sábado, 20 de febrero de 2010

pags. de Una noria en el Camino de Prof. Víctor Arias



palacio de la Penitenciaría Nacional de La Victoria, D. N.


Días después descubrí que mis muchachos se sentían bien cuando lo mencionaba por los apellidos de sus padres. O por sus nombres propios no por apaletivos molestosos muchas veces ofensivos pero en realidad no fue un descubrimiento, ya que conocía el valor socio pedagógico del hecho. Pero seguí aprendiendo uno por uno los nombres incluso de las madres. Recurso de mucha utilidad en el proceso enseñanza aprendizaje. Al niño travieso cuando lo llaman por su nombre y le pregunta por sus padres, la actitud es de cambios. Los de buen comportamiento los mantienen, en cambio cuando el maestro o la maestra emplea motes como por ejemplos- mira tu para ¿dónde crees que vas? ¡O escuchas mequetrefe! El alumno se hace más rebelde y enemigo hasta del entorno familiar.
Mi casa estuvo desde mi llegada a la escuela llena de visita, de la comunidad y de estudiantes de todos los niveles incluyendo universitario. Interactuando me movía entre los grupos de la sociedad urbana entre los grupos culturales, estuve en la sociedad mutualista, de cuando en cuando, iba hasta la puerta principal de la Penitenciaría Nacional. Llegué a compararla con una fábrica, pero no quise decir de qué… anduve las calles cortas del barrio policial, ningunas tenían nombres, se diferenciaban con el número ordinales, de primera, segunda… etcétera. Saludé a Samuel Reyes quien en principio no era del todo franco conmigo ni con mi esposa, pero que poco a poco fue entrando como los demás al ceno de mi núcleo familiar. Yo nunca quise dejarme llevar por los prejuicios, comprendía que era policía no reformista. Y as esposa Nereida Cruz Lendof, era maestro de sus hijos e hijas. Era Samuel el menor de los hermanos Reyes Rodríguez, de casi una decena de varones. Jugadores todos de pelota. Se le decía el Mateito Puerto platense.
En el receso, estuve en la dirección donde el profesor Guarionex Del Orbe y del Orbe decía que el presidente de la república era buen gobernante decía por ser un manejador de pedagogía de las imágenes. Ponía como ejemplo el caso del general Elías Wessin y Wessin, para que vea- decía- llamó al alto mando militar y le ordenó sentarlo ante las cámaras de televisión de canal oficial, aparentaba estar crucificado, amarrado con los brazos en el espaldar de una silla común frente a los televidentes…acusándole de conspirador impenitente. Esa actitud del presidente de la república ocurre luego que el general Wessin dice que un general deseaba asesinarlo.
Pero profesor-señala Calzado- eso no asegura ni aclara nada, no ofrece luz que nos manifieste cualidades de un buen gobernante, del que con tanto empeño usted habla… suspende la exposición para mirar al profesor Manuel Antonio Prenza, apodado Manolo, quien dejó caer una moneda, le guiñó un ojo a Ramón Antonio Quiñones, de apodo Negro, en ambos halló la sonrisa cónsonas con su parecer. Me miró pero me dí cuenta que creyó que mis apuestas estaban a su favor. Entre el director y el profesor del Orbe existía magníficas relaciones, empero las diferencias de criterios ideológicos eran kilométricas. Las de Manolo y de Negro maestros con una sola tanda eran buenas, además era nativos de La Victoria. Calzado aceptó como buena mi actitud, era un captador de relaciones públicas. No podía equivocarse con mi manera transparente de actuar.
Pasaron unos días comenzamos a conocer gentes, ibamos en la prima noche a la casa del director Juan Calzado de los Santos en la calle Vista Alegre # 12, ahí doña Gladys Sugilio, su esposa, nos trataba con afecto de viaja amistades. Ibamos a ver un capitulo de la novela Sombras Tenebrosas a las 7 y 30 de lunes a viernes. Doña Gladis y Calzado eran de la parte este del distrito nacional entre Vila faro y Mandinga, padres de Yeya, Raúl y de Jhonny. Guarionex vivía en la José Soriano no. 33, a escasas casa de la nuestras. Su esposa se llamaba Juana Frías, de color blanca sus venas eran azules, natural ambos de la Vega. Padres de Felipe, Víctor y de una de alrededor de 6 años. Todos fueron mis alumnos. Del Orbe había sido policía pero en el aula no era arbitrario.
Mi esposa era pariente de Amparo como también nosotros. La victoria tenía una población flotante y viajera. Algunos se iban quedando con el aire de Ozama y de Yuca y Tosa.
