miércoles, 17 de marzo de 2010

pag de tragedia en el palmar, novela de Victor Arias




FOTO DEL GRAN CAPITAN PEÑA TAVERAS PIEZA CLAVE EN LA TOMA DE LAS ARMAS EL 24 DE ABRIL.


**** ■ ****
La caña se tragó el sudor del criollo, se tragó al vecino, el oro tiene nombre popular, sabe a merengue, a guiro y a tambora, hace torres de letras, de humanas palabras, caminando mostrando su orgullo, al sistema carcomido y corrupto, muestra rosas verdes. Gaviotas blancas y palomas risueñas juegan y cantan como niños un himno de futuro. En el vergel de rosas proletarias, embriagado por el vino de injusticia, por la albura de otros soles, rompiendo en la casa de la burguesía, los cristales de mirtos oligárquicos, frente al frío que corre con la ternura de la madre que amamanta con dolor. Aunque perfumando barrios y sendas comunitarias, contras las matemáticas nostalgias, quemando las lisonjas geométricas, oligárquicos alfabetos, en un montón de flores olvidadas, asaltando edificios opresores, borrando lunas fantasmagóricas, deslumbramiento de partidas tristes y muy hermosa hacia el levantamiento de coronas de socialistas rosedales en las alcoba de lirios dorados, donde fluirán mis rosas proletarias junto a mi idioma universal de unos tiernos besos en sinceros labios sin marinos invasores acuchillan el vientre de infantas y muerden los dedos a las envejecientes con las viejas bayonetas del imperio. Conjugando el verbo con dejo final en un platillo de esperanza mordiendo la tierra junto a varias líneas blancas… hiriendo el camino sempiterno canciones de dolencias sin treguas, llevando el cuerpo bello que va al cementerio juntando cortadas en las piernas blasfemadas urdiendo en las raíces de un raza salvajes, llevando anhelos vehementes de libar en el olvido fraterno opuesto a la cadena que arrastran las manos de niños, niñas y ancianas, por generaciones. Amando la libertad y la justicia, aborreciendo el sabor amargo de la mentira. Miraba en sus imágenes a un pueblo en la calle con las manos levantadas, unido, arropado con una sábana fuerte abrió brechas y zanjones a la justicia y a la verdad.
-¿De quién me habla, usted Donatilio?
-No hablo de nadie, simplemente permíteme hablar, disipas lo que quieras entre las brumas, rompe la vieja cadena para que tú antorcha sublimice el amanecer hecho flor y tu música y el violín señalen rutas verticales con tus versos inconfundibles y abran puertas grandes de madera incorruptible con pétalos blancos de estambres proletarios mostrando al mundo las dolientes ampollas, a un cielo, el cielo de los hombres, de los trabajadores. Cuando llegue el día… preguntas cuántos hombres humildes, buenos, consagrados, honrados, humillados, enyugados se requieren para hacer crecer las carteras del burgués de la plaza 27 de febrero? Cuando tengas la respuesta también tú morirás. O quizá sólo tenga que patear, o encender la antorcha para quemar los cimientos podridos del imperio esclavista. Mirarás las nubes translúcidas en filas de rosedales, quizá puedas ver la banderas bailando en el aire luego de besar los surcos, dejando abiertas las persianas esparciendo el llanto como un mensaje del pueblo a las montañas, por las playas, por las chozas, por las campiñas como un perfume didáctico para eliminar los vahos planificados y de forjen las nuevas matemáticas al tiempo de cosechar las flores de la historia.
-Yo no lo entiendo, no señor, no lo comprendo, Donatilio, no se lo voy a negar, no lo entiendo. Me he enamorado de usted, más que del sabor de sus versos y de sus besos ardorosos y celestiales. Abrían las puertas de un mundo para que mi consciencia creciera, liberando ideas de la gentes que lucha en la fábrica, sembrando sudor de canteras casi siempre ajenas, como pájaros en tránsito de martillo, bajo el sol que se negó dar luz limpia a los pobres, reclamando el derecho al nido. Siempre he creído, que eres mi puerta, un botón nacionalista, socialista, como el vergel inmaculado de una Patria nueva. Fuimos la fécula sagrada de la canción de versos. De una Patria inmortal, llenando de sosiego en tarde de una política de sepultura ambiental.
¿De qué me habla, Casilda, usted? Siendo nardo y violeta. Se conjuga amorosa y decide abrir caminos rompiendo las cadenas con sangre y fuego dejando de beber el néctar vital en los dorados labios de la misericordia mostrando el sendero que lleva a la cima de lo súper envolviendo en manto de injusticia, de tu infinita omnipotencia. Mientras te baña en la laguna de la sapiencia moral e inmaculada.
-No, no, no es de esa manera, me cubro con tu espalda, en tus hombros y con tu pecho en la pureza santa donde navegas en un dulce mar paciente del panal de la vida perfumada, con los mirtos de la gloria tuya, muchas veces deseé sentarme en el fuego… con los culpables buscando quemar, mis vísceras, con tus manos para limpiar el fango las franjas de las banderas. Usted no soporta el engaño ni que le traicionen. Sale del ferroso y tormentoso camino donde las puras almas se carcoman. –Oiga déjese de decir cosas mire las olas de fuego que como leyenda oprobiosa e infernal motivan las llamas impías y andan con el amarillo traje de la justicia. Pero beben vino caro en una copa ajena, déjese de hablar cosas, y mire el sol quisqueyano, como fuente de poetas, emblemiza los tiempos y los mundos caribeños reverberando con luces diáfanas y divinizantes. Es oda sagrada porque es camino, música de diosa aplicada marca de destino. Raza impávida e ínclita que busca el néctar de las lises y el frescor de ríos Yaque y de Ozama llevando a tu templo flores y lágrimas de los caminos y de los matorrales. Para cuidar las cenizas y en luces encender el pensamiento de las manos socialistas como a una rosa adolescente. Otoñales.
- ¡Aay no, yo no lo puedo comprender a usted, no lo entiendo! Lo que si se que comprendo es el calor y la humedad de sus labios. Porque entran muchos más lejos que la saetas con las puntas afiladas, van más allá que los fines calculados, más que la pólvora y más que la razón. Como la canción sublime de fragancia y ensoñación de manantiales, como una oración celestial, de vidas y de alburas, alabada esencia de nuestra era, primavera y amor en cantería de luces y de triunfo. Canción sublime de oasis y de polluelos entre altares de ninfas de glorias que marcan la estrategia.
-¿Marcando estrategia?
-¡Sí! ¡Sí señor! Recopilando las coronas que caen en el viejo sepulcro cual manifestación de la bella muerte.
-¿Y desde cuando es bella la muerte?
-Yo no lo se pero lo digo, quizá disparate sea, pero el pueblo está alerta, busca la ventura inspirado en aquellos que fueron tu ejemplo. Como eres mi armadura fortalece mi estrella. Te ha convertido en pueblo valiente y fuerte. Por el frescor de las montañas que exhibe, por la vitalidad, áncora eflorescente.
–Déjese de cosas ya le dije. Y como tea déme de beber, consígame del agua del futuro, y diga… Dios Patria,…y en caso de querer ponga Libertad.

***Ɵ***
Trabajos ensoñación de versos. Operetas y arias italianas, martillos, clavos y machetes. Merengues guiros tambora, la muerte del presidente. Distancia, Elegías besos, polinización, bandera blancas, rojas, moradas. Doce noches largas, amor y justicia. Resultados, Juntazos… Granadazos y granadillos en las mesas de los que mataron al coronel de abril, en febrero. Servidores en las cortinas del imperio… visas, pensiones y torturas, desaparecidos: Guido Gil buscando el cadáver de Segarra Santos.

