martes, 10 de noviembre de 2009

FRAGMENTO DE UNA NORIA EN EL CAMINO




La represión aumentaba con el paso de las horas y el acercamiento de la contienda electoralita, el dolor andaba por calles ensangrentadas con los muertos y con los heridos, con los cañones y las culatas de los fusiles, de los incontrolables, de la banda colorada. La fábrica de pintura ya no fabricaban de otro color, querían, ese era el propósito, teñir de sangre hasta las rocas y arboledas de las nubes, pintaban las cortezas y los troncos de palmas y cocoteros, las barandillas de los puentes.
En las cárceles de los pueblos guardaban prisión dirigentes y líderes regionales, municipales, la muerte emergía con la guadaña llevaba la bufanda colorada y se ufanaba de llevarla. Hablaban de la obligatoriedad de quedarse en el poder a “jachas y a machetes” ay que estar en el parque antes de irnos a la revista del doctor. Si voy desde que amanezca. Yo también… llevo 23 vehículos forrados de rojo cuando se termine la pintura roja lo pintaremos con la sangre de los presos políticos y los estudiantes revoltosos de la universidad autónoma.
Yo recibía las preguntas de los alumnos, como un regalo el día de mi cumpleaños, ya que para ellos era un familiar, me lo había ganado, así me veían, así lo sentía yo… dije adiós, y me fui a la casa para luego coger a la de doña Hilaria Sandoval, de paso, a la de doña Emilia, para saludar a Ramón Demetrio y a Freddy Marcos, ambos graduados de Medicina y de comunicación, en términos respectivos. El olor a maní tostado y a Jabón Palmolive al llegar a la Ovando, me llegaban por los ventiladores galopando como yeguas llevadas por vientos otoñales, en horas vesperales. Ofelia estaba en el baño arreglaba las habitaciones, a Hilaria le agradaba verla limpiando los baños y lavaderos, no le agradaba ver que su hijo se comprometiera todavía. Miraba a Ofelia, con buenos ojos pero no para nuera. Es una gran mujer. Fue mientras pensaba para la cocina y frió los plátanos, el salami, los huevos y las batatas. Pienso que es franca y leal, posee dignidad y grandeza de espíritu las cualidades que más admiro en un ser humano. Gemela de lo noble, adornos que busco para Freddy Marcos. Pero a quien ama es a Ramón Demetrio. Qué te ocurres tía, tienes la cara de maestra viuda nerviosa… Estoy molesta porque me interrumpiste pero, por haber sido la primera vez voy a perdonarte.
Demetrio sintió que el corazón lo golpeaba con los puños de Teo Cruz, cuando vio los hombros desnudos de Ofelia la buscó y le pareció que levitaba en la habitación. Me di cuenta que si continuaba produciría reacciones emociones eróticas y no había condiciones optimas y mucho menos apropiadas. Devuelta a la sala le dije a tía si no te interrumpo hubiese dejado aburar las frituras y todavía, aúlla como lechuza celosa. Me gusta lo que me dice Demetrio porque conozco tus intenciones… pero debo ir al espejo. Tía Emilia qué vamos de comer en el almuerzo… usted anda cucutiándose demasiado los terminales de los sostenes. Cúa, Cuá, Cuá… tu si te atreve conmigo sobrino. No hombre tía es para no ponerme a llorar. Sin embargo estás diciendo la verdad. Lo que no se, y lo consultaré con Ramón, ahora que es nuestro médico familiar, por qué sólo me ocurre en el seno izquierdo. Pero yo la miraba y mi tía era hermosa solo que iba entrándose a los bejucales de quinta décadas, mas, no había sido estrujada y nadie me lo ha dicho… creo que entra en calor cuando nota que Demetrio y Ofelia de acarician, no por envidia, no sino cuestión de la naturaleza que es voyeurista… yo se que cuando Marcos y yo comenzamos hablar de huevos de guinea terminamos hipoxifílicos y eso es un peligro, vengan que se ponen duros los fritos… son plátanos mocanos, ¡jum, ya saben! Quién sabe si tenemos huir para las montañas… nuestra risa llegó cuadrada a la casa de doña Hilaria, donde Arias terminaba de llegar.