En clase con los niños de segundo, del primer nivel, pregunté a una niña… ¿dónde vive, Julia? En la Virgen. Uno de los parajes más cercano al conglomerado urbano.
-Yo – dijo Emilio- vivo en el Aguacate, pero no voy a esa escuela, porque ahí, no se da casi nada de clase.
-El conejo vive en primavera- manifestó, Rogelio, sin que se lo preguntaran.
-¡Profesor, profesor! Casi voceaba Carmelo, quiero decirles los nombres de los muchachos que vivimos en la Culata y en San Joaquín. No nos quedamos allá porque el trigo que allí cocinan no huele como el de aquí.
-Unjúuu, manifesté con picardía yo.
-¡Ansina es profe!
- Qué es eso de ansina…
-Carmelo se rió y dijo Sí,
-dime cómo lo cocinan aquí.
-¡Anja, Anja! Con recao, con ajo, picapica y con carbón y además lavan los platos. Aquí hacemos filas para comer. Nos sirven a todos los niños y a las muchachas.
- nosotros traemos “nutras cucharases” me quedé sorprendido por la forma de hacer la concordancia, y recordé las razones dije: son históricas, sociológicas y hasta económicas.
La Padre García, se nutría de escolares que se movían desde los más remotos lugares como Rancho Arriba, de Los Moreno, de la Ceiba, de la Culata, de la Caoba, de la Virgen San Joaquín, del Aguacate y de Mata de Mamón. De Rincón Dorado, de los Rojas Reventón, de siete, del Ocho y de Santana. La victoria es mucho más grande que provincias del lejano sur fronterizo.
En Primavera no había centro docente, ni en Santana, el siete, el Ocho y en Los Rojas, la población escolar era muy baja. Las casas esporádicas tenían un pequeño jardín o algunos patojos de saraguey o de guayabas palo de leche y jobobanes, brozas y basuras por el influjo de los cañaverales del central Ozama. Pero era tierra excelente, abundaban las lombrices en las raíces de los guayabos y del palo de leche. También a orilla de los triíllos y carriles, caminos reales, las sombras de altas matas de mangos de varias clases, era para bendecirlas.
Amparo encendió un cigarrillo, yo la miraba de soslayo, después le pregunté – ¿qué piensa de esta población? Que voy a decirte si en cualquier parte del universo, a esta hora, hay un niño llorando y otros jugando. Victimas de las muelas del latifundio, ahogado con y en su propio sudor. Con la cosecha de inocencia y propiciado por el imperialismo, han aprendido a ignorar, y la lámpara de la imaginación se les ha apagado. Y si la escuela no anda rápido oscura se quedarán. Exhaló el último aliento que le quedaba del cigarrillo, y continuó con mayor interés escuchando lo que le decía. Ella quiso interrogarme pero hacía rato que caminábamos a pies por carriles y triíllos, la noté cansada como lo estaba yo, entonces al llegar a una sombra, en la entrada de ir para la Caoba, le di la espalda y en una piedra rugosa me senté. Ella enumeró razones y consecuencias de las penurias e ignorancia que viven tantas gentes en los cinturones de las grandes capitales, en los contornos azucareros.
La Victoria es un pueblo maravilloso, eso pienso, cargado de energías físicas, moral y espiritual, podría encender todos los electro-domésticos de la casa. Yo sonreí, entonces, ella agregó- eh, qué es lo que estás dejando de decir, y eso dice. Ahora y quien sabe cuantas han sido las veces que no te he entendido. Hágame el favor de aclararme eso. Porque lo que he escuchado es imposible. Óigame comadre, en cada individuo existe un universo, duermen millones de libras de energías muy buenas, que podrían encender el cambio y trasladar su hacienda. Ennoblecer en realidad dejando la oscuridad que ha vivido por siglos impidiendo cual muralla opaca, los rayos luminosos del foco o eje de la toma de consciencia real de los entornos familiares, cabe la máxima… la unidad fortalece si nos uniéramos buscando recursos físicos romperíamos la referida muralla opaca, y si no… producir los agujeros para girando alrededor de otros y esos de otros de otros… generaríamos millones de toneladas de calorías que las generaciones dejamos escapar. No todos generan, esas calorías con idénticas intensidad, claro que existen las limitaciones, muchas son podridas, contaminantes ensuciadoras, las aristas del núcleo universal. Hay parásitas generadoras de fangosidades gelatinosas que son demoníacas. Unjú es bueno decir también, que existen las dificultades que hallamos en el medio, las trabas de las fuerzas sociales, las trabas de los intereses, algunas natas y otras artificiales, virus enviados por los enemigos de la autogestión. Mediante las inferencias entre las interconexiones cotidianas. Pienso dijo Amparo, que tiene muchas razones pero esos detalles, casi nadie los observa. Sonreí y fumaba oyéndolas. Me acomodé en la roca donde estaba. Podía desde allí ver las cristalinidad del agua de río, desee refrescar mis pies.