martes, 16 de marzo de 2010

cap. 7 y 8 de Tragedia en el palmar. novela de Victor Arias



LOS LOCUTORES DE LA PATRIA Y DEL PUEBLO EN ARMAS




Capitulo 7

El profesor Apolinar del Orbe, estuvo en la casa del señor Donatilio, y con la delicadeza que en ocasiones actúa presentó sus excusas cuando se enteró que a Donatilio se le había muerto una pariente que vivía en Trejo de los Vientos en Bajabonico de las Cañafístolas. Comprobó que al señor Donatilio no le importaba si era con ropa de pésame o con camisa de fiestas o zapatos de comer vacas. Ya que Donatilio era un Anacoreta confinado en su recinto domiciliario como un presidiario a domicilio. Era un individuo que no le preocupaba la ruta de los vientos de la oligarquía arribista y de los trepadores corchos y pega palos que le sirve a esa clase o sector de clase ya casi podrido. El maestro Apolinar del Orbe deseó que Donatilio le hubiese hablado de la familia, de su esposa y, desde cuando no sabía de Rufino, porque él conocía a un Rufino que cumplía condena en la penitenciaría. Pero no pudo pedírselo porque vio a Tilio muy encentrado en la caja de libros que el profesor Quicio le había enviado, desde la Estrella. En la referida caja había 16 libros. Nóbel la mayoría, pero comenzaré mencionándole: “Hostos el Sembrador”, “La Mañosa”, “David, biografía de un rey”, tres obras que en mi parecer deberían cualificar y cuantificar para el llamado premio. Permítame callar el nombre de ese autor, entre los que estuvieron a la vista y al alcance del Prof. Polín del Orbe, señalaré “Los hijos del Limo” de Octavio Paz, “Sangre” de Tulio Manuel Cestero, “Emilio el Limpia Botas” “La Colmena” de Camilo José Cela, Por quién doblan las campanas de Ernest Hemingway, “doctor Jivago” de Boris Pasternak. Pero en el fondo de la caja entre otros, estaban Náusea, de Jean Paúl Sastre, “Madame Bovary”, de Gustave Flaubert, “Lolita”, de Wladimir Nabokov “La Nana”, de “Emil Zola”, “Decamerón”, de Boccaccio, la “Catedral de Mar” de Idelfonso Falconi, “Levantado del suelo”, de José de Saramago, “Platero y Yo”, de Juan Ramón Jiménez. “El Criticón” de Baltazar Gracián.
El señor Apolinar, tan pronto como pudo, estuvo en la penitenciaría, buscaba al Coronel Carmelo, padre de tres alumnos de la escuela Padre García, donde el señor Apolinar del Orbe, enseñaba sociales, busca a un compadre suyo de apodo el Azuano, para que le informara del paradero de Rufino García, ya que según su apreciaciones, ese tal Rufino es el hijo de Donatilio y posiblemente sea quien le abra las puertas entre loa dos hermanos. El profesor hablaba con el señor secretario civil, ayudante del alcaide, en la planta de la cercanía a la escuelita. Estaba sentado en una butaca frente a una pared pulimentada por ella pudo ver que se acercaban hacia su persona, y como estaba en área de esencia bélica, hizo un esfuerzo, para controlar su espíritu belicoso, que aun lleva en su esencia humana.
– ¡Profesor, dice el coronel, que suba, que le está esperando!
-¡Está bien, se lo agradezco, cabo! Luego de permanecer largo rato conversando con el jefe policial, Apolinar le dijo que quería hallarse con un prisionero llamado Rufino, que él presume sea hijo de un amigo suyo, que por varias décadas le cree desaparecido. Como el coronel le pidió señas o algún detalle en particular, le comunicó -me dijo el Azuano, barbero del penal, que el muchacho tiene una pequeña verruga en el cuello, y dice que en el mismo lugar la tiene el hombre que me refiero. ¿Dónde puedo hallar al Azuano coronel?
-No lo se, puede que los amigos suyos, los sepan,
- Se refiere a los civiles,
-Así es Profesor, hable con el secretario del alcaide. El profesor Apolinar dejó el despacho del coronel Carmelo, y se fue a donde los civiles de la procuraduría general de la república, a quien halló fue a Hugo de la Cueva, que era un chico de 19 años, hijo de un teniente de la policía llamado Miguel de la Cueva, se desempeñaba como asistente de cocina pero por ser Bachiller hacía trabajos de oficinas. El era, el que más conocía, después del azuano y de Tapio, a Rufino García. A Hugo les decían, Senin, era muy amigo del señor Andrés Pacheco, quien lo cuidaba como a su hijo. Ya ambos estaban fuera del penal, jugaban dominó en los alrededores, del colmado del señor Chaguito Figueroa, en la calle Duarte, con la calle primera, del Barrio policial. Esa tarde no se pudieron ver porque el profesor Polín estaba siendo requerido por el director de la escuela primaria, de Villa Evangelista, era el día de la independencia nacional de la república y al profesor Polín le correspondía, preparar los temas de sociales de la comunidad escolar, por ser el maestro de las asignaturas. Días después estando en Esperalvillo, el profesor Apolinar recordaba que el coronel empleó lenguaje altamente agreste que en otras ocasiones no, se lo comentó al compañero con quien andaba, sin causar ninguna preocupación. Llegaron a la casa de la amiga suya pero al no estar por el momento fueron a una barra restaurante y se estacionaron a beber cerveza por casi tres horas. El compañero era nada más y nada menos que el profesor Félix Quicio, quien no se hallaba a su gusto. Pero le hacía el juego a su amigo. Según el parecer de quicio el profesor Polín se estaba moviendo a una velocidad descomunal, en el. Ya se habían bebido ocho cervezas presidente, y Quicio fumado 14 cigarrillos marlboro. La barra era muy pequeña, sólo había cuatro mesas y 23 sillas. Una vellonera el mostrador y en un rincón del lado derecho como un pequeño reservado donde ponían cajones de almacén. Parecía una caja de sardinas incomoda para el carácter ruralita de Quicio. Cuando éste regresó del baño, halló a Polin en los brazos de Altagracia, comiéndose a besos al por mayor. Se desvió y fue a la farmacia en busca de un amigo suyo, nativo de Bajabonico de las Cañafístolas, llevaba viviendo en Esperalvillo varios meses. Estuvo en tres lugares y, lo encontró en el laboratorio dental, del señor Doctor Francisco Fabián, oriundo como él de Villa Evangelista. Sus padres eran nativos de los entornos de las comunidades de las Acaguasas y de Chirino, parajes de Monte plata. Las horas para Quicio, iban muy lentas, para los enamorados, muy rápidas. Quicio empantanado en su accionar sicológico no hallaba salida o a la metida de patas suya, de andar acompañando al profesor Apolinar. Que había enterrado en la profundidad de la irresponsabilidad, sus empeños sociales y paternales. Envuelto en los bejucales de una búsqueda insensata no da descanso a sus emociones, tampoco a las energías espirituales que lo llevaron a la búsqueda de Nelson Emilio Kingsley y MENA, paisano y compueblanos, condiscípulos, de más de ocho años en el mismo banco, en las mismas escuelas. Kingsley Mena se había mudado para Esperalvillo en los años 66, desde Bajabonico de las Cañafístolas, había comprado en la región de Monte Plata, una Farmacia, Haciendas y un cortijo con crianza de yeguas pasos finos y caballos árabes para encaste.
Entre tanto Polín encendía sus labios vampirillos, en el cuello blanco de Altagracia de los Naranjos, que al encontrarlos en la Barra restaurante, La Garza, se dejaba desgranar hasta el paroxismo plácido casi letal. Pero la brisa los acompañaba por separados, proporcionándoles una frazada extraída desde los manantiales, sacada de los baúles invernalinos, donde en un romántico muelle de escarcha dormían para despertar en las ocasiones amorosas.
Como Quicio no halló a Nelson sacó su libreta de viaje, puso en las páginas los nombres de 185 parientes suyas del genero femenino que en su entender, cruzaban los brazos de las generaciones arrastrando una pesada cadena ya oxidada por el tanto quedar en la intemperie de los días, de los meses y de los años. Según sus transparencias su hembras, es decir las madres, tías, madrinas de su etnia sólo 23 permanecieron hasta el fin de los días con su hogar, las restantes 162, de algunas maneras han finalizado, viuda o abandonadas… escasas viudas. ¿Qué ocurre en las mujeres…? ¿Dónde está la sal del asunto? Llegó a preguntarse 190 veces el profesor Quicio. Esa Altagracia que bebía en los pozos labiales de Polín, ¿será pariente del general Desiderio Arias? ¿Qué ocurría en esas mujeres? Pero la madre de la madre de Altagracia Arias, era dueña de una hermosa parcela donde crecen las lises y los geranios exuberantes y excelsos.
Polín quitaba el quinto corcho a la octava cerveza casi helada que ofrecía, a la damisela Altagracia Arias, pensaba que la estaba desnudando en plena calle y que era atisbada por todo el pueblo Esperalvillano. De esa manera se mantenía excitado como un toro extraño. Era un sembrador de placer, en el cuerpo de Altagracia Arias, que en su parecer, aplacaba la sed de su capricho, de ex mujer victima de un marido ex policía de a tiranía Trujillista.
Cuando Quicio intentó saber de boca de Polín, el por qué siendo esposo de una joven mujer tan joven, andaba de la boca con Altagracia Arias. El respondió de esta manera: las razones son muchas pero la que menos soporto amigo Quicio es el haberse convertido en farol en casa ajena y bombilla apagada en la suya. Ahora mi mujer deja el perfume donde los vecinos, lo demás puede imaginárselo…, usted amigo.

jueves, 11 de marzo de 2010

PAGINAS DE TRAGEDIA EN EL PALMAR NOVELA DEL PROF VICTOR ARIAS.




Fotografía del Coronel de Abril

En la madrugada ya dormíamos, me di cuenta porque el corazón suyo, ritmaba como un despertador, pensé que era bueno quedarme con él, bajo el placer de su compañía y, bajo el peso de sus poderosos brazos caobinos. Para el amanecer ya estaba en mi cuarto, preparándome para ir a cocer el café y luego el desayuno, sin embargo, me detuve cavilante, con mis pensamientos. Me formulé múltiples preguntas que no tuvieron respuestas y así las acepté. Fue mejor así. Pasaron las horas, el señor Bonilla, me saludó algo diferente, me pareció recibir de su mundo exquisito, el envío del poema 18, de los 20 de amores de Neruda. Al darme la espalda sentí deseo de ir al baño y oriné plácidamente, antes de lo de anoche, cuando miraba la espalda de Tilio, sentía un simple temblor orgásmico que, no llegaba ni en ir a orinar. Comencé a cantar y me llamó para que le llevara, agua de un coco de indio que tenía en la nevera, no me miró, pero creí que pensaba en mí.
Dejé de cantar, y seguí haciendo mis labores cotidianas, de manera que Donatilio, al no sentirme vino, a ver lo que yo hacía, alegando que el canal 5 no se veía, ahora si me miró y se acercó, y me dijo que aún sentía ganas de dormir. Dijo, que tenía deseo de escuchar, las canciones de Leonardo Favio, y cuando le cantaba la soledad, voceó, que cambiara para “Fuiste mía en verano” lo hice creyendo estar en junio, julio… en agosto y no en enero.
Permanecí cantando la mañana entera, de Favio cruce las horas llevando a Leo Dans como el bacalao a cuesta, canté la canción Viejo mi querido viejo, ahí escandalizado me llamó y me dijo-acabaste de sacudir mi existencia de hombre romántico, débil como la flor del moriviví lo conoce, Casilda.


