acompañar a sus difuntos, sin embargo fui como un vecino particular. Ya encima del sepulcro doctor, empecé a cantar la canción “La soledad”, todas las vecinas me acompañaron la repetíamos hasta que trece de las que cantaban ante mi vista, vestían de negro, terminaron rendidas y llorando… seguí cantando, amigo mío, pero la tristeza me arropó y quedé tendida en las verdes gramas del entorno del barón del cementerio. El doctor Sandoval y la señora Eloisa, salieron al patio de las cruces, el olor a jazmines de burros y de las clavellinas irrumpieron en el modo de respirar. Entraba a los 22 estornudos cuando la señora Eloisa completó el 25 suyos dejaron el jardín de los difuntos y entraron al de las rosas rojas y blancas, permaneciendo por espacio de 16 minutos degustando el embriague floral sin causar ningún tipo de obstrucción sanguíneo, la alergia de los jazmines retrospectivos al doctor a la niñez, a la parcela de caña que su madre Hilariana tenia, en “La llanura de los Pérez en la periferia de “Blanca Lomota” y “Ballena Grande, donde el jazmín de burro era una montería entre palmera y cañaverales, recordaba el canto de las tórtolas pardas y el vuelo de los negros chinchilines , las flores de cundiamores y de campanitas navideñas encima de los mallares, recordaba la recogida de huevos del pájaro bobo y de guineas en las matas de hierbas Páez y en los palmares y cocotales. El ruido de la chorrera del río Pérez, era una débil sinfonía que arrullaba con tersor como acordeones y violines en boca y dedos de querubines terrenales.
-- Pues si- dijo Eloisa- allí ve las cruces, la más cercana es la de: Ruperto Paula, con quien viví por algunos años, como un paquete de leña, como cayeran los trozos de madera seca, se dejó caer de aquella mata de jagua, (señalaba hacia el lugar del árbol, con una larga vara de anón pelado, que siempre lleva al caminar en los matojos) mientras tumbaba frutas, ambos éramos aficionados a la suavidad del trago de la fruta hervida. Al concluir mostraba retorceduras en los labios desdeñando las sensaciones retrospectivas. Se movieron hacia la alambrada donde finalizaba el jardín con los extensos potreros de pastos, parcelas conuqueras y corrales, para crianzas pecuarias y avícolas específicamente. El doctor fue donde estaba una culebritas pero como no habia a esa hora en el lugar rayos solares advirtió que era simplemente una muda.
--Las apariencias siguen engañando a los seres racionales- aclaró Eloisa. Llegaron a la sombra de un alto tamarindo tan exuberante, que la cobija parecía mandada a fabricar, a los ojos de la naturaleza.
--Es verdad, al tamarindo seco se le “caen las hojas” y las aguas y la leche derramada no hay quien las recoja. Agregó el galeno. Ella sonrió pero no le miró, lo envolvió en el hombro izquierdo con su brazo derecho. Continuaron caminando, mientras Ramón Otilio experimentaba hondas sensaciones con el contacto de la piel perfumada de Eloisa. Esas sensaciones eran limpias y transparentes, era sublimar el placer sentido. Las que ella sentía, las extraía de su pellejo como arenas que separaba de las playas de los ríos, del lodo y de la fangosidad que muchas mujeres de su generación y en iguales circunstancia llevaron desde la cuna que los amos entregaron con la carta de abolición. Llegó a pensar que era un continente de profundas podredumbres y manantiales, de amargas aguas que envenenarían su cuerpo y el alma de los que la tocaren. Sabia que era bueno renunciar o quizá no, a las inclinaciones masculinas. Ya no podía vivir sola, moría en las aposenturas de la soledad de sus siete entierros. Con la muerte de aquellos maridos suyos algo de ella con ellos llegó a irse. Recordó al genio del teatro, al fénix de los ingenios, al monstro de los ingenios. Se dijo en silencio --“vida que no florece es vida que no merece llevar el santo nombre de vida.” Le dijo al doctor que su vida habia sido seca, un Ariel, un océano sin peces. Cuando sonrió calló, no dijo nada, recordaba a Darío, el poeta, al escuchar la joven voz de un cuervo que de entre las altas y verdes pencas de las verdes palmeras llamaba a su pareja la que envuelta en celo rozó tiernamente la cola en las mejillas del macho. Nueva vez en silencio murmuró para que el doctor no la escuchara- “Juventud divino tesoro de los pueblos, te vas para no volver, cuando quise llorar no pude pero ahora lloro sin querer… Eloisa adaptó a su situación los versos de Rubén Darío. Guardó en una bolsa el libro donde leía la sonatina para cambiarlo por “Las flores de Mal” de Baudelaire, abrió en la pagina 99 para leer en alta voz-“Un ángel fiero cae del cielo como un águila” De repente de una rama cayó una mazorca. El doctor Sandoval quedó anonadado recordó que auyama no paria aguacates.
-Empuña los cabellos del hombre descreído “y grita diciendo ¡la ley acatarás!
--Yo quisiera señora Andreina poder complacerla por la vida entera, sin embargo nos debamos separar como la vida une, la vida desune no importa la actitud materialista o idealista que adoptemos. Soy de los que creen en un universo de blancuras y virtudes níveas sin tomar acciones tan radicales que rompan las leyes naturales adquiriendo los frutos mecanicistas del mundo sin negar la “libertad de la voluntad” cartesiana. Al escuchar al médico doña Andreina no se inmuta. Le interesaba escuchar las reflexiones filosóficas de su acompañante. Estaba afligida pero lo ocultaba mirando el cotejo de una paloma a su parejo en una de las ramas de la mata de Jagua de donde se cayera Ruperto Paula. Miraba las caricias que con la cola hacia al compañero en el piquito. La señora Andreina enseña al doctor Ramón Otilio, parte de la propiedad y de sus viviendas, en la casa de los difuntos. Desde que llegaron a la primera hondonada de aquella larga estancia habitada de espesos vegetales el médico experimento serias molestias estomacales luego que ingiriera agua de un manantial de agua lechosa. Pasaron unos minutos secándose algunas sudoraciones que comenzaban a poblar la piel del señor Sandoval, que se mantenía en el caballo como un roble erecto a pesar de estar sintiendo cólicos fuertes. Sin muchas preocupaciones comenzó a enumerar los diferentes tipos de dolores. Entre muchos citó el llamado pasajero, bilioso, hepático y el cerrado de quien dijo se manifestaba constipando al paciente. Hizo creer que llevaba deseo de orinar entonces la señora se detuvo y en una hermosa sombra de árbol de mangos tostados, lo esperó mientras por su imaginación desfilaban las canciones populares, que interpretaría en el futuro Camilo Sexto. Pero cuando el doctor Sandoval se acomoda al lado suyo, en el tronco rugoso de árbol del mangos comenzó a oír la canción “Sevilla”, partitura de “Suite Española” del músico Catalán Isaac Albéniz, ella le participa que lo nota diferente, entones el, le confiesa que ya han pasado unos leves dolores estomacales, que andan consigo desde sus abuelos. Ella halló que habia incoherencia en las expresiones del doctor del que volvió a preguntarse. ¿Buscará la muerte…? Le tengo suma confianza, es un individuo de los buenos que quedan en el universo. Debo evitar que perezca entre mis bienes mortales. Prefiero que ame mi espiritualidad porque lo entiendo, lo comprendo. Que no ame mis bienes porque los difuntos no permitirán que me toque ni un instante en la carne, el primero me conquistó para él solito. -Vámonos-dijo sonriendo ella,-quiero que conozca la casa. El doctor Ramón Otilio, refortalecido ya, dejó el tronco de mangos, la voz habia vuelto a tomar su vitalidad y la vibración gutural del doctor y Andreina lo habia notado, pero habia logrado parte de sus objetivos. Ya el conocía que en la estancia se movían fluidos como luciernagas en noche oscura. Sabía que doña Eloisa variaba de psicología como cambiaba de nombre en su entorno. Entre las dos criaturas, es decir, el y ella, habia comprensión y se atraían como piezas imantadas. Dejaban la puerta de la hacienda donde estaba la mata de Jagua, sintió los escalofríos del primer dia y sacudió su cuerpo como un zaramagullo al pasar por debajo, de donde se cayó Ruperto Paula.
Mientras ella dejaba la caballeriza el doctor vio que los animales se dejaban llevar a un pequeño cubículo de donde salían lustrados después de ser bañado con jabones perfumados. No pudo ver ni sombras del personal de apoyo que la asistía, tampoco en el entorno de la vivienda se oían gritos ni de aves, ni de otras criaturas vivas. Entró a la vivienda, donde le esperaba bañada como sus bestias, la señora Andreina, habia dejado su mente en la caballeriza de donde habían salidos los caballos bañados relucientes como si hubiesen salido de una lavandería de secado en espumas.
Andreina lo esperaba en la antesala en el “Lugar para espantar los espíritus”, en la mansión tenia lugar para escucharlos, para disfrutarlos, para oblacionarlos y finalmente lugar para amarlos. En hora de la tarde el Dr. Sandoval debía marcharse para asistir a una operación quirúrgica, no pudo hacerlo porque una fuerza inexplicable evitó que se levantara del asiento. Cuando pensó comer, frente a sus narices habia un manjar, de peticiones mentales, que a los difuntos las ideas les llegaban, no deseaba comer carne y de inmediato apareció en su servicio otro de verdes ensaladas, ricas en vitaminas y muy balanceadas cargadas en nutrientes y los carbohidratos.
La mesa del comedor de la casa de los difuntos era amplia cabían doce personas sin quitar ni poner cubiertos. En el extremo sur gobernaba la anfitriona, a su derecha y a su izquierda y el flanco siguiente y subsiguiente, las sillas estaban vacías en el norte algo incomodo se mantenía el doctor Sandoval, quien además recibía la miradas de dos ranitas verdes una y, la otra San Antonio; cuando recibían las miradas cariñosas del médico, crosonaban con satisfacción y alegría la san Antonio ocupó uno de los asientos vacíos, cayó como un atleta olímpico. Andreina miró al doctor, quien le sonrió amigablemente. Una de las ventanas del comedor se abrió, en lo que la ranita verde subió al lado de la señora, la puerta que va hacia el comedor se movió y produjo un alborozo en las dos ranitas que ambas como dueñas de inteligencias virtuales corrieron hacia la cocina. La señora aparentó no percatarse de lo ocurrido y continuó sirviéndose el dulce de granadillo, mostrando un rostro sin preocupación. Minutos después volvieron a sentarse las dos ranitas satisfechas de su realizada jornada en el misterioso camino de la cocina. Para cualquiera que pudiera haber observado el comportamiento de las dos…, hubiese creído que eran dos pequeñas niñas bajo el influjo de las manos de un cinéfilo mago encantador. El señor Sandoval no comprendía el silencio de la viuda. Pero ese silencio sirvió para que al cerebro le llegaran recuerdos de “Energía de Mujer” y la recitó para que las ranitas compartieran con el su suerte. Entonces dijo-“Será la viuda reina, esposa mía, y daráme Castilla su corona o España volverá a llorar el día que el Conde Don Juan traidor pregone.” Pero el médico ni le daba, ni le quitaba, mérito, ni crédito ya que lo que a El le importaba era ver comer a las ranitas que con avidez lo hacían. Cerraron los ojos los dos anuros. La que más se movía, tenía el dorso pardo, verdoso, manchado hasta el blanco abdomen. El doctor creyó que mostraban temor que reflejaban un comportamiento de iras y de arrebatos estimuladas por el temor y la falta de protección solidaria con algo de sazón fraternario parecido a la generosidad familiar. En unas palabras daban muestra de actitudes racionales y de emotividades. Tanto le pareció que creyó que una reía y la otra lloraba en la misma circunstancia. Cuando fue el doctor que cerró los suyos, ya que le pareció haber recibido una ráfaga de insomnio cuando los abrió se habían desvanecido. Meses después que vino a atender a la señora Andreina, que sufría de altos dolores estomacales y migrañas. El doctor dictaminó que era jaqueca o cefalea. Vasculacion en la masa encefálica, la señora que habia calculado todos sus pensamientos, consiguió que el médico se quedara en la casa esa noche y pudiera conocer un poco más de los misterios envolventes de las habitaciones de los viudos. Cuando iba a colocar las dos almohadas en solo lugar para que su espalda descansara sintió que una fuerza superior se lo impedía. Permaneció algunos minutos en forcejeo sin lograrlo hasta que busco las causa sin hallarla se resigno y la dejo donde habia estado por mas trece años. En la mañana encontró que la sandalia que le habían puesto en la falda de la cama servían de almohadones a las dos ranitas que placidamente descansaban de un largo viaje de donde parecían habían llegado. Además escucho en el cuarto adyacente los gruños y quejidos aumentaban con la brisa que llegaba desde los altos robles y frondosos amaceyes que gemelaban sus acciones con las palmas carutas de los aleros de las despensas y almacenes de guardar los aparejos de la boyada. Parecían ronquidos de una o de varias personas asmáticas.
En la habitación de Andreina Eloisa, esta pensaba en Miguel Cero, musitó - Mesecito tener a quien decirle que rompa el muro de mi soledad que como de piedra se endurece cada dia mas, podrá el abrir la puerta de mi cementerio de melancolía… salvaje comparada con la fuerza del imperialismo. Paso los días metida entre ropajes de una selva refrescándome entre la sombra de una monomanía de floreos y acciones aflictivas respirando ozonos morales regocijándome libando el negro alcohol de la resignada viudez...
Eloisa se define opositora en todos los gobiernos pro imperialistas de líneas sadicosociacristianista así lo hizo saber en una conferencia que impartió en la terraza de la mansión de los esposos. Entre los presentes estuvo un agente del gobierno pos guerra del 65, quien llevó un mensaje al señor de la conferencia que el presidente enviaba a la esposa del bisnieto de Gregorio Luperon.
--Espero, señalaba el mensaje presidencial-- que emplee su hermoso momento para que estudie la posibilidad de aceptarme la gobernación de la provincia San Felipe. La señora Ogando Trinidad ofendida más que halagada hizo uso de expresiones galimáticas que solo Cero, al escucharlas, reía de satisfacción. Viendo con que facilidad su amiga, del delegado oficial, se burlaba en su cara. Fue por eso que comenzó a hablar de Ciro el Grande y de Ludovico el Moro, del primero -señaló que habia sido rey de Persia, hijo de Cambises 1 descendiente de Aquimenes de la dinastía de Aquiménida, en el 558 se convirtió en el Gobernante de Ansán. Del segundo manifestó:- este gobernó en los 1507 quizá en el 1508 fue Duque de Millán, fue de ese gran individuo que por primera vez enviudéz. Esta bien lo que me importa es que sepan que mejor acepto a Ludovico el Moro la gobernación de Nápoles. Este mi viejo marido fomentó el desarrollo del arte y de las ciencias. Siendo Mecenas de Leonardo de Vince. Sin embargo yo la tataranieta de “La coronela” Juana Trinidad, la Saltitopa, odio a Ludovico el Moro, por haber sido mal gobernador napolitano. Allí mismo habló de los que se han creído dueño de la fuente de la iluminidad, se auto definen iluminados en el seno de una sociedad malvada, sucia y corrompida, arrogante donde las autoridades emplean el poder para avasallar y mortificar a los servidores públicos. Esa es la sociedad de Santana, de Buenaventura Báez, la de los que apoyan las vagabundearías y a los vagabundos del patio y extraños. ¿Y cómo puedo aceptar esa oferta, a cambio de qué…? ¿Acaso piensan que haré lo que mi tiaabuela con el presidente Heureaux? Las autoridades algunas escogidas en elecciones libres emplean el dinero de la sociedad, del pueblo, dinero de los pobres trabajadoras y trabajadores para engordar el estomago de la querindango socavando el derecho de los hijos ir al colegio al cine a divertirse. Socavando el derecho colectivo y social de la comunidad. Utilizando a la policía para maltratar a los barrios, asaltando el derecho ajeno. Emplean a individuo de la más baja capacidad en la escala escolar, ético y moral, empleando esa franja sin escrúpulo, viciosa condicionada para matar, para beber la sangre de inocentes, acondicionada para robar sin ningún miramiento, sin ningún escrúpulo religioso, mucho menos filosófico. En vez de limpiar la sociedad la empuercan, la que deberían cuidar de los malandrines y malhechores, pero ellos son los malandrines y los malhechores. Y, usted sabe- Miguel- expresó Eloisa- ellos son los dueños de las escobas y dueños de las llaves, se pasan el dia y la noche barriendo por donde al jefe tal o cual le favorece, porque para eso el pueblo le entregó el poder de ser vigilante. Aunque no seré discípula de Maquiavelo, no apoyamos a los aduladores, no soportamos a los aclamadores, no creemos en la tomadura de pelos. Cuando el visitante Dos oyó las últimas palabras de Andreina, se levantó del asiento y abandonó el lugar, de la Solana de las cruces. Eloisa escuchó a Miguel Cero Peña Taveras cuando hablaba de individuos como Mandela y de Indira Gandhi, después de un largo hablar de la familia Nerhu y de Rayiv Gandhi; dijo de César Borgia, era el fiel ejemplo de la intriga, la maledicencia, la crueldad, la codicia, la trampearía y marrullería que Maquiavelo pintó en su libro el Príncipe. La señora Andreina se sosegó con las ideas que Cero explicó de Borgia y de la Santa Alianza. --Fue un pacto firmado- aclaraba- entre los gobernantes europeos, así defendían los preceptos cristianos. Este pacto fue firmado dijo- Cero-- tres meses después del congreso de Viena. Al conclave no fueron invitados Mohamed II y Pío VII. Cero recordó que en la noche tenia que hablarle a doña Eloisa de Juana y Zenón Ogando. También debía hallar algo de la vida de Juana Trinidad para servírselo en el postre del domingo. Luego de recibir con beneplácito el conversatorio de la familia Ogando y de los señalados en el párrafo anterior la señora Ogando Trinidad, dijo con tono autoritario-- de Gumersindo de los Santos quiero saber menos que de los asesinos que habitan hoy en el Estado mayor de nuestras fuerzas armadas. No me diga nada de ese tipo, mi abuela decía que era peor que la babosa con doble moral, tenia doble vida. Habia dia… señalaba mi abuela- que se enamoraba de la falda de una escoba, y si hallaba mal puesta a la madre de su madre como una tromba se la llevaba indefectiblemente. Era un sucio desgraciado. Otros días se la pasaba llorando o rezándole a los entresijos de su tatarabuela. Era un engendro de rosa y peloemico o lo que se conoce por junquillo. Ese SINDO- como le conocían los vecinos suyos- con su honor era seguidor de las tropas lilisistas, estuvieran donde estuvieran. Se convertía en una sierpe cuadrada que aterrorizaba la región donde se hallara. Pero en 1909 se levantó contra Mon Cáceres siendo derrotado, se acogió a las garantías oficialistas, fue de San Francisco de Macorís para el Seibo, donde se hizo policía, ahí vivía honrosamente, pero cuando conducía a prisión a un delincuente, fue asesinado por éste que le dio un balazo.