Las miradas de los paisanos se detuvieron en el edificio de la fortaleza, pensaron que era un viejo almacén propiedad de los Manzuetas, de los Adón, de los de la Cruz… quién lo diría… era del pueblo de la nación donde guardaban a la gente que rompía las normas y las leyes buenas costumbre. Estaba pintada de blanco. ¡Qué horror! Y que lastimero- dijo uno de los caminantes- que se detuvo a encender un cigarrillo con los fósforos de Amparo que volvía a fumar. Comencé a tirar virutas a la noria. ¿Qué mira que le parece horroroso? Al darse cuenta que el coronel Molina se acercaba, se marchó sin responder. Iba a decirme quizá el hombre devora al hombre, ha creado el terror para matar al hombre. Y no lo asusta lo humilla. Con las galletas ya abrigos de acero-piedra. Hierro y acero. Eso es lo que es lastimero, pudo haberme dicho. Es también horroroso apoderarse de sus bienes y propiedades luego de haberlo devorado. Con torturantes manojos de engañifas.
¡Ah carajo! si te lo iba a decir, desde que llegamos al puente, pero al pasar de Molina y la maestra Rosa Mabrano, su mujer, se me olvidó. Algo ha ocurrido el vientre de roca ese… que anoche trajeron 123 policías para fortalecer la seguridad del penal.
¿Cómo lo supo comadre? pregunté como un inocente e ingenuo sirviente.
-Lo supe por mi hermano que es uno de los responsables de la custodia del penal.
Esos infelices se convertirán en crisálidas que volaran como mariposas entraran por los ventanales de la libertad, y abrirán los corazones del pueblo así el tirano se arrodillará en los hormigueros con una piedra en la cabeza… ¡je, je, je!
- ¡la tiranía tiene mas vida que un gato?
-¡Pero no mas que un Pueblo?
- ¡Eso es cierto!
¿Y de la reelección qué me dice?
La historia la condenará, dijo Amparo y lanzó una piedrita a las aguas que parecían no moverse. Se dispuso a lavar el pañuelo blanco que estuvo usando durante todo el trayecto. La circunferencia que se hizo con la piedra lanzada. Entonces preguntó
¿Por qué se forman en el agua tranquilas esas ruedas, Víctor? Dímelo que desde niña me estuve preguntando, pero nadie me deja satisfecha.
- Esos círculos se forman con la caída de un cuerpo en las superficies de aguas sosegadas, charcos, estanques, lagunas… me contaron que en ese almacén llamado fortaleza, hay una piscina que la usan para hacer torturas diabólicas, introducen al preso como agarran un pollo por el cuello o por las alas para sacrificarlo, lo zabullen la cabeza llevando un collar metálico utilizan las frecuencias de esos círculos, como los de la chaquetita. Arrojan un acumulador energético, mejor dicho una batería de doce voltios o dos de seis produciéndose de inmediato la conversión de corriente DC a corriente AC. Los prisioneros, que como pollos están, bajo del agua del charco, si no hablan explotan como un torpedo navideño. Vi que desde sus ojos se desprendían dos hileras de lágrimas que circunvalaron todo su moreno rostro ovalado de mujer sensible, apasionada y revolucionaria.
-Ahí hay muchos hombres de grandes calibres y de quilates. Pero a quienes ellos van a torturar es a Maximiliano Gómez Horacio.
-¿Quién Maximiliano Gómez¡ preguntó esta vez avergonzada.
-Todo el mundo sabe que ese es el Moreno, le dije en tono didáctico y familiar mostré una sonrisa amplia. Cuentan que no lo han matado porque un padrino sin rostro protege.
-Ahora soy yo la sorprendida. Porque son muy pocos los días viviendo en el entorno ya conoces tantas cosas.
Me sorprendía porque por momentos me tuteaba y luego cambiaba con actitud de compadre y de comadre.
-Lo que sucede… que lo conocí cuando estando interno en la finca de Juan María García en la Catalina que se llevaron preso a Máximo Rodríguez, a Nininga Vásquez a Chito y Diógenes García. Ya tú vivía aquí con Papi, tu hermano. Pero, está bien así… permíteme preguntarte por dos personas que les prohibieron visitarme que deben ser amistades tuyas.
- ¡Amistades mías! Manifestó mientras exprimía el pañuelo que puso encima de la roca que se estaba calentando co el sol de las 11 de la mañana.