Yo, no recordaba, que me llamaba así, sonreí y puse la cara como una plancha ardorosa, y planché mis sentimientos, los que por muchos días estuvieron ajados, remendados, con parches que hacían las manos de las horas, las pesadas del tiempo, tanto de inviernos como de veranos. Y sentí, que el mejor día era, el de los santos Reyes, en horas de la noche. Casilda era de la década del 50, muchacha muy activa en los primeros días de su adolescencia, creció en las periferias de santo domingo, entre Villa Evangelista, y villa san Lorenzo, de los Mina, nació en 1953, en Tosa, al nordeste de los Rojas, en Villa Evangelista Adón, en la escuela Padre García donde realizó en octavo grado era considerada como muy activa y solidaria, entre los compañeros de aulas, en su etapa de escolaridad. Tuvo inclinaciones por el canto y por la pintura. Casilda estuvo en hermosas e importantes veladas para recavar fondo para diferente utilidad, propia de la escuela y de la iglesia. Participó en concursos de pintura y de canto quedando seleccionada en primera fila. Era muy llevada por los colores realistas. Pero Casilda, cuando canta, entra a un mundo de solemnidad, captando sensaciones e imágenes indescriptibles, entre su vida real, el carácter suyo y, el temperamento de su mundo fantástico. Para su primera aventura amorosa, ya Casilda es madre de su primera hija, una hermosa niña, que su madre, entre sorbos de ron Brugal y, de cerveza presidente, entrega a unos extranjeros a cambio de 75 dólares, y ésta corrida de apuros y de vergüenza se suicida.
La abuela de la niña se cuelga en la penitenciaría nacional de Villa Evangelista. De acuerdo con los investigadores, era el quinto caso, de mujeres que se ahorcaban en el país.
De todas maneras ningunas personas, me ha hecho saber las razones de la muerte de doña Isabela Hilaria, mi madre inorgánica… como siempre le decía, cuando estuve cantando en barras y en clubes diurnos y nocturnos. Para mi, lo interesante es lo que ha sucedido luego de la mañana del ocho de enero de 1964, ahora el señor Donatilio, me llama para que le enjugue su espalda y le rasque la paciencia y las plantas de los pies. Ahora el gusto que podía poner a los cogombros y a las remolachas no sólo se los pongo a los molondrones, sino porque son un puente entre mi y el señor Bonilla. Un puente de cariño que en mi parecer ni el joven Rufino podía ya destruir. Cuando siente hambre me dice que le lleve algo de comer, no como antes que sólo podía entrar a su laboratorio cuando iba a limpiarlo. Entro casi a todas horas, eso sí que si no es a una necesidad no estorbo sus inquietudes.
Estoy segura de que al señor Bonilla le agrada que mis manos desgranen su deseos como lo se hacer, sin dañar sus recuerdos recluidos en sus caprichos. Sin descomponer las abejas de los recuerdos de su difunta mujer y madre. Ahora puedo sonreír y seguir la ruta de mujer amante de un apasionado hombre de letras, amante de las cosas suaves, de las flores y de la frescura de la lluvia.
Esa tarde que vino a la casa el señor Héctor Perrinchy Hurtado Álvarez, me sentí descalificada, porque Donatilio, habló con el señor Hurtado de aquella muchacha llamada Antigua García pero más tarde me enteré que era su abuela, o su madre. Me burlé mucho de mí, sacié mis mofas, pensando en lo estúpida, que somos las personas, cuando el celo cubre nuestra mente. Pero todavía no debía sentir celos por don Donatilio, los caprichos no me permitían reconocer la verdad de las cosas, y entre mi jefe y yo, no ha habido nada de Estado y de ley. ¡JOC, JOC, JOC!


Capitulo 6
En la Penitenciaría Nacional, de Villa Evangelista, en el distrito nacional, Rufino hablaba de ser una ficha cuadrada, al servicio de los jefes carceleros, era un chulo que le lamía los pies a los Mayores y a Coroneles. Pero que llegó a odiar al Capitán Caamaño porque se oponía a la lambisconería estulta y sádica de un pequeño grupo de lumpemproletariado. Era un tramposo jugador de todo tipo de juego de azar, vendedor hasta de sus orines ligado con café y aspirinas. También combinados con sargentos y cabos, vendía tragos de sumo de hojas de campana y de flor de rosa de Perú mezclada con huevos de ranas diciendo que eran de camarones y de carey, cuentan que Rufino ha llegado ha ser el dueño de los negocios del penal, dicen que hasta de las compras y ventas fuera de la penitenciaría. Aseguran que, con dinero suyo, era que les pagaban, a Media Tapa y Ana Minilo, las lesbianas que les ponían en las solitarias a las hermanas Mirabal Reyes, cuando estaban prisioneras de la dictadura. Las dos mujeres, con el historial menos humano, consideradas como las basuras más asqueante, contratadas por los esbirros del SIN, para desmoralizar a las dirigentes opositoras al régimen.
Rufino llegó a ser chulo de ambas, es una basura dentro de aquel muladar. Cuentan que está prisionero en el penal desde antes del arribo al país, de los invasores del 1949 por Luperón, allá en provincia San Felipe. Si, pero no por ser un aliado de los insurrectos, no, no, sino por haber estrangulado con sus manos a la señora Secundina Vásquez. Quien siendo como una abuela suya lo pastoreaba en término sexuales, y al sentirse afueriado, una noche la mató, con la misma alegría, que la acariciaba. Está pagando condena, en el penal por 35 años, porque además de ahorcarla, le cortó los senos, y se los dio de comer a un perro que con el andaba. Ese mismo día del ahorcamiento de la señora Vásquez, mataron en el penal un pariente del señor Francisco Eleuterio y Amparo, y a la señora Braudelinda Díaz de la Estrella Vieja opuestas a entregar sus predios codiciados por el general Alcántara jefe de la Penitenciaría nacional.
La comunidad de Villa Evangelista, conocía los casos extremos del penal, los funcionarios civiles eran personas que moraban desde 1948 en la misma comunidad, el caso de mayor brillo era el del jefe de cocina que nunca ha querido decir las razones que lo obligaron, siendo de la sierra de Santiago de los Caballeros, a vivir en el penal de Villa Evangelista.
El señor Andrés Pacheco, vivía en la calle Duarte, era padre de tres pequeños niños, procreado con la señora Luisa Adón Brazobán. Pacheco era un individuo de estatura recia, delgado, ex sargento de los soldados de Horacio Vásquez, querido en el penal por la manera honrada como se desempeña entre todas las malezas de esa aberrante factoría de emociones y pasiones endemoniada.
Pacheco era un aficionado jugador de dominó, y en el juego conocía los caracteres y los temperamentos de los humanos.
Aprendió a diferenciar las actitudes, de las aptitudes de los hombres, condenados a largas estadías, de aquellos que eran detenidos por escasos días, meses o algunos años. Los intereses eran montantes que hacían explotar los grupos, y a los individuos en sentidos particulares. Una tarde mientras ordenaba el cocido de los víveres conoció a un hombre que habían llevado de la comunidad de Rancho Bellaco, lo llamaban José Leoncio Tapio, soldado que se había fugado con Rafael Enrique Blanco en once ocasiones. Era un hombre alto, sobre pasaba a todos los del penal, tenía 7 pies 3 pulgadas moreno con piel de melado de caña. Cabeza grande como eran también sus hombros. Contaban que era un jugador, pero ya Pacheco lo había descubierto con solo haberlo mirado, sabía hasta donde guardaba en su cuerpo, los dados cargados. Tapio se dio cuenta, que el señor de la cocina, como llamaban los presos nuevos, a Pacheco lo había visto. Permaneció unos 15 días, sin acercarse a los puestos de juegos de azar. También conoció Andrés Pacheco, que ese tal Tapio sabía cosas como falsificar firma y alterar monedas. Era un individuo muy despierto pensó don Andrés Pacheco. Pasaron unos días sin saber de lo que acontecía dentro de las celdas hasta que estuvo en enfermería. Allí halló que Rufino y a Tapio, ocupaban sendas camas, el primero con menos de 36 años y el segundo algo más de 54 años, se había heridos peleando por la jefatura del caos del penal. Rufino había roto una costilla a Tapio y Tapio había roto la mandíbula inferior incluso dos de los dientes frontales, eso tenía al joven Bonilla casi al borde de la locura. Pacheco le sonrió a ambos, Rufino que lo conocía más que Tapio agradeció el gesto del señor cocinero, y le entregó tres pedacitos de quiniela, para la lotería de domingo próximo. Tapio curó y salió del Penal, pero cinco años después regresa, acusado de haberse robado ganado de la Hacienda Brugal, en La comunidad de Hojas Anchas, en Bajabonico de Las Cañafístolas, en Imbert, San Felipe, cuidad Atlántica.
El señor Tapio tenía un hijo llamado Felipe Minaya, hijo de Hipólita Minaya, ya tenía 23 años cuando estuvo en Villa Evangelista, viéndole en la cárcel, al ver a su padre vistiendo camisa a raya dijo: -¡Coño, pero mi viejo lo que parece es un gato! El guardia que le escuchó, se sonrió, y continuó oyéndole expresar frase del criollismo nuestro ¡Anda la porra!…, yo podía creer otras cosa de él, pero mañoso no lo creo. El joven hijo de Tapio enunció sentencias como: ¡anda al diablo! se ponía la cara entre las manos, ¡mierda! no, no, no valemos ni un ¡carajo!.
El señor Tapio explicó a su hijo, las razones por la que ponían esas rayas, l dijo:- no era por que fuera un mañoso ladrón sino, es una norma universal, de todas las cárceles del mundo, emplean esas rayas para identificar los casos, en fugas masiva o individual.
De manera que en apariencia Minaya, creyó la explicación del padre. Hablaron de las canciones de Pedro Infante, de Miguel Aceves Mejía y de las de Jorge Negrete, rancheras que Felipe imitaba casi a la perfección.