En la pequeña ciudad de Cantos de los ángeles, esa tarde solo se hablaba de lo que le ocurrió hacia 24 años a las 10 muchachas un dia como hoy y todos se preparaban para asistir a la velación que Andreina hacia para celebrar en penas el recuerdo de las almas de las muchachas que fueron sus amigas. Mientras en el bar de don Ganchito Collado, la gente esperaba la hora para ver la película, en el corral de la “Casa de los difuntos” tres individuos desconocidos por Cero, llevan en su espalda las carnes para el sancocho que harán entre 12 PM y 2 de la tarde. En otro corral los mismos hombres desnudos de la cintura hacia el cuello… llevaban la carne de res para otras pailas que harán servicios que la señora lleva a las cruces del montículo de cerro de los maridos. Cuentan personas, que fueron empleados de la Hacienda, que luego que ella en persona lleva los servicios, en lujosas fuentes de porcelanas muy finas, se escucha una música de salón parecida a la marcha nupcial, al Danubio azul, al desaparecer de la vista, el rebu empieza, es una carta para jugar con resoplos, irasidad, con el furor del viento montañero. Lo extraño decían los que contaban que nunca la loza aparecía ni sucia de tierra y mucho menos rota. “La gente de Cantos de los Ángeles” asistía al encuentro con las diez almas muertas. Se quedaban las curiosas para participar en el círculo del misterio. Rito que hacia Andreina pasada la media noche, encabezado por una y un médium traído de de otras latitudes algunas veces llegaban has 13 integrantes… escuchábamos lectura como esta:-
De nuestro análisis se desprende que la noción de mana es del mismo tipo que la noción de sagrado. En algunos casos ambas nociones se confunden; la idea de manita de los algonquinos, la idea de horrenda de los iroqueses y la idea de mana en Melanesia son tan mágicas como religiosas. En Melanesia, hemos visto además que existe una relación entre la noción de mana y de tabú, pues ya hemos analizado cómo algunas cosas con mana eran tabú, y que sólo eran tabú las cosas que tenían mana. Entre los algonquinos ocurre lo mismo: si todos los dioses son manitas, no todas las manitas son dioses. En consecuencia, no sólo la noción de mana es más general que la de sagrado, sino que ésta queda comprendida en aquélla. Seguramente sería exacto afirmar que lo sagrado es una especie cuyo género es el mana. Al analizar los ritos mágicos, más que encontrar la noción de sagrado que buscábamos, habríamos encontrado su origen.
Volvemos ahora al dilema que se nos planteaba en un principio: o la magia es un fenómeno social, en cuyo caso lo sagrado lo es también, o la magia no es un fenómeno social y por lo tanto tampoco lo sagrado lo es. Sin entrar aquí en consideraciones sobre lo sagrado, dejaremos sentadas una serie de consideraciones que nos llevan a demostrar a la vez el carácter social de la magia y de la noción de mana. La cualidad de mana o de sagrado está ligada a cosas que tienen una posición perfectamente definida en la sociedad, hasta el punto de que, con frecuencia, se consideran fuera del dominio de uso común. Estas cosas ocupan en la magia un lugar predominante, pues son sus fuerzas vivas.
Los seres y las cosas mágicas por excelencia son las almas de los muertos y cuanto está en relación con la muerte, siendo testimonio de ello el carácter eminentemente mágico de la práctica universal de la evocación de los muertos, así como la virtud atribuida en todas partes a la mano del muerto cuyo contacto vuelve invisible como la misma muerte, y junto a éstos, muchos otros casos. Estos mismos muertos son también objeto de ritos funerarios y a veces de cultos ancestrales que demuestran cuán distinta es su condición de la de los vivos. Se nos dirá que, en algunas sociedades, la magia no tiene que ver con todos los muertos, sino, sobre todo, con aquellos que han muerto de muerte violenta y en especial con los criminales, lo cual es una prueba más de lo que queremos demostrar, ya que éstos son objeto de creencias y de ritos que les transforma en seres totalmente diferentes no sólo de los demás mortales, sino también de los demás muertos. En general, todos los muertos,-- agregaba Andreina - esperan que sus amistades, que sus familiares se manifiesten con ellos. Luego de la media noche comenzaron a escucharse los quejidos, y se oían llantos entre una cañada como si estuviera en medio de una quebrada, también sonidos de alas de pequeñas aves, que se cambiaban por sonidos de croares de ranas y gramires de pájaros. Dentro de la habitación del primero de los difuntos maridos se escuchaban aullaos, que en la imaginación de los que estaban allí eran de un hombre gato. Eso mismo ocurría en el aposento del quinto de los difuntos maridos, en vez de aúllos, eran quejas y bramidos que salían con furor y rebeldía. Decían que era el más celoso y que se hacia presente por medio de una pequeña rana San Antonio, que sólo hacia liga con el doctor Sandoval. Los gritos continuaban y con mayor partículas energéticas angustiantes, desastrosas y en desasosiego. En los 7 altares una suave y pequeña brisa apagó la vela de cera, encima del cielo raso se escuchaban que se movían objetos con actitudes humanas, con comportamiento afectivo y volitivo. Mientras Andreina Eloisa y las médium entran a la frecuencia de las ondas invisibles del mas allá Cero y el doctor Sandoval hablan del 2/3 (años finales del siglo XIX) en la republica dominicana.
- ¡Señores, señores! Como son las cosas. Hablándome de Braulio Alvarez, una cosa que mis padres vivieron en el Algodonal, donde el general se levantó en arma contra el presidente Meriño.
--Si, pero lo que quiero decirle doctor Sandoval es, que fueron fusilados todos los revolteados de algodonal. Amparados en el decreto de san Fernando…en la persona de Lilis.
Unos meses mas tarde por la región Este entran tres grupos de españoles, dominicanos y puertorriqueños al frente llegaron Cesáreo Guillermo y Juan Isidro Ortea. Hato Mayor, y el Seibo de inmediato brindaron su apoyo a la refriega amada. El sol ardía como si hubiese sido un sol de verano en la cercanía de las costas de Montecristi. Quemaba la espalda a los leales de la guerrilla y la de la soldadesca regular, dirigida por el general Ulises Heureaux. El general Guillermo hizo frente a los leales gobiernistas pero en las primeras acciones todo iba marchando bien hasta que en la batalla del Cabao, hirieron a Heureaux, y desde el suelo continuo dirigiendo la trifulca, hasta derrotar a los invasores. En la brega cae prisionero Juan Isidro Ortea, luego es fusilado, junto a otros acompañantes, en los que se hallaba Luis Pecunia cuñado suyo. El general Guillermo huye y escapa con facilidad. 62 españoles son sometidos a prision. Pero el presidente de la República elevó enérgica protesta al gobierno español al que le reclamaba, respeto a la soberanía nacional y lo acusaba “de subvertir el orden legalmente asumido y constituido, de romper la paz, y la seguridad del pueblo dominicano”
En la madrugada de ese, 28 de abril muy lluvioso, los gritos de los maridos de Andreina se oían en los contornos de la “casa de los difuntos” era una noche que se confundía con la consciencia de los jefes del fondo monetario internacional, y creaba en los oyente una actitud paranoica, muy parecida a los que ponían pancartas en ciudad intramuro en los días postreros de la tirania y previos al golpe de Estado del 25 de Septiembre en el año 1963.En esa madrugada de goteras y de hielo y de fuego atraviesa los corazones en paradojas infelices se muestran asustadizos al escuchar el toque de guitarras en la terraza donde ratas que parecen conejos bailan, recitan versos de Marti y de Alfonsina Storni
que cambian al versoinograma de Neruda que escribió para los siete difuntos difamados por las botas de un invasor impertinente. Que como roedores regurgitan los alcoholes de la guerra donde perdió la vida Natera y Goicochea. Donde las lagrimas de Juana de Ibarboreaux se juntaban con las de Salomé cuando cantaba a mi Pedro.
Días después en la terraza de la hacienda de los difuntos, el doctor Sandoval acompañaba a Miguel Cero Peña Taveras, que se comprometía con la señora Andreina Eloisa. El doctor optó por la ausencia al comprobar que en la sala donde pernotaban habia un flujo de negativa energía procedente de las montañitas de las cruces. Se levantó de la silla para marcharse y sin encontrar explicación alguna la silla se levantó asida del pantalón de seda, sin hacerle ningún daño. Cosa esa que absorbió el malestar que estuvo a punto de servirse como un pastel para aperitivo y anticipo al compromiso amoroso. La risa que provocó en Andreina el cuadro pintado por el doctor y la silla asustó a las dos ranitas que estaban detrás de las puertas atisbando las escenas de compromisos de Don Miguel Cerón Peña Taveras académico de la Universidad Autónoma, de Santo Domingo. Investigador particular, folclorista antillanita, aberrado en la cultura mandinga y Taina. En fin el mal humor que pudo tener voló con las ocurrencias de algún difunto celoso, pero sí equivocado porque el doctor durmió una sola noche con la señora viuda y, el sueño se apoderó de ambos hablando de la poesía de Neruda y de las novelas de ficción del autor estadounidense Isaac Asimov. De las que Ella- señalaba como muy buena- que la que más le habia gustado era “Piedra en el cielo” pero luego de que de las paredes salían voces de un himno parecido al de los expedicionarios del movimiento 14 de junio (1j4) inició una jornada de lectura de discursos de oradores célebres tales como: Cicerón y Julio Cesar. De Daniel Webster explicó detalladamente, a veces leía en una enciclopedia: Daniel Webster1782-1852), político estadounidense, famoso por sus dotes como orador. Nació el 18 de enero de 1782, en Salisbury
(Actual Franklin, New Hampshire), se formó en el Dartmouth College y cursó estudios superiores de Derecho en Salisbury y Boston, licenciándose en 1805. Dos años después abrió un despacho de abogados en Portsmouth (New Hampshire) y allí empezó su actividad política tras ingresar en el Partido Federalista. Al igual que muchos otros habitantes de Nueva Inglaterra, Webster se quejaba del predominio de los virginianos en el gobierno de la nación y en 1812 se opuso a la Guerra Anglo-estadounidense (1812-1815). Desde 1813 hasta 1817 fue miembro de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, en la que defendió de forma ardiente los principios federalistas.
En 1816 se trasladó a Boston, y un año después volvió a ejercer la abogacía. Entre 1817 y 1823 adquirió un gran reconocimiento tras ganar varios famosos pleitos ante el Tribunal Supremo, entre ellos el caso del Dartmouth College (1819, que sentó jurisprudencia en el sentido de que ningún órgano legislativo puede alterar las obligaciones contempladas en un contrato) o el caso McCulloch contra Maryland (1819, que negaba el derecho de los estados a cobrar impuestos a una institución establecida por el gobierno federal). A partir de entonces, fue considerado uno de los abogados más prestigiosos del país.
La elocuencia que exhibía en reuniones y en los juicios le convirtió en un excelente orador. Dos de sus más famosos discursos fueron los emitidos en Plymouth en 1820 para la conmemoración del bicentenario de la llegada de los colonizadores, y en Bunker Hill en 1825 con motivo de 50 aniversarios de la batalla homónima de la guerra de independencia.
.
Miembro de la Cámara de Representantes de Estados Unidos por Boston en 1822, tras ser elegido por Massachusetts en 1827 ocupó un escaño en el Senado. Se opuso a una ley sobre un arancel proteccionista en 1816 y volvió a hacerlo en 1824. Sin embargo, y como consecuencia de su deseo de ampliar los intereses industriales de Nueva Inglaterra, abandonó su posición librecambista y en 1828 apoyó la ley sobre el mencionado impuesto, pasando a convertirse en protector de los intereses industriales del norte.
En 1830, su fama como orador alcanzó el punto máximo en el discurso de réplica al del senador de Carolina del Sur Robert Young Hayne, sobre la naturaleza de la Unión y el derecho de anulación de los estados, en el que mantuvo una rotunda defensa de la teoría de la
anulación. En la polémica que surgió por la renovación de los privilegios del Banco de Estados Unidos, abogó por la renovación y se opuso a la política financiera del presidente Andrew Jackson. Muchas de sus teorías se aplicarían más adelante en el sistema. Cuando Miguel le hizo algunas observaciones aceptó que la Catalina era de Lucio y no de Julio César como ella afirmaba. Fue entonces cuando permitió que Cero dijera: Ampliar
Lucio Sergio Catalina (c. 108-62 a.C.), político romano. Partidario de Lucio Sila, a quien sucedió como cuestor en el 77 a.C., Catilina también fue pretor en el 68 a.C. y gobernador de la provincia de África al año siguiente. Poco después fue acusado falsamente de mala conducta, y esto le impidió llegar a ser candidato a cónsul. Catilina fue absuelto de las acusaciones y en el 63 a.C. volvió a presentarse como candidato al consulado contra el político y orador Marco Tulio Cicerón. Tras la victoria de Cicerón, Catilina maquinó una insurrección armada para obtener más poder. Cicerón, informado de la conspiración, la descubrió pronunciando su primer famoso discurso contra Catilina: “Quousque tandem abutere, Catilina, patientia nostra?” (“¿Por cuánto tiempo, Catilina, abusarás de nuestra paciencia?”). Después de un segundo discurso, en el cual Cicerón presentó pruebas
fehacientes de la conspiración, Catilina y los otros conspiradores fueron declarados enemigos públicos y condenados a muerte. Finalmente, Catilina murió en una batalla cerca de Pistoia, en el centro de Italia”.
-- Háblame un poco tú de Cicerón y deja de macujeos burronil “-Marco Tulio Cicerón (106-43 a.C.), escritor, político y orador romano. Aunque su carrera política fue notable, Cicerón es especialmente conocido como el orador más elocuente de Roma y como hombre de letras. Nació en Arpinum (actualmente Arpino, Italia) y en su juventud estudió derecho, oratoria, literatura y filosofía en Roma. Tras una breve carrera militar y tres años de experiencia como abogado que defendía a ciudadanos privados, viajó a Grecia y Asia, donde continuó sus estudios. Regresó a Roma en el 77 a.C. y comenzó su carrera política. En el 74 a.C. fue elegido miembro del Senado.