La llegada de ESMERALDA, desde Venezuela, cambió la rutina, y, el ambiente en alguna cosa fue diferente se puso más ameno y meno pesado.
¡Ofelia, Demetrio! dijo Marcos, tengo el gusto de presentarle a María Esmeralda, es amiga de Emilia y nuestra anoche llegó de Caracas, donde reside. Muchos gusto, contestamos agregó Ofelia bienvenida a su país nosotros, estábamos contentos y quisimos brindársela a Esmeralda.
El gusto también es nuestro, y es de buen agrado conocer a los amigos de los míos. Me encuentro entre familia. Yo agarré las manos de Marcos y me puse de pié… yo Emilia doy gracias a Salomón que supo orientar a mi sobrino a olvidar las diabluras de Esperanza Mota. Fui a la despensa y Ofelia y yo salimos de compra fuimos en el saltamontes. Yo iba con miedo ninguna de las dos llevábamos cascos.
En la casa de Hilaria sólo se hallaba su hija Grecia acompañada por una vecina, desgranaban guandules, decidí marcharme pero regresé con la repentina aparición de Ana Sandoval, pequeña Morena de rudos cabellos cortos, de limpias sonrisas y de claras miradas. Ana como yo, éramos de Bajabonico Arriba, paraje de la sección Pérez, en el municipio Imbert de los Cañafístoles, nos tratábamos por los cuatro costados como familia cercana. Sus Padres: el señor Néstor Sandoval, hermano de la señora Hilaria de apodo La Niña, y la señora Francisca Silverio Tavares, amigo y pariente de Evaristo Cruz, mi papá. Hablé con Ana del arroyo Capitán, del señor Quintín Bonilla primo de Néstor y de Hilaria. Cuando le vi llevando una falda en luto me contó de la muerte trágica de Alisio, su hermano mayor. Asesinado en extraña situación aun no aclarada. Habían pasado los primeros 7 meses, y “yo como sabes tú, continúo viviendo con tía Niña” supe que tienes dos y que eran tres niños, tía Niña nos explicó lo trágico del pequeño Iván. Echa las cáscaras en esa cajita pero no me las votes que las empleo como abono de las flores. Está bien Grecia. Me voy, hasta luego vecina.
En la casa de Emilia unas botellas de gaseosas se cayeron y se migajaron, para mí tía volvía a la adolescencia cuando veía escenas de enamorados cerca suyo. Vimos televisión luego de cenar, era costumbre ver las Sombras Tenebrosas, esa noche la principal escena fue donde el protagonista se enfrenta con unos vampiros. Pues al verla tan entretenida nos fuimos a las habitaciones. El encuentro con Arias, en la residencia de los Sandoval, fue suspendido, para luego de la celebración de otro aniversario del asesinato de Abel Amín Abel, del 24 de septiembre. Los planes volaron como palomas blancas, entre plomizas nubes, entre viajeros carros, entre chatarras de campus universitarios. Entre virutillas de aserraderos donde las huellas quedan marcadas en las caobas y cedros exportados con los bellos troncos nacionales, entre vuelos del olor a sexo nos quedamos dormidos sabiendo que no eran plumas sino sábanas donde compartíamos caricias en vez de estar viendo telenovela o analizando los acontecimientos de la víspera. Los hechos electorales. Despachamos al profesor y no fuimos por el entorno del penal. Ahora éramos cuatro. Compartíamos caricias en parejas. Doña Emilia convidaba las manos a poner ternura y caricias tiernas a los terminales de sus pechos ardientes. Pero yo a pesar del ambiente sentí varias deflexiones, la flacidez porque llegaban a mi mente los 175,000 votos de Luis Homero Lajara, lo consideré como un fracaso de la oposición que duraría por década para curarse o restablecerse. Cruzaron otras ideas en escenas, las más notorias el fusilamiento del coronel Caamaño y de los otros guerrilleros en Nizaito, la muerte de Allende en el Palacio La Moneda, al llegar la madrugada pudieron más la manos de María Esmeralda y de Ofelia que las enseñanzas revolucionarias. Doña Emilia pasó la noche durmiendo, tuvo un sueño recuperador en los tiernos brazos de Morfeo. La mañana favorecía más a Marcos y a María Esmeralda, que a Ofelia y a mí… en la práctica sexual sin arbitraje, donde la concentración de las partes competidoras es buena y normal, para recolectar el éxtasis, los frutos y cosechas de la placenteridad cabal.