lunes, 8 de marzo de 2010

fragmentos de la novela de Victor Arias Tragedia en el Palmar


Apolinar del Orbe, tenía mucho que no sabia de Donatilio, y estuvo pensado ir a visitarle, se sentía comprometido con la sangre de ese individuo de poco hablar si no lo estimulaban al principio. Hablaba muchas veces de las locuras ajenas y decía de los entornos familiares, nunca ha hablado de sus apellidos, de del Orbe, sacado de ¿dónde?, usado por fuera como las guayaberas.
–Mundo entero conocía que nadie de sus parientes, por lo menos, era los que él dejaba ver, usaban el apellido del Orbe. El asunto es, que le agradaba hablar de las locuras ajenas, mas de las suyas, nunca, ni sancocho prieto. Cuando le cogía hablaba de Donatilio Bonilla, lo hacía como de cualquier rifero de loterías que se había tragado el lucio, expresión empleada y aplicada, a los que no pagaban los premios, quedándose con los dineros de éstos. Como el que se tragaba un ratón ya muerto, cogido en la ratonera creyendo que era el pedacito de queso que de carnada habían puesto. Cuando le cogía hablaba diciendo que Tilio era como su hermano, hijo de su heredero, nadie le entendía, lo llamaba hombre subdesarrollado, entelequia del momento, consumidor de súplicas en tacitas de brebajes majestuosos… hablaba de las manos fortalecidas, de los ganchos defensores de campanarios versus las campanas del imperio invasor en noches de las riberas del 1907 y de las noches sin lunas del 1916. Hablaba del murmullo de las olas marinas en maniobras de círculos ecuménicos, en soldadesca de inviernos en los conucos de pueblos entre las barrigas pálidas de mañanas campesinas, entre barrios y azoteas de ensanches y en rodilleras de avenidas imperialistas de carcajadas burguesas. En su cuarto, muchas veces, se quedaba haciendo nudos en sogas marineras, que amarraban los tobillos de la patria hipotecada, luego hacían el coito con aviadores y marinos aventureros. Sin embargo en esa quietud, en la tranquilidad de su vivienda, Polín del Orbe, hace cosas ajenas a su persona, por tener siquiera, una pinta de recuerdos de las vivencias infantiles. Se detiene en sus pensamientos, agarrándose con la mano derecha, la oreja izquierda, y desde allí, sin proponérselo, asalta como a un puerto de bahía, una su verruga, con la que juega unos segundos que les parecen cientos. Tres imágenes que les parecen, cientos también, por la rapidez como pasan, no las puede identificar, empero una se le parece al hijo de Donatilio.
De sus padres, en verdad, halla brumas y vuelos de humos haciéndole musarañas y muecas de olvido, en apariencia, algunas veces cree, que le sacan la lengua y le cortan los ojos. Cree que oyes voces y rebuzno de burro al compás de los relinchos de una yegua que en su imaginación le tira las patas y le orinas las plantas de los pies. Escuchó una noche que alguien decía… eso si que yo te mato… pero nadie conoce del asunto…, es un secreto de logia masónica. Cuando la madre estuvo en el baño, para cambiarse de ropa, porque la despacharían, al retorno halló que en la habitación se oían ruidos de alas como de moscas volando. Una enfermera que la escuchó expresar ideas ilógicas llegó y le preguntó- ¿Señora que le pasa, señora? la esposa de don Román García, se desmayó cuando vio que era su hijito que estaba muerto. La recogieron del suelo llevándola a consultas.
Cuando regresó de la consulta, supo que se habían llevado al otro Donatilio para la morgue. Ya vieja, doña Antigua Bonilla, la madre de los esbeltos gemelos, murió sabiendo que ese cadáver, no era el de su hijito, murió con la amargura de saber que le habían robado a uno de sus gemelos. Otros contaban la historia un tanto parecida, casi sin diferencia de fondo y de forma… decían que cuando llevaron el cuerpito del pequeño muertito, ya estaba descompuesto y que una de las enfermeras era cómpice. De eso no hubo nunca duda.
Para polín, los versos de oro de Pitágoras, no eran más que pajas para las garzas, y, maíz para las guineas, en otras palabras, Polín era un infeliz, no le agradaba lo que beneficiaba a la gente humilde, se había confabulado con los poderosos, pienso que le temía a las características de los hombres y mujeres del pueblo. Quiso repetir algunas estrofas, pero no las encontró, fue por eso que trajo versos de Darío. Tan buenos como los de Pitágoras.


"La princesa está triste... ¿Qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave sonoro,
y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.
El jardín puebla el triunfo de los pavos reales.
Parlanchina, la dueña dice cosas banales,
y vestido de rojo piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión."


Allí los dejó y comenzó a cavilar sobre su poesía de pajas y de pulpas de maní, sonreía cuando recordaba los versos que hablaban de tiranía y de persecución de obreros y de muerte de obreras en las fábricas, para El, eso, era otra cosa, no era, no podía ser, poesía. Porque perdía lo bello, lo lírico y lo misterioso. ¡Ja, ja! se reía algunas veces del Orbe desconocía las razones de sus risa. Llegó a decir, ¿desde cuando los gerundios y los artículos eran elementos poéticos? por eso consideró disparate, que un poeta dijera, armonizando la llanura de la esperanza, que sublimiza la victoria, agilizando el vuelo, de mariposas proletarias y poéticas, con la lira y la espada de la albura, convirtiendo en cadáver el cuerpo de la época, de la miseria y de la muerte, en transmigración de fiesta, contra el desorden, vistiendo en versos de piedras, de adoración sentimental, a las campanas aliadas con el amor, al pueblo unido con el cordón de la libertad, que prohíbe el uso del brazo humilde, levantando el puño izquierdo, en señal de lucha, evitando la cosecha… que impide la persecución y la muerte. Evitando que la población cosechera de luchas, maneje los canteros de la tierra en latifundio, y rompiera los linderos de los conucos, abriendo caminos, quemando las cruces del cementerio que impusieron los caudillos de imperio. Prohibiendo que el puño crezca, cuando suenen los alaridos de los hijos de la tierra poblada de hambre, elogiando la entrega de los predios como luminosas fuentes, señalando los caminos hacia la justicia, conjugando el futuro de los hombres, en la hamaca de la historia, que se mece. Que camina contra la pútrida flor de la corruptela. Meses después de que Polín estuviera en la residencia de Quicio Altamirano, donde continuó haciendo alarde de conocer las locuras de los hombres, habló con uno de sus compadres del ejército, de las suyas y de las locuras de los seguidores de los dirigentes políticos carentes de carismas y de talentos. Cuando hablaba, al señor del Orbe, se llenaba la boca de babas y les brillaban los cristales de sus ojos achinados. Para Quicio Altamirano, los cuentos del visitante, no les iban, ni les venían, eran gallinas tuertas, y gachas mulas cojas, pero n la boca suya eran perlas en boca de cerdos, eran brebajes de hojas alucinantes, en algunas ocasiones, eran flechas arrogantes que herían en mitad del pecho de buenos ciudadanos, individuos sanos y muy honrados como lo era el señor Donatilio Bonilla. En el camino de la conversación con Quicio, del Orbe recordó las oraciones consideradas por Tilio, poesía para los cambios n el Estado. Abriendo las puertas para las jornadas de crítica sarnosa, hecha por un picapedrero, por un pela cocos secos. Fíjese dijo- decir:- “Hombres satisfechos combatientes vehementemente, luchadores por un planeta de mujeres y de hombres liberados, a favor de las libertades y de los derechos colectivos como de los individuales, luchando contra las cadenas trágicas del complejo de grandeza. Luchando por huertas de plátanos y de huevos de yautías, y de guandules adobados, levantando las banderas blancas, y encendiendo las antorchas olvidadas, quemadoras de sartas de mentiras y de mentirosos, y de los retoños de ambos, y luego brindar del nuevo vino en copas de unificación.
Quicio Altamirano no sabía con qué individuo era que conversaba, no conocía que era un barril de cerradas contradicciones. Llevando unas veces el fusil de los pobres y otras con el dedo sobre el gatillo para favorecer a los oligarcas, y a los Pro imperialistas, raras veces levantando el machete y el arado, cantando palabras como:- abran las puertas, las nuevas páginas que un nuevo niño camina.



Capitulo 4
Polin comenzó a conversar de un pasado que lo atormentaba, no cocía las razones de lo que le sucedía cuando escuchaba cantar la canción que decía.- “Yo cantaré, por que mi sueño es cantar mis penas de amores” le gustaba la voz de Eduardo Brito, pero las lágrimas invadían todo su continente espiritual. Lo bañaban por dentro mucho más que a una piedra en una fría o tibia cañada. De ahí saltaba a leguas que distorsionaban los resultados de cualquier intento por conectarse con los codos de los esqueletos de su memoria estuprada. Y decía frases desordenadas como las esencias populares eran conjugadas en el tablero de los esquejes de ramos y lauros que el coronel llevaba en su quepis o gorro de campañas. Eran según Polín, esencias de los rosales ocultos, luego le confió a Quicio que esas frases en apariencias ilógicas eran un encabezado para las guerrillas que llegarían o llegaron al país por Estero profundo, o por las montañas de la Maimolera, ¡je, je, je! Pero Quicio se sintió molestó porque de su visitante no tenía la más mínima seguridad que se dan los amigos. Hasta le alegó, diciéndole que sus acciones eran trampas, como zarcillos en estacas, con puntas de aceros, encima de un o de varios estanques desfondados, que se comunicaban con el mar caribe, o con el océano atlántico. Las frases de Quicio ni pellizcaron la piel de Polín y esa actitud confirmaban las sospechas suyas. Por eso comenzó a preguntarse y quien era este individuo tan travieso, quién era este hombre, de tantas actitudes capicúas, tan borrego, y finalmente expresó, no me gustan las actitudes ambivalentes.
Déjelo ahí colega, yo no vine a pelear, déjelo por ahí, que lo que quería decirle, se lo diré ahora. Dígame si puedo conversar, sin temor a ser mal interpretado.
Yo no se le dijo, porque tampoco conozco de lo que se trata, amigo. Pero en mi casa mis amigos, pueden hablar de lo que no hiera la esencia ortodoxa de la familia, de lo que una y mantenga protegida la conciencia de la etnia de ambos costados. Los que desunen no caben en mi iglesia, son santos o demonio de otros altares. Usted sabrá la cantidad de energía que cabe en su saché. Para mi honra entran a mi hogar los hombres y mujeres, que en algo, se me parecen a mis padres, decía no permita borrachos en la galería de tu vivienda, tampoco a jugadores de azares.
Esta bien manifestó, Polín, lo que quería era que me acompañara a Esperalvillo, una comunidad de Yamasá, donde tengo unos negocios que luego le explicaré. El señor Quicio se quedó sorprendido por que en su parecer el señor Polín lo estaba tratando como a un bebé, a quien podía engañar con el juego de la coca. Extendiendo un brazo y escondiendo el otro. ¿Y para cuándo está programado el viaje a Esperalvillo, señor? Era para la tarde de hoy.
No, yo no puedo acompañarle, entonces. Ya que tengo que ir a la casa de mi compadre Tilio, que me espera desde ayer, primero de diciembre, fecha que Don Donatilio, usa para festejar, al Lic. José Núñez de Cáceres, al que considera el primer patricio dominicano. Nació (1772-1846), político y abogado, presidente de la Junta de Gobierno provisional (1821-1822). Nació en Santo Domingo de Guzmán, estudió derecho y letras en la Universidad de Santo Tomás de Aquino, de la que fue profesor y, más tarde, rector. Hasta que por el Tratado de Basilea (1795) acontece la cesión de la parte española, de la isla, a Francia, se marcha del país y se instaló en La Habana, allá desempeña cargos de teniente gobernador y asesor general del gobierno. Después de la reconquista (1795) volvió a Santo Domingo. Para noviembre del 1821 encabeza el grupo que proclamó la independencia y presidió la Junta de Gobierno provisional del Estado Libre de Haití Español. Buscó, el apoyo de Bolívar y de Gran Colombia, y al no conseguir apoyo, entrega el poder al presidente, Jean Pierre Boyer, de Haití, invasor y vecino, con sus tropas (noviembre 1822). Núñez abandonó su patria y se “instaló en Venezuela, para pasar después a México. Murió en 1846, en Ciudad Victoria, en el estado mexicano de Tamaulipas, cuyo congreso le había declarado ciudadano 'Benemérito'”.
.