Aunque la familia de Cicerón no pertenecía a la aristocracia romana, los patricios más ricos y poderosos de Roma le apoyaron en su candidatura al consulado en el 64 a.C. por el gran desagrado que les producía el otro candidato, aristocrático pero menos respetable, Lucio Sergio Catilina. Fue elegido Cicerón, y Catilina volvió a intentarlo al año
siguiente con el mismo resultado. Entonces, airado, organizó una conspiración para derribar el gobierno. Cicerón controló la situación, detuvo y ejecutó a varios de los partidarios de Catilina y a éste lo expulsó del Senado con una ardiente soflama conocida como Catilinarias. Julio César y otros senadores romanos sostuvieron que Cicerón había obrado con excesiva dureza, sin proporcionar las debidas garantías legales a los conspiradores. Como resultado de esto, en el 58 a.C., Cicerón se vio obligado a exiliarse. Tras un año en Macedonia fue perdonado por el general romano Pompeyo el Grande.”
“-Cicerón se dedicó a la literatura hasta el 51 a.C., cuando aceptó el encargo de gobernar la provincia romana de Cilicia como procónsul. Regresó a Roma en el 50 a.C. y se unió a Pompeyo, que se había convertido en el mayor enemigo de Julio César. Cuando César derrotó a Pompeyo, en el 48 a.C., Cicerón comprendió que continuar con la resistencia a César era inútil, y aceptó su amistad, aunque mientras César fue dictador de Roma, Cicerón vivió apartado de la vida política dedicándose a escribir. Después del asesinato de César, en el 44 a.C., Cicerón retornó a la política. Esperando ver la restauración de la República, apoyó al hijo adoptivo de César, Octavio, más tarde el emperador Augusto, en sus luchas contra el cónsul romano Marco Antonio. Sin embargo, Octavio y Marco Antonio se reconciliaron, y Cicerón fue ejecutado como enemigo del Estado, el 7 de diciembre del 43 a.C.” --“Cicerón creó un elaborado estilo prosístico que combina claridad y elocuencia, y que se ha convertido en uno de los modelos por medio de los que se juzga toda la demás prosa latina. Su obra contribuyó mucho al enriquecimiento del vocabulario de su propio lenguaje. Los escritos de Cicerón tratan sobre muchos temas. Sus obras filosóficas revelan su creencia en Dios y en el libre albedrío. Casi todos sus trabajos filosóficos se basan en fuentes griegas y, por lo tanto, aparte de su valor intrínseco, tienen uno añadido como es el de haber divulgado y preservado la filosofía griega que de no haber sido por él, tal vez, se hubiera perdido. A partir del 45 a.C. y de la muerte de su hija Tulia, Cicerón se retiró de la política para dedicarse por completo a sus escritos literarios y filosóficos. Destacan sus tratados De Legibus (Sobre las leyes), De Oficios (Sobre el deber), y De Natura Deorum (Sobre la naturaleza de los dioses). Su obra influyó mucho en el poeta italiano Petrarca y en otros escritores del renacimiento. Sus obras retóricas, escritas en forma de diálogo, en especial De Oratore (Sobre la retórica), tienen gran valor como modelos de una consumada retórica y como una rica fuente de material histórico. Las más famosas de sus piezas de oratoria son las cuatro contra Catilia, conocidas por Catilinarias, y las catorce contra Marco Antonio conocidas por Filípicas.
Entre las obras menores de Cicerón, los tratados De Senectute (Sobre la vejez) y De Amicitia (Sobre la amistad) siempre han sido admirados por su estilo cultivado. Muy importantes son cuatro colecciones de cartas escritas por Cicerón a sus conocidos y amigos. Estas cartas constituyen una revelación espontánea de su autor y una excelente fuente de información sobre la política y las costumbres de la antigua Roma, y se ocupan de temas que van desde la filosofía y la literatura a las cuestiones familiares.” Quiero recordar decía Miguel Cero- que es citando de una enciclopedia que estamos… que nadie se confunda que somos respetuoso de la espiritualidad y grandezas ajenas. ¡Bueno!
Pasaron diez minutos aclarando sobre los Julio César famosos de la antigüedad hasta que intervención del doctor Sandoval que arbitraba en algunos casos la vida de viudez y de soltaría de Miguel Ceron accedió a leer sobre los Cayo, cosa que de inmediato realizó-
“-Cayo Julio César Octavio Augusto (63 a.C.-14 d.C.), continuó el profesor Cerón- primer emperador de Roma (27 a.C.-14 d.C.), restauró la unidad y puso en orden el gobierno romano tras casi un siglo de guerras civiles. Reinó durante un periodo de paz, prosperidad y desarrollo cultural conocido como la era Augusta. Octavio nació en Roma el 23 de septiembre del año 63 a.C.; era sobrino nieto de Julio César, a quien sucedió como gobernante del Estado romano. César estaba orgulloso del joven y lo presentó en el Colegio de Pontífices (sacerdocio principal romano) a la edad de dieciséis años. Cuando César fue asesinado en el 44 a.C., Octavio estaba en Iliria, donde servía en el Ejército; a su regreso a Italia, se enteró de que era el heredero adoptivo de César. Posteriormente Octavio tomó el nombre de Cayo Julio César
De Cayo Julio César Calígula (12-41 d.C.), emperador romano (37-41 d.C.),-manifestó- famoso por su crueldad y por su extravagancia. Nacido en Antium (ahora Anzio,
en Italia), era el hijo más joven del general romano Julio César Germánico y de Agripina la Mayor, y nieto por adopción del emperador Tiberio. Su juventud en los campamentos militares le hizo merecedor del sobrenombre de Calígula (en latín, diminutivo del calzado militar romano), debido a los pequeños zapatos militares que usaba. Tiberio le nombró, junto con su nieto, Tiberio Gemelo, coheredero al trono, pero el Senado romano y el pueblo optaron por Calígula como único emperador. Adoptó a Gemelo como hijo, pero más tarde ordenó su asesinato. Fue un dirigente clemente durante los seis primeros meses, pero se convirtió en un tirano depravado después de una enfermedad mental. Derrochó su fortuna (conseguida, en parte, por las confiscaciones de miembros del Senado) en espectáculos públicos y proyectos de construcción de edificios, desterró o asesinó a la mayoría de sus familiares, nombró a su caballo cónsul, se proclamó dios construyendo templos y realizando sacrificios en su honor. En el 41, los oficiales de su guardia conspiraron contra él y le asesinaron, nombrando como sucesor a su tío Claudio. Entre los grandes oradores muy encumbrados Cero quiso colocar al sacerdote Fernando Arturo de Meriño, al doctor José Francisco Peña Gómez, a Arturo Logroño. En el mundo exterior a Lutter King y al doctor Fidel Castro. Terminó con esos famosos y complicados especimenes sociales. Dijo y resopló como el caballito de “papá toño” que sólo relinchaba, al verse entre las piernas traseras de las yeguas.
Después que hablaron y leyeron sobre oratoria, bebieron café pero, esta vez servido por una alta morena delgada, aunque de hermosas piernas y altos glúteos que podía llevar al anca a cuantos pretendientes prefiriera. Los senos como mazorcas de cacao verde o amplias toronjas alargadas, parecidas al fruto de las jaguas, de la matas del difunto de Paula. Eran en ese esbelto y sublime esqueleto la diana de las miradas del doctor y del mismo señor Cero. Entonces entraron a las habitaciones mullidas de la poesía del prócer cubano José Martí. Leyeron versos del Ismaelillo. -“Cultivo una rosa blanca en junio como en enero”… continuaron hasta la madrugadas recitando poesía de cuantos poetas resucitaran, le sorprendió el canto de un trío de gallo de pelea, cuando leían a Alfonsina Storni y se envolvieron en la níveas sábanas del canto de nocturno tercero, de don Asunción Silva. El doctor Sandoval que era un seguidor de la escuela modernista dijo-“Sentí frío, era el frío que tenia en tu alcoba tus mejillas y tus sienes y tus manos adoradas, entre las blancuras níveas de las mortuorias sabanas, era el frío del sepulcro, era el hielo de la muerte, era el frío de la nada.” En la tarde del siguiente dia Andreina Eloisa leía la novela Eugenia Grandet... cerró los ojos y dejó volar su poder imaginativo... como si estuviera en la playa con un anzuelo agarrando... ¿qué podría esa mujer pescar?... si cada vez que tiraba para lo profundo de la corriente del pasado, les picaban delfines y cachalotes, que no quería pescar... se puso a recomponer los hechos y terminó escuchando la redondilla de Sor Juana Inés de la Cruz, escritora Mexicana nacida en 1651-1695. Era prodigiosa de la cultura poética filosófica feminista. Para los tres años ya sabía leer. Eloisa la admiraba por las energías que batía su espíritu femenino con fuerza de rebeldía. La consideró como los críticos como la personalidad mas destacada de la poesía y letras virreinales del siglo XVII. Eloisa sin recordar bien repitió por buen tramo los primeros versos de la primera estrofa de” hombres necios” “Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, Sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis, si con ansias sin igual solicitáis sus desden. ¿Por qué queréis que obren bien si las incitáis al mal”.? Continuó su paseo por las campiñas de su prolífera imaginación... estuvo en la atarazana entró al Cobertizo o recinto en que trabajan los cordeleros o los fabricantes de márragas... al
no ver las embarcaciones que buscaba... llegó al estopalero donde creyó despertar en los brazos dos cochinitos que en apariencias eran dos proxenetas de la comunicación.Ampliar
También eran los días, para los dos Cochinitos vestidos de gabardina amarilla, como dos margaritas, entraron al hotel nadie escuchaba sus ronquidos, miraban de soslayo. Eran dos proxenetas de la conversación, y de los comentarios de paneles. Llegaron al despacho del gerente buscaban las instrucciones dejaron la gerencia para de allí instalarse delante del micrófono y de la cámara digital. Ambos Cochinitos fumaban cigarrillo montecarlo, fabricados con tabaco santiagués, el menor prefería canadienses al no hallar, fumaba hojas de campana por eso se caía dormido por horas sin disfrutar los discursos del presidente de la república que era el dueño del Hotel de donde transmitían los cerditos y estaba alojada Eloisa. Eran hermanos, de los llamados vales puerto platenses, como dos payeses del mediterráneo que abandonan las colinas para enclavarse en la jardinería de la ribera del río Ozama. Luego de caminar viendo los letreros lumínicos del Barrio Villa Duarte. Los Cochinitos no conocían a sus dos hermanos, ni estos a los comentaristas pero continuaban en la búsqueda de los cadáveres de Segarra Santos y los Guido Gil y de Narciso González, se cuidaban de no dejar huellas porque los ojos de los cochinitos estaban en todas partes eran viejos soles de un inmenso universo donde las transparencia de las nubes se podían solo comparar con los amplios cielos del autor del “poema veinte y una canción desesperada” En los paneles que los Cochinitos hacían todas las tardes, en el hotel 5 estrellas, el que prefería las hojas de campanas para fumar, comentaba que varios animales habían ido a beber en un dia de mucho calor, a la fuente o charco La India, en la entrada de la comunidad de nombre Barrabas noreste de Imbert, comentaba que el perro se moría de calor porque no habia podido saciar la sed que lo ahogaba. El perro, con angustia, veía que sus semejantes cuadrúpedos introducían la trompa a la clara corriente del río Obispo, satisfaciendo de esa manera la sed. El menor de los Cochinitos que habia traído por las greñas esa fantasía de una imaginación trivial y pueril, al final dijo que el perro fue favorecido por uno de los animales, prestándole su lengua, y de esa manera pudieron abandonar el charco de la India, porque era una cualidad--dijo-- en los animales, servirle a los desvalidos desarrollando el don de la solidaridad. Por eso es que el perro bebe sopa lamiendo con una lengua en estuche.
En el farolito donde los gemelos pernotaban entre tanto, escucharon al panelita haciendo el cuento del charco de la India, considerado como una de las tantas tontadas que los bacalaos de la comunicación hacían tras los micrófonos del hotel cinco estrellas. Se rieron bastantes con las babosadas de las espumosas bocazas de los llamados líderes de la comunicación radial y televisiva. - Si, esa es la forma de los celestinos que abundan en nuestras faunas, exclamó Eloisa sentada al lado de uno de los gemelos--, andan camino al altar de los campeones en actividades camaleónicas y narcisistas antillanos armando cadenas de rumores asesinos, que aumentan el dolor y el luto en la sociedad dominicana, aumentan también las cuentas de esos manejadores de antojos y de los apetitos. Ese es mi dia-- dijo el mayor de los cuadrúpedos-- dueño de un micrófono de oro… pero el no quiso participar en las actividades de siete días con el pueblo, porque según el parecer de los panelitas, eran los días para favorecer a los lideres de la oposición. Tampoco participaron en los doce juegos donde Martin Lafita y Telémaco jugaban la segunda base del equipo de béisbol de los cubanos que nos visitaron. Porque eran compadres del agente policial Mazambula, encargado de golpear o de simplemente dirigir la golpiza, a favor de los estudiantes de la universidad autónoma y otras agencias comprometidas con hacer hervir las sogas de la oligarquía opuesta al desenvolvimiento social de las facultades liberales de las escuelas secundaria. Se mantuvieron alejado de esa jornada de solidaridad con un pueblo que recogía fango en las calles y por muchos tiempos se vio la sangre de la juventud luchadora, en los bordes de las aceras en las calles de Santo Domingo antes que vinieran los aguaceros el 16 de mayo de 1978, que borraron las marcas de la guerra fría. Estuvieron hozando en el fango y el lodazal que sus superiores les alegraba verles cuando no eran ejecutantes de acciones delatarías cuando no subían al teatro de los acontecimientos cuando el telón no lo arropaba.
Era 23 de septiembre estuvo celebrando la alborada del dia de las Mercedes, fumaba el cigarrillo de campana, que su hermano le habia llevado, bebían cerveza presidente en jarras hechas con los nudos del Bambú, cuando el cuello estaba entre suspiros e hipos producidos por el exceso de alcohol reciben la orden de acompañar al sargento Luis Hermógenes López para supervisar los caminos de la calle Don Bosco en el ensanche Naco…, y sin saber quien habia disparado vio caer el cuerpo del joven arquitecto Amin Abel lanzando chorros de sangre que pintaba la falda inmaculada de Mirna Santos. Tres meses después las mismas manos de los cochinitos estuvieron llevando la rodela como si buscaran una justa con espadas pero el canto de sus intestinos lo asustó y se marchó a una sombra que habia en la calle José Contreras solo habían ido para lamer las cunetas donde están las manchas de las sangre del cuerpo examine de Orlando Martínez. Saboreaban los hocicos pero creyeron que habia sido la lengua suya la que el perro no habia devuelto tocaban la trompa tímidamente, asustado… encendieron linternas o faroles caseros hechos con el mismo material con el que hicieron las jarras de bambú alumbraron, las aceras de las calles donde cayeron los profesores Eladio Peña de la Rosa y Orozco. Con las manos en la espalda y en la cintura continuaba bostezando y metiéndose el dedo índice en las narices, que luego se chupaba sin discreción. Movía el pie izquierdo y lo levantaba sin proponérselo, subía el puño del brazo izquierdo mostrando poder, pero el deseo de saborear la sangre lo convertía en una pantera que acechaba desde una rama a una pequeña pava que salía de su nido. Eran dos leopardos sanguinarios adiestrados para matar, por eso los dueños del hotel, donde tenían la base diabólica, los toleraban porque los necesitaban para destruir, para cortar las venas a las protestas. La próxima misión era menos complicada y al parecer sentían placer como en las campañas anteriores. Buscaban en las plazas donde grupos de adolescentes exponían la necesidad de luchar por la democracia y por la libertad. Para extraerle la lengua a dos de ellos, y colocársela a los animales que esperan que el perro se la devolviera, desde el encuentro en Barrabas no han vuelto a beber el fresco liquido llamado agua.
La mañana era menos caliente que la del 24 de septiembre, cuando Luis Hermógenes segó la vida al dirigente izquierdista, Amin Abel Hasbun, en la galería de la residencia encima de la pequeña niña y de esposa Mirna Santos.