Hablen con el profesor Víctor, a él le agrada hablar de esos asuntos, me quité del vector y giré hacia la izquierda donde el Prof. Del Orbe no pudiera verme, cuando venga en su hora interróguenlo. Lo saludé. Buenos Días profesor del Orbe. Buenos días Prof. Víctor, me miró.
Los muchachos no me interrogaron sobre ningún lo hice y pareció que cayó por arte de magia. El tema era doña Florinda Soriano. Escribí la Podredumbre humana, 40 minutos eran poco para desarrollar un tema tan atractivo en las aulas de la Victoria, donde había estudiantes como Salvador Mejia, Francisco Fabián, Daniel Javier Moreno. Expliqué casos de corrupción y de dobleces. El curso estaba en celos. Buscaba ser satisfecho, me habían seleccionado como semental, no, semental no, como partero para ayudar a dar a luz… y ahí estábamos pariendo sobre las butacas de tercer teórico. Los alumnos estaban encinta y pasaban la edad del nacimiento de las criaturas, había que andar con rapidez para no dejar morir el feto. Muchas veces nos hartamos de frutas fuera del ciclo correspondiente apropiado para la conservación del estado saludable de lo que engullimos, si esto está en mejor estado, pues le hará bien en el criterio clínico, si no será un veneno matador de las células nobles, de nuestro organismo.
Los matadores de doña Tingó en los predios de Hato Viejo ebrio de sangre quisieron dar una muestra de lo nocivo que era luchar por la tierra, era tan asquerosa esa borrachera que se convirtieron en escenario de un Harén de necrofilia sardónica. Envuelto en excitante zoofilia, en la mente del capataz de Pablo Díaz se habían apagados las decencias convertidas sencillamente en cajones de inmundicias pútridas. La impureza perjudicaba la comunidad, se quedaba en los triíllos de huellas delgadas, del asesino y violador, del triple violador, habían cambiado la sangre por pus en vuelo de virus y vaho, del maléfico rámpano emanación de su mente carcomida por la ambición y la gula. Proveniente de las respiraciones mefistofélicas de un alma monstruosa menos que animal. Estos actos se llenan de misterios envueltos en quejas y alaridos, de mentirosos combinados de rencor y de maledicencias, de venganza y de vengadores. Bonifacia en el velorio, parecía un madrigal, comentaba “la vieja vivió trabajando y murió sin haber vivido” nos miran y nos creen perros es podredumbre, se pierde la dirección de los valores espirituales. La matan y asisten a nuestros bohíos a darnos el pésame. Eso es violación, descaro vampirizo, sadismo y necrofilia. Puercosidades, suciedad. Que dolor es perder a la madre, en circunstancias tales, y tener que caminar por donde los matadores de nuestros seres queridos se revuelcan. Verlos en las cuatro esquinas, es podredumbre corrupción Estatal. La ciudad que fuera ayer Atenas, ¿qué es hoy? ¡Circo agua y macanas? Así podrás gobernar. El individualismo nos va pudriendo entre bares y cantinas… soportando el hedor del violador que arrastra el lodo ensangrentado entre excrementos de sexo ultrajado… míralo sentado a tu derecha, alardeándose de haber matado además de la dueña a cinco marranas vírgenes, encalorizada por un berraco del cerdo pero el aberrante accionar se convirtió en un monstruo asqueroso. La piel de este salvaje de apodo Durín, era una cloaca repugnancia, la gente le temía, emitía señales demoníacas, aires putrefactos pestilentes y de retretes. Los estudiantes se movían y anotaban conceptos. Al siguiente día en mi clase se discutíamos titulares de periódicos: Asesinan a líder agraria, Familiares lloran la ida de mamá Tingó, Nietos de Heroínas pisotean y destruyen corona enviada por el gobierno… la que fue “Atenas del nuevo mundo, ahora es cueva de fieras” o de fiestas de vampiros, la mataron los descendientes de los que mataron a Jesús. No importan los espacios de las categorías de estos. Más de 12 mil han muertos luego de la guerra de abril glorioso. Les escribiré sólo seis nombres que de las calles se llevaron para no volver a verlo: Guido Gil, Henry Segarra, Eladio Peña de la Rosa, Homero Hernández, Ramón Emilio Pichirilo, Otto Morales y a Mirián Pineda
Quiero que me lleve después del desayuno a los lugares donde cayeron los últimos dirigentes que el pueblo no olvidará jamás. Los más destacados en los doce años, dijo a Marcos, María Esmeralda. Mira ese contén aun ensangrentado ahí mataron a Eladio Peña de la Rosa, siguieron andando y con la punta de un lápiz señalaba los indicios del horroroso crimen, ahí fue, lo dejaron moribundo y ya en el hospital Ceara dijo adiós a la vida, porque criticaba el comportamiento gubernamental. Al propio presidente Balaguer, le sugirió marcharse del país si no podía controlar, si no puede dirigir en país en sentido democrático abandónelo, si no puede controlar a los guardias y policías y a los aparatos afines usted debe renunciar y marcharse junto con ellos. La intolerancia, el abuso de poder el sistemático golpeo, era radar dirigido con rencor y con odio, y sarcasmo ácido contra los limpios periodistas no venales. Protegían a los mercenarios, el odio se multiplicaba como la verdolaga y las cizañas, esparcido por colinas y cañadas por los barrios y bateyes, en todo el territorio donde las brisas llevaban el vuelo de las mariposas, entre ensanches calles triíllos y montañas. Molían toneladas de odio por eso en las doce noches de largas pesadillas aparecía en cualquier esquina el cuerpo sin vida de hombres de mujeres revolucionarias, estudiantes, mujeres hombres, no respetaban el sexo ni la edad. Buscaban la prebenda, el endoso para retirar la paga. Había un pacto diabólico de campaña, que al subir al poder entregaban la vida de opositores como si sencillamente subir a una mata de palma o de coco y meterle un cuchillo para que el porquero recoja los racimos y los lleve a la pocilga. Marcos aclárame eso que dice del pacto. Je je, no me hagas caso es un parecer… de una mente afiebrada… conoces la historia de Fausto, la historia que Goethe, narra de un médico. Claro. Algo parecido ah bueno, aquí los candidatos hacen promesas de entregar el almas diablo si este le favorece en las contiendas electorales… cuentan de muchos que en su gobiernos pagan con la carteras de oposición, pero luego hablaremos de eso y continuemos, que ese temas tiene sabor a chambre de charlatanerías. Esmeralda me dio un beso y dijo yo no dudo nada de eso y hasta creo que es así y en muchos países se ha dado. Es un método. Los hijos del pueblo en los altares de los chiriperos, por eso se ahorcaban los acreedores del banco agrícola, por eso por que la siembra fue atacada por las manos de los incontrolables. María Esmeralda era estudiante de comunicación social en Maracaibo en Venezuela, le interesaba los hechos de muerte ocurridos después de la muerte del tirano y la tiranía, y para hacer el monográfico debía ir a Cuba por lo mismo luego de la caída de Batista y en Nicaragua después de la muerte Somoza. Así mismo en Haití y en Venezuela.

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