sábado, 6 de marzo de 2010

fragmentos de la novela de Victor Arias Tragedia en el Palmar


Don Donatilio se sintió muy alegre al oír que Félix, el niño, no titubeaba y cuando declamaba el poema, movía las manos ajustadas a las acciones, de cada verso y las intenciones del poeta, deseó continuar escuchando, la parte que faltaba, entonces Joselito dijo el turno es mío, pero fue interrumpido con la presencia de un hijo de don Domingo Mambrú, líder comunero y padrino de casi todos los niños del lugar, dicen que su padre fue fusilado por ser el padrino de bautismo de todos los muchachos de 23 comunidades de Villa Evangelista. El tirano sintió celos por ese individuo, al que consideró un caudillo nato, neto, nito y natural.
-¿Qué se le ofrece vecino? Le dijo Quicio, al ver que estaba parado en medio de la puerta de entrada del pequeño salón, a la que agarraba con la mano izquierda.
-Quizá sea demasiado pero en casa de mi padre, ha ocurrido un lío de familia, que sólo usted maestro lo puede desenliar. Entre papá y mamá hace muchos años que esa disputa viene creciendo, ellos son primos hermanos por línea de padre, pero nosotros nos apellidamos Mambrú, Mambrú, pero según mamá que conoce más que papá, de la cosas de las leyes, de las iglesias como de las escuelas… dice que debemos llamarnos Mambrú y Mambrú. El viejo dijo que mientras no se lo demuestre un perito como usted, estará en huelga universal. Y que a partir de la fecha, entraba en vigencia. Por eso es que he venido a interrumpir su velada. Porque el viejo mandó a buscar sus herederos, a los ahijados que son más, que sus hijos y sobrinos para que lo apoyen en la jornada, a la que llamó de vida y a muerte. Porque si va y gana desheredará a todos sus oponentes.
Oiga vecino, apúrese y vaya para la casa y dígale a su padre, que conmigo hay un perito de la real academia de la lengua, que a pesar de que yo conozco el asunto, el señor Donatilio Bonilla García, quien es una autoridad, en ese y otros asuntos afines, está aquí, que me mande a decir si lo puedo llevar, conmigo. Diego Mambrú regresó a la vivienda de los Quicio García para informar que lo estaban esperando. Y llegaron donde el señor Domingo Mambrú estaba acotejando sus añafiles, para la jornada huelgaria.
–Buenas tarde don Domingo- expresaron los adjudicados, que era, como al señor Domingo, le gustaba decirles a los intrusos en sus asuntos familiares.
-¡Buenas sean para todos! Aclaraba el dueño de los asuntos. La señora Gladys le llevó un servicio de café aromático que dejó atontado a todos los que los desearon pero a Domingo, su marido, no le ofreció porque había entrado en huelga. Fue cuando la puerca, para don Domingo, comenzó a retorcer el rabo. Pero el cacique, era un individuo que vivió los gobiernos de Lilis, de Mon y de Horacio, según su experiencia, estaba listo para entender lo que el señor Quicio y el Perito de la real Academia de la Lengua le dijeran porque no podía, ya viejo, perder la cosecha que de tanto años venía, cultivando y que por una Y, o por una O, echara a perder.
-Está bien, es como usted dice. Lo acepto, porque comprendo que la “Y” no separa sino que unifica que es y ha sido lo que siempre me ha gusto. Por lo que siempre he luchado. Por la unidad de la familia. Empero la suerte me ha robado la vida, llevándome casi todos los miembros de mi familia. Perdí primero a mi madre, y mi padre, luego a uno de mis hijos y antes a mi hermano Otilio.
Lo que no sabía usted, don Domingo Mambrú, es que andamos encima del mismo caballo.
Como no lo voy a saber señor, lo suyo lo conoce el mundo entero, es un hombre conocido y muy popular.
Pienso señor que está confundiéndome, con quien será… lo averiguaré.

*** ☼***
En la fría estancia y en su habitación Donatilio recordaba, la actitud del niño Joselito Quicio García y la del Sr. Domingo Mambrú, mientras se escuchaba en el fondo de sus cavilaciones, la canción, Bésame, Bésame mucho… en la voz de Lucho Gatica. Dejó que el CD play ejecutaras las otras canciones mientras abría en las páginas 37 y 38 La Novela “El Macedonio” libro de Nicholas Guild autor norteamericano, narra las hazañas de Filipo II DE Macedonia, padre de Alejandro Magno. Llevaba horas leyendo páginas por páginas, pero lo cambió por la novela “Maluco” o la novela de los Descubridores, los teóricos y algunos críticos llaman la nueva novela, del autor Uruguayo, Napoleón Baccino Ponce de León.
Donatilio no confiaba con solo sencillamente cambiar de un libro a otro por unas páginas por otras, no su situación podría variar según su parecer con la aparición de su hermano o con sólo saber del paradero de su hijo Rufino, saber que vive o que descansa para siempre, en aquel cementerio de escasas cruces, en una lejana montaña, o en el fondo de un canal o en cualquiera de los ríos acostumbrados. Podría ser Yaque o podría ser el Higuamo.
Las calles estaban iluminadas, menos la que va al matadero viejo y a la Escuela Padre García, el silencio lo cortaba el grito de una gata en celos, y por momentos los alaridos del viejo perro Bolo, que entre los aleros de la vivienda del patrón estornudaba. Cerca de la escuela, bajo la sombra de hermoso pino, de la casa del señor Figueroa, podría columbrarse una yegua alimentándose con las verdes gramas. Pero don Donatilio continuaba con la literatura, la lectura del libro Maluco, y escuchando en el fondo música de los Guaraguaos… ahora se paró y colocó la canción que dice si se calla el cantor… muere la vida. Las sombras cruzaban las calles José Soriano y llegaban a detenerse en la Altagracia. Donatilio aprovechó y buscó unas mazorcas de maíz, hervidas desde rato y estaban ya frías comió y buscó a demás par de mandarinas que se comió con la tranquilidad de un gallo. Se lavó las manos y entonces sintió deseo de ser esposo aunque fuera de la Nodriza de Rufino. Por unos minutos apagó el CD play y se puso a recordar escenas pornográficas de zoofilia y de incesto con infantes de ambos géneros. Parece que despertaba y fue al CD, y colocó el poema la Profecía, en la voz y estilo del Indio Duarte. Luego para mis todas son Madres.
De cuando en cundo recordaba a Joselito y quiso oírlo recitar los versos de oro, que seguían de PITÁGORAS, recordaba además al señor Domingo Mambrú, se puso a buscar en algunos apuntes y trajo varios poemas en los que encontró.- “unas veces te plazca ganarlas y otras te plazca perderla. De los sufrimientos que caben a los mortales por divino designio la parte que a ti corresponde, sopórtala sin indicación, pero es legítimo que le busques remedio en la medida de tus fuerzas, porque no son tantas las desgracias que caen sobre los hombres buenos”. Donatilio seguí buscando y halló más de los versos de Pitágoras, “Muchas son las voces, unas indignas, otras nobles, que vienen a herir el oído:
Que no te turben ni tampoco te vuelvas para no oírlas.
Cuando oigas una mentira, sopórtalo con calma
Pero lo que ahora voy a decirte es preciso que lo cumplas siempre: Que nadie, por sus dichos o por sus actos, te conmueva para que hagas o digas nada que no sea lo mejor para ti. Reflexiona antes de obrar para no cometer tonterías: Obrar y hablar sin discernimiento es de pobres gentes. Tú en cambio siempre harás lo que no pueda dañarte”

.

jueves, 4 de marzo de 2010

fragmento de la novela del Prof. Victor Arias. Tragedia en el Palmar


Personajes de Tragedia en el Palmar: Donatilio Bonilla, Tilio, apodo. Félix Quicio, Rufino, Apolinar del Orbe, Polin, apodo, Román García, Antigua García, Perrinchy Hurtado Álvarez, Bolo…

Lugares villa Evangelista, Altamira, Imbert, Bajabonico.
Narración, capítulos… cortos.

Argumento: Argumento: Donatilio al quedarse viudo, con su hijo, luego de que su esposa, muriera de parto, recibe ayuda de Félix Quicio, su amigo, y se desenvuelve con la responsabilidad, de su hijo. Luego del crecimiento de Rufino, su hijo ya adolescente, se introduce en la lectura de las grandes literaturas, inclusa, la científica. Pero el aparente encierro suyo es cumpliendo una promesa de no salir hasta conocer del paradero de su hermano menor. Rufino es diferente al padre y a sus tíos, permanece 35 años en prisión después de ahorcar a una mujer que ofende la memoria de su madre. Donatilio muere varios años después de conocer la familia de su hermano.

Categoría: Novela.

Autor Víctor Arias.