En la comarca donde habia nacido el asesino de del dirigente socialista Robertino andaba de cerca en cerca como un burro sin amo… en la parroquia san Caralampio su hermanito Ariosto compadecía las sangres que salía del costado del que conocía como el hilo de la divinidad y la bondad de la raza humana, el corazón daba saltos dentro de su pecho como un pequeño pez fuera del agua.
El entendía que los días parejos eran sus días, de rosas y de perfumes, que a sus gustos y a sus anhelos cuajaban a su personalidad y, manera de calcular la vida. No quería creerlo, no lo aceptaba pero, su realidad no tenia nada de extraño, por lo menos era lo que creía. No hacia ninguna actividad comerciar donde tuviera que hacer desembolsos, esos días no pagaba, ¡dude usted! tampoco vendía, ni prestaba hoy no fío, ¡venga mañana! -- es mi dia- decía-, cada acción humana tiene su ocasión, como cada cosa tiene su lugar. ¡Esos son mis días! Andeina no lo escuchó porque agarró de nuevo las páginas de Eugenia Grandet. Y comenzó a escribir que el padre de Eugenia era un miserable misántropo egoísta, obcecado mafioso, obsesionado por los económicos, avaricioso, destructor de la vida de la hija. Pasó cinco días leyendo a Honorato de Balzac, y sus obras Papá Gariot y el tío Griot, donde el aquí narra los sacrificios con su ingrata hija. Mientras el poeta leía los “Gigantes del noroeste” nosotros continuábamos buscando salida a nuestro asunto. Habíamos conversado con nuestra familia aquí en Santo Domingo, estábamos en un estado emotivo diferente y con nueva energía que nos favorecía, sólo el poeta no se interesaba por tener comunicación con los suyos.
-Me comunico con ellos, cuando lo deseo… se le escuchaba decir. Acciono con muchas facilidades con mis parientes por las músaras de los elementos y por los efectos de mis reflejos condicionados. Hago contacto especial con los serafines de los celestiales y como en el pasado con las palomas mensajeras yo con mis dispositivos líricos puedo obtener señales ultrafrecuenciales como delfines en el mar. Ese es mi código extra sensorial de circuitos, como en lejanos días del siglo 20, que los dispositivos electrónicos eran aislados como bobinas inductivas condensadas en frecuencias moduladas enlazadas por una red de cableduría. Ahora como pasado mañana, mis comunicaciones estan configuradas con autenticas facilidades aplicando la ley de mínimo consumo espacial… esos son mis circuitos de altos poder energético espiritual. Cuando finalizó la exposición quijotesca sobre su forma de hacer comunicación expresó - ¡Cuántos daría por un locrio de auyama con picapica! Tan sólo escuchar la palabra picapica me producía un nudo en la garganta…Ese sabor de picapica aun lo tenía en la garganta hasta ayer que cenamos jugosos pedazos de cerdos asados con casabe con ajo al estilo Samaná.
-Andreina- decía el poeta- reconoce que está enamorada de Cero y lo acepta como amante... el padrino del encuentro de aceptación es el doctor Sandoval, quien lo invicta a realizar un crucero por la Estados Unidos, Venezuela, Chile y Brasil. Pero tres días antes de efectuarse la salida se niega abandonar el país y consigue que el crucero sea en las costas de las islas del Caribe. En la travesía Cero se enferma y milagrosamente por las manos del doctor Sandoval lo regresan a la vida. En la soledad de su camarote el doctor Sosa Sandoval asegura no haber sido el quien intervino en la mejoría del paciente. El 23 de marzo estuvieron en el golfo de Alabama, estuvieron en la bahía de Mobile. Buscaban la bahía arenosa del golfo, entre Mobile y un lugar llamado Perdido… los rayos de la luna en ese lugar queman como el sol en el medio día polar. En las siguientes horas pasaron a la playa de Waikiki, en Honolulu Hawai visitada por turista de todo el mundo para conocer la isla de Oahu van para conocer el extinto volcán Diamond Head. Pero a Cero lo que mas lo entusiasmo fueron las nubes tan oscuras en su ancho espacio sideral. En Puerto de la Cruz, Venezuela las rojas o coloradas el arenas de caribe perfumada por la brisas de los penachos de los cocoteros en playa Colorada. El doctor Sosa Sandoval la conocía y de ella, tiene muchas anécdotas que referirnos, es una de las más impresionantes de Venezuela.
Tres meses después estuvimos en Joao Pessoa capital de Paraíba costa de Brasil la llaman tambau, muy visitada por su infraestructura y la calidad de los servicios culinarios. Según la Organización de las Naciones Unidas, “la ciudad con mayor número de árboles de América, así como la segunda urbe más verde del mundo.”
En Nochevieja (31 de diciembre), aparte de las tradicionales fiestas de esa noche, miles de creyentes de las religiones de candomblé y umbanda celebran una fiesta especial en las playas de Brasil —en São Paulo, Río de Janeiro y Bahía sobre todo— en honor de Iemanjá, la diosa del mar. Sobre manteles rodeados de velas encendidas se colocan las ofrendas traídas por los devotos a la diosa. A medianoche, los reunidos, vestidos de azul y blanco, entran con sus ofrendas en el agua. Si las olas llevan las ofrendas mar adentro, es un buen presagio pero si las devuelven a la costa, es un mal presagio.
“El Carnaval, cinco días de fiesta antes del Miércoles de Ceniza, en febrero o marzo, es la fiesta brasileña más famosa. Se caracteriza por alegres desfiles callejeros, música, bailes de zamba, fiestas y vistosos disfraces. La mayoría de las tiendas y oficinas cierran a lo largo de todo el festival. Muchos brasileños gastan un montón de tiempo y dinero para su participación en el carnaval. Algunos están preparando todo el año las carrozas, los disfraces y los bailes del festival siguiente.
Los brasileños festejan la Pascua, desde el Viernes Santo hasta el Domingo de Resurrección. El 21 de abril se celebra el Día del Tiradentes, como parte de la Semana de la Inconfidencia que conmemora el fallido levantamiento por la independencia brasileña de 1789. Joaquín José da Silva Xavier fue martirizado en el levantamiento. Le llamaban Tiradentes ('sacamuelas') porque era dentista.” Nos interesamos por las tradiciones de este grandioso pueblo hermano y de la comida transcribimos lo que leía uno de los guías que nos auxiliaba…
“El desayuno suele componerse de café com leite (café con leche), pan, queso o mermelada y mantequilla. El almuerzo y la cena pueden incluir judías, arroz, carne, ensalada, frutas, patatas y pan. La cocina varía en cada región. En Bahía y en otros estados del norte con fuerte influencia africana, las comidas se aderezan a menudo con aceite de dendê (aceite de palma). En Río de Janeiro, la feijoada (frijoles con carne de vacuno, cerdo, salchicha, lengua y a veces con oreja, morros y rabo de cerdo) es un plato muy popular y un modo hábil de aprovechar restos de comida. A los habitantes del sur les gusta el churrasco, una barbacoa con diferentes carnes. Bife a cavalo com fritas (carne con huevo y patatas fritas) es un plato típico en muchas áreas. Además del café, el alcohol y los refrescos, los brasileños del sur beben chimarrão, una infusión de hierbas sin azúcar. Son muy populares también las batidas (batidos), hechas de zumo de frutas y alcohol.”
“A las comidas suelen seguir charlas acompañadas de un café solo (cafezinho). El cafezinho se puede tomar varias veces al día. En los restaurantes se pide la cuenta con las palabras A conta, por favor”
De regreso al país hicimos giras campestres y turismo rupestre luego de visitar algunas playas del sur y de norte y nordeste. En la bahía escocesa como conocemos a Nagua capital provincial al derredor de la cadena montañera llamada Septentrional estuvimos en playa de Bojolo, en Puerto Plata pernotamos en las cálidas arenas de playa dorada en el centro de la ciudad, luego en la noche bajo los reales rayos plateados de una sensible luna de verano dormimos en playa cofresí cinco dias después nos trasladamos a playa grande de Luperon al noroeste de la fortaleza san Felipe. Y como pagábamos con monedas del futuro continuamos andando por las arenas de las playas Ampliar Santa Bárbara de Samaná, ciudad de la República Dominicana, capital de la provincia de Samaná. Se sitúa en el sur de la península homónima, en el golfo de las Flechas, llamado así al parecer por el recibimiento que dieron a Cristóbal Colón los indígenas. Fue fundada en 1756 por el gobernador Rubio, en una zona previamente ocupada por indios taínos. Sólo la negativa del Congreso de Estados Unidos impidió la anexión de la península en 1868, aunque fue arrendada a la empresa estadounidense Compañía de la Bahía de Samaná. La ciudad ha vivido de su agricultura —cocos, cacao, café y otros productos tropicales— de la pesca y de la cantería del mármol. Actualmente el turismo, especialmente visitantes estadounidenses, es un gran refuerzo económico, que afecta a toda la costa de la península. Con su población (1990), En una villa del este de la república Andreina asiste al casino prefiere pernotar en la sala de teatro admira las actuaciones de un grupo teatral presenta y degusta de los encantos de las voces de los actores. Le agrada tanto que mientras los compañeros se mezclaban con el pueblo ella asistía a las siete presentaciones. En la primera hora asiste a una sala donde se ofrece al público charlas del teatro político africano del último tercio de siglo 20; un señor de débil voz y de rasgos cómicos hablaba de esa manera
-- “ En la década de 1970 la actividad de los dramaturgos expresó principalmente la oposición a los regímenes militares, como los de Mobutu Sese Seko en la República Democrática del Congo, ADI Amin Dada en Uganda, Jean Bedel Bokassa en la República Centroafricana, o bien al apartheid en Sudáfrica. Así, Ebrahim Usen, de Tanzania, compuso en suahilí algunas obras, como Kinjeketile (1970), impregnadas de la lucha por una sociedad más justa, una utopía que pareció realizarse con el ‘socialismo africano’ del presidente Julius Nyerere.
En Sudáfrica, desafiando el apartheid, artistas del teatro negro continuaron colaborando con intelectuales blancos, creando nuevas formas de teatro de protesta. Los grupos Town Theatre, Black Consciousness Movement, Phoenix Players, Fugard's Serpent Players y Workshop 71 desarrollaron una forma de drama que utilizaba técnicas documentales y que incorporaba canto, danza y diálogos.
También en esos años, los dramaturgos nigerianos crearon sátiras feroces contra la dictadura. Bode Sowande profundizó en los temas de la corrupción en Afamako The
Workhorse (1978) y Flamingoes (1982), mientras Babafemi Osofisan, en The Chattering and the Song (1977) y Eshu and the Vagabond Minstrels (1991), denunció la incapacidad para aplicar el concepto brechtiano de teatro al contexto africano, adoptando entonces una estructura narrativa realista, con tramas derivadas de tradiciones y leyendas, que contenían además mensajes revolucionarios.
La forma teatral que ha obtenido un mayor éxito en la últimas décadas es el llamado ‘teatro del desarrollo’, menos implicado políticamente, pero más en relación con la tradición étnica. Los temas son problemas reales que, después del saqueo y el abandono por parte de las grandes potencias, deben afrontar los africanos. En Uganda existen numerosas pequeñas compañías teatrales, como la Bakayambara Dramactors, que tratan temas como el sida, el tráfico de animales o el desempleo. En Lesotho, durante las décadas de 1970 y 1980, tuvo mucho éxito la compañía Marhatoli, que abordaba asuntos como la rehabilitación de los presos. Mas, a Eloisa lo que le interesaba era la actuación y fue por eso que se movió para sala que llevaba el nombre de Teresita Carreño donde presentaban “La Verdad sospechosa” obra maestra del dramaturgo mexicano Juan Ruiz de Alarcón (1581?-1639). Eloísa conoce del protagonista de esta comedia, que don García, es un embustero que utiliza la mentira no como un vicio o maldad sino como un arte que le permite crear una nueva realidad. Pero de su mente no se van los versos del primer acto que un actor recitaba lo escucha y lo repite -“cuando en el indiano suelo por la dicha llegué aquí, la primera cosa que vi. Fue la gloria de ese cielo…aunque al momento el alma el haberlo ignorado, por ocasión me ha faltado es decir lo que siento.” Al dia siguiente mientras en la oscuridad de su habitación Cero pensaba en su salud el doctor Sandoval entraba a la sala Teresita Carreño y leyó los títulos: “La Serrana”, “Amor con amor se paga”, “el Sí de las niñas” pero don Ramón Antonio que era antes que medico poeta, con vena de actor teatral… deseaba obra de las tallas de Moliere y de Lope de Vega. Quería ver algo del “Medico a la fuerza” o algunos actos de “Fuente Ovejuna” al dejar el salón Teresita Carreño buscó al señor Miguel Ceron al verlo le dijo - ¿cómo se siente profe? Y sin escuchar contestación en tono suave de medico experto, no fueron mis manos las que actuaron en su caso. Estas no pudieron realizar las cirugías que se requería para obtener una buena y tan perfecta curación como la que ha tenido usted profe. Para sorpresa agradable… luego de que clínicamente habia muerto. Tenía cinco minutos sin energías vitales. Me retiré a respirar aire puro luego de lo que considere mi fracaso… estaba muy compungido adolorido, escuché un estornudo mire para la cama entonces vi. Que movia la rodilla del pie izquierdo. Señor Miguel usted tosía algo débil y además de contento sorprendido fui donde usted le puse mis manos en las heridas y sequé la frente que como un guayo se poblaba de gotas que parecían ojos de buey. Busqué a Andreina quien en su situación de incredulidad dejó de escuchar los versos de “Hay un país en el mundo” del poeta Pedro Mir, y los del poema 20 y una canción desesperada cero se muere de contentura mayor es la picardía que le provocan las palabras del doctor Sosa Sandoval que con elegancia parsimoniosa lleva a la creencia de que las manos de algún serafín intervino ante la barba de San Pedro para que las vacaciones de Ceron sean por unos cuantos inviernos mas en este largo valle de sal y de vinagre. De fango y de saliva muchas veces. Como la tarde era para reir se quedó en la terracita de los claveles pensando en las posibilidades milagrosas de uno de los difuntos agradecidos por no dejarme matar por la soberbia y la arrogancia de Eloisa. Andreina ahora estaba escuchando versos eróticos del poeta voluptuoso Fabio Fiallo y de Pellerano Castro. El era ascético no creía en cojo sentado ni en sordo que baila… tampoco en promesas de guardia ni en sonrisas de protitutas. No tenia ni fe ni religión. Tragaba lo que masticaba aun fuera aire. Buscó la soledad el silencio que dentro de si mismo habia y entró sin abrir las puertas, las palabras sueltas aunque arrinconada de Santa Teresa de Jesús, halló de paso los rastrillos aunque estopados de Platón y en una vitrina casi invisible estaban las palabras de Sócrates Sorobabel. Pasaban los meses y no salía del paraíso de Milton pero pensó que en la oscuridad donde se hallaba era una lámpara que rompía lo misterioso y le permitía llegar a la profundidad de sus vericuetos, hondonadas íntimas alojadas en aquellas y ensenadas de su vida de inhibiciones, de comportamiento represado. De atarazanas donde guardan montones de quejas y de humores almacenando dolencias ancestrales engendradas en alguna tirania. El doctor Sosa Sandoval cuenta a Cero lo milagroso que ha sido su caso, que en su parecer resucitara de la tumba. Este se entusiasma y consigue que el médico le cuente lo ocurrido. Finalmente el convaleciente confiesa y expone sus experiencias en el camino hacia la oscuridad. Mientras tanto Andreina escucha una exposición del poeta Pedro Mir y del profesor Bruno Rosario quien asistido por dos de sus alumnos la observa desde la mesa presidencial.