- Sí, son Pacheco y Hugo de la Rosa. Dicen apreciarte sin reservas.
- Pacheco no deja de visitarme tres veces a la semana. El y Hugo me informan de cosas que pasan por un filtro. Han creado la red de multiplicadores de la verdad.
- Pacheco es un individuo de mucho respeto. Dijo ella.
Creen que es el hombre sin cara, el padrino del Moreno. Lo escuché que dijo a mi mujer, que era oriundo de Santiago de los Caballeros.
¿Cuál es el interés que el tiene contigo? ¿No crees que podría ser un infiltrado?
Claro en dos ocasiones advertí eso que me ha tuteado aunque recoge las expresiones de inmediato.
¿Cuando conociste al señor Pacheco?
-Era Sábado, Senin lo acompañaba yo cruzaba por los Tanos iba sin rumbo fijo quizá, me llamaron y fui, conversaban de asuntos prohibidos, en esa circunstancia le conocí fueron muy amable se lo agradecí.
-¿Pero para qué te llamaron?
-¡Ya te lo dije querían conocerme en la cárcel está el mismo reportaje de mi persona que el de la inspección. Las gentes de la seguridad del Estado, forman una red de información muy poderosa, deseaba tratarme brindarme un trago. No quise sentarme ni beber. El viejo leía el cristo de la libertad, me preguntó si lo conocía y le respondí que era una basurita comparada con La mañosa el me miró y no se si escupió por lo que dije, o era por maña, de fumador. Le dije que no era en contra ni del libro ni del autor, sino a favor de la verdad. Es buena pero para compararla… no puede ser con los libros del profesor Don Juan Bosch. Son libros originales… al siguiente día me visitaron. Hugo dijo que respetaba y apreciaba al señor Pacheco como a un abuelo, también dijo ser amigo de Papi y de ti.
La verdadera familia de Senin es su abuela de nombre Linda Cuevas, natural de Neiva, a la que yo quiero, por el parecido que lleva con tía Juana Arias, la mamá de Danilo Gómez el que vive en Los Llanos de Pérez. ¿Verdad que se parecen?
-Sólo la miré, produje un movimiento con la cabeza.
-Con qué dejo eso de mí, cuando está ebrio me enamora y lo hace sin importarle donde se halle. Pero oye Arias de quien debe cuidarte es de Elías y del Luis Martínez, (Chino).
-Te lo agradezco. Le dije dejando que viera en las blancuras de ojos pardos. Y besándola dulcemente en las mejillas.
--Finalmente ella dijo—debemos cuidarnos de los alumnos y de los familiares de estos. Vámonos.
La vivienda en la calle José Soriano, era frecuentada por alumnos de todos los niveles, por todos los sectores y castas de la comunidad de la Victoria. Yo le daba respuesta a las inquietudes de los que me solicitaban ayuda. La presencia diaria de tantas personas había roto la costumbre y manera de los usos familiares de mi esposa, mi madre Doña Daniela Arias, proporcionó una caja con alimentos para sobrevivir por los tres meses que el Estado dura sin pagarles a los maestros cuando ingresan al sistema. Pero por las visitas de que estábamos recibiendo los referidos víveres no llegaron a los primeros 23 días.
El miércoles de ceniza en horas de la tarde, recibimos la grata visita de los señores Mario Calvo Román y de David Ortega López, enfermero y dentista respectivamente. Miembros de la comisión ejecutiva del Partido Revolucionario Dominicano.
-Buena tarde profesor- saludaron con afectos.
-buenas tardes señores, pasen y siéntense respondí.
David manifestó que para ellos era de muchas simpatías estar conociendo a nuestra familia. Es de enojo y de malestar que acontezcan casos como los sucedidos con las autoridades de educación. Hemos vivido y ofrecemos nuestros compromisos por eso estamos por aquí trayéndoles la solidaridad que en estos casos ameritan. Les damos la bienvenida. Además dijo el señor Calvo, que estamos a su servicio, en lo que modestamente podamos. Elvira estaba en la cocina colando café para brindarles a los visitantes, el olor saciaba la esperanza de tomarlo, abría el apetito a los fumadores desde antes de saborearlos.
-Buenas tarde dijo Amparo que venía a traer a Kleber que se lo había llevado para donde Nereida la esposa de Samuel Reyes. Si interrumpo excúsame y si no también. Llevó al niño y se lo entregó a Luz Vargas hija de Polín tío de Elvira.
Mario hablaba conmigo, y al ver a Amparo, dijo Pase usted damisela. Mientras que David con aire de hombre de corrida manifestó- “muchacha bonita al pasar la barca, no paga dinero” Nos reímos.

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