TRAGEDIA EN EL PALMAR

Novela del Prof. Víctor Arias.
Donatilio Bonilla se quedó pensativo cuando su hijo, esa noche, dejó el cortijo del abuelo Julián de la Peña. Las sensaciones que invadieron su continente, eran enormes, les cucutiaban en la espalda y en la planta del pie izquierdo; galopaban en su norte y luego de norte a sur y de sur a este, haciendo el viaje al occidente. Convirtiendo en un viejo hipódromo su cuerpo. ¿Qué le habrá ocurrido a mi hijo? se preguntó. No llegaba a comprender el mensaje que según El, les enviaban sus antepasados. Encendió un cigarro santiaguero, hecho en Jicomé, en la fábrica de los hermanos Frank y de Negro Torres. La puerta se movió… acudió para que el que estaba allí entrara, no había nadie. Los tres golpes que escuchó, se los achacó a Bolo, cuando creyó haber visto que movió el rabo… sin embargo el perro no tenía rabo. ¿Qué ocurría? tenía varios días oyendo llamadas, y viendo cosas que no veía. Lobo lo miró con la simpatía de un animal bueno y lleno de la lealtad perdida hasta en los padres e hijos. Madres e hijas.
–Hola, me da gusto saber que no duerme. Le manifestó al animal que lo miró con honradez.
La gente decía que Tilio, prefería la compañía de una hembra canina a una prostituta, de baja calaña. Llegó a manifestárselo a Félix Quicio, su mejor amigo, quien era un engreído zoofilítico, criador de yeguas y finas acémilas. Andrea la mujer de Tilio murió cuando su único hijo cumplía 13 meses, y fue ahí, que Tilio le tomó afecto a las hembras del mundo de los animales, inauguró una agencia de animales de ubres grandes para que alimentaran a su hijo y con ninguna se aclimató… entonces buscó una cerda como nodriza con la que se quedó a fin de ayudar a su criatura de menos de año y medio. La tuvo que cambiar porque se le enfermaba el pequeño niño, como era un hombre que se jactaba de ser un buen observador, se dio cuenta de que la cerda se ponía en celo cuando el pequeño la mamaba. Un día se lo comunicó a Quicio y como eran individuos de inclinaciones comunes fueron a la habitación de la nodriza. Quicio se sorprendió cuando vio que el animal estaba en la cama donde vivió la madre del pequeño, el lugar era un remanso de limpieza e higiene, figúrese que las sábanas que vestían la cama eran blancas. Trajeron a Rufino, y como era hora de ser alimentado, el animal al sentir la presencia del hijito humano, se subió a la cama sin almohada. Tan pronto los labios del pequeño rozaron la ubre de la madre cuadrúpeda, sintió extraordinario placer y su vulva enrojeció. Quicio tuvo por largo rato la mano izquierda en la boca y la nariz, pensaba… el dedo índice lo movía como si tamboreaba. Se acercó donde Tilio y le dijo- es muy posible que lo que ocurre en su casa es por la mamadera del niño, pero también exista mayor posibilidad que sea por la presencia suya. Oiga Quicio, déjese de broma, ¿por qué puede ser por mi presencia? Sencillamente porque el alma de esa criatura se cree su amada esposa. No se rasque la cabeza, que eso… puede ser así. Pero de donde saca ese disparate tan fuera de lugar. De esta realidad lo saco. La cerda se cree amada. Ha evolucionado, en el espíritu de esa bestia, el antojo y el apetito carnal, por los humanos. Se lo demostraré mientras Rufino se alimenta. ¿Qué hará usted Quicio? No haré nada más que, lo que un niño curioso algo taimado habría hecho… le voy a poner la mano en la vulvita a la cerda, para ver la actitud del animal. Déjela tranquila no se da cuenta que está trabajando, a cambio del placer que la lengüita del infante le proporciona. Sólo es por eso, no busque otras razones. Quicio pasó sus manos por las orejas del animal, y este produjo algunos ronquidos que en Tilio despertaron intereses ocultos, se retiró a la otra habitación para acostar al Rufino que se le durmió entre sus brazos. De regreso halló a Quicio cucutiando la vulvita a la Chonchi que se quejaba de emoción. Y como también lo vio excitado permitió la penetración y el éxtasis llegó en ambos como en una pareja de las dos especies. Tilio parecía avergonzado, Quicio le recordó que cuando pequeños lo hacían con cabras y con cerdas jorras aun vírgenes. Que la cerda nodriza estaba en celos por la presencia de los adultos que lo comprobara con el ahora. Pero que la bañara primero.

*******

No era cierto que a Donatilio no le agradaba la asistencia de su especie, era mentira de que fuera un misántropo, que odiaba a los seres humanos. Ese hombre es un enemigo de la gente, enemigo de los hombres y que era un zoofilítico. Donatilio buscaba la bueno, lo real, admiraba lo bello y lo perfecto. Pero el había llegado a un estado morboso ya no practicaba deporte, era un hombre sedentario, su mayor quehacer era la lectura, la búsqueda de las ideas, ideas centrales de famosos pensadores. Tilio averiguaba días tras días, las ondas de los hombres despiertos, entre los laboratorios, en cualquiera de los órdenes de saber humano, en los observatorios, en los laboratorios, en donde había individuos iluminados, alejados del bullicios letal de la sociedad consumista, alejado de la piltrafería de pulperas y fabricadoras de gritos y de virutillas enfermizas que como residuos, algunos individuos recogen para beber con su vino y vinagre sucubista, desconocido por los heredero de los embriagados del biberón regalado. Tratar a Donatilio, era un privilegio que no se adquiría por cotidiano ni con frecuencia porque no era fácil encontrarse con esa sepa de hombre, así decía su amigo Quicio cuando por el se le preguntaba. –
-Pienso que usted está muy equivocado compadre Chucho, mi compadre Donato, no asiste a este tipo de jornada, agregó Quicio, en la reunión del club de jugadores de dominó, no que sea inferior ni superior a la gente sino que estas cosas que nosotros hacemos aquí, a mi compadre los apoplejan. Tampoco es cierto que tiene pacto con los demonios, no señor Polin, lo que le ocurre es que mi compadre, ve más que muchos de nosotros. Fíjese dónde cree usted que estará ahora mi merced, nada menos que estudiando, consultando las obras que ayer le enviaran del extranjero, sobre la solidaridad, las reflexiones de los iluminados del universo.
-Pero Díganos Quicio, dónde estudió el señor compadre suyo, para pretender que les consideremos un intelectual.
–Precisamente ese es el botón que le iba a mostrar, era ese, le iba a hablar del más ilustre que en el siglo pasado ha tenido la republica. Pero, lo repetiré a El, el señala que la república tuvo una hermosa cosecha, que debemos honrar, siquiera recordando sus nombres. Señala al puertorriqueño Eugenio María de Hostos, a Salomé Ureña, y arrastra a su pié a un número grande de individuos como Meriño, Fabio Fiallo, a Pellerano Castro… me interrumpo y lo dejo recordé que a esta ahora debo ir a ayudarle a resolver un asunto de un paquete que tiene que enviar a la prensa. Usted sabía que era colaborador de la revista de cuentos y poesías de la secretaría de cultura de la republica Bolivariana de Venezuela. Recuerde Polin que cuando regrese si usted lo desea le debo recordar y contestar la pregunta acerca de la intelectualidad de Donatilio Bonilla. Está bien espero verlo pronto Señor Quicio.
Polín, es el apodo, de, Apolinar del Orbe Frías, un ex policía enfermero por muchos años al servicio de esa institución del Estado, residente en el Barrio Militar, Luego del triunfo del Partido Revolucionario Dominicano en el 1978, permaneció 35 años en el servicio docente, laboró en la escuela Padre García, y en el Liceo nocturno, de Villa Evangelista, junto a Marcelino Prenza, y de Juan Raúl de los Santos. Villa Evangelista, es una pequeña comunidad, de la provincia Santo Domingo Norte.
Polín, esa noche llegó tarde a su casa, de la calle tercera, al norte de la penitenciaría nacional, estuvo por largas horas hablando de Donatilio, al que aun no conocía, según su parecer, era exagerado lo que de él decían. Llegó escuchar que no salía de su habitación ni a recibir la bendición de un pequeño nieto que le llevaban todos los días… antes de irse a la cama en la noche. Supo además que su mujer había muerto de parto en los años que Caamaño entró a la república por la ciudad de San José de Ocoa, precisamente por playa Caracoles. Y que ese hecho, el de la muerte del líder militar de la revolución de Abril, turbó las manos del médico que la atendía, que era gemelo con el oficial que dio las órdenes de linchar al héroe constitucionalista. Polin escuchó a demás que El señor Tilio, no dejaba la habitación porque era un enamorado de la lectura y se la pasaba diciendo que tenía un encuentro con poeta de la cachaza de Neruda, de Asunción Silva, de Pedro MIR, y de Fiallo; pero que en verdad con quien estuvo cita era con Shakespeare, con las tres musas de América: Storni, Ibarboreaux, Mistral… con Juan Bosch, José Martí Juan Ramón Jiménez y con Rubén Darío. En verdad, era una verdad mediática, porque la lectura del señor Donatilio era pluriformal, muy abundante en cuanto a los gustos y estilos. En los últimos meses sólo leía monográficos políticos, acompañado, claro estaba, de la calidad narrativa de la novela, como “El Macedonio”, del novelista Nicolás Guild, trata la vida de Filipo el grande, padre de Alejandro el grande, como las obras “Levantado del suelo” de José de Saramago, “La mañosa” del profesor Juan Bosch. Merecedor de un Nóbel, por ser un universalista. En una mesa tenia la “Catedral del Mar” de Idelfonso Falconi, y “La Ventana de los Lagartos” del Prof. Víctor Arias, y el “Amante Español” del autor Lorenzo de Medici.
Tampoco Polin del Orbe, supo que la crianza de Rufino, es un bollo de amargos y fríos episodios oscuros, de recuerdos dolorosos. Tampoco sabe que el único conocedor de su secreto, es el señor Quicio. El maestro del Orbe no sabe que los vínculos que unen a Quicio y al señor Bonilla.