El señor Cero encaprichado con su problema clínico permanece a sola en la habitación del hostal. Mira las retahíla de garzas reales... ora relee los clásicos... archivados en la memoria virtual... ora repasa los libros desde Cristóbal Colón a Fidel Castro... “El mundo es ancho y ajeno”... y el “hombre de maíz”... se detenía cuando veía la foto de Andrés Eloy Blanco. Reflexionaba el poema “Coloquio bajo el Olivo” prefiere el contacto directo con lo salvaje de la naturaleza. Por eso leía a doña Bárbara dejó la obra del profesor Bosch agarró con la mano zurda “El ser y la nada” obra del filosofo Jean Paúl Sartre de quien era un ferviente seguidor y admirador leal por el grado universal de asociación y el gran poder imaginativo, pasando por la fenomenológica de una perspectiva que según otros… y esa era la opinión de Miguel Cero Peña Taveras (El ser y la nada. Ensayo de ontología fenomenológica).”A lo largo de sus páginas, Sartre se plantea qué es el ser y cómo dar un sentido al concepto de la nada. Para responder a dichas preguntas utiliza el método fenomenológico fundado por Edmundo Husserl, a quien agradece en la introducción el habernos desembarazado de la idea del ser como opuesto a su apariencia de fenómeno: el fenómeno se da cuando el ser es. Así, este gran tratado de ontología fenomenológica se articula alrededor de la interrogación del fenómeno “conciencia” y del fenómeno “mundo” Cero prosigue por la campiña de la literatura que según su gusto es de lo mejor del continente y del universo deja a Sartre y como si caminara en las aristas, en los bordes de las callejuelas de las aceras lingüísticas en un urbanismo capitalista morboso en una empinada cuesta parecida a un bulevar de esperanzas se encuentra de sorpresa con Ciro Alegría y le entrega el contenido de “El mundo es ancho y ajeno” donde el autor da a conocer su cuadro épico…”de las luchas de una arquetípica comunidad indígena contra los tres poderes que quieren destruirla: la oligarquía terrateniente, el Ejército y el Gobierno al servicio de los intereses estadounidenses. El uso de las técnicas narrativas modernas y el aliento heroico de la composición le permiten presentar un relato río que arrastra materiales heterogéneos para crear un mosaico tan variado y dramático como la vida indígena misma. La novela refleja el programa político del APRA en sus primeros tiempos, recogiendo dos puntos destacados de ese programa: La importancia del espíritu comunitario y el papel de la educación y la experiencia del mundo, con vistas a la integración de los indios en el Perú moderno” Miguel Peña Taveras se mueve y como si estuviera en una librería compra la novela “Viento fuerte” “las prosas profanas y el poema” “Años y leguas” de Gabriel Miró pero el buscaba a Pío a Baroja ya cansado repasa a Federico García Lorca y se ríe con el dialogo entre Eulalio y Floro en el libro “Los ateos” comenzó pasarse las manos por el rostro, se quitó los espejuelos de marcos de caramelo buscó su libreta de imprevistos tomó del bolsillo un Lápiz como el de carpintero que el poeta en la travesía de Juanillo, a las playas de Puerto Rico, habia perdido en el golfo de la mona, para escribir --las breves ideas de la biografía de Gabriel Miró (1879-1930), novelista español. Nació en Alicante en 1879. Admiraba en Juan Valera su rechazo a la división rígida de los géneros literarios. Las novelas de Gabriel Miró pueden calificarse de líricas porque en ellas utiliza la técnica del fragmentarismo, que se ha llegado a asociar con la presencia en su obra de la estética del cubismo; hilvana escenas dispersas; recurre a elipsis; abunda en imágenes sensoriales y sinestesias; recupera la técnica de las estampas y de las tablas en una obra como El humo dormido (1919). Entre otros títulos, se destacan Figuras de la Pasión del Señor (1916-1917); Libro de Sigüenza (1917), nombre este último que aparece como el doble del autor; Nuestro padre San Daniel (1921); El obispo leproso (1926), que desató el escándalo de los grupos conservadores y clericales e impidió su entrada en la Real Academia Española; Años y leguas (1928). Murió en 1930 en Madrid. De años y Leguas Cero escribió -“el olor se extiende a distancia muy ancha… a distancias felices es una dulzura de sazón de recuerdos… de una intimidad de deseo que principia envejecer olor a lejos a después de haber pasado sin pasar lo deseado olor de la delicia que fue nuestra aunque no fuera poseída aroma de aromas fresca como el harina, es como un polen que se suelta y se marcha volando para reanimar una sien apartada”
-Yo no creo en milagros, doña Andreina- dijo el doctor cuando ella se burlaba de él en pleno rostro. Nunca he creído en fantasma, empero doña, le aseguro que Cero, se habia ido clínica y orgánicamente, de este mundo.
El doctor Sandoval confiesa a Eloisa que no fue el quien curó a su amante...ella se le ríe nueva vez en su cara y luego escucha las explicaciones que su amigo le ofrece. En la tarde en la Villa Guido Gil, en ciudad Romana, al este de Santo Domingo, capital de la república, permanecen escuchando música del pasado entre esas, de Juan Lokcuard, de Eduardo Brito y de Nicolás Casimiro. El doctor Sandoval, revuelve al tema y le dice- voy a leerle lo que se ha escrito de los casos que no pueden de ninguna manera darnos luz a lo ocurrido con la vida del Profesor Cero. “Los misterios, también llamados 'obras de Corpus Christi', por ser esta la celebración en que se representan, son equiparables a los milagros” No obstante, los estudiosos los distinguen al considerar misterios a todos los tipos de “teatro medieval arcaico cuyos autores extraían sus temas de los evangelios, ciñéndolos a su vez a las vidas de santos, en tanto los misterios se refieren con mayor énfasis a la vida y pasión de Cristo. Piezas muy elementales fueron enriqueciéndose con el paso del tiempo hasta implicar en su representación a pueblos enteros, llegando a abarcar temas que tenían como protagonistas a la Virgen María, a los apóstoles y a otros personajes bíblicos. Famosos fueron los misterios que versaban sobre acciones atribuidas a san Nicolás, santa Catalina y san Pablo, y gozaron desde el siglo XII de gran popularidad en Centroeuropea, Francia e Inglaterra. En España los misterios tuvieron importancia durante el siglo XV en Aragón y en algunas zonas de Levante, destacando el Misterio de Elche, que conmemora la asunción de la Virgen y que sin interrupción, desde el siglo XV, se representa cada año. Los misterios son considerados el precedente más claro de los autos sacramentales”
Yo- dijo el poeta a Gerardo- estaba cansado escuchando lo que el Doctor Sandoval decía de los misterios, pero me devolví para hacer apunte de los autos sacramentales que prefería más que nada. Busqué el macuto y me puse a seguirle los jarretes a Eloisa y al Médico. Que leyó de un libro rojo. A mi mente lo que llegaba era un cuadro de la Melancolía de Alberto Durero, obra donde el artista Alemán relaciona la religión con la moralidad y el entender.
Las moralidades, que gozaron de gran popularidad entre el siglo XV y principios del siglo XVI, respondían al propósito de la Iglesia de ilustrar al público acerca de la actitud cristiana ante la muerte. El motivo central de estas obras aborda la confrontación entre el Bien y el Mal en el alma de los hombres, aunque la obra siempre concluye con la redención de sus protagonistas. Los personajes de las moralidades no son santos o personajes bíblicos, sino alegorías. Muchas obras son anónimas.
En Francia la moralidad más antigua data del siglo XIII, fue escrita por Esteban Layton y refiere según el lenguaje medieval, cómo Verdad y Justicia acusan a Adán ante el tribunal de Dios atribuyéndole la responsabilidad del pecado original. Adán es defendido por Paz y Misericordia. En Inglaterra, en cambio, la moralidad más conocida es Everyman (El hombre), que data de finales del siglo XV y al parecer derivó de fuentes holandesas que se adaptaron en diferentes países y que, en su versión española, realizada por autor anónimo, se conoció como La disputa del alma y el cuerpo. En esta obra el protagonista es una verdadera abstracción de la humanidad y extrae conclusiones del hecho de que, en tanto se interna en el Valle de la Muerte acompañado por la alegoría 'buenas obras', todos los bienes materiales que ha obtenido a lo largo de su vida pueden ser abandonados.
Gerardo, despertaba y dormía el poeta hacia creerle que el poeta y el eran diferente pero para él, eran la misma bajada enjabonada, pensaba en lo poco que le servía a un viajero como ellos hablar de autos sacramentales y de entremeses. Si fueran entresijos.
Los autos sacramentales, comentaba, el doctor Sandoval poseen una estructura más compleja que los géneros dramáticos que los preceden en el tiempo y suponen la expresión culminante del teatro religioso del barroco.
En líneas generales consta de una introducción, denominada loa, y culmina con una serie de cantos —villancicos en la mayoría de los casos— y bailes que desembocan en la salida de escenario de los actores o en un final apoteósico que resalta la naturaleza de las festividades donde halla su origen. Sus temas fundamentales se extraen del misterio de la eucaristía y de los sacramentos de la Iglesia católica, y su misión consiste en resaltar la trascendencia de acatar y cumplir las verdades y principios de la fe, así como proclamar con intención ejemplarizante los beneficios que procuran al alma. No obstante, al tratarse de un género cultivado por autores egregios y donde se actúa con una gran liberalidad técnica, presenta en numerosas ocasiones elementos distintivos que exceden el ámbito de una caracterización única y homogénea. Oiga doctor- expresó la reina de la viudedad- nada de eso a mi me importa, lo que sí creo, es que es muy probable, que la sien y los caprichos de uno de mis difuntos esposos hayan intervenido en resucitar a Cero, para evitar que la racha de viudedad mía no tenga fin.
-¡Usted vez, en eso, creo menos! Dijo y continuó con la lectura, del Pionero del teatro renacentista español Juan de la Encina (1469-1529), aun cuando el reconocimiento de sus obras, églogas dramáticas (Cristino y Febea, Auto del Repelón, Plácida y Vitoriano, Filomeno, Zambardo y Cardonio, entre otras), lo halló en Roma a partir de 1498, protegido por el papa español Alejandro VI. Oriundo de Salamanca, influido por la poesía de Virgilio y el teatro medieval, Juan del Encina escribió y logró representar breves piezas en los círculos cortesanos italianos y españoles que pese a su abundancia de artificios y elogios al poder, conquistaron el favor de numerosos nobles y le proporcionó gran celebridad en su tiempo. Cuando comenzaron hablar de ese de la Encina, el hambre mordía mi estómago como maco sapo mamando la ubre de una vaca recién parida, dijo Gerardo al poeta que dejó de hablar y se colocó en el tronco del mango florecido. Pero que al dormirse soñó con las obras campestres, podía decirse que continuaba escuchando la conferencia del Doctor Sandoval y la reina de la Viudedad,
“En sus obras, todas ellas de tema pastoril, si se exceptúan dos églogas inspiradas en la pascua cristiana, Juan del Encina aparece, como heredero de las alegorías clásicas, pero sus autos no son ajenos al sentido de celebración religiosa familiar, las charadas y las comedias cómicas. La capacidad de transformación de sus personajes (pastores o cortesanos que se convertían en campesinos, para recobrar su categoría originaria o ascender al rango de los predicadores evangélicos en el desenlace de la obra) y la simplicidad de sus relatos, muy a menudo galantes y sometidos a continuos y rápidos cambios de tonos y situaciones, sostienen la emotividad en que culminan sus autos, verdaderos cantos de glorificación de Cristo y de las potencias redentoras del amor. En Plácida y Vitoriano, donde homenajea a La Celestina de Fernando de Rojas, Venus interviene para resucitar a una joven que se ha suicidado por amor. Elogiado como poeta y músico, ensalza las atmósferas rurales y al pastor como espacios y arquetipos que se convertirían en recursos frecuentes en el teatro del Siglo de Oro español, definitorios por igual de las virtudes y bajezas de la condición humana.
La influencia de Juan del Encina se manifestaría en los primeros autos del portugués Gil Vicente (1465-1537?), a quien Dámaso Alonso consideraba el más delicado de los dramaturgos del siglo XVI. Los pastores del Encina se transforman en vaquerizos que conmemoran el nacimiento de Cristo en el teatro religioso de Gil Vicente (Auto da Vicitaçao, Auto pastoril castelhano y Auto dos Reis Magos), pero más tarde se desprende de tales ascendientes para adquirir personalidad propia en obras como Auto de São Martinho, recreación del episodio en que san Martín parte su capa para abrigar a un pobre, destinada a celebrar el Corpus Christi de 1504, Auto da Sibila Casandra y, ya entregado a las posibilidades que halla en la alegoría, la 'trilogía de las Barcas': Auto da barca do inferno, Auto da barca do purgatorio y Auto da barca da gloria (escritas entre 1517 y 1519), donde conforma un ciclo que se inspira en la Danza de la Muerte, motivo muy usual en la literatura de aquellos años. La producción de Gil Vicente marca la cima más alta que alcanza el teatro religioso del siglo XVI, hasta el punto de que en las postrimerías del siglo, y ante la degradación de los elementos y las formas teatrales de aquel tiempo, la Iglesia prohíbe la representación de multitud de autos, consignados en el Índice que en 1559 se edita en Toledo, documento en el que además se exige a los autores respeto y temor hacia la doctrina religiosa.
Pese a ello, algunos autores destacan por las excelencias de sus autos, como Lope de Rueda (seis obras que conmemoraban el Corpus Christi), depositario de las marcadas tendencias italianizantes y de las preocupaciones musicales de del Encina, que tanto en su calidad de actor como en sus fatigas como literato mereció los elogios de Miguel de Cervantes, a pesar de que estaba sin duda más volcado a la recreación de comedias satíricas; Juan de Timoneda, editor, músico, compilador de Rueda y de autores como Alonso de la Vega cuya producción propia, a partir de 1558, muestra una inclinación por enriquecer el modelo fijado por la pauta de los misterios espirituales: Patrañuela, que da origen al género menor de las 'patrañas', Ternario espiritual (considerado como síntesis de obras de muy diversa procedencia), Auto del nacimiento, Auto de la quinta angustia, Auto sacramental y Auto de la oveja perdida figuran entre algunas de sus composiciones más célebres.”
La dramaturgia española experimentará una profunda transformación durante el siglo XVII, y los autos sacramentales darán cuenta indiscutible de ello. Sus principales artífices fueron Félix Lope de Vega (1562-1635), fray Gabriel Téllez —más conocido como Tirso de Molina (1579-1648) — y el que sería maestro indiscutible del auto sacramental, Pedro Calderón de la Barca (1600-1681). De forma paulatina, los autos expresarán una mayor perfección técnica y una creciente inquietud plástica.
Así, por ejemplo, pese a la habilidad e intuición dramática de Lope de Vega, se aprecian en sus obras adscritas a este género (El viaje del alma, El hijo pródigo, La boda entre el alma y el cuerpo, El pastor lobo y cabaña celestial) una mayor audacia formal, sobre la que asienta los fundamentos de la 'comedia nueva' española, del mismo modo que en las novelas dramáticas, géneros en los que cifraba su principal interés. La hegemonía teatral la ejerció Lope de Vega en los corrales madrileños, y aunque compitió en varias ocasiones con Calderón en los Juegos Florales que se celebraban con motivo de la beatificación de san Isidro (1620 y 1622), no dispuso de los medios suficientes para desarrollar su talento escénico y consolidar su renovación del teatro cortesano. Pero cuando despertó Gerardo se habia retirado a realizar actividades íntimas no le importó y volvió a soñar De otra parte, aunque fiel al principio entretener, aleccionar y divertir al público, que le lleva a la comedia satírica, Lope no elude mostrar en sus obras los aspectos más siniestros de la vida de la corte, al margen de dilemas trascendentales o teológicos que quedan en segundo plano. En todo caso, estos cumplen una función que se subordina a los conflictos que enfrentan a los protagonistas, de acuerdo con los clásicos valores caballerescos. Mayor peso tienen en los dramas de Lope los duelos de honor y la psicología de sus personajes, preocupaciones que le llevarán a componer con mayor frecuencia 'comedias de santos' y que también se apreciarán en las obras de su discípulo Tirso de Molina. En sus autos de Corpus Christi, Tirso articula el recurso tradicional de la alegoría y de los relatos bíblicos (como en No le arriendo la ganancia, El laberinto de Creta, Los hermanos parecidos y El colmenero divino), recurriendo además a numerosas historias nacionales o sucesos conocidos del público como principal fuente de inspiración.
