domingo, 20 de septiembre de 2009

La Ventana de los Lagartos. Novela

La Ventana de los Lagartos.
Profesor Víctor Arias



-- 1963.hogar de los Cruz Medina… Arias.
Guanabanilda de los Anones. --

Las sosegadas aguas del Bajabonico bañan las blancas piernas de Kaseny Trejo y Trejo, besan el talle y de pasos humedecen los carnosos labios purpurinos en las sombras de los seculares anones, decenas de garzas reales anidan en parejas. El sol ebrio de calor, vomitaba energías demoníacas en las espaldas de los cortadores de caña en las fincas de los colonos de Bajabonico Arriba. En un pino de madera blanca, dos viejos cuervos negros espiaban los senos erectos de Kaseny, que se abrochaba la enagua color amarilla, asustada con el vuelo por el vuelo de las aves, creyendo que eran humano miraba para los lados llevando una toalla de mampara para cubrir su adorable cuerpo. Dos púberas palomas la miraban confundiendo el parecido de sus plumas, se posaron encima de la batea que luego encima, de la circular cabeza llevaba hacia la casa de sus padres. Las palomas parecían envidiar la lozanía y frescura de la piel de la paloma humana.
Eran las 11 de la mañana del 24 de septiembre, tenía que asistir a misa del dia de las Mercedes. El peso del lebrillo por las ropas mojadas, mordía los tendones del cuello, subió a la empalizada sombría del cañaveral del señor Luis Trejo mientras unas cuantas vacas que arriaban Constantino Victor y Marcelino Silverio, pasaban hacia el río a saciar la sed de los soles de Septiembre. Los arreadores de las reses miraron las axilas eróticas, ambos sintieron el deseo de amarla.
La zafra terminaba, se enteraba por los quejidos de la sirena conocida como el pito de Pérez. Eran quejidos de dolor y de lamentos, simbolizando la pérdida sustento para la familia cañera. Los estudiantes se orientaban para ir a la escuela por medio de la sirena que anunciaba el cambio de guardia de entrada y de salida de los trabajadores.

Marcelino como Constantino Victor, miraba a la adolescente, un nuevo camino tuvo que emprender y se incorporaron a la escuela secundaria. Ora atendían a los animales ora estudiaban, recogían las frutas y buscaban las leñas.
La silueta de Kaseny no se le borraba de la mente de Constantino Victor. Cruzo la carretera pensando en ella, entro al aula sin poder disipar esa imagen, la imagen del río. Ocupo su asiento al lado de Nelson Kinsley Mena quien hablaba de la clase media. La profesora invitó a proseguir con las guerras punicas. Arias vio la palidez de la cara de su amigo, pero habia seguridad en sus palabras ---“fueron luchas entre Romanos y Cartagineses por obtener el control de la Galia”, no de Cilicia. Nelson miró con aprecio el rostro juvenil de la estudiante Nancy Silverio. Arias continuó enumerando los hechos de la guerra en cuestión. Habló de Ercipión el africano y de Aníbal el Cartaginés. La segunda-- dijo Arias--ocurre en el año 218 hasta el 201. Aníbal fue derrotado en Sama.
En el receso Constantino Victor se reunía con Ramón Sandoval, con Santo Ventura, con Frank Sosa, con Teléforo Reyes, con Nelson, Edgard Erickson, Alberto Peña, Heriberto de la Cruz Díaz, con los hermanos Cecilia y Rafael Tamayo pariente del vicepresidente de la republica.
-- Era la cosecha humana, postiranía y pre guerra de abril la que se movía en los pasillos de un edificio viejo donde la alegría y el deseo de aprender se juntaban en el liceo que dirigía el profesor Andrés Brito Bruno. Dentro la totalidad de fruto de esa vendimia como cosecha de uva estaban Constantino Victor, Alberto Peña, Chile, Damny, Cristina, Charro, Nancy y su hermana, Cecilia y su hermana, Fufo, Chito, casi todos hijos de las manos culturales de los maestros Rafael Fello Fernández, Ana Pichardo, luego las del señor Don Tico y don Andrés Brito Bruno, Doña Elsa Cabrera, de Alfonso Martínez. La cosecha cada dia crecía mas por que en el entorno rural habia una cantera inagotable que como viandas crecían detrás de la luz del saber que estaba en las paredes de ese caserón que como una masia guardaba en sus entrañas las herramientas que para pulir y domar se necesitaba. Cada vez mas se levantaban como levadura el profesor Javier Cruz y Cruz, Antonio Severino Sergio Rafael Pichardo, Doña Nanón de Oliver, el profesor Martínez de apodo Momón, Remigio Minaya y Teresa Arias. --De la comunidad de Altamira donde aun no habia estudios secundarios asistían a las mismas aulas secundarias Pedro Mendoza joven de esmerados elementos conductuales y de brillantes querido en las aceras docentes, Sergio y sus hermanos Sarita Valdez con dotes extraordinarios, Aníbal Alvarez individuo de avanzada edad que asistía solo a los exámenes por estar fuera de la edad, Filgia Amparo Cabrera Arias, Lina y otros que ahora he dejado escapar, Arias los veía con orgullo y con sumo respeto no se consideró amigos suyos pero lo sentía compañeros. Hoy Sergio Sarita, Pedro Mendoza, Ramón Sandoval son prestigiosos médicos en el ámbito nacional y en el internacional. Rafael Tamayo hijo de nuestro municipio Chito Sufron Guzmán, Freddy Sandoval, Santo Ventura, Juan Tomás Diaz Leonardo Mercado, Socorro y Aura Reyes como otros han descollado

No hay comentarios:

Publicar un comentario