******


El padre de Donatilio Bonilla, era Don Román García Morel, y no conocía lo que le había ocurrido a su otro hijo, nacido el día, que los norgringos, estallaron en Nagasaki, la bomba atómica.
Antigua Bonilla, la madre de Donatilio, había colocado el pequeño, en el lado izquierdo suyo, mientras dormía, y cuando despertó, solo estaba el nido como si hubiese sido un huevo de pava. Los gritos, las acciones dolorosas no sirvieron para que un cristiano le dijera del paradero de la pequeña criatura. Las oraciones y las invocaciones al cielo no han sido aún suficientes para que el destino abra las puertas y permita que los desconocidos se entrecrucen en una ligera o perenne circunstancia.
Don Román García había caído en desgracia en las vísceras de la tiranía, se opuso a ser llevado a empujones a cortar caña, en el central Ozama, en el distrito nacional en los años 59 y acusado de estar estrechado o conectado con un tal Perrinchy Hurtado Álvarez, comerciante Imberteño, y los guerrilleros de Estero Hondo y de Maimón. Fue introducido por la fuerza en la pangola, o sea en una guagua celular al servicio de la policía militar, y nunca más del se ha sabido. Es algo insólito. Pero Tilio cree, que su hermano, anda por ahí. Y que en cualquier momento se encontraran. Tilio cuando pensaba en Apolinario, se rascaba la espalda, y agarraba una verruga que tenía en el cuello derecho. Todos los hijos de mi padre llevan esa seña en cualquier sitio de su cuerpo. Lo se porque mi abuela me lo enseñó. También Papá Román llevaba esa marca en el cuello, ¿sería para bien? Pienso que sí, porque la naturaleza no es dañina, y mucho menos con su propias criatur

lunes, 1 de marzo de 2010

entre los sollozos del ahorcado. novela del Prof. Victor Arias








Capitulo 6.

Amador Bonilla habia sido policía, en la vida civil bregaba para conseguir el sustento con preparación de objetos eléctricos que al no estar hecho con buenos materiales carecían de calidad. Quiso especializarse en la fabricación de elevadores de voltajes y en cargadores de Baterías, también los que vendía no garantizaba por falta de calidad. Amador fumaba y bebía más que lo que comía, tenía tres hijos el de mayor edad le odiaba a muerte. Se llamaba Ediponildo Bonilla era fuerte moreno como el padre. Fumaba y bebía hasta suero de cerdo un dia le solicitó tres pesos prestados a su padre Amador y como este se lo negó porque lo habia gastado en la comida le fue encima a lo que Amador, para evitar ser agredido físicamente le entró a bofetadas, tuvo que azotarlo con la correa que el mismo hijo llevaba, el jovenzuelo se marchó herido en términos morales jurando que se vengaría algún dia.
Ediponildo era de mediana estatura amante de cazar animales, pasaba parte de las horas de ir al colegio, preparando flechas de alambre con puntas de acero para matar peces en el río. Desarrolló grandes habilidades para la cacería y la carnicería donde además le agradaba estar, cuentan algunos de sus conocidos que bebía la sangre del los bueyes y de las vacas berrenda porque le fortalecían las piernas desarrollo ese vicio felino y canino de tal manera que andaba con jeringuillas para sacarle sangre a los animales referidos o de paso a cualquiera para saciar la manía por la sangre. Los muchachos lo bautizaron con el mote de Hemoglófago. Así se fue convirtiendo en un joven adicto al vicio a la vida fácil, buscador de conflictos asqueantes que lo alejaba de la familia. Para no cansarle Ediponildo, odiaba al señor Amador, su padre, porque lo halló golpeando a su madre y al intervenir llevando en la mano uno de los objetos que usaba para la pesca, Amador que entendía que su hijo al defender a su madre hizo un movimiento de defensa, hiriendo al hijo de gravedad... cuando curó buscaba a su padre para matarlo. Lo buscaba en las calles de puerto plata en la celebración del carnaval y vestido de un pollo esclavo arriado por cinco cuervos blancos, se enteró que era en el carnaval vegano donde Amador estaba y se vistió de diablo pero de un diablo que cojeaba del pie derecho, pintado en sangre que emanaba de un nacido de la pierna. Pasó la tarde de varios días de carnaval, buscando a su padre para matarle sin hallarle. Esa tarde llegó buscando a su madre Nereidita Ogandil Morfe, la llamó varias veces y nadie respondió… regreso al matadero municipal buscó un poco del suero o brevaje de las hojas de cundeamor, la hojas de Rosa de Perú y de Yuca y de campanuláceas disecadas la mesturó con 21 CC de vinagre y 15 CC de sangre de toro prieto se la tomo y parte se la aplicó... entonces entró a la casa donde estaba amador sentado muy alejado de enredos y trifulca. Cuando lo vio levantó el brazo derecho y sin preguntar… sin decir palabras, lanzó el primer viaje de odio en el filo del machete cortándole la oreja derecha y parte del hombro, con el segundo envío le apeó el otro hombro, también este hijo que llevaba el mal dentro de las vísceras de un mal engendro dio varias estocadas a quien le habia dado la vida… al ver realizada la acción que por muchos años tenia en proyecto, salio en fugas hasta presentarse a las autoridades policiales. Amador Bonilla falleció antes de entrar a la sala de operaciones.
Pupito el dia del entierro de Amador estuvo en el cementerio y acompañado de Jacobito Morales quien decía que se sentía muy mal porque ahora lo que le estaba pasando era no poder escuchar lo que dicen de Sixtilgio Silvano,
-Cuentan- le dijo Pupito al compadre, quien ahora padecía de sordera, que en tiempo de Abbes García, buscaban la forma de exterminar a todos los descendientes de los que participaron en la Barranquita, en Esperanza cuando Carlos Daniel enfrentó a los yanquis en 1916,
-¿Y entonces qué ocurrió compadre, Pupito?
Esperece... vamos a echar el último puño de tierra al difunto, aunque en su viaje lleva la medición de la bestia del mal, fue vecino nuestro. Dicen que al malvado hijo de Amador, le vieron disfrazado de diablo cojuelo y de un pollo negro, simulando un esclavo en el carnaval de Puerto Plata y, en el de la Vega donde buscaba al padre para matarlo, se disfrazó de un diablo que cojeaba … los muchachos le llamaban “Macarao”
--¡Váyase al mismito infierno!, que es donde debe estar quemándose de pie a cabeza.
--Déjese de hablar caballada, que en el infierno vivo yo desde que mi madre me echo al mundo. Y además ¿qué cosa tan mal es lo que yo le hice?
-Usted es peor que el “Macarao” que fue quien lo mató, porque estar de acuerdo con un patricida no tiene perdón de nadie, a mi nada, en lo personal nada, pero han terminado los días de callar viendo el vecino morir. Lo que hacemos, debemos saber que debemos conocer, que somos hijos del mismo universo social y los casos particulares no deben servir de prototipos
-Esta bien cambiemos de tema, cambiemos de temas, porque nos estamos ofendiéndonos y a mi me sabe la boca a mierda.
-Es verdad porque nos vamos a desgraciar, romperemos nuestro perfil y es bueno mantenernos limpios de culpas imperialistas alejados de las basuras que producen los que desean vernos estrujados comiéndonos nuestras propias heces.
¡Es correcto vaya con dios!
-¡Compadre! lo que no finalizamos en el cementerio de Los Llanos de Pérez, me interesaba, quiero que me hable sobre la muerte de Sixtilgio Silvano que por mi sordera ahora no me entero de nada.
Lo que hablan de Sixto es que las guardias de Abbes García los enviaron para que este mandara a matar a Pedro Canela, y que si no lo hiciera el mismo. Pero como cosa de la vida esos dos hombres eran compadres.
-No crea que es cosa de la vida, ni que es par de siete, no. Sucede que en la tirania cada individuo es un ente sospechoso, desconfiado pero para llegar a ese punto hace tiempo que la organización represiva sabe quien es quien. Sabían que Pedro Canela se habia cambiado el nombre y también el apellido y conocían que era hijo de un individuo antiimperialista… y anti Trujillista. El asunto es que le dan órdenes de matar a Pedro Canela y a otros antitrujillistas. Sixtilgio que era un hombre de corazón noble, de honda sensibilidad personal se acerca donde su compadre para comunicárselo, luego de decírselo se ahorca dejando la huella de la solidaridad. - No puedo quitarle la vida al padre de mis ahijados, pero si puedo quitarle la del padrino.
Pupito no estuvo en la charla del club Tomás Diloné, estuvo en la enramada junto a su mujer conversando de la suerte de los hijos luego de tenerlos lejos de la falda… ahora recuerdo lo que decía el profesor Francisco Herrera Soto- ni tan cerca que queme el santo, ni tan lejos que no lo ilumine…” pensaba en lo que decían del Macarao y de la actitud incompartible de Sixtilgio Silvano,
En el club estaba el Estudiante que habia venido desde Santo Domingo para la exequias fúnebres de Amador que era primo de su madre en el escenario de las charlas, decía rodeado de hermosas emociones, que era sentidas por aquellos enamorados de las ciencias sociales,--La revolución francesa, otros lo han dicho miles de veces, tuvo su base en los principios libertad, de igualdad y de soberanía del pueblo. el manejo de estos principios sirvieron para que su principal colonia en América, rompiera el yugo clásico horroroso y horrendo como partir, en pedazos la cadena de la esclavitud. Los haitianos inspirados, estimulados por la Declaración de la Asamblea Constituyente francesa, donde se asegura que todos nacen y mueren libres y con iguales derechos, y que los hombres de color liberados poseen los mismos derechos y las mismas prerrogativas que los ciudadanos franceses, podrán elegir y ser elegidos disputados en la Asamblea Colonial. Una hermosa mujer de cabellos recortados en la espalda, llevando una blusa blanca y falda negra se sentó cerca de Johmny Silverio que hacia ligeros apuntes, en una pequeña libreta que tenia un letrero que decía fuera Yanquis de Quisqueya, al sentarse; inundó con el perfume que como de una peña blanca salía para mantener atontados a los asistentes al Club” Tomás Diloné” La joven preguntó por los sucesos de Haití del primero de enero del 1804. A los que Persio señaló--los “mulatos y negros liberados de esa parte de la isla reclamaron la igualación con los blancos, colonos de esa manera rompieron las cadenas de la esclavitud”, pero la crueldad, fue un elemento mortal, básico en esa guerra de liberación. Los blancos descuartizaban y echaban los miembros a los perros, entonces sin ningún escrúpulo a los prisioneros le servían carne de perros, después los macheteaban. Temieron al valor y a la inteligencia de un joven caudillo el que hicieron prisionero, llevándole a Francia como tal, donde lo sometieron a enormes torturas hasta que muriera en el cautiverio, que la burguesía francesa todavía allí operaba.
--¿Quién era ese joven al que usted llamó caudillo señor?
--Ese era nada menos que Toussaint Louverture, era un jefe al que temían por la brillantez de sus juicios. En la ausencia suya Dessaline y Christopher. La independencia -dijo Persio- fue un farol que irradió las costas antillanas prendiendo los pabilos en la senda hacia la liberación. Fíjese que muchos buscaron las fraguas de esas llamas independentistas del primero de enero de 1804. Tal es el caso de Bolívar que encontró en Haití esa lumbre que ya los enciclopedistas habían puesto en ascua en los pechos y sienes de aquellos pensadores y en los puños y los corazones de esos bravos. Las ideas se concentraron, los esfuerzos se fueron unificando, rompieron lo que por muchos años fuera la cadena del imperio español y sus fuerzas coloniales. Hoy por hoy aquellas fuerzas burguesas imperan en estamentos sociales de los países lacayos al servicio de las naciones neoliberalitas que consumen poco a poco a los pueblos trabajadores diseminados en todas las naciones. El pueblo pobre y oprimido es uno solo, esté el % que sea, en la tierra que sea.
Johmny, oía la charla del Estudiante y de Persio Silverio, permaneció hora y media esperando la presencia de Josefino Polanco, quien era su pareja pasional, no hablaba. Se marchó y en el río donde recordó lo que Pupito habia dicho en la mañana en el sepelio de Amador Bonilla, de la muerte de Sixtilgio Silvano. Recordó que tenia que ir al liceo, porque le tocaba exponer sobre la segunda república o la restauración, y se marchó hacia la casa que distaba tres cuarto de kilómetros, en el aula -dijo- lo que yo más lamento es no tener libros para investigar, pero no tengo… ya no me queda tiempo sin embargo el inicio del proceso de restaurar se da en Capotillo el 16 de agosto de 1863, hace 133 años, profesora las principales figuras, de ese momento histórico, son Ramón Mella y Gregorio Luperón.
¿Qué le ocurre? ¡Lo noté tremolando!
-Sólo tengo pensamiento, para las rosas de mi sufrimiento,- respondió Johmny- a doña Elia Cabreja
--Johmny vio que el agua del río Pérez llevaba una crecida que para el, era artificial, y efectivamente así fue porque sólo en la parte occidental de ese río habían caído grandes aguaceros producidos por las bondades del cielo de esa zona que escuchó las clementes lamentaciones que 36 mujeres esposas de agricultores de Guananico, Arroyo Blanco habían hecho a fin de que lloviera para evitar la continuación de la sequía.
--De donde saca usted tantas liviandades, porque desde cuándo por sencilla canciones fingidas van a cambiar los estados físicos de las materias y los átomos y moléculas irían por magia producir cambios tan extraños. ¿Qué le parece?
-- Yo no se explicar esas cosas pero lo que estoy seguro es que el río creció un poco y Bajabonico sigue con su agua cristalina.
--Ah bueno, eso si es verdad, que el agua de nuestros ríos, son transparentes incluso Pérez... La verdad, que hace varios días que nos juntamos, para perder el tiempo en tontería como esa de la lluvia fatua, que solo estuvo en la mente de ese muchacho que vive entre los brazos de unas negras nubes, que lo están ahogando, ahora le vi bañandose en el paso, estregándose los pies con arenas y con hojas de palo amargo. No se... pero me huele algo feo, en la vida de ese muchachito que, según el profesor Javier Cruz egresado de una de las mejores escuela Normal del país, posee inteligencia para envasar y enviar al extranjero. Sin embargo esta perdiendo el tiempo, andando para bajo y para arriba, con el tonto de Josefino Polanco… que lo que sabe es rifar y jugar en las maniguas.
-Dicen que son pájaros, que como las mariposas andan jardineando en noche y media tarde. Luego que Johmny se bañara, meditaba en la mesa donde esperaba la llegada de Josefino Polanco. Llegó a preguntarse “-¿por qué siendo un individuo masculino tenía inclinaciones femeninas? ¿Qué hay dentro de mí, de cada individuo, que nos hace distintos dónde está el misterio? ¿Estará en una pequeña bolsa flácida cargada de energía invisible quizá, productoras de las inclinaciones hacia los sabores inmateriales. ¿OH no, es una funda? Será un vaso, un bolsillo, un manantial de gotas estimulantes, o estimulables, donde se alojan mis poderes dilatantes y humores entre bandas de riñones como cotiledones pasionales, en mis aposentos ginécicos.