“Es, sin embargo Pedro Calderón de la Barca el autor que llevará el auto sacramental a su máxima expresión en un periodo en que se insinuaba su decadencia. Representados en Madrid al aire libre, costeados por el municipio, a partir de 1649 Calderón será el autor exclusivo de esta clase de obras. A partir de esa época los autos sacramentales se escenificarán en las plazas públicas, sobre cuatro carros, y se tornarán más complejos y elaborados. Sus tramas refieren un relato humano que no requiere de los espectadores una especial formación religiosa. Sobre esta historia se sucederán las alegorías, las vidas de los santos y las interpretaciones emblemáticas de leyendas mitológicas y de la Biblia, entrelazándose y complementándose en beneficio de una más amplia divulgación y comprensión de los misterios religiosos. Estoy saturado de poesía y barriga vacía, decía Gerardo, a la mata de guayaba a quien le quitó unas cuantas de sus frutas. Pero salió como un chele encima de una mesa, cuando le pareció oír de la boca del árbol -- -“Se distinguen dos corrientes características en los autos sacramentales de Calderón: la primera se desarrolla en razón de una gran sencillez narrativa que refuerza a su vez la expresividad simbólica a la que sirve. Pertenecen a esta época las obras más célebres y quizá más leídas de Calderón (El gran teatro del mundo, la primera versión de La vida es sueño, Los encantos de la culpa, No hay más fortuna que Dios o A tu prójimo como a ti). La segunda, donde se intensifica la presencia de la poesía renacentista y del barroco, manifiesta un mayor interés por los motivos mitológicos y por la caricatura de costumbres (El verdadero dios Pan, El nuevo palacio de El Retiro, La segunda esposa, El divino Orfeo, A Dios por razón de Estado o La devoción de la misa). Autor, según recensión privada del propio Calderón, de más de 80 autos sacramentales, estas obras se representaron con continuidad hasta 1765, en que un decreto de Carlos III, respondiendo a presiones ilustradas o quizá dictado en atención a un nuevo concepto de la religiosidad, prohibió el género, lo que supuso el triunfo de la estética neoclásica. También destacaron en este campo dramaturgos como Juan Vélez de Guevara, Agustín Moreto y Cabaña y Antonio Mira de Amezcua. En México sobresalió sor Juana Inés de la Cruz (Los empeños de una casa, El divino Narciso, ¿Cuál es afecto mayor, lealtad, o sangre, o amor?). En la actualidad una importante cultivadora del género es la mexicana Luisa Josefina Hernández (1928), que desarrolla una visión más universal y abarca diversas cosmovisiones religiosas (La danza del urogallo múltiple, La pavana de Aranzazu, La conquista del reino). En sus Escritos sobre teatro el dramaturgo alemán Bertolt Brecht confesó haber basado lo esencial de su técnica teatral en los recursos didácticos de este género.”
Durante el verano Andreina y sus amigos giran hacia el noroeste para conocer los pueblos fronterizos... Llegan a Valverde, conocen la Barranquita, en Dajabón... se ubican en la fortaleza Beller, a fin de conocer la celda que se cree fueron testigos de los golpes físicos a Segarra Santos, estuvieron en el Pino de Santiago Rodríguez. Luego caminan hacia Montecristi para conocer la casa donde pactaron marti y Gómez. Fueron a Elías Piña... retornaron para estar en Restauración y loma capotillo.
SAN FERNANDO DE Monte Cristy fue el escenario para que se montara como la trama de la lucha de guerra entre apóstol poeta, humanista José Julián Martí cubano y el general político dominicano Máximo Gómez el 25 de febrero de 1895. --yo pienso manifestó Gerardo Cerón que ese manifiesto aun no ha culminado.
-¿Cómo a sí Gerardo Cerón? Le preguntó Eloisa que se sentía de pláceme con la presencia del pariente de Miguel Cero Peña Taveras… que de la casualidad lo acercara. --claro está que los Cubano devolverán a los dominicanos lo que Gómez a ellos le entregara… ya Fidel lo intentó por más de una vez… en cayo confite y en 1959 en la invasión de Maimón Estero Hondo y de Constanza… luego en Cayo Caracoles en san José de Ocoa en la tierra del General Gómez.
--A mí me parece igual- pero quiero agregar la travesía del Almirante Ramón Emilio Mejía Castillo a quien el doctor Peña Gómez denominó “Domador de los Mares” Gerardo se dio cuenta que estaba solo que nunca estuvo con nadie que era la voz de un silencio tenue el que le respondía como en un culto de levitación. Sin embargo no dejó de creer en lo que habia dicho y deseó haber estado con la tal Andreina Eloisa de quien dice era pariente de Zenón Ogando pariente muy cercano de la que abrochó el último abrigo del Manco del Isabel de Torre, quien muriera acribillado a tiros frente a la pulpería de Jacobo Lara por la impavidez de su hijo Jacobito y de Ramón Cáceres adolescentes ambos, el primero muerto, luego en el parque de Moca y, el segundo 15 años más o menos luego, presidente de la República. Andeina y sus amigos asumieron el rol de aventureros y llegaron a la frontera con Haití por la parte de Capotillo o lo que la gente llamó el Gólgota de la frontera.
Terminaron de regreso a la hacienda Cerro de las cruces, mencionando a sus antojos las cosas que según Eloisa era más que mentiras engañifas. Concluyeron mencionando los Gritos que pudieron recordar... “Grito de Capotillo” dijo Sandoval, el de Laras mencionó una voz que no se supo de donde salía, el de Dolores expuso Miguel Ceron, el grito de Ipiranga, el de Baire.
Eloisa asustada después de conversar sobre los gritos... grita de improviso y dice--Cero háblame de la “matanza de la noche de San Bartolomé”... en su mente establece un puente con las noches de 1937 cuando el tirano ordena la muerte de todo el que fuera parecido en lo que fuese a los haitianos
--La rivalidad política entre los católicos y los protestantes franceses (hugonotes) provocó la matanza de la Noche de San Bartolomé en 1572. Cero que en verdad sabe que no hubo tal milagro en la resucitación bebió un poco de vino de maíz que Eloisa ordenó servir. El rey Carlos IX de Francia y su madre, Catalina de Medici, temían que los hugonotes alcanzaran el poder. Por este motivo, ordenaron el asesinato de miles de ellos a finales de agosto. La matanza comenzó en París el 24 de agosto y se extendió a las restantes provincias del país.
“Hugonotes, nombre dado a los protestantes calvinistas de Francia a partir de mediados del siglo XVI. El protestantismo fue introducido en Francia entre 1520 y 1523 y sus principios fueron aceptados por muchos miembros de la nobleza, las clases intelectuales y la clase media. En un principio, el nuevo grupo religioso gozó de protección real, sobre todo por parte de la reina de Navarra Margarita de Angulema y su hermano, el rey Francisco I de Francia. Sin embargo, hacia el final de su reinado, Francisco retiró su apoyo a los protestantes, lo que mantuvo su sucesor, Enrique II. No obstante, el número de protestantes franceses aumentó. En su primer sínodo o consejo nacional (1559), estuvieron representadas quince iglesias. En el siguiente, celebrado dos años después, más de 2.000 iglesias enviaron “ Ampliar
Grito de Asencio, episodio de la lucha por la emancipación de América Latina que tuvo lugar el 28 de febrero de 1811, en el arroyo costero de Asencio, en la villa de Mercedes, cercana a la desembocadura del río Uruguay en el Plata. El grito de Asencio, lanzado por un grupo de patriotas criollos encabezados por Venancio Benavides y Pedro Viera, es considerado el anuncio de la independencia uruguaya. Ampliar Grito de Baire, denominación que recibió la proclamación de la independencia de Cuba, el 23 de febrero de 1895, ocurrida en el pueblo de Baire, situado en la entonces provincia de Oriente, próximo a la ciudad de Jiguaní. El hecho tuvo lugar después de que José Julián Martí diera la orden desde Nueva York (Estados Unidos) para que empezara la insurrección, programada para el 24 de febrero. Un día antes, los hermanos Saturnino, Mariano y Alfredo Lora lanzaron el conocido grito en una gallera (valla) de Baire, con la inmediata formación de partidas insurgentes en el territorio oriental de la isla y el consiguiente inicio de la fase definitiva de las que la historiografía española conoce como guerras de Cuba (1868-1898), es decir, de la guerra de la Independencia cubana, que habría de transcurrir hasta 1898. El 25 de febrero, Martí y Máximo Gómez publicaron en Santo Domingo el llamado Manifiesto de Montecristi, en el cual exponían los motivos y propósitos de la revolución recién estallada.
.Grito de Dolores, denominación con la que, con el paso del tiempo, se conoce a la arenga que inició la lucha por la independencia de México, dada el 16 de septiembre de 1810 por el cura Miguel Hidalgo y Costilla, en la ciudad de Dolores (en la actualidad, Dolores Hidalgo Cuna de la Independencia Nacional, en el estado de Guanajuato). En esta fecha dos acontecimientos obligaron a Hidalgo a tomar esta decisión: la llegada del nuevo virrey Francisco Javier Venegas, teniente general del Ejército e intransigente defensor de la causa realista, y el fracaso de la conspiración de Querétaro (1809) que había sido descubierta y encarcelados sus participantes.
En Dolores, el cura Hidalgo se reunió con Ignacio María de Allende y Mariano Abasolo y decidió encabezar un levantamiento popular. Al amanecer del día 16 de septiembre, aprovechando que su misa del domingo era muy concurrida y acudían gentes de la población y rancheros de todas partes de la comarca pronunció una arenga, que se ha dado en llamar el grito de Dolores, un grito de rebelión al que se unieron millares de campesinos e indios.
Grito de Ipiranga, denominación por la que se conoce la decisión independentista adoptada, en 1822, por el que se convertiría en primer emperador de Brasil con el nombre de Pedro I. Ipiranga (o Ipiranga) es un pequeño río en la altiplanicie paulista (del actual estado brasileño de São Paulo). En una colina próxima, el 7 de septiembre de 1822, el príncipe regente don Pedro, que se desplazaba con una pequeña comitiva desde Río de Janeiro en dirección a São Paulo, fue alcanzado por un correo que le entregó correspondencia de Lisboa y cartas de su esposa Leopoldina Carolina de Austria y del ministro José Bonifacio de Andrada e Silva. La correspondencia acentuaba la política de hostilidad de las Cortes en relación con el príncipe y con Brasil, territorio sobre el que pretendían continuar estableciendo relaciones meramente coloniales. Como final de un largo proceso de conflictos, el príncipe regente proclamó, en esa ocasión, la independencia de Brasil, cerrando su declaración con el grito “¡Independencia o muerte!”.
.Grito de Yara, denominación con que se conoce el inicio de la sublevación cubana de 1868. Coincidiendo con la revolución de 1868 en España, se iniciaron diversos levantamientos en las Antillas, como el de Lares en Puerto Rico (23 de septiembre), que aceleraron el alzamiento de Cuba. La insurrección, prevista inicialmente para el día 14 de octubre, fue adelantada por Carlos Manuel de Céspedes al día 10. Este patriota cubano, después de convocar en su hacienda La Damajagua a sus seguidores, decidió la marcha hacia Yara, donde tuvo lugar el encuentro con las tropas del gobernador de Bayamo. Pocos días después, el levantamiento se extendió por toda la isla, iniciándose la denominada Guerra Grande o guerra de los Diez Años (1868-1878), que finalizó con la Paz de Zanjón (1878).
Grito de Lares, proclamación de la Independencia de Puerto Rico que tuvo lugar el 23 de septiembre de 1868. Se produjo con varios días de antelación sobre la fecha prevista por haber sido descubierto el grito, o movimiento emancipador. Bajo la consigna '¡Viva Puerto Rico Libre!' tuvo lugar en el ayuntamiento de la localidad de Lares un movimiento de insurrección que, tras reducir a los españoles, proclamó la independencia y estableció un gobierno republicano encabezado por Francisco Ramírez Medina. Sin embargo, el intento fracasó por precipitación, por falta de apoyo del pueblo y de los liberales y por la mala preparación y dirección de los revolucionarios. En pocos días fue sofocado por las tropas españolas que encarcelaron a los implicados. Éstos se beneficiaron de la amnistía concedida con motivo de la Revolución de ese mismo año en España y fueron puestos en libertad.
La señora, que nos habia ayudado en muchas ocasiones…, como terminaban las semanas santas, hizo una fiesta con música típica de ambas naciones… esa tarde la comida y la bebida se cruzaban como bejucos en las cañadas donde enterramos a Aurelia, me sacó a bailar y como yo era el de menor de edad sentí temor porque su marido era un senescal de 78 años. Luego de esa noche, insiste con el dominicano, parece que era amigo, su marido, de Bambolla, y nos ayudó nueva vez. Como dije allá “eramos ricos”- la comida llegaba por una escalera electrónica y, la bebida por un tubo. Sin embargo me asusté porque algún precio debíamos de pagar por todas esa comodidad y gratitud… poco abundante, en la clase media. Estaba seguro que sería por encima del 27 por ciento… mucho mas del 20 que la oligarquía capitalista nos ha acostumbrado lo aseguraba. El tipo nos da trabajo y lo cogemos y nos paga 25 dólares diarios una semana después nos buscan habitaciones debíamos estar retirado de la mansión familiar, como teniamos casi un mes conocíamos el entorno vecinal Genaro y yo nos mudamos con los otros tres en una habitación muy grande. La dueña de la casa tiene dos muchachas que eran dos fieras con la mamá que era un débil viejita. Se la comían y a mi me hervía la sangre, profe, me las quería comer eran un par de charlatanas, sin pudor, sin vergüenza ni dignidad una de las dos locas sin madre se enamoró del “Salvaje” le puedo adelantar maestro que fue el único que se quedó allá… increíble. Je, je, je..., el hombre de las hachas dentales. Bueno nos vamos todos y el “Salvaje” se queda con la tipa. Genaro y yo nos mudamos a otro lugar… y el marido de Virginia sale con un hijo de la perutoriqueña que nos había ayudado, mas de una vez; el tipito era Tecate de todo, se meten a una barra a buscar parranda y se halla con los problemas que Bambolla y yo andamos esquivando, el muchacho se pasó de contento no tiene cuarto con qué pagar… tun, tun, tun suena la puerta a la una de la mañana
- ¿quién toca puerta a estas hora? Preguntó Genaro
- yo… el Marido de Virginia. Respondió
-¿Qué ocurre?
- El hijo de la puertorriqueña me dejó enliao, en la barra me dieron la oportunidad para no delatarnos.
-Bambolla y yo tuvimos que dar los dineros que íbamos a enviar a la familia cuanto amaneciera.
Nos fuimos para el municipio de Bayamón, al norte de Puerto Rico, cerca de San Juan, incorporado en 1772. Nos gustó por lo que era y como era, una ciudad de gente trabajadora, con enormes industrias de textiles, de muebles, de productos metálicos, de sustancias químicas y plásticos. Vimos lugares históricos como la catedral de Santa Cruz (1772) y las cercanas ruinas de Caparra, un asentamiento fundado en 1508 por el explorador español Juan Ponce de León. El Parque Científico Luis A. Ferré, un complejo de museos científicos, también está en la ciudad. Yo estuve en la zona metropolitana, ahí se encuentra la Universidad Americana de Puerto Rico (1963), la Universidad Central de Bayamón (1970), y la Escuela Universitaria Caribeña (1969). En una región anteriormente habitada por el pueblo arawak, la comunidad se convirtió en un centro productor de caña de azúcar hacia el 1750
“Estuve escuchando la historia del pueblo arawak,--cuyas numerosas tribus habitaban en sus orígenes--decía- el guía-- una zona comprendida entre la actual Florida y las Antillas, y la zona costera de Sudamérica hasta el sur de Brasil. El grupo pertenece a la familia lingüística arahuaca o arawaka. Los arawaks, también llamados arahuacos, fueron los primeros indígenas del continente americano con los que se encontró Cristóbal Colón. Buena parte de los pueblos arahuacos desaparecieron hace varios siglos. Los de las Antillas Menores fueron sometidos en la guerra contra los pueblos caribes a finales del siglo XV. En los primeros años del siglo XVI la población arahuaca de las Antillas disminuyó en millones y a finales de siglo se había extinguido. Esta catastrófica tasa de mortalidad se debió a la llegada de enfermedades europeas (a las que los arahuacos no eran inmunes), a la desaparición de sus fuentes de alimentación y a la crueldad y esclavitud impuestas por los españoles.”