Estas meditaciones, las habia hechos Johmny cuando teniendo sólo ocho años, el vio a su padre desnudo, y sintió atracción sexual por él. --padezco de ginefobia, soy andrófilo. Me agrada que me llamen andrógino- sonrió ya que le pareció que caía en impropiedad lingüística sin embargo pienso que soy andropísimo desde mi nacimiento.
Estas observaciones que se hacia Johmny tenia su realidad en el cañaveral del padre de Josefino Polanco, habia ido a guarapear un poco, en vez de comerse unas frutas del “árbol del buen pan” popularmente conocido como “Guenpan”.
Entre tanto Johmny hace sus ilustraciones lucubrativas, Jacobito Morales- dice a Pupito Pascual- ese muchacho…, según lo que me han dicho se inclina por los varones.
--Bueno Vale- eso es lo que apunta. El no deja ver otra cosa, lo grandioso del caso es que Josefino que es mí ahijado anda con él haciendo pareja se tiene afección mutua, la inclinación es evidente.
--Cuentan que han tenido docenas de encuentro y en lo particular-- dijo- Pupito Pascual, no me gusta
--¿Por qué, Vale?
--Porque terminaran mal.
Josefino al no encontrarse con Johmny se acomodó al lado a la rubia que perfumaba con su aroma de naranjo… como el era afecto a los temas históricos hizo apuntes sobre los principales precursores de la independencia de América del sur y anotó a Francisco Miranda por Venezuela, Mariano Moreno- en Argentina, Servando Teresa Mear, en Méjico, Manuel de Salas, en Chile y Camilo Torres en Ecuador. Todos juntos a otros.
Luego que llegara, estaba sobre la mesa como una vieja maleta, repleto de sentimientos para él correctos, pero para su madre absurdos vergonzantes y repugnadles, meditaba sobre los amores con Josefino Polanco, todas esas preguntas que minutos antes se habia hecho.
Luego del rechazo que tuvo cuando Josefino fue obligado por su verdadera novia a bailar el merengue “Santa Rosa de Lima” Johmny, escribió una carta que puso en la cama donde dormía su amante, lanzo el lazo por encima de una toalla blanca midió la distancia se subió en una silla, puso en su cuello el corredizo y se dejó caen al vació.
¡Qué pena-dijo- Jacobito.
En las juntas de vecinos las juntas o convites, y el tonapion que Jacobito y Pupito convocaran fueron exitosas. Los conucos de Las Aromas y de Guanabano entraban al periodo de las vacas gordas era una sola parcela en esfuerzos compartidos al ritmo de cooperativas de cultivo y cosechas colectivas. Habia alimentos en la mesa de todos hasta Pupito, en la casa trillaba cerones de millos, pensaba en Felipa su primera mujer, a la que habia dejado… por que esa Negra, como el le decía, se enamoraba de los amigos suyos que pasaban de cincuenta años fueran flacos o regordetes. Pelados o rebarbudos. Por ser así sus hermanos, que eran ocho, la encerraron como los cerones de millo y de -maíz que guardaban los cooperativistas de la junta de Vecinos “Evaristo Cruz Medina” Felipa Silva y Silva, tenia los cabellos retortijados en algunos casos, era esprines que amortiguaban los dolores de cabeza que tenia por los fuertes golpes que se daba en la puerta de recia madera. Lo que nunca podía quitarse de la mente Pupito Pascual, eran los besos que la Negra le daba, como cuando los becerros son amamantados, que para terminar, halaban el pezón o terminar de las tetas. Pero mientras golpeaba las espigas del cereal la imagen de Felipa iban y venían como una correa de transmisión sin detenerse, corrían sobre las empalizadas de las casas. Imagen de una mujer colgando de la solera de la celda donde la tenían encerrada. Quince días después de que las imágenes invadieran la anatomía mental de Pupito los hermanos informaban a todas las amistades y familiares del fallecimiento de Felipa Silva y Silva. Era la primera mujer que en algún sector de la provincia se quitaba la vida. Acción hallada por todos, además de horrible, era impresionante, espeluznante, trágico y más que horrendo salvaje. - esa muchacha- dijo su madre- lo único malo que hizo era enamorarse de individuos mayores que ella. ¿De qué otro vicio puede acusar mi hija? Amaba a los viejitos y se excitaba. Si algunos les hicieron daño, nunca fue mayor, que el castigo que nosotros les impusimos. Se convirtió en esa aberración como muchos los hacemos con los pequeños y pequeñas, nos aberramos a mujeres que todavía se chupan los dedos, y su boca sabe más a leche y a manzanillas que a deseo y pasión carnal. ¿A cuántas, a cuántos encierran en hospitales o mazmorras familiares que son peores, muchas veces que las que las tiranías emplean en cárceles y en hospitales?
Del cementerio Jacobito llegó a la casa luego de haber venido del fundo del ahorcado, habia visto el cuerpo de angelito Silverio el hijo de Ramonita Silverio, y como en ocasiones sufrió frías pesadillas a la que le temía desde que cuando niños su mama le llamaba alferecías, esa noche no se acostó y prefirió ir a la casa de su viejo amor. Entró por la puerta donde siempre ella lo esperaba, se detuvo por que sabiendo que era Enriquilla, su mente veía la cara de José Lucia que se reía al verlo… pero siendo anormal la excitación creció. Luego experimentó miedo y se cayó la erección. Paso la noche esperando que José Lucia le dejara pasar… porque Jacobito conocía las mañas del difunto no se desesperó permaneció paciente, conocía que José Lucá era voyeur, brechar era su motivación al estar en cuarentena amorosa, permitió que Jacobito lo hiciera por El, viendo pudo saciarse aunque no del todo, algo era más que nada.