“Los grupos arahuacos de Sudamérica- decía el conferencista- resistieron mejor el contacto europeo debido a que sus grupos eran más pequeños y estaban más dispersos. Su estructura social también era matrilineal, pero mucho menos compleja. Los arahuacos de tierra firme comerciaban con los holandeses y los ingleses. Durante los siglos XVII y XVIII evolucionaron hacia una agricultura de plantaciones.” Cuando dejé en conferencista me mudé para Loma Linda y después a Flamboyán en el entorno de la fábrica Bacardí allí duramos una semana haciendo Yola de lujo. Conocí un tipo que conoció mi problema y dijo- “Te voy ayudar” a los 15 días puso a Bambolla a cepillar las paredes de las Yolas listas para recibir pintura. Un individuo que trabajaba en la misma compañía, me traía y me llevaba, vivíamos en la misma planta yo en la segunda y desde ella veía el carro. Ese día me levanté a las seis de la mañana, chequeo el carro… estaba ahí todavía, en lo que estuve en el baño y preparé la merienda, profe, salió el tipo. Eran ya la seis media me dejó pensé que estaba en la estación gasolinera, pero ya se habia marchado. Yo tenía una pieza alquilada. Los dueños de la casa me dijeron --Gerardo quédese aquí nosotros saldremos de pasadía. Yo lavé, yo cociné. Hice de todo hasta aburrirme. Fui donde estaban Bambolla y el marido de Virginia que trabajaban cerca. Nos juntamos hablamos de todos incluso caballada, En la tardecita dice Bambolla vamos donde el dueño del trabajo. Cogimos para su casa, minutos despues casi llegando a nuestro destino pasó la policía, de inmediato sentí un pequeño susto en el estómago. Hay problemas serios dije. El tipo se devolvió y nos paró. ¡-Muchachos ven acá, denme sus papeles!
-¡Bueno hermano no tenemos ni acta de nacimiento! Le respondí, somos dominicanos y tenemos aquí casi dos meses llegamos en yola. El tipo se desmontó del carro, comencé a darle muelas. Mientras hablaba con el que comandaba el grupo y cuando nos daría la oportunidad de marcharnos, se mandó Bambolla. Cuando lo vió que huía el mismo policía manifestó- ¡Ya lo dañó!
Yo sólo dije ¡Míralo ahí! En verdad se iba a ser de la vista gorda, pero la huida de Genaro, descompuso todo y en menos de cinco minutos la policía andaba ahí como perro captores. Parecían hormiguitas. Lo trajeron de inmediato no llegó a correr ni 28 metros. Nos llevaron a la comisaría recibimos tratos de gente en términos relativos. Nos despacharon después de las atenciones que a un extranjero que ha deseado cambiar las líneas de consumo para el y su familia que lo esperan llegar con las manos repletas de comida y de otros recursos favorables para el hogar. Nos sentimos a pesar del trato recibido como indígenas, como individuos rechazado por palabras y reglas oligárquicas que favorecen a los dueños de la guerra y de las fabricas, déjeme decirle que la policía que nos atrapo caminando en aquel universo nos respetó el derecho de expresión pero el Estado, universal nos envió como a cerdo que habían salido de la pocilga, al matadero… desconociendo la democracia e independencia y libertad de transitar y de comunicación.
El dolor que habia dentro de mi esencia era un largo serón repleto de carbón molido, tenia los ojos salidos recordé que el poeta me habia explicado el daltonismo y recordé las máscaras empleadas en la segunda guerra mundial y creí que como el niño me quedaría ciego. Vi. al poeta sentado en la puerta del destacamento leía en las hojas manuscritas con un titulo amplio que a metros pude ver que decía los Gigantes del noroeste y más abajo dilema de un viajante. Me pegue a la pared y di un masaje petrofilo a mi espada quejumbrosa pero el compadre Bambolla me dio unos golpecitos aliviadores, en la circunvalación de la nuca y del cuello. Desee estar en mi pequeña casa de techo de zinc con goterones y paredes de blocks sin empañetar con ventanas sin terminar debiéndole cinco meses al dueño. El poeta dejó de leer y me brindó una banda de naranja, que le quedaba por estar leyendo sobre los viajes de Andreina y el doctor Sosa Sandoval, en las playas del este dominicano, que no se habia comido todavía. La acompañó como siempre con su envoltura de cariño… sonriente. Me dijo-- ¿recuerda a Aurelia? Le respondí- yo no olvido las esencias sutiles, la recuerdo como a una gardenia perdotada de aroma y de exquisiteces. Entonces el me dio un abrazo que los presentes, entre ellos, un agente de emigración, se levantaron las cachuchas.
En el Jabillar Juana, Stalin y el señor Isaac en la compraventa, en Jabilla del vivero, Juan y Negro; cada cual por separado se entera que habían encontrado varios ilegales muertos entre matorrales de Bayamón y Aguadilla. Leían el Nacional de ahora, periódico de la tarde. Isaac esperaba a Calimán su hijo, que viniera de la casa de Gerardo y de Juana. Stalin llamaba a los Mina a un hermano de su compadre… pero nadie conocía la verdad de la información del Nacional Isaac lleva un ejemplar del periódico el “Caribe” donde la titilación de ahogados no fue de la republica dominicana, se refería a un acto de abulia y de negligencia de parte de nuestra autoridades para evitar los viajes ilegales en embarcaciones que por su fragilidad, son en camino al cementerio. Al término de leer el articulo llegó a la compraventa Calimán y le informa a su padre Isaac que Juana le enviaba saludos a todos y que habia muchas posibilidad de que Gerardo lo regresen a la patria… luego con la cara cambiada Calimán informa que en la casa de Virginia lloraban y tenían un altar en medio de la pequeña sala de la vivienda porque según la propia Virginia tenia la seguridad que a su marido lo habían asesinado en Aguadilla en una gasolinera cuando andaba con el hijo de una mujer que le facilitaba ayuda pero que en una discusión clavaron en la espalda de Viriato Caraballo un arpón de pescar tiburones. Según la propia Virginia… mujer catalogada como lengua fina, muchos la llaman trompita de cotorra, otros la han bautizado como penca de tuna… cuando pasa por la logia de los bocaeros, en la funeraria Blandino o donde sea le gritan - ¡Virginia, Penca de tuna…! Y entonan el merengue tipico “la draga” que dice… el dia que se muera le vua hacei dos cajas una parei cueipo y otra pa la lengua…” Stalin y el señor Isaac estuvieron bastante a gusto con la noticia que doña Juana le informaba… pero la información salida de la casa de Virginia que aunque no se le podia dar crédito, podía ser porque Caraballo era algo desajustado. Yo continué hablando de Aurelia, en la delegación con el poeta. Después de largo rato paso a mostrarme los últimos tres capítulos de los Gigantes de Montecristi o los del noroeste, o los del Murazo --no es inseguridad ni tampoco insatisfacción nada de eso, es que cualquiera es bueno, pero el que mas degusta es luminarias de las líneas. -oye Gera- era como me decía cuando parecía estar diáfano listo, en sintonía con todas sus facultades mentales y espirituales- nuestro Estado no ha tenido un verdadero gobernante que nos identifique con nuestro pasado histórico, con los que nos forjaron… es--dijo- y se puso la mano zurda en la frente -- que no nos forjaron, fue una simple ilusión, una mera actitud banal… aparte de don Juan Bosch ninguno de los otros, quiero que sepas que te estoy hablando del 1900, o pudo haber sido luego de la muerte de Lilis, se han identificado con el retrete de nuestra historia pútrida para limpiarla como luego Don Antonio, en algunas actuaciones, tomó lecciones bochistas, enfrentó las pailas de la cocinas arcaicas de las burguesia enfrentó ciertas estructuras en las filas militares y por ahí enderezaba el meollo de la idiosincrasia de la dominicanidad. Aunque don Antonio, no era, ni tampoco don Juan, de la línea… ambos, nadie, negará que en Guayubín y Montecristi como Martí y Maceo y Gómez tienen un rincón donde sentarse para en sus momentos de solemnización, ponerse a mirar el cielo desde el Morro. Como veo que se te acabaron los cigarrillos toma Gera- me pasó un palito de “paloamargo” tenia tres cajas de palillos del mismo tamaño del cigarrillo montecarlo, dos cajetillas de parecido al Cremas Arroz Negros, y dos al Wollywood.- no lo bote si puedes no te lo quite hasta que no sienta algunas molestias como por ejemplo ansiedad, si ocurre quítatelo y escupe aunque salivas no lleve en las glándulas en ese momento. Permanecí dos horas escuchándole en apariencia el deseo de fumar se fue olvidando por el amargor de la emulación del real y efectivo cigarrillo. Me dijo que Andeina Eloisa es una mujer traviesa, fatua, de altas pasiones… quería ser viuda ciento once veces, -si bien recuerdo su viudedad es de ocho, pero ella la maximiza, a unos le dice que enviudó 22 veces y, a otros convence con historias misteriosas diciendo que primer marido fue su un coronel del ejercito lilisista que estuvo, según ella, en la guerra del golfo de la flecha en Samaná, al lado de Juan de la Cosa (1449-1510) marino, conquistador y cartógrafo español. Nacido en Santoña (Cantabria) debió adquirir su experiencia como navegante en el mar Cantábrico y realizó varias travesías recorriendo la costa occidental de África.
Fíjate Gera- que hay un bache anacrónico en esa apreciación porque la batalla del golfo de la flecha ocurrió en los primeros viajes de esos marineros. Cuando en poeta me hablaba de Juan de la Cosa pensé que Juan y Negro debieron estar en casa con mi mujer y los niños Mariela y Natanael. Oiga Gerardo- era la segunda vez que en la comisaría me llamaba por mi nombre - quiero que de lo que le voy a contar de Juan de la Cosa, le quede y alguna vez se la cuente a su manera a sus nietos...--Yo pensaba en Juana, mi esposa, en Juan, mi compadre, y… el poeta, me quería meter por los sentidos al tal Juan de la Cosa.- como hizo metiéndome un muladar de cosas que no servían para comprar un chele de cazabe, los poetas y los pintores olvidan que comer es un acto económico más que biológico, del señor De la Cosa dijo- desde 1492, este participa en siete viajes y expediciones al Nuevo Mundo. Cuando Cristóbal Colón preparaba su primer viaje conoció a De la Cosa y le ofreció que participara con su nave La Gallega, que fue rebautizada como Santa María y utilizada como nao capitana. Descubiertas las nuevas tierras, la Santa María se hundió y Colón le acusó de impericia; sin embargo, la Corona le indemnizó por la pérdida. En su segundo viaje (1493-1496) Colón volvió a contar con De la Cosa, esta vez con el cargo de piloto mayor y la misión de trazar el mapa de las tierras que visitaran. En este viaje, que partió de la bahía de Cádiz, De la Cosa navegaba a bordo de la carabela Santa Clara. Se descubrieron las islas Dominica, San Juan de Puerto Rico, Montserrat, Guadalupe y otras. De regreso a España estuvo recorriendo las costas del Cantábrico, para fijar poco después su residencia definitiva en el Puerto de Santa María. El tercer viaje (1499-1500) lo hizo en calidad de primer piloto de la expedición de Alonso de Ojeda, en la que participaba también Américo Vespucio. Desembarcaron en la isla Margarita y recorrieron el litoral de Venezuela desde Paria hasta el cabo de la Vela. De regreso a España realizó el primer mapamundi en el que aparecían las tierras descubiertas. En el cuarto viaje (1501-1502) partió como primer piloto de la flota mandada por Rodrigo de Bastidas. Recorrieron las costas de Tierra Firme, llegaron al golfo de Urabá, al puerto de Retrete y a Nombre de Dios, en el istmo de Panamá. De regreso a España, en 1502, por haber sido arrestado Bastidas, la reina Isabel premió sus servicios nombrándole alguacil mayor de Urabá, por Real Cédula de 2 de abril de 1503. En ese mismo año permaneció un breve tiempo encarcelado en Portugal, ante cuya corte presentó la reclamación española por la actuación de los barcos portugueses fuera de su demarcación. El quinto viaje (1504-1506) lo hizo al mando de una expedición de cuatro buques para vigilar las costas de tierra firme hasta el golfo de Urabá. Cumplió perfectamente su misión, evitando las incursiones portuguesas y estudiando con detalle aquellas costas. De regreso a España, en 1507, se le encargó la vigilancia de las costas españolas desde el cabo de San Vicente hasta Cádiz, para apresar cualquier navío portugués que volviera de América. Dicha misión no dio resultado. El sexto viaje (1507-1508) lo realizó con Bastidas. Viajaron a América para obtener beneficios, consiguiendo 300.000 maravedíes. A su vuelta, la reina Juana I la Loca le confirmó en su empleo de alguacil mayor de Urabá, a título hereditario.
En 1509 emprendió el séptimo y último viaje, en el que encontró la muerte. Partió al mando de un navío y dos bergantines rumbo a Santo Domingo, al encuentro de Alonso de Ojeda, que había sido nombrado gobernador de la Nueva Andalucía. Tuvo que mediar como árbitro entre Ojeda y Diego de Nicuesa, que se disputaban los límites de sus gobiernos en tierra firme, aceptándose su propuesta de fijar como límites ambas orillas del río Grande del Darién Inició una expedición de conquista con Ojeda, a quien propuso la fundación de una colonia en la costa del golfo de Urabá sin hostigar a una tribu asentada en el emplazamiento de la actual Cartagena de Indias. Ojeda, desoyendo el consejo, optó por atacar a los indios y se internó hasta una ranchería en la que se habían hecho fuertes y se defendieron con gran ferocidad, llegando a rodear a Ojeda, quien salvó su vida por la valiente intervención de De la Cosa, que cayó abatido por las flechas envenenadas de los indios. Poco después, Ojeda y Nicuesa vengaron su muerte con una feroz carga sobre la tribu, en la que centenares de indígenas fueron degollados. Su viuda recibió la generosa suma de 45.000 maravedíes, en reconocimiento a los servicios prestados por el esforzado marino. Se desconoce cuál fue la suerte de su hijo, que hubiera heredado el título de alguacil mayor de Urabá.
El nombre de Juan de la Cosa ha pasado a la posteridad sobre todo, por su Carta de Marear o Mapamundi realizado en el Puerto de Santa María en 1500… según figura en una inscripción de esta joya de la cartografía que se conserva en el Museo Naval de Madrid después de numerosos avatares, ya que, en principio, fue archivado en la Casa de Contratación de Sevilla de donde fue robada y posteriormente vendida al barón Walcknaer en 1832. -Excúseme Frank- acláreme por favor qué es eso de carta de Marear, le pregunté a pesar que mis sienes estaban en casa de Juana. De inmediato me dijo sin tapujos ni malquerencia- es poner en movimiento una embarcación sobre las olas marinas, dirigiéndola al antojo del marinero. Esa palabra es muy usada- Gera-tiene otras acepciones como molestarse, enfadarse, encabronarse. Significa hacer mercado en las plazas y lugares públicos. A la muerte de éste fue subastado y adquirido por el gobierno español por 4.200 pesetas. El mapamundi está trazado en una hoja grande de pergamino de forma ovalada. Su gran mérito es el representar las Indias Occidentales en el momento en que fueron reconocidas. Es admirable la semejanza con la realidad del trazado de las Antillas y de tierra firme, desde el Amazonas hasta Panamá. Supone el reconocimiento de la independencia del Nuevo Mundo respecto de Asia, y representa el enlace entre la vieja tradición medieval de elaboración de portulanos y el nacimiento de la nueva cartografía. Se sabe que Juan de la Cosa elaboró otros mapas importantes, entre ellos los de la costa Cantábrica, pero no han llegado hasta nosotros.
Tampoco no pude comprender como siendo el poeta un precursor de ideas socialistas, estudiaba personalidades reaccionaras e imperialistas… y el interés de que otros conocieran. Pero debo afirmar que me dijo que los hombres de batallas tenían que conocer las tácticas sino las estrategias del enemigo.
Frank- explique eso de Nao. ¿Qué es Nao, poeta?
--Esta muy bien esa actitud suya de no dejar pasar… ¡je, je! Permítame sacar punta a este cachorrito de lápiz.
Iba alegre resuelto convencido de que llegaría la tarde y no se iría esa noche de Puerto Rico... De regreso que aprovechó y orinó- recordé a Aurelia dijo- cada vez que orino de esa mujer me tengo que recordar.¿ la recuerda usted, Gera? moví la cabeza
-Nao es dijo mirándome en lo mas hondo de mí una embarcación de cubierta y velas capacitada para flotar habia de guerra y de comercio.
En la compraventa de Stalin la noticia de la muerte del marido de virginia (la penca de tuna) era una treta de esa mujer para que los amigos de Caraballo en condolencia llevaran algún presente que le sirviera para pasar unas semanas comiendo y bebiendo aunque fuera café, en su casa sin tener que abandonarla. Pero la gente les habia cogido las señas. Estaba enterada que ella habia limpiado un cuartito para ir guardando las prendas y presentes que según su poder imaginativo, llegarían, habia creado un muñeco fatuo que le estimulaba en los gritos y sollozos romántico que ese espíritu obsesivo racimo de maldad concebía inyectada desde la intimidad de sus féculas gelatinosa, por una luz muy débil como la que decían sus abuelos se podia ver desde la ventana de su imaginación en los entornos pantanosos en noche de sosiego luego de relámpagos y alborotosos truenos. Eran gritos como lustración de diablillos salidos de un polvillo de pólenes de margarita en los jardines de una pasión fingida. En esa ronda de sollozos adoloridos habia un espejo de falsas miradas en un vidrio empeñoso que en ves de luz se reflejaba la careta de un máscara sucia con tinta de hipocresía morada.
En la casa de Gerardo y de Juana llegaban los hermanos Negro y Juan. Dejaron sus intereses para visitar a la esposa del amigo que en busca de nuevos horizontes cruzó el océano
en una barcarola que el poeta llegó a llamar de barro delicado. Allí llegaban con los bultos de alimentos en faldiqueras de papel, eran fundas hechas con el amor que requieren las ausencias preciadas como sellos de fraternas tintas.
-¡Buenas tarde!- dijo Juan, con su voz ronca.
-¡Buenas!- saludó en contestación, la señora Juana. Y entre risas y unas lágrimas recibió los víveres que los hermanos habían llevado como verdadero amigo. Ampliar
-Dígame doña qué se ha sabido -expreso Negro- de los viajeros, especialmente de Gerardo y del marido de Virginia. Juana miro el rostro del pequeño Natanael, que con menos de 2 años, en su cerebro de madre, le pareció que deseaba responder al padrino y amigo de su ausente padre. -Es muy poco lo que he sabido de esos locos, según Virginia… a Viriato lo hallaron en una gasolinera con un arpón en la espalda. Sin embargo, compadre, de lo que sabemos se cree que es una técnica de la vecina Virginia para conseguir llamar a la atención de sus amigos y de sus compadres. Los hermanos sonrientes se despidieron prometiendo regresar cuanto se lo permitan las circunstancias del negocio.
En la delegación de Castaño, en Bayamón, la policía entregaba a Viriato Caraballo, a Genaro Moreno los papeles para regresar a su país el poeta se mordió los labios porque tendría que pasar una noche más sin papeles hojas donde estampar sus análisis… yo escribo por inspiración ni por inyecciones de un misterio… mis trabajos tienen raíces en las raíces sociales como un equipo que hace su trabajo en conjunto…en las calles de las cuadras, de las juntas y convites de vecinos, en las comunidades al no interesarme lo individual quise conocer la opinión de cada uno de los allí presentes. Luego le dije que no tenía la menor duda que mañana estaríamos en uno de los cuarteles de Santo Domingo y así fue… pero en la casa de Virginia los gritos y sollozos románticos continuaban, se escuchaban hasta la cancha del colmado de Ramona Medina, la madre de Fran Muela, quien años mas tarde muriera de improviso, y en la casa de Juan Barba la música de un equipo de música que sacaba los domingos en la tarde impedía que las quejas salidas de la garganta de doña Virginia, ascendieran al colegio del señor Cariño. Sólo los decibeles de su amplificada garganta, que recibiera con largos alaridos al señor Viriato vivito y coleando, quien en vez de acostado en ataud, tieso como un fideo blanco, llegaba al barrio cantando la “Cama tiene Candela”, con los labios y los ojos morados y colorados de una alegre borrachera. En la casa Virginia “La Draga”, se oía la voz del marido pero él no escuchaba los sollozos románticos de su angustiosa mujer. Mientras pasaban los segundos de haber Viriato llegado a la barriada del Jabillar mas crecía la angustia de la leal compañera que decía entre lagrimas y quejidos -¡ay caramba, ay señores! Ju, juh, juh, esto si pesa. Esta carga no la resisto.
Nada más resoplidos de cuadrúpedos la superaban, estaba entrenada para gritar al marido que en vez de muerto estaba vivo. Un señor que desde el primer momento que Virginia resolutó comprar un frasco de Ginebra para ensayar la manera de recibir a su flamante difunto marido, se reía de ella, pero la risa, la iba introduciendo en un frasco, como el de ginebra, y en cada trago que combinaba con los sollozos románticos se lo cambiaba, a la Penca de Tuna que al sentir su viudedad frustrada gritaba más alto especialmente cuando se entera que el difunto bailaba en la casa de Barba a cinco casas de la suya. En la cancha Virginia oyó, el grito de boca de Viriato, que decía- Virginia por qué, por qué no me guardaste una sopita. De la que siempre hiciste… al saber que volvió cachondo. El señor de la risa le pasó el frasco entonces al estar vacío pegó un salto al unísono de un grito de una gata en celos cayendo con los síntomas de locura… y fue ahí donde cambió los sollozos románticos por aullidos venéreos…
Stalin y el señor Isaac que fueron para saber de los viajeros al oír tantas barbaridades se devolvieron y consideraron que estarían en un lugar en un lugar equivocado a una hora equivocada y obtemperaron a volver más tarde.
J
En la estación de Castaño en Bayamón, Genaro y el “viejo” son informados, que el dominicano que los ayudó, lo habían hecho prisionero, acusado de infringir las leyes de emigración entre varios cargos los se le imputan complicidad con dueños de viajes y con viajeros; por haber dado muerte a tres mujeres; por relacionarse en ceremonia sexual con los cadáveres ante un altar en una cueva en Aguadilla, y ayudado por un hombre alto, color amarillo, de contextura recia y tosco, a quien mantenía escondido en la finca de Antolino Pascual, y a su mujer Anicacia Torta, ambos de formación Bahaís… a este lo chantajeaba a sabiendas que habia estrangulado a Dolora Ponce en una actitud bestial no aclarada pero se cree que fue por defenderse de la difunta quien metida en celos intentó cortarles los testículos porque en la cama le hizo algunas referencias de los glúteos de su hermana gemela.- eso si no te lo aguando, madito come congo - había dicho Dolora pero es cierto que ambas me merecen- respondió el “Salvaje” de nombre Maguan Jiménez, natural de Arena Gorda, en la costa de Higuey República Dominicana. Genaro y el “Viejo” recibieron los documentos esa noche y partieron al siguiente dia para Santo Domingo.
Sin embargo al poeta y al técnico como llamaban Frank y a Gerardo, lo mantuvieron por seis dias retenidos porque según las autoridades eran individuos sanos llenos de buenos propósitos que aunque no era en término pedagógico una metodología merecían ser recompensados por la sociedad donde permanecieron sin causarle daño a ningunos a nada ni a nadie. El poeta consideró esa actitud como una treta mañosa de los imperialistas-- algo buscan con nosotros --estaremos atentos a todos los movimientos de la moscas que estos nos tienen preparadas para averiguar donde esta la llave que abre la cerradura de los viajes ilegales. Y si no es eso- interrogó Gerardo
-¡Bueno algo es!
- -¡De susto no me moriré!
-Esperemos- espetó el poeta. Minutos de cientos setenta segundos pasaron y fueron llevados a un salón donde habia varias mesas de trabajos, por un oficial de la baja estructura policial. A Frank lo colocaron con actitud robótica en una maquina de escribir con memoria electrónica; a Gerardo con la misma actitud lo sentaron en una mesa más alta que su cintura y hubo que cambiarle la silla giratoria. Gerardo tenia ante sus ojos un plano que habia perdido desde hacia cinco meses donde aseguraba que podia fabricar circuitos integrados sustitutos de los acumuladores o baterías… y podia fabricar un detector de humo empleando chasis de radio y chasis de televisores… ambos cenaron bien con jugos y agua fría para tomar tibia para el baño. A las ocho de la noche supieron que el objeto de su retención en el territorio prohibido era para que Gerardo compusiera una planta eléctrica de la delegación y a Frank para que escribiera doce cartas una para cada oficial de la delegación interponiendo el encanto y sabiduría que según del poeta se sabia, a fin de que sean aceptados por las doce hermanas hijas de un pastor evangélico y de madre Bahaís. Cuando supieron las atractivas razones sintieron deseos de rascarse la cabeza pero teniendo en la mano izquierda la ametralladora del Che y de Caamaño, no pudieron. Esa imprecación se convirtió en la antonimia, cuando a las manos zurdas llegaron dos pequeñas cervezas presidente tan frías que para sostenerlas necesitaron los ruedos de las faldas de las camisas.
--“Los detectores de humo perciben el fuego en su primera fase y activan una alarma sonora para que los ocupantes del edificio puedan evacuar el lugar a tiempo. Estos dispositivos detectan el humo, y a veces el calor, de diversos modos; en este caso emplean una cámara de detección llena de aire ionizado. Los rayos procedentes de una fuente radiactiva ionizan los átomos del aire de la cámara. Las partículas cargadas transportan la corriente entre las placas de la parte superior y del fondo de la cámara de detección, que actúan como electrodos. El humo que penetra en la cámara atrae las partículas cargadas, reduciéndose la cantidad de corriente que pasa entre los electrodos (ver a la derecha). Cuando se detecta una caída de corriente, se envía un mensaje a la unidad de control que activa la alarma.” Lo leí en la enciclopedia Encarta- dijo Gerardo al policía que le entrego la tercera cerveza que destapó con los colmillos, como el “salvaje” los cocos, en Miches. Tres años y doce dias después, Gerardo se encuentra sorpresivamente con el poeta Frank quien habia sido nombrado por el presidente de la republica asesor poético del poder ejecutivo… me contó expresaba, -Gerardo- que se sentía mal porque a quien el presidente debía nombrar era a Efraín Sánchez Soriano, que se moría de tristeza y de hambre en las calles de Santo Domingo. Lo que yo necesito- me contaba el Poeta Frank- es publicar mis libros, lo que necesitamos los sacados… los excluidos es protección para que la literatura independiente sea conocida por los pueblos, por ese pueblo de trabajadores y de trabajadoras. Pero les tienen miedo a versos como los siguientes y me los mostró.- He perdido el camino de llegar con mis palabras hasta la fuente la que sacia mi vitalidad.
Camino entre cañaverales y callejuelas entre plantones de yucales y guandulares. Que me ofrecen féculas reales caminos entre hierbajos de dolencias entre espinas y vegetales. El olor a pinos y albahacas rompen los reflejos petroleros, andando sobre las cuerdas de las pulidas piedras prefiriendo andar por las negras primero. Andamos en las superficies de las feas y rústicas encima del brillo del auro fervor calido en los jabillales cotuisanos, o en bonaerenses petronilas zanjas, allí pegado a las espinas de los pinos rascarme la espada que nunca vigiló la retaguardia.
El ruido de carros y de camiones enturbian mieles en mis sienes enfermizas cierran las válvulas de mi costado izquierdo Evitando correr la sabia tierna de aquellas sonrisas. Envenenando las aurículas evitando mi honda respiración en la pureza de las plantas fieles y leales entre peñascos y sombreros de palmares.
De los anones caen gotas armoniosas que utilizo en mis soldaduras para truncar el paso de humores amargos sobre las pasiones de un amor tirano. En las uñas de otras manos caen hojas de guamas, de pomos, de jobos, y de auyamas sobre el abdomen de las gramas en las piernas de las verdolagas hacen nidos las sabandijas escuchando el coro de lenguas coloradas de los camaleones y de los lagartos arbolarios. Mientras en la tarde en la vieja montaña, un guerrero saca astillas a una arrogante palma entre coplas alejandrinos y coples que ahuyenta a los cuervos blancos que producen truenos y relámpagos ciegos alumbrando las sendas del arado, cerrando el paso a las huellas dejadas por los burgueses toros y caballos… una joven yegua pare un mestizo de relincho manso con piernas mandingas… el rebuzno de un humano lo espanta del entorno y se aleja del susto de la madre. Ahí muere el sosiego de la palma. Ahí queda el encanto de la primeriza que perdió la cría con el hilo la mortaja que envolviera el cuerpo de la abuela.
Aquellas vías estan selladas de ratas urbanas doradas, no las quiero para nada. Sobre sí pulula la muerte vestida de lujosos trajes amarillos, blancos y morados. Fueron vías con atravesaños colorados por donde corrían en oropeles los tesoros del Estado… eran hileras que dejaban los reiles y volaban sin tener alas los caballos en vuelos singulares llenaban arganarios y serones que en una esquina de la palacete guardaban hasta que volvieran. No las quiero porque lamen el erario, por el olor a moneda de sus labios por la hipocresía que germina de sus risas sarcadonia y demonical… que lamen el oído como venéreas a caballos proxenetas de carrera; no las quiero porque en esas vías las lombrices y las moscas electrónicas cuidan el dinero que le robaron al pueblo fríen huevos coceen panes, rompen camisas, quitan corchos a botellas salidas de industria… de las fábricas marmoleras de los depósitos de sal y yeso.
Por aquí en el camino que ahora canino ando descalzo puedo caminar sobre las calzadas con mis manos de caoba construidas. Hechas con las espadas de sufrimiento mis dedos y mis dolencias.
Me visto con las hojas del maíz y duermo sobre el canto de las espigas y de las mazorcas. Rezo, camino, corro, canturreo con las hojas del cafeto y del naranjo no siento tristeza, ni abulia ni pereza vivo en los donaires y melódico ritmo galleril, en el floreo del barrancoli y de las flores de campanas y de los azahares.
Busco de la camisa de mi abuela, busco los dientes y la lengua… alguien se ha robado esas prendas, esos, gajes con los anillos del poder de los mandingas el anillo de mis tatarabuelos, evitando la correspondencia, a mis dedos de carnes de pueblo. Alguien también se llevó la esencia de sus moños dejó colgando de las orejas al margen de un mar de tambochas y feroces guabinas perdonen quise decir pirañas llegado hambriento de otras arenas.
También quisieron robarles los pies y las sandalias para evitar que enseñaran a bailar a sus hijos también la lengua para evitar que canten las músicas febreritas, cortaron las manos, para que no tomaran las llaves que abrieran las cerrajas donde escondían las escobas y poder barrer las basuras que los invasores arrojaban encima de las piernas de la dominicanidad en las calles de Santo Domingo, en julio del 1916, en la Barranquita, en salcedo y en el 65, en las salas del capitolio, en las ondas febreritas, en los sonrosados versos abrileños. Se llevaron las uñas entre las suyas para que las tamboras y los acordeones no interpretaran el merengue a los gigantes Arias y Rodríguez, a Martínez Reyna, y a Bencosme y a Blanco Sosa. Evitando que el pueblo pudiera interpretar las cuerdas y notas a favor de Caamaño y de Aurelio.
¿Dejaron los ojos vendados…? Pienso que la luz disipó las umbrosía que arropaba la consciencia de sus grandes dientes ni de la barba de don Augusto y de doña Victoriana, ni de Angelita, ni de don Juan de la Paz. Rompiendo el particular puente que verbi y gracias es muestra que no dejaron cruzar las cañadas que llevó a cualquier padre como don Evaro hacia el encuentro con la mujer que purificó a su madre.
Además lo hallé menos alegre porque según él tuvo que aceptarle el cargo al presidente para no dejar que su madre muriera en la calle porque el banco les habia quitado la vivienda la que tenía hipotecada. Se sintió muy bien al verme que no llevaba en la frente el número que el capitalismo me escribió en la frente y en la espalda, vistiendo con la marca, de los que nos aceptamos, piñas ni guayabas envenenadas.
--¡Ah! me contó el poeta Frank- que de las doce cartas, nueve fueron buenas y las otras tres no aceptaron casarse con los otros tres policías por haber sido trasladados para el Morro del viejo San Juan, Puerto Rico ascendidos ellas se resistieron como las mulas del carretón de San Jorge. Le expliqué que mis hijos habían crecido bastantes… que me desenvolvía construyendo inversores que hoy terminaba de entregar el número 135, a la compañía me que patrocinaba. Que no me estaba yendo mal. Estoy sacando beneficio a la mala administración gubernamental, en todos los órdenes le dije. Comprendo perfectamente lo que me explicaste de la falta de protección gubernamental a los artistas independientes. Debo dejar por las verdes gramas las pisadas que quisieron los imperialistas poner en mi vientre de poeta- me dijo.- pues sí… querían darme y me ofrecieron la visa con residencia permanente a cambio, de que escribiera un libro en prosa resaltando las virtudes de los gobernadores que los Yanquis tuvieron en Santo Domingo, en sus varias intervenciones y menoscabar las actitudes de los revolucionarios, en la Barraquita, y ensuciar la vida del héroe Cayo Báez, y de los guerrilleros del Este a los que menospreciaron con el nombre de “Gavilleros” ese mismo dia me entregó dos ejemplares de los libros Encrucijada de un viajero y de “Gigantes del Noroeste”
FIN.

No hay comentarios:
Publicar un comentario